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"En la fábula que leía, de niño, en las imágenes de Epinal (), el pobre mendigo se solaza con el aroma del asado () en la puerta del restaurante. En este caso, el aroma es ese menú, es decir está hecho de significantes, ya que todo lo que se hace es hablar "
Este fragmento se encuentra en el capítulo "En ti más que tú " de El Seminario, Libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. Desarrollando una conceptualización sobre el objeto a y su incidencia en el movimiento de la transferencia, Lacan se pregunta: "¿Qué sucede cuando el sujeto comienza a hablar al analista? ... al sujeto al que se supone saber pero de quien se sabe que aún no sabe nada. Al analista se le ofrece algo que, necesariamente, cobra primero la forma de demanda. (... ) Pero ¿qué demanda el sujeto? Este es el meollo del asunto, pues el sujeto sabe muy bien que sean cuales fueren sus apetitos, sus necesidades, ninguno encontrará allí satisfacción -con mucho, tendrá la satisfacción de organizar su menú. "
Menciona nuevamente la imaginería de Epinal en El Seminario, Libro 17, El reverso del psicoanálisis, cap.”El amo y la histérica”. Dice allí: "¿Qué es la verdad como saber? "Es un enigma.” "Los dos tienen la misma característica, propia de la verdad -la verdad sólo puede decirse a medias. Nuestra querida verdad que sale del pozo de la imaginería de Epinal, no es más que un cuerpo."
Se reproduce:
1) Estampa mencionada por Lacan
2) Texto completo de, y el texto completo de "El juicio de un loco"
Reproducimos la estampa mencionada por Lacan, la serie completa de 16 que constituye la imagen N° 901.
"Le jugement d'un fou". Image N°901. Copyright "Fonds de Hmagerie d'Epinal S.A., A.H.C./Arch. dép. des Vosges. Epinal-48 J. Cliché J. Laurençon "
1. Un pobre diablo parado frente al escaparate de una rotisería comía su pan olfateando el olor del guiso.
2. El rotisero quiso obligar a este pobre diablo a pagar el olor con que se deleitaba sin gasto alguno.
3. El pobre hombre se negó. Comenzaban a tirarse de los pelos cuando los vecinos los separaron.
4. Puesto que la pelea recomenzaba, los convencieron, a fin de acabar, que aceptaran el juicio de la primer persona que pasara.
5. Ahora bien, el primero que pasó era un loco muy conocido en el barrio, llegaba como de costumbre, nariz parada, sonrisa en los labios, y pulgares en las sisas del chaleco.
6. Cuando se enteró de lo que querían de él, el loco se subió sobre un barril y proclamó solemnemente. "El tribunal está constituido, comiencen, se los escucha."
7. Una vez escuchadas las partes, el loco descendió de su asiento y le dijo al pobre hombre "Deme cinco centavos."
8. En razón de esto, el rotisero, que creía haber ganado, se frotaba las manos, mientras el pobre diablo sacaba lastimosamente el dinero de su bolsillo.
9. Pero entonces el loco, acercándose al dueño del establecimiento, que se preparaba a recibirlas, le mostró las cinco monedas, de frente y de perfil, diciendo: "Míralas bien, pero no las toques."
10. Luego, cuando el rotisero, aturdido, hubo mirado bien, el loco concluyó: "Ahora que las has visto bien, el tribunal establece el fallo sin apelación. Este hombre ha respirado tu guiso -tu has visto su dinero- ya están en paz."
11. Los espectadores aplaudieron el juicio. El dueño del establecimiento, vejado, entró en su cocina y el pobre reembolsó los cinco centavos que le devolvía el loco.
12. En ese intervalo, mientras la gente todavía estaba aplaudiendo, pasó el Rey. Intrigado, detuvo su caballo cerca del grupo e inquirió.
13. Cuando le hubieron contado lo que acababa de suceder, dio una bolsa de monedas al loco, diciéndole: "¡Ojalá tuviera muchos locos como tú entre mis jueces!"
14. Y al tiempo que se alejaba con esta reflexión, más calurosamente aplaudido aún que el mismo juicio, el loco ya contaba el dinero, y lo dividía en dos partes.
15. Después de lo cual, habiendo guardado una de las partes en su bolsillo, puso la otra en su monedero y lo presentó al pobre hombre quien realmente no podía creer lo que le sucedía.
16. Habiendo colmado este último acto de generosidad, el entusiasmo provocado por tanta sabiduría inesperada, los dos héroes de esta aventura fueron triunfalmente aclamados.
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