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"Trivialidad refinada de lapsus, de imaginación y de poema, una letra ha bastado para dar a la jaculatoria mas vulgar en francés, el valor “Joculatorio” que llega a lo sublime, del lugar que ocupa en la epopeya de Ubú: la de la Palabra de antes del comienzo."
Con estas palabras, Lacan presenta -en "Observación sobre el Informe de Daniel Lagache" (Ecrits, 1966)- el "Merdre" que abre la escena del Rey Ubú de Alfred Jarry.
Esta "...Palabra de antes del comienzo", “... condensación de un simple fonema suplementario en la interjección ilustre: merdre” muestra el surgimiento del sujeto en la duplicidad fundadora del significante.
Se reproduce: el primero de los cinco actos de dicha obra. Alfred Jarry (1873-1907).
Discurso de Alfred Jarry (1)
Señoras, Señores:
Sería superfluo -además de lo ridículo que el autor hable de su propia pieza- que viniera aquí a preceder con algunas palabras la realización de Ubú Rey, cuando otros más paladinos ya se han dignado hablar del tema. De entre los cuales doy las gracias, y con ellos a todos los demás, a los señores Silvestre, Mendèz, Scholl. Lorrain y Bauër, si bien creo que su benevolencia ha visto el vientre de Ubú inflado por más símbolos satíricos de los que para esta noche hemos podido insuflarle.
El sweden borgiano doctor Misis ha comparado excelentemente las obras rudimentarias con las más perfectas y los seres embrionarios con los más completos, dado que a los primeros les faltan todo tipo de accidentes, de protuberancias y de cualidades, lo que les deja en forma esférica o casi --caso del óvulo y del señor Ubú-, y a los segundos se les agregan tantos detalles para hacerlos distintos, que alcanzan igualmente forma de esfera, en virtud del axioma según el cual el cuerpo más liso es el que presenta mayor número de rugosidades. Razón por la cual quedan ustedes en libertad de ver en el señor Ubú, bien las múltiples alusiones que les vengan en gana, o bien un simple fantoche, la deformación por un colegial de uno de sus profesores, que representaba para él todo lo grotesco que en el mundo exista.
Estos son aspectos de lo que ofrecerá hoy el Teatro de I” Euvre: para dos veladas, a los actores les ha placido hacerse impersonales y representar cubiertos con máscaras, a fin de dar lo más exactamente posible el hombre interior y el alma de las grandes marionetas que ustedes van a ver. Como la pieza se ha montado apresuradamente y sobre todo con buena voluntad. Ubú no ha tenido tiempo de procurarse su verdadera máscara.. por otra parte muy incómoda de llevar, e igualmente sus comparsas estarán tocados más bien con aproximaciones. Para ser del todo marionetas, era muy importante que dispusiéramos de música de feria, por lo que la orquestación estaba prevista para instrumentos de metal, batintines y trompas marinas, que nos ha faltado tiempo de reunir. Mas no guardemos demasiado rencor al Teatro de I” Euvre: sobre todo se trataba de algunos cortes. Cortes, he aceptado todos los solicitados por los actores -incluso los de varios pasajes indispensables para el sentido de la pieza y, del mismo modo, he respetado a petición suya escenas que hubiera preferido cortar. Pues, por más marionetas que quisiéramos ser, no podíamos suspender cada personaje de un hilo, lo cual, si no absurdo, hubiese resultado muy complicado para nosotros, ello sin contar con que no estábamos muy seguros de poder conservar el control del movimiento de multitudes, siendo así que en un verdadero guiñol, un manojo de cabrestantes y de hilos hubiera bastado para comandar un ejército entero. Contemos con ver a notables personajes, como el señor Ubú y el Zar, forzados a caracolear el uno frente al otro sobre monturas de cartón -que hemos pasado la noche pintando- para representar lo escrito. De esto, los tres primeros actos por lo menos, y también las últimas escenas, serán encarnados como se concibieron.
