Sobre Tiresias

Apolodoro, Hesíodo

 

Referencias en la obra de Jacques Lacan

 

En la clase del 21 de febrero de 1968, Seminario "El Acto Psicoanalítico", Lacan dice: "No sabemos ni una palabra sobre el goce femenino; sin embargo no es cuestión reciente; hubo ya un cierto Júpiter, por ejemplo, Sujeto supuesto Saber, de eso no sabía. Le preguntó a Tiresias. Cosa formidable: ¡Tiresias sabía mucho más! Sólo cometió un error, decírselo; como ya saben, perdió la vista.
... esas cosas están inscriptas desde hace mucho tiempo en la realidad, en los márgenes de cierta tradición humana ".
Esta es una de las menciones que hace Lacan sobre el mito de Tiresias en el Seminario 15, Clase 10.

Se reproduce: un material de lectura que permite conocer las diferentes versiones del mito.
1) Hesìodo (S. VIII A. C.) una parte de la obra "Melampodia" en "Fragmentos" (Ed. Gredos S.A. España, 1978) en la que se recogen las versiones más antiguas, además de ser el relato en el que se basa Ovidio y posteriormente trabaja Lacan.
2) Apolodoro (S. 1 ó II D. C.), algunas páginas del Libro III de su obra "Biblioteca" (Ed. Gredos S.A. Madrid. España, 1985), en la que se menciona a Tiresias en relación a su intervención en "Ataque a Tebas " y narra la muerte del adivino.

Apolodoro. Biblioteca. Libro III
Ataque a Tebas. Tiresias

Los argivos armados se acercaron a las murallas y, como había siete puertas, Adrasto se situó en la puerta Homoloida, Capaneo en la Ogigia, Anfiarao en la Prétida, Hipomedonte en la Oncaida, Polinices en la Hipsista, Partenopeo en la Electra, y Tideo en la Crénida. (1) También Etéocles armó a los tebanos y, designando el mismo número de jefes que sus adversarios, los puso en orden de batalla, y por medio de la adivinación trató de saber cómo podrían vencer al enemigo. Vivía entre los tebanos un adivino, Tiresias -hijo de Everes y de la ninfa Cariclo, y descendiente del esparto Udeo-, que había sido privado de la vista. Sobre su ceguera y su arte adivinatoria circulan diferentes versiones. Unos dicen que lo cegaron los dioses por haber revelado a los hombres sus secretos; pero según Ferecides lo cegó Atenea, pues como Cariclo contaba con el afecto de Atene,(2), él vio a la diosa completamente desnuda, y ésta, tapándole los ojos con sus manos, lo cegó. Cariclo le rogó que le devolviera la vista, pero no pudo; en cambio purificó sus oídos para que pudiera interpretar el lenguaje de las aves y le regaló un báculo de cerezo silvestre que le permitía caminar como los videntes.(3) Por su parte Hesíodo dice que Tiresias había hallado unas serpientes copulando cerca de Cilene y, por haberias herido, fue transformado de hombre en mujer; pero al ver a aquellas serpientes uniéndose en otra ocasión, se volvió hombre de nuevo.(4) Por eso cuando Zeus y Hera disputaban sobre quién disfrutaba más en el amor, la mujer o el hombre, preguntaron a Tiresias. Este dijo que, si el placer tuviera diez partes, los hombres gozarían sólo de una y las mujeres de nueve; entonces Hera lo cegó, pero Zeus le concedió el arte de la adivinación.
Esto es lo que dijo Tiresias a Zeus y Hera: El hombre goza una sola parte de diez
mientras que la mujer se satisface en las diez deleitando su mente.(5)

