Psikeba. Revista de Psicoanálisis y estudios culturales
 
   

Melanie Klein


 


Melanie Reizes nació el 30 de marzo de 1882 en Viena. Su padre, Moriz Reizes, pertenecía a una familia judía muy religiosa, residente en Lvov, en esa época parte del imperio austro-húngaro, actualmente parte deUcrania. Era un hombre culto que hablaba diez idiomas. Siguió la carrera de Medicina, al finalizar la cual rompió con la tradición ortodoxa. A los 37 años, se divorció de su primer esposa. Tres años después conoció, en Viena, a Libussa Deutsch, mucho menor que él con quien se unió en matrimonio.

En 1876 nació Emilie, en 1877 Emanuel y al año siguiente, Sidonie. La familia se trasladó a Viena, donde nace Melanie en 1882. Cuando Melanie tenía cuatro años, su hermana Sidonie muere de escrófula (variante de la tuberculosis). Sidonie la había iniciado en la lectura y las matemáticas. Su hermano Emanuel apoya a Melanie cuando, a los catorce años, decide estudiar Medicina (Psiquiatría) y la prepara en su ingreso al Gimnasium de Viena.

A los 17 años Melanie Klein se compromete con Arthur Stevan Klein, un químico industrial de 21 años, amigo de Emanuel. En esta época abandona la idea de estudiar Medicina y asiste a cursos de historia y de arte en la Universidad de Viena. A principios de 1900 muere su padre y a fin de ese año Emilie se casa con el médico Leo Pick. Emilie morirá en Londres en 1940.

En diciembre de 1902, Emanuel, quien hacia años estaba enfermo de fiebre reumatoidea, muere en Génova. Su relación con su hermana menor era muy estrecha y compleja.

Melanie se casa con Arthur el 31 de marzo de 1903, con 21 años recién cumplidos. Se establecen en Rosenberg (Hungría) y al año siguiente nace Melitta. En 1906 nace Hans y un año después se trasladan a Kappitz, un pequeño pueblo, a causa del trabajo de Arthur.

Melanie Klein aparece afectada por un fuerte y prolongado estado depresivo, ante lo cual su esposo consigue un traslado a Budapest en 1910.

En 1913 E.Jones regresa a Europa y es analizado por Ferenczi, ese mismo año funda la Sociedad Psicoanalítica de Londres.

El 1 de julio de 1914 nace Erich. A fines de ese año muere Libussa, quien poseia una fuerte influencia sobre Melanie. Esto agrava su depresión e inicia su análisis con Ferenczi, interesándose además en los escritos de Freud acerca de los sueños.

Tanto Ferenczi como Arthur Klein se incorporan al ejército austro-húngaro y en 1916 el esposo de Melanie regresa como inválido de guerra, herido en una pierna. El matrimonio enfrenta graves dificultades.


En 1918 M Klein asiste al 5º Congreso Psicoanalítico Internacional, con la presidencia de Ferenczi, en el que S.Freud lee "Lines of Advances in Psychoanalytic Therapy". Este Congreso realizado en tiempos de guerra causa una fuerte impresión en Klein y, según ella misma recuerda: “esa impresión fortaleció mi deseo de dedicarme al psicoanálisis. Durante el análisis con Ferenczi, éste me llamo la atención acerca de mis grandes dotes para comprender a los niños y de mi interés en ellos y alentó mucho mi idea dededicarme al análisis de niños (...) No he visto (...) que la educación pudiera cubrir la totalidad de la comprensión de la personalidad y que, por lo tanto, tenga la influencia que uno desearía que tuviera. Siempre sentí que detrás había algo que nunca llegue a percibir.”

Ferenczi la asigna como asistente de Anton von Freund en la tarea de organizar la enseñanza del psicoanálisis en la Sociedad de Investigación Infantil.

En 1919 Jones reorganiza la Sociedad Británica de Psicoanálisis. En julio de ese año, Klein expone su primer trabajo," Der Familienroman in statunascendi", por el cual es aceptada como miembro de la Sociedad Psicoanalítica Húngara, la cual estaba en un período de intensa actividad bajo la presidencia de Ferenczi.

Al poco tiempo la posición de los profesionales judíos residentes en Budapest se ve muy afectada por la situación política de posguerra. Arthur Klein no puede continuar su trabajo y se traslada a Suecia, obteniendo posteriormente la ciudadanía sueca. Melanie Klein se traslada junto a sus hijos a Eslovaquia, donde permanece un año en casa de sus suegros.

M.Klein asiste en 1920 al 6º Congreso Psicoanalítico Internacional, en LaHaya. Conoce a H.Hug-Hellmuth y a Karl Abraham, presidente de la Sociedad Psicoanalítica de Berlín, quien la invita a trabajar en dicha ciudad. Klein se traslada junto a Erich.

En 1921 se concreta el divorcio de Melanie y Arthur y en 1922 Klein se convierte en miembro asociado de la Sociedad Psicoanalitica de Berlin (en ese mismo año , Anna Freud se convierte en miembro de la Sociedad Psicoanalitica de Viena ) .Un año después pasa a ser miembro pleno de la Sociedad Psicoanalítica de Berlín.

A comienzos de 1924 Klein inicia su análisis con Abraham, el que va acontinuar hasta la muerte del mismo en diciembre de 1925. Ese período es sumamente productivo, expone por primera vez ante un congreso "La técnica del análisis de niños pequeños" en el 8º Congreso de Psicoanálisis Internacional, en Salzburgo, cuyo presidente es Abraham. Ernest Jones escucha su ponencia con sumo interés. Es también durante 1924 que presenta ante la Sociedad de Viena el trabajo "Principios psicológicos del análisis infantil" y, a fines de ese año, "Una neurosis obsesiva en una niña de 6 años"(Erna) en la Primera Conferencia de Psicoanalístas Alemanes, en Wurzburg.

Conoce a Alix Strachey, analizanda de Abraham, la que se interesa en sus teoríasy colabora en traducir al inglés algunos de sus escritos. Es a través de su esposo, James Strachey, que los trabajos de Klein llegan a la Sociedad Británica, en la que la posibilidad del análisis de niños era debatida con mucho interés. En las actas de dicha presentación constan las críticas de E.Glover.

En julio de 1925 Klein da seis conferencias en Londres durante tres meses, invitada por E. Jones. Abraham ya estaba enfermo y había suspendido sus análisis por un período indeterminado. Es bien recibida y, entre otros, conoce a Susan Isaacs.

Luego de la muerte de Abraham la oposición a las teorías kleinianas en la Sociedad de Berlín se intensifican notoriamente. Otro factor que se agrega a la desaparición de su mentor es un episodio que repercute desfavorablemente en la aceptación de la indagación profunda del inconsciente del niño: H.Hug-Hellmuth, directora del Centro de Orientación Infantil de Viena, es asesinada por un familiar de 18 años, al que ella había aplicado su técnica cuando pequeño. Este caso tiene amplia repercusión pública.

Finalmente Klein decide dejar Berlín y en setiembre de 1926 llega a Inglaterra, invitada por E.Jones durante un año, a fin de analizar a sus hijosy a su esposa. Erich llega a Londres al poco tiempo, Hans está bajo la custodia de su padre y permanece estudiando en Berlín. Melitta se ha casado con el Dr Walter Schmideberg y estudia en la Universidad de Berlín.

E.Jones, presidente de la Sociedad Britanica y gran impulsor del psicoanálisis, se interesaba en la aplicación del análisis a los niños desde 1920.

En marzo de 1927 Anna Freud habla de la técnica del análisis infantil antela Sociedad de Berlín, en clara oposición a M Klein. La contribución escritaenviada por ésta, quien aún pertenece a dicha Sociedad, no se hace circular.Anna publica "Einfuhrung in die Technik de Kinderanalyse".

En mayo del mismo año Jones organiza un simposio sobre análisis infantil entrelos miembros de la Sociedad Británica. La tensión existente Londres-Viena esnotoria en la correspondencia entre S Freud y Jones.

Del 4 al 18 de mayo de 1927 tiene lugar el Simposio, en el cual se exponenlos principales temas de la polémica entre el grupo británico y el vienés.Este acontecimiento puede considerarse fundacional respecto a la extensión delcampo del psicoanálisis a los niños.

El 2 de octubre de ese año Klein es elegida miembro plenario de la SociedadBritánica. El período 1928-39 es el más productivo en la vida de M Klein.

En 1930 Melitta, ya graduada, se radica en Londres y su participación en laSociedad se hace intensa. Convive con su madre hasta que Jones logra queSchmiedeberg entre a Inglaterra dos años más tarde.

En 1932 se publica "El Psicoanálisis de niños", la obra másimportante publicada por un miembro de la Sociedad Británica hasta el momento.Se realiza el 12º Congreso Internacional de Psicoanálisis, en Wiesbade, el últimorealizado en Alemania antes de la guerra y el único al que no asiste Klein;esto evita enfrentamientos con Ferenczi quien apoya a la escuela vienesa.Ferenczi muere en 1933 y ese año marca el comienzo de una época difícil en lavida de Klein. Melitta es elegida miembro pleno de la Sociedad y comienza un análisiscon E.Glover. A partir de este momento se va generando una fuerte oposición deambos a las teorías y la persona de Klein que va a tomar proporcionesdesmesuradas dentro de la Sociedad Británica, generándose un largo período deintensas disputas y fragmentaciones partidarias.