Veremos, por lo demás, un decorado perfectamente exacto, pues del mismo modo que hay un procedimiento para situar una pieza en la Eternidad-a saber: hacer disparar, por ejemplo, tiros de revólver en el ario mil y tantos-, verán ustedes abrirse puertas en planicies de nieve bajo un cielo radiante, chimeneas adornadas con péndulos henderse para servir de puertas, y palmeras verdeando al pie de las camas para que puedan ramonearlas los elefantitos colocados en las estanterías.
En cuanto a nuestra orquesta, que falta, sólo se extrañará su intensidad y su timbre, ya que diversos pianos y timbales ejecutarán los temas de Ubú entre bastidores.
Y en cuanto a la acción, que va a comenzar, se desarrolla en Polonia, es decir, en Ninguna Parte.
Otra presentación de Ubú Rey (2)
Tras el preludio de una música de demasiados metales para ser menos que fanfarria, y que es exactamente lo que los alemanes llaman una "banda militar", el telón descubre una decoración que quisiera representar Ninguna Parte, con árboles al pie de las camas y nieve blanca bajo un cielo muy azul, dado que la acción discurre en Polonia, país suficientemente legendario y desmembrado como para ser esa Ninguna Parte o, al menos, según una verosímil etimología franco-griega, ni con mucho alguna parte interrogativa.
Mucho más tarde de escrita la pieza hemos sabido que en otros tiempos existió, en el país del que fue primer rey Pyast, rústico hombre, un tal Rogatka o Enrique ventrudo, que sucedió a un rey Venceslao y a los tres hijos del mismo, Boleslao y Ladislao. no siendo el tercero Bugrelao; y, asimismo, que este Venceslao, u otros, fue llamado El Ebrio. No consideramos honorable escribir piezas históricas.
Ninguna Parte está en todas y, en primer lugar. en el país donde nos encontramos. Motivo por el cual Ubú habla francés. Pero sus numerosas faltas no son en absoluto vicios franceses, exclusivamente, puesto que los favorecen el capitán Bordura, que habla inglés, la reina Rosamunda, que algarea auvernés, y la muchedumbre polaca, que ganguea maulas y va vestida de gris. Aunque se transparenten determinadas sátiras, el lugar de la acción hace que los intérpretes no sean responsables.
El señor Ubú es un ser innoble, por lo que se asemeja -de cintura para abajo- a todos y cada uno. Asesina al rey de Polonia -es decir, hace trizas al tirano. lo que parece justo a algunos, pues tiene apariencia de acto justiciero- y, una vez rey, acaba con los nobles, luego con los burócratas y después con los campesinos. Así, desaparecido todo el mundo, asegura haber acabado con los culpables. y se presenta como hombre de principios y medio. Por último, a la manera de un anarquista, pone en ejecución por sí mismo sus fallos, despedaza a la gente porque le apetece, y exhorta a los soldados rusos a que no disparen contra él, porque eso no le gusta. Es un poco fierabrás, y nadie le contradice hasta que se atreve con el Zar, a quien todos respetamos. El Zar hace justicia, le separa del trono, del que abusó, restaura a Bugrelao -¿merecía la pena?-y expulsa al señor Ubú de Polonia, con las tres partes integrantes de su potencia, integradas en el siguiente vocablo: "Cuernoempanza" (por el poderío de sus apetitos inferiores).
Ubú habla con frecuencia de tres cosas, siempre paralelas en su mente: de la física, que es la naturaleza comparada con el arte, el mínimo de comprensión frente al máximo de cerebralidad, la realidad de la aquiescencia universal frente a la elucubración de lo inteligente, Don Juan frente a Platón, la existencia frente al pensamiento, la medicina frente a la crisopeya, la milicia frente al combate singular, paralelamente, de la phinanza, o sea los honores en comparación con la satisfacción de sí por uno mismo, lo que es tanto como decir los universales engendradores de la literatura basada en el prejuicio de la cantidad, en comparación con la manera de ver de los clarividentes; y, paralelamente, de la Mierda.