Tiresias tuvo también larga vida

Cuando los tebanos lo consultaron, les vaticinó que obtendrían la victoria si Meneceo, hijo de Creonte, se inmolaba voluntariamente a Ares.(6) Al oír esto Meneceo se degolló ante las puertas. Entablado el combate, los cadmeos fueron perseguidos hasta las murallas, y cuando Capaneo pretendía escalarlas Zeus lo fulminó (7). Al ocurrir esto, los argivos se dieron a la fuga; como perecieran muchos, Etéocles y Polinices, por acuerdo de los dos ejércitos, lucharon por el reino en combate singular y se mataron el uno al otro (8). En otra dura batalla destacaron los hijos de Astaco, pues Ismaro mató a Hipomedonte, Léades a Eteoclo y Anfídico a Partenopeo -aunque según Eurípides a Partenopeo lo mató Periclímeno, hijo de Posidóng. Melanipo, el único hijo superviviente de Astaco, hirió en el vientre a Tideo. Cuando éste yacía moribundo, Atenea le llevó un remedio que había obtenido de Zeus, con el cual intentaba hacerlo inmortal. Pero Anfiarao, que odiaba a Tideo porque en contra de su deseo había persuadido a los argivos a marchar contra Tebas, al darse cuenta de la intención de la diosa, cortó la cabeza de Melanipo y se la llevó a Tideo quien, aunque herido, lo había matado. Tideo la abrió y se tragó los sesos. Al ver esto Atenea, asqueada, desistió de su buena acción y lo aborreció. Anfiarao huyó hasta el río Ismeno, pero antes de que Periclímeno pudiese herirlo por la espalda, Zeus lanzando un rayo hendió la tierra, y Anfiarao desapareció con su carro y el auriga Batón, o según algunos, Elato; y Zeus lo hizo inmortal (11). Sólo Adrasto se salvó gracias a su caballo Arión; a éste lo engendró Posidón en Deméter, la cual había tomado la figura de una erinia al unirse con él (12).

Antígona.
Conquista de Tebas por los atenienses

Cuando Creonte se hizo cargo del reino de Tebas dejó insepultos los cadáveres de los argivos y, después de pregonar que nadie los enterrara, puso vigilantes. Antígona, una de las hijas de Edipo, robó el cuerpo de Polínices y lo enterró en secreto, pero sorprendida por Creonte fue encerrada viva en una tumba (13). Adrasto al llegar a Atenas se refugió en el altar de la Piedad, y poniendo en él una rama de olivo suplicó que se enterraran los cadáveres (14). Los atenienses con Teseo fueron contra Tebas, la tomaron y entregaron los cadáveres a sus familiares para que los sepultasen (15). Mientras ardía la pira de Capaneo, se arrojó a ella su mujer Evadne, hija de Ifis, y ardió con él (16).

Los Epígonos.
Conquista de Tebas. Muerte de Tiresias

Al cabo de diez años los hijos de los muertos, llamados los Epígonos, decidieron atacar Tebas para vengar la muerte de sus padres (17); cuando consultaron el oráculo el dios les vaticinó la victoria si los guiaba Alcmeón. Este, que no quería ponerse al mando de la expedición antes de dar el castigo a su madre, sin embargo lo hizo; pues Erifile había recibido de Tersandro, hijo de Polinices, el peplo, y persuadió también a sus hijos para que luchasen (18). Con Alcmeón como jefe, marcharon contra Tebas. Estos fueron los guerreros: Alcmeón y Anfíloco, hijos de Anfiarao; Egialeo, hijo de Adrasto; Diomedes, hijo de Tideo; Prómaco, hijo de Partenopeo; Esténelo, hijo de Capaneo; Tersandro, hijo de Polinices; y Euríalo, hijo de Mecisteo (19). Éstos primero devastaron las aldeas circundantes; luego, cuando los tebanos avanzaron contra ellos guiados por Laodamante, hijo de Etéocles, combatieron con ardor, y Laodamante mató a Egialeo, pero Alemeón a Laodamante (20). Tras la muerte de éste, los tebanos buscaron refugio en las murallas. Tiresias les aconsejó que despacharan un heraldo para pactar con los argivos y que entre tanto huyeran-, enviado el heraldo a los enemigos, y montando en los carros a sus hijos y mujeres, salieron de la ciudad. Por la noche, al llegar a una fuente llamada Tilfusa, Tiresias bebió de ella y murió (21). Los tebanos, después de vagar largo tiempo, fundaron la ciudad de Hestiea y allí se establecieron. Pero los argivos, enterados más tarde de la fuga de los tebanos, entraron en la ciudad, recogieron los despojos y derribaron las murallas; enviaron parte del botín a Apolo en Delfos y junto con él a Manto, la hija de Tiresias, pues habían prometido al dios que, cuando tomaran Tebas, le dedicarían lo más valioso de la presa.(22)