En abril de 1934 muere el hijo segundo de Klein, Hans, en un accidente .Estola afectó muy intensamente. En ese año se nacionaliza inglesa, siendo estoposible por su pasaporte sueco.

En 1935 se inician las conferencias de intercambio entre Londres y Viena. A.Freud pública "El Yo y los mecanismos de defensa" (se publica dos añosmás tarde). En esa época comienza el período de cinco años en los queD.W.Winnicott supervisa con Klein.

En 1937 se publica "Amor, Odio y reparación", de Melanie Klein y JoanRiviere.En esa época nace Michel, su primer nieto, hijo de Eric y su esposaJudy (Diana nacerá en 1942). Eric cambia su apellido por Clyne.

La preguerra intensifica las dificultades de los analistas continentales eincrementa el éxodo, comenzado en 1933 tras el incendio del Reichstag y que sedirige principalmente hacia Inglaterra. La Sociedad Británica y E Jones enespecial se ocupan intensamente de la situación de los analista continentales;que 1938 constituían un tercio de la Sociedad.

El 11 de marzo de 1938 Alemania invade Austria, el 6 de junio Freud llega aLondres. Klein le hace llegar una carta de bienvenida en la que expresa su deseode verlo, a lo que Freud responde con una nota breve de agradecimiento,expresando que espera verla en un futuro próximo. Este encuentro no se realizanunca. El 3 de setiembre de 1939 se declara la guerra y veinte días despuésmuere Freud. Klein se encuentra ya en Cambridge con Susan Isaacs y al añosiguiente se instala en Pitlochry, donde tiene lugar el análisis de"Richard" en 1941.

En ese período Jones se retira al campo y E Glover pasa a ocupar el primerlugar en la Sociedad Británica. En setiembre del '41 Klein regresa a Londres .A las polémicas en relación a puntos de la teoría se sumaban discusiones enrelación a las condiciones de formación y al manejo político de la Sociedad.

En la reunión anual del 29 de julio de 1942 se acuerda realizar un encuentromensual dedicado a la discusión de las diferencias científicas y se forma unacomisión para armar el programa: Glover, Brierly y J. Strachey. Las reunionescomienzan en octubre de ese año y se extienden a lo largo de dos años, se lasconoce como las CONTROVERSIAS. Klein expone su ultima contribución a lasControversias el 1 de marzo de 1944: "La vida emocional del niño"(nunca publicado). En ese momento Glover ya ha renunciado y poco despuésMelitta se traslada a E.E.U.U., donde se dedica a tratar delincuentes y toxicómanos.

No volverá a verse con su madre hasta el 16º Congreso PsicoanalíticoInternacional, en Zurich, 1949. En esa oportunidad no se hablan; de hecho nuncase reconcilian aunque hay varios indicios del profundo dolor que esto ocasiona aKlein.

Este Congreso es sumamente importante; en él es notorio el peso de losanalistas norteamericanos, al punto que Jones es reemplazado en la presidenciade la ASOCIACION PSICOANALITICA INTERNACIONAL (IPA). Por el psiquiatra LeoBartemeier, luego de 17 años de ocupar la presidencia. Klein vive esto como untriunfo del annafreudismo, aunque en el congreso también están loslatinoamericanos que habían ido a formarse a Londres. Se encuentra con J Lacan,cuyas teorías no le interesan pero si su apoyo para la difusión de sus ideasen Francia. Acuerdan que él traducirá "El psicoanálisis de niños"al francés, lo que finalmente no se concreta y la obra de Klein aparece en lasediciones PUF en 1959, colección dirigida por Lagache.

Se edita un número especial del International Journal of Psicho- Analysisdedicado a los 70 años de Klein.

El 1º de febrero de 1955 se funda la Asociación Melanie Klein "...asociaciónque se ha formado para defender mi obra en el futuro" (Carta aP Heimann). Paula Heimann renuncia a la Asociación Melanie Klein a fines denoviembre de ese año, luego de que la misma Klein se lo solicita . Sedistancian a raíz de las teorías de Klein sobre la envidia primaria.

Esta última década fue sumamente difícil para Klein a causa de la fuerza quetenían sus opositores. Al año siguiente D W Winnicott es elegido presidente dela Sociedad Psicoanalítica Britanica. En 1957 se publica "Envidia ygratitud".

E Jones muere en 1958, a los pocos meses de publicado el ultimo tomo de suobra "Vida y Obra de Sigmund Freud"

Klein queda muy apenada y reduce sus actividades, estando además aquejada deosteoartritis progresiva. Posteriormente se le declara una anemia y finalmentele detectan un cancer de colon. La operan a principios de setiembre de 1960,pero sufre complicaciones y finalmente muere el 22 de setiembre de 1960.

Introducción del análisis realizado por Hanna Segal sobrela obra de Melanie Klein.

I. Fantasía. En esta parte aclara el concepto de la fantasía, y su empleoen el psicoanálisis. Menciona que la fantasía no es tan sólo un escapar a larealidad; es una concomitante constante e inevitable de las experiencias de larealidad, en constante interacción con ellas. Muestra una serie de ejemplos enla niñez y relaciona a la fantasía como expresión mental de los instintos.Establece una relación entre la fantasía, y la realidad externa.

II. La posición esquizo-paranoide. Menciona que una de las conductas de laposición esquizo-paranoide es la escisión. Esta es lo que permite al yoemerger del caos y ordenar sus experiencias. Es la base de diferenciación entrelo bueno y lo malo. La escisión es también la base de lo que más tarde llegaráa ser la represión. Según el grado de escisión será el grado de represiónen lo posterior. Con la escisión se relacionan la ansiedad persecutoria y laidealización. Es necesario cierto grado de esta ansiedad para poder reconocer,evaluar y reaccionar ante circunstancias externas realmente peligrosas. Nodebemos considerar a los mecanismos de defensa de la posición esquizo-paranoidesólo como mecanismos de defensa que protegen al yo de ansiedades inmediatas yabrumadoras, sino también como etapas progresivas del desarrollo.

III. Envidia. Diferencia los conceptos entre envidia y celos. Los celos sebasan en el amor y su objetivo en poseer al objeto amado y excluir al rival. Laenvidia es una relación de dos partes en que el sujeto envidia al objeto poralguna posesión o cualidad.

IV. Psicopatología de la posición esquizo-paranoide. Según experiencias depacientes la autora hace un análisis de la psicopatología de la posiciónesquizo-paranoide.

V. La posición depresiva. Esta posición empieza en la fase oral deldesarrollo, en que el amor y la necesidad provocan el deseo de devorar. Es eneste momento cuando se desarrolla la capacidad de establecer vinculaciones y lade abstraer, base del tipo del pensamiento que esperamos del yo maduro, encontraste con el pensamiento desarticulado y concreto característico de laposición esquizo-paranoide.

VI. Defensas maníacas. Se refiere a la a la posición depresiva vinculadacon la vivencia de dependencia del objeto, Las defensas maniacas se dirigiráncontra todo sentimiento de dependencia, que se evitará, negará o invertirá.La relación maníaca con los objetos se caracteriza por una tríada desentimientos: control, triunfo y desprecio. Estos sentimientos se correspondendirectamente con sentimientos depresivos de valorar al objeto y depender de él,con el miedo a la pérdida y la culpa, y sirven de defensa contra ellos.

VII. Reparación. La reparación puede formar parte de las defensas maníacas.En ese se intenta reparar al objeto en forma maníaca y omnipotente. Es cuandose le puede tratar en forma parcial como objeto de preocupación. La reparacióncomo lo menciona la autora es un mecanismo de gran importancia para eldesarrollo del yo y para su adaptación a la realidad. La reparación maníacaes una defensa en la medida en que su fin es reparar al objeto sin que aparezcansentimientos de culpa o de pérdida. La reparación maníaca no puedecompletarse nunca porque, de ser así, el objeto plenamente restaurado se haríanuevamente digno de amor y aprecio, y libre del control omnipotente y deldesprecio del maníaco.

VIII. El complejo de Edipo desde temprana edad con casos de pacientes.Asimismo para la cuestión teórica de todos los capítulos de esta obra laautora complementa de una forma muy precisa con casos de pacientes, desde laedad temprana hasta la edad adulta.

Capitulo I

Fantasía:

Las percepciones y sensaciones internas y externas son interpretadas yrepresentadas a sí mismo en la mente, bajo la influencia del principio placer -displacer, por intermedio de la introyección y la proyección, lo que hace quefantasía y realidad se influyan mutuamente.

Las fantasías inconscientes están siempre presentes y siempre activas en todoindividuo, existiendo desde el comienzo de la vida. Es una función del yo

Avidez:

Emoción oral que consiste en un deseo vehemente, impetuoso e insaciable, queexcede lo que el sujeto necesita y lo que el objeto es capaz de dar. Siempre haycierto nivel de avidez, que aumenta con la ansiedad persecutoria y varía concada niño. Introyección destructiva.