Quizás resulta inútil la expulsión del señor Ubú de Polonia, es decir, como ya hemos dicho, de Ninguna Parte. Y ello porque, si en un principio sabe recrearse con alguna artística ociosidad. como “encender fuego mientras espera que le consigan leña" o patronear tripulaciones yateando por el Báltico, acaba por hacerse nombrar Gran Maestre de Hacienda en París. Pero menos indiferente resultará en ese lugar de la lejana Cualquier Parte donde, frente a los semblantes de cartón de unos actores que han tenido talento bastante para exhibirse de modo impersonal, un escaso público de inteligentes ha consentido ser polaco durante algunas horas.
Alfred Jarry
Este libro queda dedicado a Marcel Schwob
Así pues, el Padre Ubú meneó la pera, por lo que desde entonces los ingleses te llamaron Shakespeare, y habéis de él, bajo ese nombre, muchas hermosas tragedias por escrito (3).
Personajes
Padre UbúMiguel Federovitch*Estanistao Leczinski*Los guardias de la Madre Ubú
Madre UbúNobles.Juan Sobieski*Un capitán
Capitán BorduraMagistradosNicolás RenskyEl oso
El rey VenceslaoConsejerosEl emperador Alexis*El caballo de Phinanzas
La reina RosamundaHacendistasJirónLa máquina de descerebrar
BoleslaoLacayos de PhinanzasPilapalotinesLa tripulación
Ladislao sus hijosCampesinosCotizaEl comandante
BugrelaoTodo el ejército rusoConjurados y soldados
El general Lascy*Todo el ejército polacoPueblo
Composición de la Orquestas
Obóes - Fístulas - Bajoncillo - Gran fagot - Trompas - Cuernos verdes - Bombardas - Tambor - Churumbelas
Gran contrabajo - Gran flauta - Cornetas blancas agudas - Sacabuches - Cornamusas - Grandes órganos
Cervelates - Flautas traveseras - Bajón - Cornetines. negros - Trombones - Zampoñas - Timbales - Bombo
Vestuario (4)
Padre Ubú: Casacón gris acerado, un bastón permanentemente metido en el bolsillo derecho y sombrero honoro, Corona sobre el sombrero a partir de la escena II del acto II. Cabeza descubierta a partir de la escena VI (acto II). Acto III, escena II, corona y capelina blanca en forma de manto real. Escena IV (acto III), gran chubasquero, gorra de viaje con orejas, misma indumentaria, pero con la cabeza descubierta en la escena VII. Escena VIII, chubasquero, casco, sable a la cintura, un garfio, tijeras, un cuchillo y el bastón sin moverse del bolsillo derecho. Una botella golpeándole las nalgas. Escena V (acto IV), chubasquero y gorra, sin armas ni bastón. Una maleta en la mano en la escena del navío.
Madre Ubú: Vestida de portera mercachifle de toallas. Papalina rosa o sombrero de plumas y flores; al costado, un capazo o una bolsa de red. Un delantal en la escena del festín. Manto real a partir de la escena VI, acto II.
Capitán Bordura: Traje de músico húngaro muy ceñido y rojo. Gran capa, gran espada, botas almenadas y chascás con plumas.
El rey Venceslao: El manto y la corona que llevará Ubú tras asesinarle.
La reina Rosamunda: El manto y la corona que llevará la Madre Ubú.
Boleslao, Ladislao: Trajes polacos grises adornados con cordones; calzones bombachos.
Bugrelao: Como bebé, con faldones y gorrito.
El general Lascy: Traje polaco, bicornio con plumas blancas, y sable.
Estanislao Leczinski: Como polaco. Barba blanca.
Juan Sobieski, N. Rensky: De polacos.
