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La
mediocridad es la más feliz de las máscaras que puede usar un espíritu
superior, porque el gran número, es decir, los mediocres, no sospechan
que en ello haya engaño; y, sin embargo, por esto es por lo que se
sirve de esta arma el espíritu superior: para no irritar, y, en casos
no raros, por compasión y bondad."
Humano, demasiado humano (1878)
Friedrich
Wilhelm Nietzsche, filósofo alemán, poeta y filólogo, cuyo pensamiento
es considerado como uno de los más radicales, ricos y sugerentes del
siglo XX, nació el 15 de octubre de 1844, en Röcken, Prusia.
Su
padre, un pastor evangélico, murió cuando él tenía cinco años, y fue
educado por su madre en una casa donde vivían su abuela, dos tías y una
hermana, lo que hizo que Nietzsche creciera en un ambiente
completamente femenino, dominado por el pietismo protestante. Se formó en Filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig, orientándose al estudio de la teología y la filosofía.
En
1869, cuando apenas tenía 25 años, Nietzsche fue nombrado catedrático
de filología clásica en la universidad de Basilea. A este nombramiento
contribuyeron los trabajos filológicos que el joven Nietzsche había
publicado antes de terminar sus estudios.
Su delicada salud (estuvo afectado toda su vida por su poca vista y sus constantes jaquecas) le obligó a retirarse en 1889.
En
1881 conoció a Lou Andreas Salomé, de la que se enamoró profundamente;
pero esta mujer no le correspondió, sino que se casó con un amigo suyo,
el rechazo de ésta supone para Nietzsche una fuerte depresión.
Tras
su jubilación, Nietzsche pasó largas temporadas en la Riviera francesa
y en el norte de Italia, dedicado a pensar y a escribir. Pero sus obras
no tenían el éxito esperado y Nietzsche se iba quedando cada vez más
solo. A principios de 1889, en Turín, cuando ya estaba casi ciego,
Nietzsche sufrió una crisis de locura de la que no se recuperó. Estuvo
internado en una clínica de Basilea y, después, en otra de Jena, hasta
que su madre se lo llevó consigo. Nietzsche vivió los últimos doce años
de su vida en un estado de aletargamiento, bajo los cuidados de su
madre y luego de su hermana, hasta que murió en Weimar el 25 de agosto
de 1900.
En el pensamiento de Nietzsche suelen distinguirse tres grandes períodos:
Primer período
Abarca desde sus estudios en Leipzig hasta 1877, está representado
básicamente por su obra El nacimiento de la tragedia desde el espíritu
de la música, publicada en 1871. En ella Nietzsche establece la
distinción entre el espíritu apolíneo, que expresa el mundo como
representación (artes plásticas) y el espíritu dionisíaco, que lo
expresa como voluntad (música). Nietzsche exalta lo dionisíaco, que
interpreta como encarnación de la voluntad de vivir, frente a lo
apolíneo, que representa la huida ante la vida. El ideal estético del
espíritu dionisíaco es el drama wagneriano, que pone en escena la
fuerza incontenible de la vida.
Segundo período
Precisamente la ruptura de Nietzsche con Wagner es el hito que marca el
tránsito del primer período al segundo, que va desde 1878 hasta 1882.
Nietzsche reprocha a Wagner el haber cedido, en su obra Parsifal, ante
los ideales del cristianismo, intrínsecamente contrarios a las fuerzas
de la vida. En este segundo período, Nietzsche se aparta de los ideales
y maestros que había admirado hasta entonces, se muestra crítico hacia
el arte y la metafísica y se vuelve hacia el positivismo naturalista de
la Ilustración, aunque sin caer en el culto al progreso. La obra
central de este período es Humano, demasiado humano. Un libro para
espíritus libres (1878-1880), dedicado a Voltaire.
Tercer período
Comienza en el año 1882 con la publicación de su obra Así habló
Zaratustra. Las doctrinas de este período parten de la concepción de la
vida como dolor, lucha e irracionalidad que había aprendido en
Schopenhauer, pero rechazando la actitud de resignación ante ello.