Las fantasías inconscientes siempre se encuentran presentes y activas entodos los individuos, por lo tanto, dice ella, que la presencia de estas fantasíasinconscientes no son índices ni de enfermedad, ni de falta de sentido de larealidad; es la naturaleza de esas fantasías y su relación con el mundoexterno (los objetos) lo que determinará si se trata de una enfermedad o no.Las fantasías inconscientes son las expresiones mentales de los instintos y queestos por definición están desde el momento de nacer. Como se sabe losinstintos son buscadores-de-objetos.

Crear fantasías es función de Yo. Supone que desde el nacimiento el Yo escapaz de establecer relaciones objetales primitivas en la fantasía y en larealidad. Así mismo, plantea que la fantasía no es tan sólo una fuga de larealidad, sino más bien es una concomitante constante e inevitable de lasexperiencias reales, en constante interacción con ellas.

Como el objetivo de la fantasía es satisfacer impulsos instintivos,prescindiendo de la realidad externa, se puede considerar que la gratificaciónproveniente de la fantasía es una defensa contra la realidad externa de laprivación, sin embargo es más que eso, es una defensa contra la realidadinterna.

El Yo se identifica con algunos de estos objetos: identificaciónintroyectiva. Estos objetos son asimilados por el yo y contribuyen a sudesarrollo y características. Otros permanecen como objetos internos separadosy el yo mantiene relación con ellos (el superyó es uno de estos objetos).

El hecho de que haya tan estrecha relación entre estructura y fantasíainconsciente es importantísimo: es esto lo que hace posible influir en laestructura del Yo y del superyó mediante el análisis. Pues justamente alanalizar las relaciones del Yo con los objetos internos y externos, es quepodemos influir esencialmente sobre la estructura más permanente del Yo.

CAPITULO II

TEORIA DE LAS POSICIONES

Las posiciones constituyen polos entre los cuales oscila la vida psíquica;se definen a través , justamente, de la posición del niño en relación alobjeto: características del objeto, características de la ansiedad, métodosdefensivos en relación a dicha ansiedad.

Esta teoría implica el abandono del esquema de las fases libidinales para pasara una conceptualización en la que la angustia, las defensas, el amor y laagresión se articulan con problemas de organización y estructuración delmundo objetal.

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Posición Esquizo-paranoide

La existencia de temores persecutorios fantasmáticos en los niños pequeñosy la capacidad de los mismos de disociar el objeto. Un estado paranoiderudimentario como una etapa precoz del desarrollo situado en la fase analprimaria . Se considera el primer tipo de relación de objeto de la fase oral,con aspectos ideales y aspectos persecutorios.

Las relaciones de objeto parcial, la escisión y la ansiedad persecutoria sepresentan juntas y preceden a la integración.

Klein sostiene que la ansiedad se origina en la acción interna del instinto demuerte. La alteración del equilibrio pulsional es inaugurada por el nacimientoy se repite cada vez que privaciones de origen interno o externo intensificanlas pulsiones agresivas.

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Klein considera que el niño está en un conflicto pulsional entre la libidoy la agresividad desde los inicios, conflicto que encara a través de la deflexióndel instinto de muerte y la constitución de un objeto escindido.

Supone la existencia de un yo temprano, débil y no integrado pero no obstantecapaz de instrumentar, bajo la acción de las pulsiones de vida, los primerosmecanismos de defensa: escisión, proyección, introyección. Estos mecanismosson de defensa ante la ansiedad de aniquilamiento. Ese yo incipiente registra laangustia, se relaciona con un primer objeto y opera mecanismos de defensaprimitivos y, por lo tanto, extremos. Dicho de otro modo, opera con fantasíasrelacionadas con un objeto.

Un yo que posee ciertos rudimentos de integración y cohesión y progresaconstantemente en esa dirección. También realiza desde el comienzo de la vidapostnatal algunas funciones fundamentales; por ejemplo usa los procesos deescisión y la inhibición de deseos instintivos como algunas de sus defensascontra la ansiedad persecutoria, vivenciada por el yo a partir del nacimiento.

A partir de las primeras experiencias el lactante se relaciona con un objetoparcial bueno, resultante de la proyección de la pulsión de vida (pecho bueno)y con un objeto parcial malo, resultante de la proyección de la pulsión demuerte (pecho malo). Cuando la disociación se realiza bajo predominio de lapulsión de muerte encontramos que las características del objeto viran debueno a idealizado y de malo a persecutorio, terrorífico. Las característicasde tales objetos están, por lo tanto, íntimamente relacionadas con lascaracterísticas de los impulsos que sobre ellos se proyectan. El pecho comoprimer objeto, y los objetos que se internalizan posteriormente, adquieren enlos momentos en que el bebé atraviesa estados de frustración y odio lascaracterísticas oral-sádico, sádico-uretrales y sádico-anales de laspulsiones del lactante.

La introyección del pecho bueno constituye el núcleo del yo. El interjuegode proyección-introyección lleva en un segundo momento a la internalizacióndel pene paterno.

Se trata de objetos parciales tanto por constituirse a partir de una parcialidaddel objeto causada por el dominio de la pulsión oral como por tener sólo unacualidad: bueno o malo. Puede decirse que el objeto parcial es totalmente buenoo totalmente malo.

Las privaciones, al intensificar las pulsiones agresivas, generan la voracidadcon el consiguiente aumento de la frustración y, por lo tanto, de la ansiedadpersecutoria. La voracidad es una emoción básicamente oral, muy vinculada conla envidia.

Los detalles de sus fantasías sádicas determinan el contenido de su temor alos perseguidores internos y externos y, en primer lugar, el pecho retaliativo(malo).Como los ataques fantaseados dirigidos contra el objeto sonfundamentalmente influidos por la voracidad, el temor a la voracidad del objeto, debido a la proyección, constituye un elemento esencial de la ansiedadpersecutoria: el pecho malo devorará al bebé con la misma voracidad con que éldesea devorarlo. Sin embargo, aún durante el estadio primitivo, la ansiedadpersecutoria es en cierta medida contrarrestada por la relación del lactantecon el pecho bueno.

El pecho gratificador que ha sido internalizado bajo el dominio de la libidode succión es sentido como completo y actúa como núcleo del yo,contrarrestando los procesos de escisión y dispersión y favoreciendo laintegración. O sea que la introyección estable del objeto bueno es unaprecondición para el desarrollo normal.

La escisión como movimiento fundante va intrínsecamente acompañada de ladeflexión (desviación) del instinto de muerte, inaugurando la dialécticaproyección-introyección.

La escisión es la defensa más primitiva contra la angustia generada por laoperancia del instinto de muerte; el objeto de las pulsiones eróticas ydestructivas es escindido en un objeto bueno y en un objeto malo, los que tienenuna autonomía relativa entre sí.

La escisión del objeto se realiza principalmente los impulsos y su proyección,secundariamente por las características de gratificación o frustración de larelación con el objeto. En la medida que el interjuego de introyección yproyección está en el origen del yo, la escisión del objeto implica la escisióndel yo.

Es el principal mecanismo que, junto a la proyección e introyección, vaorganizando un mundo interno diferenciado a partir de la indiscriminacióninicial. Su modalidad va cambiando acorde a la complejidad del mundo interno yal predominio del instinto de muerte o no en su aplicación.

Existen grandes variaciones en la fuerza, frecuencia y duración de losprocesos de escisión (no solamente en individuos distintos sino en un mismo niñoen distintos momentos). La rápida alternancia, o incluso, según parece,simultaneidad, de una multitud de procesos, es parte de la complejidad de lavida emocional temprana. Con la escisión del pecho en dos aspectos, amado yodiado(bueno y malo) existe una escisión de distinta naturaleza que origina lasensación de que el yo, así como su objeto, está despedazado; estos procesossubyacen a los estados de desintegración. Estos estados alternan con otros enlos que va en aumento el grado de integración del yo y la síntesis del objeto.

Klein considera la represión un procedimiento más exitoso para detener ymodificar las ansiedades. Aparecería en el segundo año de vida sobre las basesde diferenciación e integración logradas a través de mecanismos mástempranos.

En relación a la idealización se relaciona, por un lado, con la gratificaciónalucinatoria de deseos que sustentaría la creencia en un pecho gratificador enforma ilimitada y, por otro, en la necesidad de defenderse del pechoperseguidor. En este mecanismo intervienen, además, la negación y el controlomnipotente.

Durante la posición esquizo-paranoide hay momentos de integración delobjeto y del yo, que implican un comienzo de la ambivalencia, aunque en relacióna objetos parciales.

El progreso en los procesos de síntesis atenúa la escisión objetobueno-objeto malo y lleva a que el niño se relacione con su madre como unatotalidad. Esto inaugura la posición depresiva e inicia el Complejo de Edipotemprano.

CAPITULO III

Envidia

Colocar impulsos destructivos y partes malas dentro del objeto, con el fin dedañarlo, destruirlo y controlarlo. Identificación proyectiva destructiva,fundamentalmente sobre objetos parciales. Tiene un componente libidinal menosintenso que la voracidad y está impregnada del instinto de muerte.

Celos:

Se basan en la envidia, comprenden una relación de al menos dos personas yconciernen principalmente el amor que el sujeto siente que le es debido y le hasido quitado o está en peligro de serlo, por un rival. Son necesariamente unarelación de objeto total.