El Zar o Emperador Alexis: Vestido negro, gran cinturón amarillo, puñal, condecoraciones y botas altas. Alarmante barba en forma de collarín. Bonete puntiagudo y negro en forma de cono.
Los Palotines: Muy barbudos, hopalandas forradas de color mierdra (de verde o rojo en última instancia). Mallas.
Cotiza: Mallas. (Indicación tachada en el manuscrito)
El pueblo: De polacos.
M. Federovich: Idem. Gorro de piel en lugar de chascás. Nobles: De polacos, con mantos bordados y forrados de armiño.
Magistrados: Togas negras, tocas.
Consejeros, Hacendistas: Togas negras, capirotes de astrólogos, anteojos, narices puntiagudas.
Lacayos de Phinanzas: Palotines.
Ejército polaco: De gris, con pieles y cintas. Por lo menos tres hombres armados con fusiles.
Ejército ruso: Dos jinetes: indumentaria semejante a la de los polacos, pero verde y con gorro de piel. Cabezas de caballos de cartón.
Un infante ruso: De verde, con gorro.
Guardias de la madre Ubú: De polacos, con alabardas.
Un Capitán: Como el general Lascy.
El oso: Bordura de oso.
El caballo de Phinanzas: Caballo de madera con ruedecitas, o cabeza de caballo de cartón, según las escenas.
La tripulación: Dos hombres vestidos de marineros, de azul con cuello vuelto y demás.
El comandante: De oficial de la marina francesa.
Acto primero
Escena primera
(Padre Ubú, Madre Ubú)
Padre Ubú: ¡Mierdra!
Madre Ubú: ¡Oh! ¡Qué bonito, Padre Ubú! Eres un grandísimo granuja.
Padre Ubú: ¡Y que no te revient´a palos!
Madre Ubú: No es a mí, Padre Ubú, sino a otro, a quien habría que asesinar.
Padre Ubú: ¡Por mi chápiro verde! no te comprendo. Madre Ubú: ¿Así que estás contento con tu suerte? Padre Ubú: ¡Por mi chápiro verde!.. ¡mierdra!, señora. Claro que estoy contento. Y no creo que sea para menos: capitán de dragones, oficial de confianza del rey Venceslao, en posesión de la orden del Águila Roja de Polonia y, en otro tiempo, rey de Aragón. ¿Qué más quieres?
Madre Ubú. ¿Cómo? ¿Después de haber sido rey de Aragón te contentas con llevar a desfilar a medio centenar de rufianes armados con chafarotes? ¿No podrías conseguir que la corona de Polonia sucediera en tu cabeza a la de Aragón?
Padre Ubú: ¡Ah, Madre Ubú! No comprendo nada de lo que dices.
Madre Ubú: ¡Eres tan bruto! Padre Ubú: ¡Por mi chápiro verde! El rey Venceslao todavía está bien vivo. Y aun admitiendo que muera, ¿no tiene acaso una legión de hijos?
Madre Ubú: ¿Quién te impide acabar con toda la familia y ponerte en su lugar?
Padre Ubú: ¡Me ofendes, Madre Ubú! Tendré que aplicarte un correctivo.
Madre Ubú: ¡Pobre desgraciado! Si me aplicas un correctivo, ¿quien le remendará el fondillo de los calzones?
Padre Ubú: De acuerdo. ¿Y a mí qué? Me sentaré sobre el culo, que para eso lo tengo.
Madre Ubú: En tu lugar, me preocuparía de instalar ese culo sobre un trono. Tus riquezas aumentarían indefinidamente, podrías corner botagueña a menudo y pasear en carroza por las calles.
Padre Ubú: Si fuera rey, me encargaría una gran capelina como la que tenía en Aragón, y que esos miserables españoles, sin miramientos, me robaron.
Madre Ubú: También podrías tener un paraguas y un gran chubasquero que te cubriese hasta los talones.
