Mito de Pandora

Hesíodo

 

Referencias en la obra de Jacques Lacan

 

"Si Freud tomo la responsabilidad -contra Hesíodo para quien las enfermedades enviadas por Zeus avanzan hacia los hombres en silencio- de mostrarnos que hay enfermedades que hablan y de hacernos entender la verdad de lo que dicen..."

De este modo se refiere Lacan en “intervención sobre la transferencia”, Escritos I, al mito de Pandora de Hesíodo. (s.-VIII).

Se reproduce:

Los Trabajos y los Días en los Tiempos de Hesíodo

Colección Obras Maestras. Editorial Iberia S.A. España, 1984.

Versión establecida, M. J. Lecluyse - E. Palau.

 

 

Mito de Pandora

Los dioses mantuvieron en secreto lo que suministra la vida al hombre, porque, de otro modo, trabajaría un día con escaso esfuerzo, para lograr con que vivir todo el año, sin hacer nada. En seguida colgarías el timón de tu navío (1), y darías por terminado el trabajo de los bueyes y de las pacientes mulas. Pero Zeus ocultó el secreto de tu vida cuando su ánimo fue presa de la cólera, al darse cuenta que el astuto y mentiroso Prometeo intentaba hacerle víctima de un engaño. Desde aquel día decidió procurar a los hombres serias inquietudes. Les ocultó el fuego, primordial elemento que el propio hijo de Japeto (2) robó a Zeus en una férula (3), para dárselo de nuevo a los mortales, y traicionando así al dios que lanza el rayo. Enfurecido Zeus, el que congrega las nubes, le dijo: "¡Ah, Japetiónida! Te crees el más sagaz de todos y te ríes. satisfecho, por haber robado el fuego y engañado mi ánimo. Pero eso será la mayor de las desgracias para ti y para los hombres. En sustitución de¡ fuego, mandaré a los mortales un mal, al que todos, sin embargo, halagarán amorosamente como si no se tratara de una desgracia."

Así se pronunció al padre de los dioses y de los hombres y echóse a reir. Luego mandó al ilustre Hefesto que mezclase al punto la tierra con el agua, y que formara de la pasta una hermosa virgen semejante a las diosas inmortales, a la que daría voz y fuerza de ser humano. Ordenó también a Atenea que le enseñase las labores de mujer y el tejido del lienzo de mil colores. Y a Afrodita de oro, que ungiera su frente de la gracia, y le comunicara el doloroso deseo, además de la inquietud que destroza los miembros. Asimismo mandó a Hermes, el Mensajero, matador de Argos, que inspirara la impudicia y la falsedad a la bella virgen.

Todos obedecieron al soberano Zeus, el Cronida. El ilustre

Cojo, conforme a lo ordenado, modeló al punto la forma de una casta virgen: y, en seguida, la adornó y le ciñó su cinto

Atenea. la diosa de los ojos claros; las divinas Gracias y la venerable Pito colgaron de su cuello collares de oro; las Horas de hermosos cabellos dispusieron para la recién creada guirnaldas de flores primaverales; Palas Atenea le puso su vestido y completó sus adornos, y el Mensajero, matador de Argos, colmó su seno de embustes, adulaciones y perfidias, todo tal como lo había querido el tronitonante Zeus.

Finalmente el heraldo de los dioses le otorgó la palabra y dio a semejante mujer el nombre de Pandora, porque todos los habitantes del Olimpo habíanle hecho ese don, con objeto de convertirla en la suerte desfavorable y que, como la mayor de las desgracias, fuera el azote de los mortales (4). Terminada esta trampa, sin salvación y malignamente eficaz, el padre de los dioses envió a Epimeteo, con dicho regalo al ilustre matador de Argos, el veloz mensajero. Epimeteo no puso atención a los que le dijo Prometeo: no aceptar regalo alguno de Zeus Olímpico y devolvérselos todos, si quena evitar una desgracia a los mortales. Así es que aceptó el don que se le ofrecía, no comprendiendo su error. hasta después de sufrir el daño.

La raza humana vivía antes de eso en la Tierra al amparo y abrigo de todo mal. de la dura fatiga y de las dolorosas enfermedades que acarrean la muerte a los hombres (5). Pero la mujer Pandora, al levantar con sus propias manos la ancha tapa del ánfora que las contenía, derramó y esparció sobre los hombres los más nefastos pesares. Sólo la Esperanza se quedó en el interior de la infranqueable prisión, sin rebasarlos bordes de la jarra, porque Pandora había puesto nuevamente la tapa, siguiendo la voluntad de Zeus, el que congrega las nubes y lleva la égida. Por consiguiente. en desquite, desde el aquel día innúmeras desdichas reinan entre los hombres y están llenos de males la Tierra y el mar. Unas de día y otras de noche. Las enfermedades, a su capricho, se dedican a visitar a los mortales, dándoles sufrimiento y dañándoles. y en silencio, porque el sabio Zeus les negó la palabra. Así es como no existe ningún medio para escapar a los designios de Zeus.

NOTAS:

(1) Se hace secar el timón, entrándolo en casa y colgándolo encima del hogar. Erróneamente algunos traductores han escrito la estera del arado, en lugar del timón de tu navío, dando otros el sentido de timón al timón con que se guía elarado. El errores muylamentable por cuanto el poeta, como hacemos constar en nuestro estudio sobre el poema. quiere aquí reunir, en una misma frase, a la navegación y a la agricultura, principales labores según el propio Hesíodo del hombre, Idea que expresa en otras ocasiones de sus escritos.

(2) Japeto, padre de Prometeo, por lo que a éste se le llama también Japetiónida,

(3) Esquílo pone en boca de Prometeo las siguientes palabras: "Un día en el hueco de una férula, me llevé mí botín. la simiente del fuego pormí robada, que sirvió a los hombres como maestro de todas las artes y de tesoro sin precio.- La férula o cañalteja de que se trata, es una planta de las unibelíferas, cuyo tallo encierra una médula químicamente fibrosa, que arde con facilidad y llega a consumirse en sí misma, sin quemar la corteza. Los antiguos se servían, en efecto, de esta planta para trasladar el fuego, y aún en los siglos XVIII y XIX la utilizaban los viajeros de las islas delmarEgeocon el mismo objeto.

(4) O sea que Pandora es el don de todos los dioses, y no que "había recibido un don de todos los dioses", como generalmente ha sido interpretado el texto original.

(5) Verso que procede de La Odisea: - pues los hombres envejecen pronto en la miseria." Esta cita del texto de Homero se debe a un error de copia procedente de confundir la muerte con la vejez.