Melanie Klein señala que al comienzo de la vida hay dos fuentes deansiedad: la interna estaría dada por el instinto de muerte que fundamenta eltemor a la aniquilación y la externa, que estaría dada por la experiencia alnacer en forma de la primera castración y sería la base de las angustiasposteriores.

La primera relación objetal que realiza el niño es la alimentación y serealiza con el pezón de la madre, tanto para los instintos de vida como paralos de muerte, impulsos que estarían en equilibrio cuando el bebé está librede hambre y tensión interna. El equilibrio se puede perturbar tanto porpulsiones internas como por elementos del medio, desencadenando la avidez.

Cualquier aumento de la avidez fortalece la sensación de frustración yparalelamente aumenta la intensidad de la agresión, lo que simultáneamenteincrementa la ansiedad persecutoria y esta aumenta, a su vez la avidez, formandoun círculo cerrado. Por otro lado, a medida que aumenta la gratificación,disminuye la envidia, la disminución de la envidia permite mayor gratificacióny esto a su vez, estimula la disminución de la envidia.

Plantea la Melanie Klein que la base constitucional de la intensidad dela avidez es provocada por la fuerza de los impulsos destructores en suinteracción con los impulsos libidinosos. En algunos casos, la ansiedadpersecutoria incrementa la avidez y en otros, produce tempranas inhibiciones dela alimentación.

Las experiencias que tiene el niño de ser alimentado y de ser frustradoconstituyen internamente las imágenes de dos pechos: un pecho vinculado con lafrustración, el bueno, y un pecho vinculado con la satisfacción, el malo. Estadivisión se produce por la inmadurez del yo, la falta de integración del yo yel proceso de división del objeto. A las experiencias de frustración ysatisfacción se suman los procesos de introyección y proyección, quecontribuyen a hacer más ambivalente la relación objetal, de este modo quedanestructurados los prototipos que forman el núcleo del superyó.

El yo inmaduro del bebé está expuesto desde el nacimiento a la ansiedadprovocada por la innata polaridad de los instintos y cuando se ve enfrentado conla ansiedad que le produce el instinto de muerte, el yo lo deflexiona. Así, lagratificación no sólo satisface la necesidad de bienestar, amor y nutrición;también se la necesita para mantener a raya la aterradora persecución.

De la proyección original del instinto de muerte surge otro mecanismode defensa, la identificación proyectiva, en la que se escinden y apartanpartes del yo y objetos internos y se los proyecta en el objeto externo, quequeda entonces poseído y controlado por las partes proyectadas e identificadocon ellas.

La ansiedad predominante de la posición esquizoparanoide (0 a 4 meses) esque el objeto u objetos persecutorios se introduzcan en el yo y avasallen yaniquilen tanto al objeto como al yo.

Para contrarrestar el nivel de ansiedad, el yo desarrolla varios mecanismosde defensa, donde, en algunas situaciones, se proyecta lo bueno para mantenerloa salvo de lo que se siente como maldad interna y situaciones en que seintroyectan los perseguidoras, hace una identificación con ellos o incluso,recurre a la desintegración del yo, en un intento de controlarlos. Sin embargo,los mecanismos de defensa no sólo protegen al yo de ansiedades inmediatas, sinotambién tienen funciones de etapas progresivas del desarrollo como la escisión,que constituye la base de la represión y la atención, y la proyección, queposibilita la empatía.

Cuanto menor es la ansiedad persecutoria, la tendencia hacia la división esmenor y el yo tiende más hacia la integración. La síntesis de amor y odiohacia un objeto total de origen al comienzo de la posición depresiva alrededorde los cuatro meses.

En la faz depresiva (de los 6 a 8 meses) encontramos: el comienzo deuna emoción dolorosa de culpa y necesidad de reparación; que la agresión estámitigada por la libido, de donde la ansiedad persecutoria se encuentradisminuida y que la ansiedad relacionada con el destino del objeto interno yexterno que está en peligro lleva al yo a efectuar una reparación e inhibirlos impulsos agresivos. Al mismo tiempo la organización sexual va progresando,los impulsos anales y uretrales aumentan, pero de cualquier modo siguenpredominando los orales.

El bebé tolera mejor el instinto de muerte dentro de sí y decrecen sustemores paranoides, disminuyen la escisión y la proyección y gradualmentepuede predominar el impulso a la integración del yo y del objeto. La relaciónya no es con objetos parciales sino que se transforma en una relación objetaltotal: reconocer a la madre como tal también significa reconocerla comoindividuo con una vida propia y con sus propias relaciones con otras personas;el bebé descubre cuán desamparado está, como depende totalmente de ella y cuántoscelos le provocan los demás, puede recordar gratificaciones anteriores enmomentos en que está siendo frustrado, enfrentándose a conflictos vinculadoscon la ambivalencia.

El motivo principal de la ansiedad del bebé es que sus impulsos destructivoshayan destruido o lleguen a destruir al objeto amado de quien dependetotalmente, lo que aumenta la necesidad de poseer este objeto, guardándolodentro de sí y protegiéndolo de su propia destructividad. La omnipotencia delos mecanismos de introyección oral hace surgir ansiedad ante la perspectivaque los poderosos impulsos destructivos destruyan no sólo al objeto buenoexterno, sino también al objeto bueno introyectado.

La experiencia de la depresión moviliza en el bebé el deseo dereparar a su objeto u objetos destruidos. Como cree que la destrucción de suobjeto se debe a sus propios ataques destructivos, cree también que su propioamor y cuidados podrán deshacer los efectos de su agresión

CAPITULO V

POSICION DEPRESIVA

El cambio de la relación de objeto de parcial a total marca la entrada en laposición depresiva, modificando las ansiedades y, por lo tanto, las defensas.

De los tres a los seis meses se observa un mayor desarrollo de las funcionesyoicas y de la organización fantasmática del bebé, la instauración del pechobueno disminuye los procesos de escisión y los estados de integración son cadavez más frecuentes.

...ocurren importantes progresos en el desarrollo del yo, los que no sólocapacitan al yo para establecer defensas más adecuadas contra la ansiedad, sinoque logran eventualmente una disminución efectiva de la misma. La repetidaexperiencia de enfrentar la realidad psíquica, implicada en la elaboración dela posición depresiva, aumenta la comprensión del bebé del mundo externo.Paralelamente, la imagen de los padres, en un principio distorsionada en figurasidealizadas y terribles, se aproxima gradualmente a la realidad.

La ambivalencia es ahora hacia un objeto total, los procesos de integracióny síntesis hacen que el conflicto entre el amor y el odio surja muy claramente,en el marco de un mayor reconocimiento de la realidad psíquica.

La ansiedad se modifica cualitativamente, el bebé está expuesto a la vivenciade pérdida pues las pulsiones agresivas ponen en peligro al objeto amado. Alser percibida la madre como objeto total, como persona, se modifica laidentificación del bebé con la misma. Es sentida como un refugio ante lostemores persecutorios pero también se la considera expuesta al ataque de losperseguidores internos e, incluso, al propio odio y sadismo del bebé.

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La pérdida en la realidad psíquica del objeto total confronta al niño auna nueva gama de sentimientos, al dolor y la tristeza se agrega la culpa, porcuanto la omnipotencia lo lleva a considerar que el peligro que corre el objetoes consecuencia de sus propios impulsos y fantasías.

El temor a la pérdida intensifica la identificación con el objeto y lavoracidad, la cual debe ser inhibida. Los métodos defensivos se aplican ahora ala ansiedad depresiva, se hacen menos extremos y ...alterados en forma y finconstituyen la defensa maníaca.

Su objetivo es centralmente negar la realidad psíquica en cuanto es fuentede dolor y temores depresivos, esto implica cierta negación de la realidadexterior. La negación de la realidad psíquica puede implicar la negación delamor. La tríada maníaca está constituida por: control-triunfo-desprecio.

El control omnipotente, al estar aplicado ahora a la ansiedad depresiva, esutilizado para evitar la frustración y la consiguiente agresión, la queconstituiría un peligro para el objeto.

La modificación del uso de la escisión consiste en que su aplicaciónderiva en un objeto indemne y un objeto muerto o moribundo, siendo el temor aque los objetos internos estén muertos o moribundos el núcleo de la aflicciónen los estados depresivos. Los sentimientos de culpa ante la creencia de haberdañado al objeto amado ponen en marcha la tendencia a la reparación, originadaen las pulsiones de vida. El niño vivencia la reparación de sus objetos en íntimarelación con los logros de su propio desarrollo, de esta manera las ansiedadesparanoides y depresivas van modificándose a lo largo de la primera infancia.

En este estadio, el deseo de reparar al objeto dañado entra en juego delleno. Según hemos visto anteriormente, esta tendencia se hallainextricablemente ligada a sentimientos de culpa. Al sentir el bebé que suspulsiones y fantasías de destrucción están dirigidos contra la persona totalde su objeto amado, surge la culpa en toda su fuerza y, junto con ella, lanecesidad dominante de reparar, preservar o revivir el objeto amado dañado.

Las defensas obsesivas, las que pueden también estar en relación a laansiedad paranoide. El equilibrio entre las defensas obsesivas y las maníacasserá determinante en la relación con el objeto que se teme dañado.