Padre Ubú: ¡Ah, me vence la tentación! ¡Individuo de mierdra. mierdra de individuo! Si alguna vez le encuentro a solas en el bosque, juro que le haré pasar un mal rato.
Madre Ubú: ¡Bien. Padre Ubú! Eso sí que es hablar como un hombre.
Padre Ubú: ¡Oh. no! ¿Yo, capitán de dragones, acabar con el rey de Polonia? ¡Mejor morir!
Madre Ubú: (Aparte.) ¡Oh, mierdra! (En voz alta.) ¿Así que seguirás siendo pobre como una rata?
Padre Ubú: ¡Voto a Judas! ¡Por mi chápiro verde! Prefiero ser pobre como una flaca y valiente rata, antes que rico como un gato reluciente y malvado.
Madre Ubú: ¿Y la capelina? ¿Y el paraguas? ¿Y el gran chubasquero?
Padre Ubú: ¿Y que más, Madre Ubú? (Se va, dando un portazo)
Madre Ubú: (Sola.) ¡Aggg. mierdra! ¡Valiente mezquino! Pero, ¡aggg, rnierdra!, creo sin embargo haberle turbado... Gracias a Dios y a mí misma, quizás dentro de ocho días sea reina de Polonia.
Escena II
(Padre Ubú, Madre Ubú)
La escena representa una habitación en casa del Padre Ubú, en la que está servida una mesa espléndida.
Madre Ubú: ¡Cómo se retrasan nuestros invitados!
Padre Ubú: ¡Por mi chápiro verde que sí! Estoy que reviento de hambre... Te ves bien fea hoy, Madre Ubú. ¿Será porque esperamos visita?
Madre Ubú: (Encogiéndose de hombros.) ¡Mierdra!
Padre Ubú: (Echa mano a un pollo asado) ¡Vaya, tengo hambre! Daré un mordisco a este pájaro. Parece que es un pollo. No, no está nada malo.
Madre Ubú: ¿Qué haces, calamitoso? ¿Qué comerán nuestros invitados?
Padre Ubú: Todavía queda bastante. No tocaré nada más. Anda, asómate a la ventana a ver si llegan.
Madre Ubú: (Asomándose.) No veo nada. (Mientras tanto el Padre Ubú apaña una tajada de ternera.) i Ah. ahí llegan el capitán Bordura (6) y sus secuaces... ¿Qué estás comiendo, Padre Ubú?
Padre Ubú: Nada. Un poco de ternera.
Madre Ubú: ¡Oh, la ternera! ¡Ternera! ¡... era! ¡Se come la ternera! ¡Socorro!
Padre Ubú: ¡Por mi chápiro verde! ¡Te voy a sacar los ojos! (Se abre la puerta.)
Escena III
(Padre Ubú, Madre Ubú, Capitán Bordura y sus secuaces)
Madre Ubú: Buenos días, señores. Les esperábamos con impaciencia. Tomen asiento.
Capitán Bordura: Buenas, señora. Pero ¿dónde está el Padre Ubú?
Padre Ubú: ¡Aquí, aquí! ¡Caramba! ¡Por mi chápiro verde! Creo que soy voluminoso.
Capitán Bordura: Buenos días. Padre Ubú. (A los suyos) Sentaos vosotros. (Se sientan todos.)
Padre Ubú: ¡Uf! Poco más y desfondaría la silla.
Capitán Bordura: A ver, Madre Ubú. ¿Qué nos ha preparado hoy?
Madre Ubú: Aquí tiene el menú.
Padre Ubú: ¡Oh, qué interesante!
Madre Ubú: Menestra polaca, costillas de rastrón, ternera, pollo, pastel de carne de perro, corpanchón de pavo. carlota rusa...
Padre Ubú: ¡Eh! Creo que ya es bastante. ¿Hay más todavía?
Madre Ubú: (Continuando.) Helado, ensalada, fruta, postres, carne de cocido, aguaturmas, coliflores a la mierdra...