NOTAS
(1) El sitio de Tebas por los argivos es el tema de dos tragedias: Fenicias, de Eurípides, y Los siete, contra Tebas, de Esquilo. En las dos se describe el ataque a las siete puertas por otros tantos jefes. El número siete parece provenir del poema épico la Tebaida. Es discutible que hubiera realmente esa cifra. Según Wilamowitz, sólo eran tres: la Prétida, la Electra y la Neista. Hay algunas variantes en los nombres de la puertas y los Caudillos que las atacan. Cf. Esquilo, Los Siete 375 ss-, Eurípides, Fen. 1140 ss.-, Higinio, Fáb. 69 y 70; Pausanias, IX 8, 4.
(2) Aquí hay una laguna que Heyne propuso restaurar con diferente estructura: "...él vino junto a ella y la vio desnuda", etc. Cf. nota de Frazer, 1, pág. 362.
(3) Calìmaco, en el Himno al baño de Palas, 57 SS., refiere que Cariclo, la madre de Tiresias, era una ninfa compañera inseparable de Atenea. Un día ambas se bañaban en la fuente Hipocrene cuando Tiresias, que sediento se había acercado, involuntariamente las vio. Atenca llena de cólera le dijo que saldría de allí con las órbitas vacías. La madre de Tiresias se puso tan triste que la diosa se apiadó de ella y lo convirtió en adivino; además le concedió larga vida, un bastón y ser el único que, una vez muerto, pudiera conservar su arte adivinatoria entre los muertos.
(4) Esta versión la traen además de Hesíodo, Fr. 275, Higinio, Fáb. 75, Antonino Liberal, 17, escolio a Odisea X 494, Ovidio, Met. 111 316-338. Algunas fuentes añaden que el cambio de varón a hembra se produjo al golpear a la serpiente hembra y el de hembra a varón al golpear al macho.
(5) Estos versos son seguramente una interpolación, según Frazer, 1, pág. 366. Como puede apreciarse el reparto del placer entre los versos y el párrafo anterior no coincide.
(6) Cf. Eurípides, Fen. 911 ss.; Pausanias, IX 25, 1; Estacio, Tebaida X 580 ss.; Higinio, Fáb. 68.
(7) Cf. Esquilo, Los siete 423 ss.; Eurípides, Fen. 1172 ss., Supl. 496 ss.; Diodoro, IV 65, 8; Higinio, Fáb. 71; Estacio, Teb. X 827 ss.
(8) Cf. Esquilo, Los siete 804 ss.; Eurípides, F¿ri. 1356 ss.; Diodoro, IV 65, 8; Pausanias, IX 5, 12; Higinio, Fáb, 71; Estacio, Teb. XI 447-579.
(9) Fen. 1153~ 1162.
(10) Cf. escolio a Licofrón, 1066; escolio a Iliada V 126; escolio a Píndaro, Neni. X 7, 12. Todos ellos coinciden en que fue Anfiarao y no Tideo quien mató a Melanipo.
(11) Cf. Píndaro, Neni. IX 24 ss., X 8 ss.; Eurípides, SuIV. 925~927; Diodoro, IV 65, 8; Estacio, Teb. VII 789-823.
(12) Ella había adoptado la apariencia de la erinia Tilfosa o bien la de una yegua, y Posidón la de un caballo. Cf. Pausanias, VIII 25, 4-10; 42, 1-6; Ovidio, Met. vi 118-9.
(13) En estas breves líneas se resume el argumento de la tragedia de Sófocles, Antígona. Cf. Esquilo, Los Siete 1005 ss. Higinio, F¿ib. 72, da una versión distinta: Antígona es salvada por su prometido Henión, hijo de Crconte, a quien éste había encargado matarla. Tienen un hijo que más tarde es descubierto por Creonte, porque tenía en su cuerpo la marca de los descendientes de los espartos. Heracles interviene ante Creonte en favor de Hemón, pero como no consigue nada, Hemón mata a Antígona y luego se suicida.
(14) Los suplicantes ponían una rama de olivo en el altar de un dios para acogerse a su protección.
(15) Este episodio es el tema de la tragedia de Eurípides, Las Suplicantes. Pausanias, 139, 2, refiere que los tebanos concedieron sin lucha el levantamiento de los cadáveres. Cf. Estacio, Teb. XII 464-796.
(16) Todo lo que fuese alcanzado por el rayo de Zeus se consideraba Sagrado. por eso a Capaneo se lo incinera separadamente. Cf. Eurípides, Supl. 934-983, 1034 ss.; Propercio, 1, 15, (21- 22); Estacío, Teb. XII 800 ss.
(17) Hubo un poema épico sobre este tema llamado Epígono. Sobre la guerra de los Epígonos contra Tebas cf. Diodoro, IV 66, 1-3; Higinio, Fály. 70.
(18) Como antes había persuadido a su marido (cl`. 1116, 2).
(19) Higinio (Fáb. 71) ofrece algunas variantes: el hijo de Partenopeo es Tlesímenes o Biantes; no figura Atifíloco ni Euríalo, pero sí Polidoro, hijo de Hiponiedonte.
(20) Cf. Pausanias, IX 5, 13; 8, 6; 9, 4; 19, 2,
(21) Cf. Pausanias, IX 33, 1; Diodoro, IV 67, 1.
(22) Cf. Diodoro, IV 66, 6; Pausanias, VII 3, 3. IX 33, 2; escolio a Apolonio de Rodas, 1308. Diodoro llama Dafne a la hija de Tiresias.