Al igual que en relación a la posición esquizo-paranoide considera que un usoadecuado de las defensas disminuye la ansiedad y promueve la integración, peroun uso excesivo de las mismas dificulta y puede impedir la elaboración de lasproblemáticas específicas de cada posición, persistiendo constelacionesfantasmáticas que constituyen puntos de fijación.

Encontramos en la posición esquizo-paranoide los puntos de fijación de laesquizofrenia y la paranoia; en los inicios de la posición depresiva los puntosde fijación de la manía y la melancolía. Como es evidente, el concepto deposición reformula el de regresión , el cual es en la teoría kleiniana unmovimiento relativamente fluido entre las distintas ansiedades y defensas.

Nos hemos referido a los efectos de los procesos de síntesis sobre la ansiedad;desde el punto de vista de las pulsiones, la integración del objeto y del yofortalece las pulsiones genitales, las que a su vez son otra fuente deintensificación de las identificaciones con el objeto.

Conjuntamente con la posición depresiva se inicia el Complejo de Edipotemprano, ya que los procesos de integración llevan a la necesidad de preservaral pecho y a la madre como objeto total, estimulando el pasaje al pene paterno yal padre; y al reconocimiento del tercero. El bebé necesita proteger al objetoy al yo de la intensificación y modificación de la agresión provocada por lasfrustraciones orales (destete) y la dentición.

En su mente persisten fluctuaciones en el grado de integración y discriminaciónde los objetos, el Complejo de Edipo temprano tiene como principal escenario lapareja combinada, es decir, el cuerpo de la madre conteniendo el pene paterno.El inicio del Complejo de Edipo en la posición depresiva tiene importantesimplicancias, además del temor a la castración el amor por los objetos edípicostiene fuerte incidencia en la renuncia edípica.

La elaboración de la posición depresiva es crucial en la capacidadposterior de elaborar duelos. Su superación supone la introyección estable delobjeto amado y el establecimiento de la capacidad de reparar y simbolizar.Aunque los aspectos fundamentales se dan en la segunda mitad del primer año devida, se va elaborando a lo largo de la primera infancia a través de laneurosis infantil ...una combinación de procesos mediante los cuales lasansiedades de naturaleza psicótica son ligadas, elaboradas y modificadas. Laneurosis infantil termina al comienzo de la latencia, con la modificación delas ansiedades tempranas y el dominio de las pulsiones genitales. Es en eldesarrollo de la neurosis infantil donde vemos claramente el accionar de lasdefensas obsesivas y, a partir del segundo año, de la represión, mecanismoque, a diferencia de la escisión, no implica el riesgo de la desintegracióndel yo. Todos los aspectos del desarrollo contribuyen a la modificación de laansiedad, la cual a su vez influye sobre dichos procesos.

En el segundo año, con el progreso en el desarrollo del yo, el niño utilizasu creciente adaptación a la realidad externa y su creciente control de lasfunciones corporales para poner a prueba los peligros internos por medio de larealidad externa.

Klein considera que el juicio de realidad es decisivo en el trabajo de duelo, y que en cada situación en que la persona se ve confrontada con el penar porla pérdida de objetos amados se consideran en peligro los objetos internos y laconexión con la realidad tiene como fin reestablecer el mundo internodestruido.

Cuando el niño pasa a través de la posición depresiva, lucha en suinconsciente con la tarea de establecer e integrar el mundo interno, del mismomodo que el sujeto en duelo sufre con el reestablecimiento y la reintegraciónde este mundo.

CAPITULO VI

DEFENSA MANIACA

Se desarrollan durante la posición depresiva como defensa contra laexperiencia de ansiedad depresiva, culpa y pérdida. Se basan en la negaciónomnipotente de la realidad psíquica, y las relaciones objetales se caracterizanpor triunfo, control y desprecion La organización de DM incluye mecanismos queya se pusieron de manifiesto durante la etapa esquizo-paranoide (mecanismo dedisociación e idealización, negación y control omnipotente), pero durante laetapa depresiva adquieren características especiales. En el primer caso estabandirigidas a impedir un ataque aniquilante al yo; ahora tienen como finalidaddefender al objeto de los ataques ambivalentes del yo, y a éste de lasansiedades y de la culpa depresivas".

"En la situación depresiva el bebé logra una nueva relación con larealidad y descubre situaciones importantes, a saber: 1) su dependencia de lamadre, a la que teme haber perdido por su agresión; el valor que ella tienepara él, su ambivalencia, sus deseos agresivos, voraces de destruirla y sussentimientos de necesidad y deseos de preservarla. Como consecuencia surgenintensos sentimientos de culpa depresiva, temor de perder a la madre necesitada,miedo de haberla destruido ya, preocupación y necesidad de repararla".

"Las defensas maníacas son un intento de evitar el proceso de intensodolor y sufrimiento psíquico que estos descubrimientos implican. La experienciadepresiva se vincula con el conocimiento de la existencia de un mundo interno yde la posesión de un objeto valorado al que se necesita. Por eso, las DM sedirigen a evitar y negar este conocimiento huyendo hacia el mundo exterior, ynegando, evitando o invirtiendo la dependencia del objeto, la ambivalencia, lapreocupación y la culpa".

"Una característica especial de la defensa maníaca es la identificacióndel yo con el objeto idealizado: el yo se fusiona y confunde con este objetoparcial, omnipotente, lleno de vida, de poder y alimento, se 'infla' por lafantasía de haber devorado al objeto idealizado ("la luz del objetoidealizado cae sobre el yo"), en tanto las características sufrientes,desprotegidas, necesitadas, dependientes del propio yo, son depositadas en losobjetos externos. La DM implica entonces la utilización de mecanismos deidentificación proyectiva: las características proyectadas son las de un"necesitado" y "hambriento", mientras que las característicasasumidas por el yo son las de un "pecho lleno", "nutricio",que se autoabastece".

"En una relación maníaca de objeto participa una triada desentimientos tendientes a negar los logros de la situación depresiva. Estatriada está constituida por el control, el triunfo y el desprecio que secorresponden simétricamente con los sentimientos depresivos de valorar elobjeto, depender de él, temer perderlo y sentirse culpable".

"Controlar al objeto es una manera de negar la dependencia de él, peroal mismo tiempo es una manera de obligarlo a satisfacer necesidades dedependencia, ya que un objeto totalmente controlado es hasta cierto punto unobjeto con el que se puede contar". El triunfo es la negación desentimientos depresivos ligados a la valoración e importancia afectiva otorgadaal objeto. Se vincula con la omnipotencia y tiene dos aspectos importantes. Unode ellos se relaciona con un ataque primario infligido al objeto y el triunfoexperimentado al derrotarlo (en especial cuando el ataque está fuertementedeterminado por la envidia). Además el triunfo se incrementa como parte de lasDM porque sirve para mantener a raya los sentimientos depresivos que, de otramanera, surgirían (tales como sentir nostalgia por el objeto, extrañarlo yecharlo de menos). Desprecio hacia el objeto es también negar cuánto se lovalora; actúa como defensa contra las experiencias de pérdidas y culpa. Unobjeto despreciable no merece que uno sienta culpa por él y el desprecio haciasemejante objeto se convierte en justificación para seguir atacándolo".

CAPITULO VII

REPARACION

"Actividad del yo dirigida a restaurar un objeto amado y dañado. Surgedurante la posición depresiva como reacción a ansiedades depresivas y a laculpa. La reparación se puede usar como parte del sistema de defensas maníacas,en cuyo caso adquiere las características maníacas de negación, control ydesprecio"Mecanismo en virtud del cual el sujeto intenta reparar losefectos de sus fantasmas destructores sobre su objeto de amor. Este mecanismo valigado a la angustia y a la culpabilidad depresivas: la reparación fantasmáticadel objeto materno, externo e interno, permitiría superar la posicióndepresiva asegurando al yo una identificación estable con el objeto benéfico"

CAPITULO VIII

COMPLEJO DE EDIPO TEMPRANO

"Es la relación edípica tal como la experimenta el bebé al comienzode la posición depresiva. Se la experimenta en términos pregenitales antes dealcanzarse la genitalidad"


Melanie Reizes nace el 30 de marzo de 1882 en Viena. A los catorce años, decide estudiar Medicina (Psiquiatria), sin embargo sus intenciones no se realizan debido a su compromiso con Arthur Klein. Contrae matrmonio en 1903, a los 21 años y nacen su hija Mellita, Hans y luego Erich.

Melanie Klein aparece afectada por un fuerte y prolongado estado depresivo, ante lo cual su esposo consigue un traslado a Budapest en 1910. En 1918, Klein asiste al 5º Congreso Psicoanalítico Internacional, con la presidencia de Sandor Ferenczi - su primer analista- en el que S.Freud lee "Lines of Advances in Psychoanalytic Therapy". Este Congreso realizado en tiempos de guerra causa una fuerte impresión en Klein y, según ella misma recuerda fortalece su deseo de dedicarse al psicoanálisis.

Durante el análisis con Ferenczi, éste llamo su atención acerca de sus grandes dotes para comprender a los niños y como presidentede la IPA la asignó como asistente de Anton von Freund en la tarea de organizar la enseñanza del psicoanálisis en la Sociedad de Investigación Infantil.