Padre Ubú: ¡Eh! ¿Me tomas por el emperador de Oriente para hacer tales derroches?
Madre Ubú: No le hagáis caso. Es imbécil.
Padre Ubú: ¡Oh! ¡Tendré que afilarme los dientes en tus pantorrillas!
Madre Ubú: Come y calla. Padre Ubú. Aquí tienes la menestra.
Padre Ubú.. i Bujarrón! ¡Huele que apesta!
Capitán Bordura. En efecto, no es muy buena.
Madre Ubú. ¡Hatijo de árabes! ¿Qué queréis entonces?
Padre Ubú. (Se da un manotazo en la frente) ¡Oh! ¡Tengo una idea! En seguida vuelvo.(Sale.)
Madre Ubú: Probemos la ternera, señores.
Capitán Bordura: Excelente. Ya he terminado.
Madre Ubú: El corpanchón ahora.
Capitán Bordura: Exquisito menú. ¡Viva la Madre Ubú! Todos: ¡Viva la Madre Ubú!
Padre Ubú: (Regresando) ¡Y ahora también gritaréis viva el Padre Ubú! (Trae en la mano una escobilla repugnante que arroja sobre la mesa.)
Madre Ubú: ¿Qué haces, miserable?
Padre Ubú: Probad, probad un poco. (Algunos prueban y caen envenenados.) Pásame las costillas de rastrón.
Madre Ubú: Voy a servir. Madre Ubú: Helas aquí.
Padre Ubú: (Con la frente en la mano.) ¡Afuera todo el mundo...! Usted no, capitán Bordura, tengo que hablarle.
Los demás. ¡Eh! ¡Todavía no hemos acabado!
Padre Ubú: ¿Cómo que no habéis acabado? ¡Afuera he dicho! Usted no, capitán. (Nadie se mueve.) Conque no os marcháis, ¿eh? ¡Por mi chápiro verde! Os bombardearé con las costillas de rastrón. (Comienza a tirarselas.)
Todos: ¡Oh! ¡Ay! ¡Socorro! ¡Defendámonos! ¡Infeliz de mí, muerto soy!
Padre Ubú: ¡Mierdra, mierdra, mierdra! ¡Afuera de una vez! ¡Menuda escabechina!
Todos: ¡Sálvese el que pueda! ¡Despreciable Padre Ubú! ¡Bribón traidor y harapiento!
Padre Ubú: ¡Ah, por fin se van! Respiremos, a pesar de lo mal que hemos comido. Venga conmigo, capitán.
(Salen a su vez, acompañados por- la Madre Ubú.)
Escena IV
(Padre Ubú, Madre Ubú, Capitán Bordura)
Padre Ubú: Y bien, capitán. ¿Qué tal se ha comido?
Capitán Bordura: Muy bien, señor, salvo la mierdra.
Padre Ubú: ¡Eh, que la mierdra no era mala!
Madre Ubú: Sobre gustos no hay nada escrito.
Padre Ubú: Capitán, he decidido hacerle duque de Lituania.
Capitán Bordura: ¿Cómo? Le creía muy pobre, Padre Ubú.
Padre Ubú: Dentro de algunos días, con su permiso, reinaré en Polonia.
Capitán Bordura: ¿Va a matar a Venceslao?
Padre Ubú: No es tonto este individuo. Lo ha adivinado.
Capitán Bordura: Si se trata de matar a Venceslao, cuente conmigo. Le odio a muerte y respondo de la fidelidad de mis hombres.
Padre Ubú: (Arrojándose sobre él para besarle.) ¡Oh, oh! Le quiero mucho, Bordura.
Capitán Bordura: ¡Eh! ¡Apesta, Padre Ubú! ¿No se lava nunca?
Padre Ubú: Rara vez.
Madre Ubú: ¡Nunca!
Padre Ubú: ¡Te voy a pisotear!