NOTA
Tiresias. Es, con Calcante, el más célebre adivino de toda Grecia. hijo de la ninfa Caricio y de Everes, y, por tanto, procedente de la raza de los hombres que nacieron de los dientes del dragón que mató a Cadmo.
Ciego desde joven, había dos versiones distintas sobre la causa de su ceguera. La más común cuenta que un día vio a dos serpientes apareadas en el monte Cilene; mató con su bastón a la hembra y quedó convertido en mujer. No volvió a convertirse en hombre hasta que, siete años después, volvió a ver dos serpientes en el mismo lugar y, matando ahora al macho, volvió a su sexo primitivo, Por ser el único mortal que había sido sucesivamente hombre y mujer fue consultado por Zeus y Hera un día en que estaban discutiendo estos dioses sobre quién, el hombre o la mujer, es el que experimenta mayor placer en el amor. Respondió Tiresias que, si el placer del amor se dividiera en diez partes, habría que decir que la mujer gozaba nueve y el hombre tan sólo una. Hera se indignó con esta respuesta y dejó ciego a Tiresias, aunque Zeus, en recompensa, le dio un bastón para guiarse, el don de la profecía y una vida tan larga como siete generaciones.
La segunda versión sobre la ceguera de Tiresias cuenta que una vez, paseando con sus perros al mediodía, vio a Atenea desnuda mientras se bañaba. La diosa lo dejó ciego, aunque, en consideración a su madre Cariclo, que era compañera suya, le concedió el don de la profecía.
Tenía Tiresias dos hijas, Dafne y Manto, esta última madre de Mopso, otro famoso adivino. Durante su larga vida, Tiresias interviene continuamente con sus profecías en los acontecimientos que se desarrollan en Tebas. Informa a Creonte sobre la verdadera identidad de Edipo y le aconseja que lo expulse de Tebas; profetiza que Tebas se salvaría del ataque de los Siete si Creonte sacrificaba a su hijo Meneceo; comunica a los Tebanos que deben firmar un armisticio con los Epígonos y abandonar de noche la ciudad. Interviene también, sin embargo, en otros ciclos. Por ejemplo, reveló a Anfitrión quién era el verdadero padre de Heraeles; adiviné la muerte de Narciso; apoyó el culto de Dioniso en Tebas, aconsejando en este sentido a Penteo.
Murió en la fuente Telfusa por haber bebido agua demasiado fría cuando abandonaba Tebas con los habitantes de la ciudad, después de la conquista de los Epígonos. Había recibido de Zeus el poder de profetizar en el Hades después de muerto, por lo que aconsejó, entre otros, a Odiseo cuando éste bajó a los Infiernos.
Hesiodo. Fragmentos - Melampodia