En 1922 Klein se convierte en miembro asociado de la Sociedad Psicoanalítica de Berlín y a comienzos de 1924 Klein inicia su análisis con Abraham, el que va a continuar hasta la muerte del mismo en diciembre de 1925.


Melanie Klein fue la principal guía intelectual de la segunda generación psicoanalítica mundial. Ella
dio origen a una de las grandes corrientes del freudismo (el kleinismo) y, gracias a Ernest Jones,
que la llevó a Gran Bretaña, contribuyó a la expansión considerable de la escuela inglesa de
psicoanálisis. Transformó profundamente la doctrina freudiana clásica, y no sólo creó el
psicoanálisis de niños, sino también una nueva técnica de la cura y del análisis didáctico, lo cual
la convirtió en jefa de escuela. Su obra, compuesta esencialmente por una cincuentena de
artículos y un libro (El psicoanálisis de niños), ha sido traducida a unos quince idiomas y reunida
en cuatro volúmenes. A ellos se suma una autobiografía inédita y una importante
correspondencia. La traducción francesa realizada en parte por Marguerite Derrida es de una
calidad excepcional. A Melanie Klein se le han dedicado numerosas obras, entre ellas las de
Harmah Segal, su principal comentadora, y la de Phyllis Grosskurth, su biógrafa. En 1991, R. D.
Hinshelwood realizó un diccionario de los conceptos kleinianos.
Melanie Klein nació en Viena el 30 de marzo de 1882, hija de un judío polaco originario de
Lemberg, Galitzia, que se convirtió en médico clínico al precio de una ruptura con padres
tradicionalistas, y de una judía eslovaca, cuya familia, erudita y cultivada, era dominada por un
linaje de mujeres. Melanie fue el cuarto vástago, poco deseado, de esa pareja que se entendía
poco. Cuando a su vez se convirtió en madre, siguió sufriendo en su vida privada las intrusiones
de Libussa, su propia madre, personalidad tiránica, posesiva y destructora.
La juventud de Melanie Klein estuvo marcada por una serie de duelos, muy probablemente
responsables del sentimiento de culpa cuyas huellas se encuentran en su obra teórica.
Melanie tenía 4 años cuando su hermana Sidonie murió de tuberculosis a la edad de 8; tenía 18
años cuando desapareció el padre, físicamente disminuido desde mucho antes, dejándola sola
frente a la madre; tenía finalmente 20 años cuando murió, agotado por la enfermedad, las drogas
y la desesperación, su hermano Emmanuel, quien ejercía una fuerte influencia sobre ella y al cual
estaba ligada por una relación de acentos incestuosos. Phyllis Grosskurth observa que Melanie
se casó poco después de ese deceso, del que se sentía culpable, lo cual, añade la biógrafa,
"fue probablemente el objetivo de Emmanuel".
Las dificultades económicas que siguieron a la muerte del padre parecen haber sido la causa de
su renuncia a los estudios de medicina, que había decidido realizar para convertirse en
psiquiatra. Esas mismas dificultades explican también su matrimonio precipitado, en 1903, con
Arthur Klein, un ingeniero de carácter desconfiado que había conocido dos años antes, y del
que se divorció en 1922. En 1910, por insistencia de Melanie, crónicamente depresiva, la pareja,
cuyas desaveniencias eran mantenidas por las incensantes intervenciones de Libussa, se
estableció en Budapest. En 1914 murió la madre y nació el tercer vástago, Erich Klein (futuro Eric
Chyne), a quien Melanie analizaría, lo mismo que a Hans y Melitta, el hermano y la hermana
mayores. Pero ese año de 1914 fue también el de su primera lectura de un texto de Sigmund
Freud, Sobre el sueño, y de su primera entrada en análisis con Sandor Ferenczi.
Muy pronto Melanie Klein comenzó a participar en las actividades de la Sociedad Psicoanalítica
de Budapest, de la que se convirtió en miembro en 1919. Antes, el 28 y 29 de septiembre de
1918, bajo la presidencia de Karl Abraham, en esa ciudad, que Freud consideraba el centro del
movimiento psicoanalítico, se había reunido el V Congreso de la International Psychoanalytical
Association (IPA). Ésa fue la primera vez que Melanie Klein vio a Freud: lo escuchó leer en la
tribuna su comunicación "Nuevos caminos de la terapia psicoanalítica" y, fuertemente
impresionada, tomó conciencia de su deseo de dedicarse al psicoanálisis. En 1919, impulsada
por Ferenczi, presentó en la Sociedad Psicoanalítica de Budapest su primer estudio de un caso,
dedicado al análisis de un niño de 5 años, que en realidad era su propio hijo Erich. Una versión
refundida de esa intervención, en la cual enmascaró la identidad del joven paciente llamándolo
Fritz, se convirtió en su primer escrito, publicado en el Internationale Zeitschrift für
Psychoanalyse.
Un año después, una tercera versión de ese mismo trabajo apareció en lmago:
"El niño del que se trata, Fritz, es hijo de miembros de mi familia que habitan en mi vecindad
inmediata. Esto me ha permitido encontrarme a menudo, de modo natural, cerca de él. Además,
como la madre sigue todas mis recomendaciones, puedo ejercer una gran influencia sobre la
educación de su hijo."
El terror blanco y la ola de antisemitismo que se abatieron sobre Budapest después del fracaso
de la dictadura comunista de Bela Kun (1886-1937) obligaron a los Klein a dejar la capital, y
después a exiliarse. En 1920 Melanie Klein participó en La Haya en el Congreso Internacional de
la IPA. Allí conoció a Hermine von Hug-Hellmuth y, sobre todo gracias a la recomendación de
Ferenczi, a Karl Abraham. Éste, con la ayuda de Max Eitingon, acababa de fundar el famoso
Policlínico del Berliner Psychoanalytisches Institut (BPI), donde se atendía a numerosos pacientes
traumatizados por la guerra. Atraída por la personalidad de Abraham y la vitalidad del grupo de
analistas que lo rodeaba, Melanie Klein se instaló en 1921 en la capital alemana. Un año después
pasó a ser miembro de la Deutsche Psychoanalytische Geselischaft (DPG) y, en septiembre de
1922, asistió al VII Congreso de la IPA, en cuyo transcurso participó en las primeras
escaramuzas sobre la cuestión de la sexualidad femenina, después de la impugnación de las
tesis freudianas por Karen Horney.
A principios de 1924, Melanie Klein emprendió un segundo análisis con Karl Abraham, de quien
iba a tomar algunas ideas para desarrollar su propia perspectiva sobre la organización del
desarrollo sexual. En abril, en el VIII Congreso de la IPA en Salzburgo, presentó una
comunicación muy discutida sobre el psicoanálisis de niños pequeños, en la cual comenzó a
cuestionar ciertos aspectos del complejo de Edipo. Respaldada por Abraham, también contó con
el apoyo de Ernest Jones, el cual, seducido por ese discurso contestatario, llegó incluso a
intervenir ante Freud para que éste prestara atención a esas declaraciones de acentos
heréticos. El 17 de diciembre del mismo año, Melanie viajó a Viena para leer una comunicación
sobre el psicoanálisis de niños en la Wiener Psychoanalytisches Vereinigung (WPV): allí
enfrentó directamente a Anna Freud. A partir de ese momento se abrió el debate sobre qué
debía ser el psicoanálisis del niño: una forma nueva y mejorada de pedagogía (posición
defendida por Anna Freud), o (como lo sostenía Melanie Klein) el lugar de la exploración
psicoanalítica del funcionamiento psíquico desde el nacimiento.
En Berlín, Melanie Klein se hizo amiga de Alix Strachey, que también estaba en análisis con
Abraham. Con la ayuda de su esposo, James Strachey, que se había quedado en Londres, Alix
introdujo a Melanie en la British Psychoanalytical Society (BPS). Gracias también al apoyo de
Ernest Jones, Melanie pudo dar una serie de conferencias en Londres, en julio de 1925. Esa
estada en Inglaterra le encantó, al punto de despertar en ella el deseo de establecerse al otro
lado de la Mancha, deseo que iba a realizarse mucho antes de lo que ella imaginaba, en razón de
la muerte de Karl Abraham en diciembre de 1925. Por pedido de Jones, que la invitó a pasar un
año en Inglaterra, Melanie Klein dejó Berlín en septiembre de 1926. Esa instalación londinense
marcó de hecho el inicio de las hostilidades entre la escuela vienesa y la escuela inglesa: a
pesar de los esfuerzos de Jones para convencerlo de que las tesis kleinianas se inscribían en la
lógica de las suyas, Freud, que quería respaldar a Anna, puso de manifiesto un descontento
creciente.
En Londres, Melanie Klein experimentó con sus teorías tomando en análisis a los hijos
perturbados de algunos de sus colegas: por ejemplo el hijo y la hija de Jones. Su personalidad
invasiva suscitaba pasiones y rechazos a su alrededor. En marzo de 1927 Anna Freud leyó una
comunicación ante el grupo berlinés de la DPG: se trataba en realidad de un ataque en regla
contra las tesis kleinianas en materia de análisis de niños. En mayo de ese mismo año, las ideas
de Anna fueron discutidas en Londres en el marco de un simposio sobre el psicoanálisis de
niños. Hubo críticas, y Freud se irritó. El diferendo entre las dos mujeres no cesó de
intensificarse; se refería sobre todo a la oportunidad del análisis del niño: parte integrante de la
educación general de toda criatura, según Melanie Klein, o sólo necesario si manifestaba una
neurosis, a juicio de Anna, quien además circunscribía ese análisis a la expresión del malestar
de los padres, mientras que Melanie Klein autonomizaba a la criatura, tanto en su demanda como
en la cura.
En septiembre de 1927, en el X Congreso Internacional organizado en Innsbruck, el conflicto
adquirió amplitud: Klein presentó una comunicación, "Los estadios precoces del conflicto
edípico", en la cual expuso sus desacuerdos con Freud sobre la ubicación en el tiempo del
complejo de Edipo, acerca de sus elementos constitutivos, y en cuanto al desarrollo psicosexual
diferenciado de varones y niñas. En octubre, con el apoyo y la confianza renovados de Jones,
Melanie fue aceptada como miembro de la BPS.
En enero de 1929 tomó en análisis a un niño autista de 4 años, hijo de uno de sus colegas de la
BPS, al cual denominó Dick. Muy pronto advirtió que Dick presentaba síntomas desconocidos
para ella. No expresaba ninguna emoción, ningún apego, y no se interesaba en el juego. Para
entrar en contacto con él, puso dos trenes lado a lado, y designó al más grande como
"tren-papá", y al pequeño como "tren-Dick". Dick hizo deslizar el tren que llevaba su nombre, y le
dijo a Melanie: "¡Corta!" Ella desenganchó la vagoneta del carbón, y el niño la guardó entonces en
un cajón, exclamando: "¡Se fue!" El historial se hizo tanto más célebre cuanto que demostraba
que los propios psicoanalistas podían no brindar a sus hijos el amor que éstos esperaban de
ellos.
Dick siguió en análisis con Melanie Klein hasta 1946, a pesar de una interrupción durante la
Segunda Guerra Mundial. Cuando lo conoció Phyllis Grosskurth, él ya tenía unos 50 años, y nada
que ver con el niño encerrado en sí mismo de antaño. Era incluso francamente hablador.
En 1932 Melanie Klein publicó su primera obra de síntesis, El psicoanálisis de niños, en la cual
expuso el armazón de sus futuros desarrollos teóricos, sobre todo el concepto de posición
(posición esquizo-paranoide/posición depresiva), así como su concepción ampliada de la pulsión
de muerte. Pero ese mismo año, que aparentemente iniciaba para ella un período de calma
institucional, su vida privada se vio perturbada por conflictos que, unos años más tarde, tendrían
graves repercusiones en su vida profesional. Su hija Melitta Schmideberg, casada con Walter
Schmideberg, un pariente de los Freud y de Ferenczi, se convirtió en analista. Sin advertirlo,
Melanie había repetido con su propia hija el comportamiento de Libussa. Melitta tomó distancia
respecto de Melanie en el curso de su reanálisis con Edward Glover. Muy pronto sería
públicamente respaldada en esa actitud por su analista, quien no vaciló en aprovechar las
tensiones familiares para reforzar sus propias posiciones teóricas frente a Melanie.
A partir de 1933, Melanie Klein, que sufría los ataques incesantes de Glover y Melitta, vio con
terror la llegada a Londres de los analistas vieneses y berlineses que huían del nazismo. Le
confió a Donald Woods Winnicott que, en la instalación de esos refugiados que eran en su
mayoría hostiles, presentía la inminencia de un "desastre". Unos meses después del arribo de los
Freud a Londres, las hostilidades estallaron efectivamente. En julio de 1942, la tensión en el seno
de la BPS llegó a un punto crítico. Mientras Londres estaba siendo bombardeada, se tomó la
decisión de realizar reuniones para discutir los puntos de desacuerdo científico y clínico. Así se
inició el período de las Grandes Controversias, inaugurado por un ataque en regla de Edward
Glover contra la teoría y la práctica de los kleinianos. Ernest Jones, en quien Melanie Klein creía
tener un aliado fiel, se eclipsó a menudo de un escenario en el que los actores eran
esencialmente mujeres, unas agrupadas alrededor de Melanie, y las otras en torno a Anna
Freud. Los enfrentamientos fueron de tal intensidad que Donald Woods Winnicott, partidario de
Melanie, una noche tuvo que interrumpir los debates para señalar que estaban en medio de un
bombardeo, y era urgente ponerse a resguardo.
En noviembre de 1946, después de interminables negociaciones marcadas sobre todo por la
renuncia de Edwar Glover, se llegó a un ladys agreement -no siempre respetado-, como
resultado del cual se institucionalizó una partición de la BPS entre kleinianos, annafreudianos e
Independientes.
En 1955, Melanie Klein, que no había perdido nada de su dinamismo y su agresividad, intervino
de una manera también estruendosa en el Congreso de la IPA en Ginebra, presentando una
comunicación titulada "Un estudio sobre la envidia y la gratitud", en la cual desarrollaba el
concepto de envidia, articulado como extensión de la pulsión de muerte, a la cual ella le daba un
fundamento constitucional. De tal modo establecía el vínculo con quien ella siempre había
considerado su maestro, Karl Abraham. Y ponía en marcha una nueva controversia que, si bien
no tuvo la amplitud de las anteriores, la llevó a una ruptura con Winnicott y con Paula Heimann
(que había sido el más inteligente y feroz de los adversarios de Glover en 1943).
Nunca reconciliada con su hija Melitta, dejando inconclusa una autobiografía fragmentaria y
selectiva, Melanie Klein murió de un cáncer de colon en Londres, el 22 de septiembre de 1960.