Madre Ubú: ¡Gran mierdra!
Padre Ubú: Bueno, Bordura, ya he terminado con usted. Por mi chápiro verde, le juro por la Madre Ubú que le haré duque de Lituania.
Madre Ubú: Pero...
Padre Ubú: Calla, niñita mía. (Salen.)
Escena V
(Padre Ubú, Madre Ubú, un Mensajero)
Padre Ubú: ¿Qué desea, señor? Lárguese de una vez. Me cansa.
El Mensajero: Señor, el rey os llama. (Se va.)
Padre Ubú: ¡Oh, mierdra! ¡Cáscaras azules! ¡Por mi chápiro verde! ¡Me han descubierto! ¡Voy a ser decapitado! ¡Ay! ¡Ay!
Madre Ubú: ¡Qué marica! Y el tiempo apremia...
Padre Ubú: ¡Tengo una idea! Diré que han sido Bordura y la Madre Ubú.
Madre Ubú: ¡Ah, gran PU ... ! Si haces eso...
Padre Ubú: ¡Eso! Ahora mismo voy. (Sale.)
Madre Ubú: (Corriendo ti-as él.) ¡Oh. Padre Ubú, Padre Ubú! ¡Te daré botagueña!
Padre Ubú: (Entre bastidores.) ¡Oh, mierdra! ¡Tú sí que eres una buena botagueña!
Escena VI
(El rey Venceslao rodeado por sus oficiales; Bordura; los hijos del rey, Boleslao, Ladislao y Bugrelao (7); después, Ubú)
En el palacio del rey.
Padre Ubú: (Entrando.) ¡Oh. sabedlo! No he sido yo, sino Bordura y la Madre Ubú.
El rey: ¿Qué te sucede, Padre Ubú?
Bordura: Ha bebido, demasiado.
El rey: Lo mismo que yo esta mañana.
Padre Ubú: Sí, estoy ebrio. He bebido demasiado vino francés.
El rey: Padre Ubú, quiero premiar tus numerosos servicios como capitán de dragones. A partir de ahora eres conde de Sandomir.
Padre Ubú: ¡Oh, señor Venceslao! No sé como agradecéroslo.
El rey: No me lo agradezcas.
Padre Ubú. Espero verte mañana por la mañana en la gran parada.
Padre Ubú: Me veréis. Pero aceptadme, por favor, este pequeño mirlitón. (Lo presenta al rey.)
El rey: ¿Y qué quieres que haga con un mirlitón? Bueno, se lo daré a Bugrelao.
El joven Bugrelao: ¡Mira que es simple este Padre Ubú!
Padre Ubú: Y ahora, desaparezco. (Al girar sobre sí mismo cae.) ¡Oh! ¡Ay! ¡Socorro! ¡Por mi chápiro verde! Me he quebrado el intestino y me he reventado el golondrino.
El rey: (Levantándole.) ¿Te has hecho daño, Padre Ubú?
Padre Ubú: Sí, desde luego. Seguramente voy a morir. ¿,Qué será de la Madre Ubú?
El rey: Nos ocuparemos de su manutención.
Padre Ubú. Veo que tenéis bondad de sobra. (Sale.) Sí rey Venceslao. Pero no por eso dejarás de ser barrido.
Escena VII (jirón, Pila, Cotiza, Padre Ubú, Madre Ubú, Conjurados y Soldados, Capitán Bordura)
En casa del Padre Ubú.
Padre Ubú: ¡Eh, mis buenos amigos! Ya va siendo hora de fijar el plan de la conspiración. Que cada cual dé su parecer. Yo daré el mío en primer lugar; si lo permitís.
Capitán Bordura: Hable, Padre Ubú.
Padre Ubú: Pues bien, amigos míos. Soy de la opinión de envenenar al rey de una manera muy simple: atiborrando de arsénico su almuerzo. Cuando se le antoje comerlo, caerá muerto, y así seré rey.