Nietzsche tenía la intención de presentar estas ideas en una obra
sistemática que debía titularse La voluntad de poder, pero no pudo
terminarla. Fue publicada después de su muerte con las anotaciones que
se encontraron entre sus papeles póstumos.
El superhombre
Una de las ideas que ha defendido con mayor interés, es que los valores
tradicionales representados por el cristianismo someten a las personas
más débiles a una "moralidad esclava", que no provocan en ellos más que
un estado de resignación y conformismo hacia todo lo que sucede a su
alrededor. Para él, esos valores tienen que desaparecer para que
aparezcan otros nuevos que representen su prototipo de hombre ideal, al
que él mismo llamó superhombre. Ese súperhombre es seguro,
independiente e individualista, y no se deja llevar por la multitud; al
contrario de las personas débiles, que sólo se dejan llevar por las
tradiciones y las reglas establecidas.
«El superhombre es el sentido de la Tierra. Que vuestra voluntad diga: que el superhombre sea el sentido de la Tierra.»
Este superhombre no cree en las cosas que prometen las religiones
después de la muerte, él sólo cree en lo real y en lo que puede ver. Es
un ser que, ante todo, razona; aunque eso no quiere decir que no
sienta. Este superhombre se deja llevar por sus pasiones y sus
sentimientos. Nietzsche contradice en esto totalmente a Platón, y
Sócrates, los cuales consideraban totalmente necesario el control de
las pasiones. Nietzsche considera a Sócrates como el culpable de la
moral de rebaño del la Sociedad Occidental.
La voluntad de poder
Nietzsche pensaba que todas las acciones humanas estaban influidas por
la "voluntad del poder". No sólo por el poder de querer dominar sobre
otros,sino también por el poder de querer dominarse uno mismo, algo que
es necesario para que cada uno pueda desarrollar su propia creatividad.
Esta idea de «voluntad de poder» es algo nuevo que Nietzsche introduce
en la filosofía. Aunque antes y después de la voluntad de Nietzsche
otro autores hablaron sobre la voluntad del poder, todos coincidían en
que el poder era el último y principal objetivo de la voluntad, algo en
lo que Nietzsche no estaba de acuerdo.
El eterno retorno de lo mismo
En cierto modo, toda la filosofía de Nietzsche, todo el cuerpo de
Nietzsche, son una preparación para su instante supremo: el «eterno
retorno de lo mismo». Esta concepción última, la más cara para su
creador (más aún que la voluntad de poder), tiene dos acepciones: la
primera es cosmológica, la segunda, ética. Básicamente quedan
explayadas de la siguiente manera: el eterno retorno de lo mismo, como
distingue Eugen Fink, es la máxima curvatura cósmica, la restauración
del Mundo, o Vida, en su preeminencia ontológica; por otro lado,
Nietzsche considera como móvil fundamental de la ética del übermensch
el considerar cada uno de sus actos como si fuese a repetirse
eternamente. La filosofía de Nietzsche ha servido de mucho para la
literatura alemana y sus conceptos han llevado a numerosos debates
entre filósofos. La filosofía de Nietzsche ha servido muchisimo también
para la literatura rusa y para la cultura rusa en general: Nicola
Berdiaev, Lev (León) Shestov, Maxim Gorki, Pavel Filonov, Kazimir
Malevich y muchos otros fueron influenciados por Nietzsche. Fuente: WP
Nietzsche escribió varias obras importantes, entre ellas:
- El nacimiento de la Tragedia desde el espíritu de la música (1872)
- Sobre el futuro de nuestras instituciones educativas (1872)
- Cinco prólogos a cinco libros no escritos (1872)
- El orígen de la tragedia (1872)
- Consideraciones intempestivas (1873-1876)
- Humano, demasiado humano (1878)
- Aurora (1881)
- La gaya ciencia (1882)
- Así habló Zaratustra (1883)
- Más allá del bien y el mal (1886)
- La genealogía de la moral (1887)
- El crepúsculo de los ídolos o cómo se filosofa a martillazos (1888)
- El caso Wagner (1888)
- Ecce homo, o cómo uno se hace lo que uno es (1888)
- El Anticristo (1888)
- La voluntad del poder (1901)
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