El grito

Edvard Munch

 

Referencias en la obra de Jacques Lacan
Edvard Munch: El Grito. 1893.
Oleo, temple y pastel sobre cartón. 91x73.5 cm.

 

"El silencio. Es sorprendente que para ilustrárselos no haya encontrado mejor, ... que esta imagen que todos han visto, que se llama El Grito".


En la clase del 17 de marzo de 1965, mientras desarrolla su Seminario XII, Problemas Cruciales del Psicoanálisis, el doctor Lacan, ilustra su conceptualización del silencio con esta obra del pintor noruego Edvard Munch que aquí reproducimos.


En la misma clase agrega: "...no hay una relación de gestalt. El grito parece provocar el silencio, si anulándolo es sensible que él lo causa, lo hace surgir".


En el Seminario Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis, Capítulo IX del apartado "De la mirada como objeto a minúscula”, también se refiere a la pintura de Munch. Dice allí: "...después de haber formulado que la pintura tiene algo de doma-mirada, esto es, que el que mira una pintura siempre se ve obligado a deponer la mirada, hice de inmediato una salvedad, la del expresionismo que se sitúa, empero, como un llamado muy directo a la mirada. Para los que puedan estar indecisos, encarno que quiero decir -pienso en la pintura de un Munch, de un James Ensor, de un Kubin.."

En "Edvard Munch. Cuadros sobre la vida y la muerte” de Ulrich Bischoff, encontramos la reproducción de una “nota” escrita por Munch en 1892 acerca de la situación que daría origen al cuadro: “Iba caminando con dos amigos por el paseo –el sol se ponía– el cielo se volvió de pronto rojo –yo me paré– cansado me apoyé en la baranda –sobre la ciudad y el fiordo azul oscuro no veía sino sangre y lenguas de fuego– mis amigos continuaban su marcha y yo seguía detenido en el mismo lugar temblando de miedo y sentía que un alarido infinito penetraba toda la naturaleza."

“El Grito” de Edyard Munch, (1863-1944), se encuentra en la Nasjonalgalleriet de Oslo.