Diccionario de Psicoanálisis.
Elisabeth Roudinesco
y
Michel Plon


FUENTE: Nota 22

      Diccionario de Psicoanálisis bajo la dirección de Roland Chemama

(Viena 1882 - Londres 1960).
No deseada, nace en una familia judía, los Reizes. Su madre, brillante, mantiene para las
necesidades familiares un negocio de plantas y reptiles; su padre es médico odontólogo. Muere
cuando M. Klein es una adolescente. En 1903, desposa a A. Klein. Bajo este nombre escribirá
toda su obra, a pesar de haberse divorciado en 1926. Entretanto han nacido una hija, y luego
dos varones. Uno de ellos, de niño, es analizado por su madre, que extrae de este análisis, entre
1919 y 1926, varias conferencias y artículos [dándole el nombre de Fritz] que le dan renombre.
En Budapest desde 1910, comienza en 1914, año del nacimiento de uno de sus hijos y de la
muerte de su madre, un análisis con S. Ferenczi. En razón de la guerra, este análisis es
suspendido; es retomado en 1924, pero en Berlín, con K. Abraham, que muere al año siguiente;
concluye en Londres con S. Payne. M. Klein se instala allí en 1927 a instancias de E. Jones,
creador y organizador de la Sociedad Británica de Psicoanálisis. Allí enseña su teoría y funda
una escuela, lo que le trae, a partir de 1938, conflictos muy violentos con A. Freud. En la teoría,
esta le reprocha sus concepciones del objeto, del superyó, del Edipo y de los fantasmas
originarios; para ella, la envidia, la gratitud, las posiciones depresiva y esquizoparanoide no son
psicoanalíticas. En la clínica, la acusa de sostener que en la cura de un niño es posible una
trasferencia, que vuelve inútil todo trabajo con los padres. M. Klein refuta estas críticas y
reprocha a su rival no ser freudiana. En 1946 se crean dos grupos diferentes de formación de
los psicoanalistas y en 1955 se funda el Melanie Klein Trust. La teoría kleiniana, que profundiza
notablemente en la formación de los juicios de atribución y de existencia cuyos principios Freud
había establecido en su artículo La negación (Die Verneinung, 1925), se estructura sobre dos
conceptos: la posición esquizoparanoide, que combate ilusoria pero violentamente toda pérdida,
y la posición depresiva, que toma verdadera nota de esta. Ambas posiciones van referidas a la
pérdida, al trabajo del duelo y a la reparación consecutivos de dos objetos psíquicos parciales y
primordiales, de los que todos los demás sólo son sustitutos metonímicos: el seno y el pene.
Estos dos objetos parciales entran en juego en una escena imaginaria inconciente, denominada
«escena materna» por M. Klein.


