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En el transcurso de su enseñanza, Lacan precisa, una y otra vez, que el término falo hay que entenderlo como el falo que en la doctrina freudiana toma su referencia "del simulacro que era para los Antiguos", así lo escribe en "La significación del falo". Vuelve sobre esto en muchos tramos de su obra, en su Seminario 18, "De un discurso que no fuera del semblante" (clase del 16-6-1971), dice "es del Falo, en tanto que semblante develado en los Misterios, que el término es retomado", y subraya esto mismo en la clase del 18 de marzo de 1975, en el transcurso de su Seminario "R.S.I "
Muchos años antes, en el Seminario V, “Las formaciones del Inconsciente”, en la clase del 23 de abril de1958, acompaña el trabajo del concepto con una descripción de la referencia "... hago alusión a los Misterios Antiguos. Es completamente asombroso ver sobre las murallas, los raros frescos que hallamos conservados con una notable integridad, en aquella Villa de los Misterios, en Pompeya. Es muy precisamente al lado justo del sitio donde se representa el develamiento del falo que surgen representados, con una grandeza impresionante, estos personajes en talla natural, esta clase de daimones que podemos identificar por un cierto número de verificaciones. Hay uno de ellos sobre una vasija del Louvre, y en algunos otros lugares. Estos demonios alados, con botas, sin casco, y en todo caso armados de un "flagellung", comienzan a aplicar el castigo ritual a una de las impetrantes, de las iniciadas, que están en la imagen para hacer surgir el fantasma de la flagelación bajo su forma más directa, en conexión inmediata con el develamiento del falo". En la clase del 7 de mayo de ese mismo año, se detiene en el tema del demonio del pudor diciendo: "de ese velo hay algo que no hay que mostrar y es en lo que el demonio del que les hablaba una vez pasada, a propósito del develamiento del falo en el misterio antiguo, se presenta y se articula como demonio del pudor"
Se reproduce:
Detalles del friso de la Villa de los Misterios, en Forma y Color, 3
Albaicín-Sadea editores. Granada, 1965.
LOS FRISOS DE LA VILLA DE LOS MISTERIOS.
Los frisos dionisíacos de la Villa del Misteri en Pompeya muestran la iniciación de una joven novia a los Misterios Báquicos. En el bosquejo de ubicación que reproducimos se distinguen varias escenas. Una escena real que representa los preparativos del sacrificio por parte de cuatro mujeres, se continua con una escena mítica en la cual aparece un sileno tañendo la lira y una ménade con un cabrillo junto a una mujer poseída ya del furor báquico. Sigue una escena en la cual tres seguidores de Dionisio practican lecanomancia (adivinación por la inspección de una escudilla llena de agua), junto a ellos aparecen Dionisio y Ariadna, y luego vemos la escena real del rito de iniciación: la joven está levantando el velo que oculta un falo erecto y está siendo fiagelada por ello por un ser mítico, un daimon femenino alado. Finalmente se la ve danzando en un estado de éxtasis. Cierra el ciclo la solemne imagen de la mujer cubierta, esposa y ministra del dios.
La ausencla de registros escritos de la esencia de los "Misterios"de los Antiguos, esto es de las religiones de culto secreto del mundo grecoromano, ha dado lugar a que distintos investigadores ensayasen diversas interpretaciones de los testimonios artísticos de estos cultos, de su arquitectura, escultura, frescos y mosaicos.
Consignamos una de ellas. Philippe Bruneau (1) compara distintos monumentos figurativos del mundo romano, situados en distintas zonas geográficas, entre los que se encuentran los frisos citados, un relieve de Campania y un mosaico de Djémila, y concluye: "la similitud de estos tres documentos es evidente: ante la aparición de] falo una mujer se da vuelta con horror o temor ; ( ... ) ante la cercanía de] falo, un demonio, que casi seguro es femenino, huye volando ( ... ). La escena figurada (en los tres documentos) no ha sido aún interpretada con certeza, pero me seduce la exégesis propuesta por K. Lehmann (2) quien relacionó estos tres monumentos con una pintura funeraria de Hermoupolis (Egipto) que representa la leyenda de Edipo: una mujer que hace el mismo gesto, con las manos, que el personaje de la Villa de los Misterios, es designada allí, por una inscripción pintada, como la Ignorancia (Agnia = A yvoia). Yo no me oculto que un mismo gesto puede tener distintos sentidos, sin embargo, se revelaría el sentido de la escena figurada: ( ... ) la mujer a la que horroriza la revelación del falo; K. Lehmann escribe: "en la versión más simple, la del mosaico, la encontramos apartando su rostro del falo ya revelado, expresando su disgusto, para aceptar el conocimiento, con el elocuente gesto de sus brazos y manos. Es claro que originalmente, este gesto era una frase que expresaba el rechazo del Saber por la Ignorancia."
Escenas de descubrimiento del falo, flagelación y danza.
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