Todos: ¡Quita allá, marrano!
Padre Ubú: ¿Qué pasa? ¿No os gusta? Entonces, que Bordura dé su opinión.
Capitán Bordura: Me inclino por sacudirle un hurgonazo que le raje de la cabeza a la cintura.
Todos: ¡Eso sí que es noble y gallardo!
Padre Ubú: ¿Y si se lía a patadas? Ahora recuerdo que para las paradas usa unos zapatos de hierro que hacen mucho daño. Si lo llego a pensar antes, ya hubiera ido a denunciaros para quedar al margen del asunto. Estoy seguro de que incluso me habría dado algo de calderilla.
Madre Ubú: ¡Oh, el traidor y el cobarde! ¡El vil y vulgar roñoso!
Todos: ¡Vilipendio al Padre Ubú!
Padre Ubú: ¡Cuidado, señores! Manténganse tranquilos si no quieren acabar en mi talega... En fin, consentiré en arriesgarme por ustedes. Ahora bien, Bordura, tú te encargas de partir en dos al rey.
Capitán Bordura. ¿No sería mejor echamos todos sobre él berreando y voceando? De ese modo tendríamos la oportunidad de entusiasmar a la tropa.
Padre Ubú. De acuerdo, eso es. Procuraré pisarle, él dará un respingo y entonces gritaré: ¡MIERDRA! A esa serial, os arrojáis sobre él.
Madre Ubú. Sí. Y en cuanto esté muerto, te apoderas de su cetro y su corona.
Capitán Bordura. Y yo me precipitaré con mis hombres en persecución de la familia real.
Padre Ubú. Muy bien. Te recomiendo especialmente al joven Bugrelao. (Salen el capitán y los suyos. Ubú corre tras ellos y les hace regresar) ¡Esperen, señores! Hemos olvidado una ceremonia indispensable. Es preciso jurar que batallaremos esforzadamente.
Capitán Bordura. ¡Cómo hacerlo? No hay aquí ningún sacerdote.
Padre Ubú. La Madre Ubú actuará en su lugar.
Todos. De acuerdo. Sea.
Padre Ubú. Así pues, ¿juráis matar bien muerto al rey?
Todos. Sí, lo jurarnos. ¡Viva el Padre Ubú!
NOTAS
(*)Los señalados con asterisco son personajes históricos.
(1) Pronunciado en la primera representación de Ubú Rey, en el Teatro de l´ Euvre, el 10 de diciembre de 1896, y publicado en facsímil autógrafo en el tomo XXI de Vers et Prose (abril mayo-junio, 1910).
(2) Aparecida bajo el título Ubú Rey en el folleto- programa editado por la revista La Critique para el Teatro de l´ Euvrey distribuido a los espectadores.
(3) Jarry utiliza aquí 'pera' por cabeza, para conseguir un juego de palabras que queda claro si se recuerda que, en inglés, to shake es menear, y pear, pera.
(4) Los señalados con asterisco son personajes históricos. Sobre los nombres asignados a otros, informamos en otros lugares.
(5) Indicaciones redactadas por Jarry, se publicaron por primera vez en los Cahiers du Collège de Pataphysique, núm. 3 -4.
(6) Sacado de la edición facsímil y autógrafa de Ubú Rey, texto de Alfred Jarry y música de Claude Terrasse (Mercure de France, 1897). Los comentarios musicales habrían de subrayar principalmente las entradas y salidas de los personajes.
(7) Parece que al elegir este nombre para el capitán (Bordure, en francés), Jarry quiso mandar lo heráldico y lo equívoco (Ordure = suciedad).
(8) Bougre, en francés significa individuo o tipo, y, en una acepción más antigua, que quizás sea a la que intente referirse Jarry, tiene el sentido de bujarrón.
[*] Ubú Rey en Todo Ubú. (*) - Editorial Bruguera Libro Amigo. Barcelona, 1981.
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