En este teatro del «yo naciente», en esa otra escena donde se juegan su existencia y su
atribución, estos objetos van a aparecer o a volver tras las bambalinas y su almacén de
accesorios. Sus representaciones psíquicas encuentran allí los indicios de realidad, los rasgos
reales y las figuraciones aptos para darles una identidad familiar y ubicable por su
correspondencia con esos otros objetos reales que son los sujetos parentales. M. Klein da un
bello ejemplo literario, con una obra de M. Ravel sobre un texto de Colette (1925): El niño y sus
sortilegios, de estos travestimientos identificatorios elaborados por la psiquis del infans -este
imaginario conoce efectivamente su momento esencial entre los tres y los diez meses- gracias a
los cuales el niño se encuentra con lo extraño de los otros. La realidad exterior es por
consiguiente en su teoría sólo una Weltanschauung [cosmovisión] de la realidad psíquica misma.
Pero le permite sin embargo al niño muy pequeño asegurarse cierta identidad de percepción y de
pensamiento entre sus objetos imaginarios y otros más reales, adquirir luego progresivamente
juicios de atribución y de existencia a su respecto, y, por último, lograr realmente un dominio de
las angustias con las que lo confrontan las pulsiones de vida y de muerte, puesto que estas
pulsiones exigen de él objetos reales o sustitutos imaginarios para su satisfacción. Sobre este
punto, la teoría kleiniana desarrolla una elaboración interesante. ¿Puede el infans librar sin
discriminación [o discernimiento] a la exigencia pulsional esos objetos que son para él el seno y
el pene, así como sus duplicaciones reales parciales o totales (padres, hermano, hermana,
media hermana, etc.), cuando representan para él una fundamental postura atributiva, existencial
e identificatoria, y cuando, por identificación con ellos, podría quedar él mismo librado a las
pulsiones? No puede hacerlo, por supuesto, pero, ¿en qué consistirá la discriminación? En dos
operadores defensivos, a los que sucede, cuando operan, una serie de procesos de tipo
sublimatorio. Los dos operadores son, de un lado, de orden cuantitativo; del otro, de orden
cualitativo. Cuantitativamente, el objeto es fragmentado, parcializado, despedazado y
multiplicado, en cierto modo, por escisión (véase escisión del objeto). Cualitativamente, una
especie de mínimo común divisor reparte todo lo así escindido en dos categorías: la de lo bueno
y la de lo malo. Estos dos operadores defensivos que son entonces la multiplicación por escisión
y la división por clasificación abren paso después a procesos de tipo sublimatorio: la
introyección en sí mismo, la proyección fuera de sí mismo y la identificación con lo que es
introyectado o proyectado, pudiendo combinarse estos procesos para producir especialmente
identificaciones proyectivas e introyectivas. Estos procesos son sublimatorios porque
mediatizan las relaciones del sujeto con la pulsión, cuya satisfacción debe hacer desvíos
suspensivos, justamente los que estos procesos le imponen. Una vez establecidos estos
circuitos pulsionales complejos, producidas estas sublimaciones, los objetos, las pulsiones, las
angustias y otros afectos pueden ser conservados, rechazados, retomados, destruidos,
idealizados, reparados, en suma, elaborados, en tanto son así mediatizados por el niño. Esto le
permite abrirse a juicios de atribución y de existencia, y también a posibilidades identificatorias, a
través de las cuales el objeto sólo toma valor por su pérdida real. Esta pérdida es además la que
deja caer definitivamente algo en el inconciente, lo que se expresa en el concepto de represión
primaria.


Sublimaciones, defensas, posturas atributivas, existenciales o identificatorias, dominio de las
pulsiones y de las angustias, represión, son funciones tradicionalmente atribuidas al yo en
psicoanálisis. En efecto, la instancia del yo, inmediatamente operante a través de estas
funciones vitales, se ve confrontada de entrada en la teoría kleiniana con un Edipo al que sus
objetos imaginarios, duplicando los de la realidad para fundar su identidad, ponen precozmente
en escena. Con este Edipo se presenta simultáneamente un superyó feroz y terrorífico, que
atormenta. al sujeto, y pone en él su sentimiento inconciente de culpa. Con todo, y aunque M.
Klein no lo teorice exactamente en estos términos, su concepción del yo supone un sujeto que le
sea diferente y con el cual no puede confundirse. En la medida en que en efecto las relaciones
objetales se relevan mutuamente desde los objetos imaginarios hasta los objetos de la realidad
exterior, ¿puede acaso el yo, que ordena los hitos de las sublimaciones que labra, devenir otra
cosa que uno de esos objetos, trabajado como ellos por procesos de tipo sublimatorio, como
ellos partido por idénticas escisiones, como ellos reducido a las mismas clasificaciones y,
finalmente, conducido como ellos a sirmlares destinos en relación con el ello? A partir de sus
elaboraciones sobre la identificación, M. Klein lo trata efectivamente como tal. ¿Qué puede ser,
en consecuencia, su sublimación, sino la de devenir un sujeto otro que él, un sujeto que se
divida, para poder subvertirse mejor y no tener que sostenerse más que del deseo?
¿Cómo toma su valor el yo, en la teoría kleiniana, de su pérdida real, de su represión radical, para
que advenga el sujeto? Por medio del superyó. Para M. Klein, este concepto está lejos de ser
solamente la instancia coercitiva y moral que se cuenta entre las tres instancias creadas por
Freud en la segunda tópica. En 194 1, con el fin de denunciar a Jones las malversaciones
teóricas de A. Freud, le escribe que el superyó es «el punto máximo» de la teoría freudiana:
«Según mi opinión, el psicoanálisis ha recorrido un camino más o menos rectilíneo hasta llegar a
este descubrimiento decisivo que luego no fue nunca igualado». Este punto máximo es
literalmente el falo de la teoría kleiniana. A partir de J. Lacan, el falo es el significante del deseo;
toda teoría posee el propio y recibe consistencia de él; en la teoría freudiana, por ejemplo, es la
castración. Despejarlo permite saber, a partir del significante del deseo que conceptualiza, qué
ley simboliza su lógica. La lógica del deseo y su ley en M. Klein toman entonces sentido a partir
del superyó.


La angustia primaria no es referida en nada a la castración, sino a un deseo de destrucción
primordial que es deseo de muerte del otro real. Este deseo pone en escena un fantasma, en el
que el sujeto destruye el cuerpo materno a fin de apropiarse de sus órganos y, en particular, del
pene paterno, prototipo de todos los objetos que ese cuerpo contiene. Por lo tanto, no es sólo el
órgano lo que quiere así introyectar el niño pequeño, sino también un objeto totémico, u objeto
ancestral y protector; pero, como todo tótem, está prohibido gozar de él o extraer un goce de lo
que se subordina a su ley. Su introyección trae consigo por lo tanto algo malo: la interdicción del
incesto, la angustia correlativa que corresponde al deseo de trasgredirla, la culpa que la inscribe
en una dimensión moral (o cultural) y la necesidad de castigo que constituye su proceso
reparador. En la teoría kleiniana, este tótem tiene dos caras, este falo lleva un nombre simbólico:
superyó, instancia arcaica en el sentido etimológico de lo que es originario y fundante, de lo que
comanda y dirige, conduce y sanciona, atribuye y vuelve a tomar: «Cosa que muerde, que
devora y que corta».
En consecuencia, el Edipo es pregenital, su vivencia traumática no puede ser simbolizada por el
infans a no ser por el discurso del otro; la represión le es secundaria y se sostiene sólo en la
parte persecutoria de este superyó, y la relación del pequeño sujeto con esta instancia puede
prefigurar las ulteriores identificaciones con un agresor: de ella dependen entonces los
mecanismos identificatorios. Para despojar a la madre del pene paterno que detenta en su seno,
el niño debe atravesar una primera fase de desarrollo, que es una fase de femineidad «de una
importancia vital
e insuficientemente reconocida hasta el presente», porque el niño descubre allí
el deseo de poseer un órgano particular: el pene del padre. Privar de él a la madre significa para
el muy joven sujeto impedirle producir dos equivalentes simbólicos mayores: el hijo y las heces;
equivalentes que están en el origen del deseo de tener, la envidia [en francés, como en el
alemán Neid, el término envie implica tanto las ganas como la envidia. Véase envidia del pene], y
del deseo de perder, el odio. «En este período precoz del desarrollo, la madre, que se lleva las
heces del niño, es también una madre que lo desmembra y lo castra (...) En términos de realidad
psíquica, ya es, también ella, el castrador».
«También ella»: el superyó debe entonces su propiedad de ser castrador a las ¡magos materna y
paterna. Para M. Klein, por otra parte, el niño unifica al principio a sus dos padres y sólo los
disocia para asegurar sus alianzas imaginarias cuando entra en conflictos con ellos. Conflictos
que son relativos al complejo edípico precoz. La salida apacible sólo es posible por la
identificación únicamente con el padre. «Por fuerte que sea la influencia del aspecto materno en
la formación del superyó, es sin embargo el superyó paterno el que desde el principio posee un
poder decisivo». Este retorno al padre se sitúa en el momento en que lo visible entra en escena,
cuando el pene real deviene objeto de la mirada. Esta fase más bien narcisista es reparadora,
porque el pene pasa allí del adentro de la escena materna al afuera del cuerpo de otro. Real que
le da así sus límites a lo imaginario. Que la madre pague las consecuencias de ello le permite a su
hijo reencontrarse; aprende entonces que sólo puede recibir de ella lo que le falta. Gracias a
esta falta, el superyó, librado de su lastre, retorna significancia totémica y vuelve a ser ley del
deseo antes que un perseguidor identificador. No podemos sino lamentar la ausencia completa
de una reflexión acerca del goce en M. Klein. De las obras de M. Klein citaremos especialmente
Psicoanálisis de niños (1932), Ensayos de psicoanálisis (1947), Desarrollos en psicoanálisis
(1952), Envidia y gratitud (1957).

PSIKEBA Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales © 2006 / 2008 - Directora: Lic. Rosa Aksenchuk
 
   
 
 
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