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 Su gavilla no era avara ni odiosa -Víctor Hugo. Esta es una metáfora... No hay comparación sino identificación, dice Lacan en el Seminario 3, “Las psicosis”, cap. XVII.
"Si una gavilla remite a Booz, lo cual es efectivamente el caso, es por sustituirse a él en la cadena significante, en el lugar mismo que lo esperaba."La instancia de la letra”. (Escritos).
"Su gavilla no era avara ni rencorosa. La dimensión de sentido abierta por esta metáfora es nada menos que lo que no aparece en la imagen terminal. Seminario XI "Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis". cap. XIX de la interpretación a la Transferencia.
Así trabaja Lacan el poema de Víctor Hugo para introducir "... la dimensión oculta en ese poema... la dimensión de la castración en cuestión es, en la perspectiva bíblica, de muy otro orden, y está ahí presente con todos los ecos de la historia, y hasta en las invocaciones de Booz al Señor -¿Cómo surgirá de mi, hombre viejo, una descendencia?."
Se reproduce:
"Booz Endormi" Víctor Hugo, La Legende des Siècles Oeuvres Poètiques Completes, Edición Bernard Valiquette, París 1944. Booz adormecido (*) Booz se había acostado, rendido de fatiga había todo el día, trabajado en su era, luego había preparado su lecho en el sitio de costumbre: Booz dormía junto a sacos llenos de trigo. Ese viejo poseía campos de trigo y cebada Era, aunque rico, a la justicia inclinado; No había Fango en el agua de su molino; No había infierno en el fuego de su fragua. Su barba era de plata como un río de abril. Su gavilla no era avara ni rencorosa; cuando alguna pobre espigadora veía pasar: "Dejad caer algunas espigas". decía. Este hombre marchaba puro, lejos de senderos oblicuo, vestido de cándida probidad y lino blanco, y, siempre del lado de los pobres manando, los sasos de granos parecían fuentes públicas. Booz era buen amo y fiel pariente; era generoso; aunque económico; la mujeres miraban a Booz más que a un joven; porque el Joven es hermoso, pero el viejo es grande. El viejo, que vuelve hacia la fuente primera, Entra a los días eternos y sale de los días cambiantes; Se ve la llama en los ojos de los jóvenes, pero en la mirada del viejo se ve la luz. Booz, pues, dormía por la noche entre los suyos. Cerca de los molinos, que se hubieran tomado por [escombros. Los segadores acostados formaban grupos sombríos; Esto ocurría en tiempos muy remotos. Las tribus de Israel tenían por Jefe un Juez, La tierra donde el hombre erraba bajo la tienda, inquieto. Huellas de pies de gigantes que el veía. Estaba aún mojada y blanda del diluvio. Como dormía Jacob, como dormía Judith, Booz, los ojos cerrados, yacía bajo la enramada. La puerta del cielo estaba entreabierta Sobre su cabeza, un sueño descendió. Y ese sueño era tal, que Booz vió un roble que, salido de su vientre, llegaba hasta el cielo azul; una raza subía por él como una larga cadena; Un rey cantaba abajo, arriba moría un Dios. Y Booz murmuraba con la voz del alma: "¿Cómo podrá ser que de mí proceda eso? la cifra de mis años ha pasado los ochenta, y no tengo hijos, ni tengo ya mujer. Hace mucho tiempo que aquella con quien yo dormí, ¡oh Señor! dejó mi lecho por el vuestro; y estamos todavía tan mezclados el uno al otro, Ella media viva, y medio muerto yo. ¡Nacerá de mi una raza! ¿Cómo creerlo? ¿Cómo podría ser que yo tenga hijos? Cuando uno es joven, se tienen mañanas triunfantes; y como de una victoria sale el día de la noche, Pero viejo, se tiembla como el abedul en invierno; Soy viudo, estoy solo, y sobre mi cae la tarde; e inclino, oh Dios mío! mi alma hacia la tumba, Como un sediento toro inclina su frente hacia el agua" Así hablaba Booz en el sueño y en el éxtasis, volviendo hacia Dios sus ojos velados por el sueño; El cedro no siente una rosa en su base, y el no sentía una mujer a sus pies. Mientras el descansaba, Ruth, una moabita, Se había acostado a los pies de Booz, el seno desnudo, Esperando no se sabe que rayo de luz desconocido. brotará del despertar la luz súbita. Booz no sabía que una mujer estaba ahí y Ruth no sabía lo que Dios, quería de ella. Un fresco perfume salta de los ramos de asfodelos; Las brisas de la noche flotaban sobre Galgalá. La sombra era nupcial, augusta y solemne; los ángeles volaban por ahí sin duda oscuramente, pues se veta pasar, en la noche, por momentos, Algo azul que parecía un ala. La respiración de Booz que dormía. Se mezclaba con el ruido sordo de los arroyos sobre el [musgo. Era el mes en que la naturaleza es suave, Las colinas tienen lirios en su cúspide. Ruth soñaba y Booz dormía; la hierba era oscura; Los cencerros de los rebaños palpitaban vagamente; Una inmensa bondad caía del firmamento; Era la hora tranquila en que los leones van a beber. Todo reposaba en Ur y en Jerimadeth, Los astros esmaltaban el cielo profundo y sombrío; El cuarto creciente, tenue y claro, entre esas flores de la [oscuridad, Brillaba hacia occidente, y Ruth se preguntaba. Inmóvil, entreabriendo los ojos bajo sus velos; Que dios, que segador del eterno estío, Había, al marcharse, arrojado negligentemente, Esta hoz de oro en los campos de las estrellas. |