Fragmento 275
Dicen que vio dos serpientes que se hacían el amor en el Citerón y mató a la hembra y que por ello quedó transformado en mujer; volvió a matar al macho y recuperó su propia naturaleza. Zeus y Hera le eligieron juez sobre quién siente más placer en el encuentro amoroso, si el macho o la hembra. Aquél dijo: "Una sola parte de diez partes goza el hombre; las diez satisface la mujer deleitando su mente". Por ello precisamente, Hera, indignada, le dejó ciego y Zeus le dio el don del arte adivinatoria.
Escolio a Homero, Odisea, X, 494.

"Que conoce los encuentros amorosos de hombres y mujeres.
Se dice que Zeus tuvo una disputa con Hera y sostenía que las mujeres sentían más placer que los hombres en los frecuentes encuentros amorosos. Se sirvieron de Tiresias como juez por las dos formas del mismo, Tiresias dijo que si eran diez los momentos de placer, los hombres tenían uno mientras las mujeres tenían los nueve restantes. Hera, indignada, le dejó ciego, Zeus, en cambio, te dio la gracia del arte adivinatoria y de una vida muy larga.
Según el poeta de la Melampodia, "Nueve partes, y la décima parte la goza el hombre; las diez satisface la mujer deleitando su mente".
Escolio a Licofrón, 683

Hesíodo, Dicearco, Calírnaco y algunos otros cuentan sobre Tiresias lo siguíente. Tiresias, el hijo de Everes, vio en Arcadia, en la montaña de Cilene, dos serpientes que hacían el amor, hirió de muerte a una de ellas y al instante cambió de constitución, pues de hombre se convirtió en mujer y se mezcló en el amor con un hombre. Apolo le dijo por voz del oráculo que si observando hacer el amor a unas serpientes hería de igual modo a una de ellas, sería cual era. Montando guardia Tiresias hizo lo prescrito por el dios y de esa forma recobró su antigua naturaleza. Zeus tuvo una disputa con Hera y sostenía que en los encuentros amorosos las mujeres aventajaban a los hombres en el goce del placer; Hera sostenía lo contrario, por lo que decidieron los dioses mandar a buscar a Tiresias y preguntarle, ya que tenía experiencia de ambos tipos de placer. Este, al ser preguntado, manifiestó que, si las partes eran diez, el hombre gozaba una y la mujer las otras nueve. Hera, indignada, te perforó los ojos y le dejó ciego; en tanto que Zeus le dio el don del arte adivinatoria y el de vivir durante siete generaciones. Flegón, Mirabilia, IV, 73-74.

Fragmento 276
Plegaria de Tiresías "Adivino de cadáveres, viejo decrépito". "Viejo decrépito", el que tiene una edad muy avanzada... Ahora habla de Tiresias, ya que dicen que él vivió síete generaciones (otros dicen que nueve, pues vivía en tiempo de Cadmo y bastante después de Etéocles y Polinices) según afirma también el poeta de la Melanipodia, pues introduce en ella a Tiresias diciendo: "Zeus padre, ojalá, ojalá me hubieras dado un tiempo de vida más corto y ver en mis entrañas preocupaciones iguales a las de los hombres mortales. Pero ahora ni un poco me honraste tú que me hiciste tener un largo tiempo de vida y vivir durante siete generaciones de hombres mortales." Tzetzes, Licofrón, 682.