La posmodernidad entre lo efímero y veloz nos precipita en la inmediatez de los acontecimientos, en un presente poderoso, brillante y seductor. Lejos de pretender establecer un programa, impone una estética de lo transitorio que adora la intensidad y las superficies, borra las fronteras, celebra las pequeñas diferencias e incorpora las formas culturales de la marginalidad.
En el cruce del siglo XX al XXI, en una época en la que se sucede una serie de conflictos armados que parecen enlazarse en una suerte de belicista “movilización total”, a partir de lo cual autores como Sloterdijk plantean el fracaso del ideal humanista ante la expansión tecnoinstrumental de la actual sociedad de masas y el empuje de los nuevos vínculos telecomunicativos, deviniendo todo ello en el diagnóstico del hombre como humanitas fracasada. Sindicando la verdadera batalla de nuestro tiempo como aquella que se libra entre los impulsos domesticadores y los embrutecedores del ser humano, y no sólo, como ciertas políticas de Estado parecen indicarlo, en un presunto choque de civilizaciones.
La posmodernidad es una cultura de la otredad, de allí que el etnocentrismo aparezca como un síntoma de barbarie, tanto peor que la aparición de nuevas formas de explotación a gran escala. El ideario postmoderno supone una apertura a la alteridad, iconoclasta, desestabilizadora, por momentos bizarra. La democratización del gusto y la legitimación de otras voces necesita de espacios como la Revista que presentamos.
Formas de publicación como Psikeba se sustraen a la melancolía, el duelo por las formas canónicas de producción y autentificación cultural con sus ademanes exfoliadores. En una cultura de nómadas, dromología, supercarreteras de la información y -paradojalmente- de indocumentados, nos proponemos burlar las redes que entretejen las policías del mundo. En este tráfico fronterizo del saber se ubica esta revista de Estudios Culturales, donde el pensamiento aparece en sus fases larvarias, de alumbramiento o del fallido parir acéfalo.
Psikeba de este modo atiende a la hibridación de los procesos culturales, a aquellas formas que asume el malestar en la cultura y que se revelan en la aparición de sufrimientos inéditos en los sujetos considerados en su singularidad; el extrañamiento del mundo vectorizado por nuevas formas de enajenación y desigualdad, vinculados con la transformación de la condición del sujeto en el marco de nuestras “democracias de mercado”, con la 'cosificación' del ser humano bajo la forma del “turismo a gran escala” con los que el capitalismo neoliberal se sostiene para conservar y aumentar el plus de goce.
Sin embargo, en ocasiones estos reductos y estos textos se ven amenazados desde dentro con una particular zozobra, la de que al abordar estas cuestiones, se termine convirtiéndose en una nueva reafirmación de aquello que se denuncia. Por un lado, señalan un tiempo signado por lo que ya no es, incurriendo en la idea de un pretérito glorioso, un pasado utópico lleno de nostalgia, y un presente apocalíptico. Por otro lado, estas apreciaciones descuidan a los autores clásicos, y su avidez por la novedad las hace afines a los apetitos epocales que delatan.
Pretendemos, de esta manera, con las cautelas necesarias, propiciar un espacio polifónico. No necesariamente armónico, pero en el que se aborden encrucijadas análogas, obstáculos comunes, donde lo que resuene no sea un saber codificado y estandarizado, sino -por el contrario- un tropos abierto a la originalidad, la sorpresa y la provocación.
Dr. Adolfo Vásquez Rocca.
Editor Asociado
http://www.psikeba.com.ar/obras/AVR/autor.htm
Lic. Rosa Aksenchuk
Directora
http://www.psikeba.com.ar/RA/autor.htm

PSIKEBA Nº 2
Revista de Psicoanálisis y Estudios Culturales
Editorial
Adolfo Vásquez Rocca
Nos situamos frente al discurso oficial de la crítica y la tradición aristocratizante de las Bellas Artes, ante sus pretensiones museísticas y canónicas de establecer una lectura unitaria y totalizadora sobre los fenómenos estéticos y la producción de obras de arte. Reivindicando una lectura no lineal de los fenómenos artísticos, asumiendo la diversidad de las fuentes teóricas que configuran las miradas sobre el hecho artístico. Queriendo reinstalar la crítica cultural como un diálogo entre el texto y la obra, que las palabras por las que discurre el juicio estético se desprendan del ritmo e intención expresiva de la obra misma y se inserten en el proceso mismo del arte, siendo parte misma de la conflictuada operación del emplazamiento de obras en un mundo obsceno y, más aún en tiempos de indigencia. La crítica de arte es, así, un género literario, y por ello, un arte sobre el arte; un meta-discurso que por momentos asume formas narrativas, poéticas, epistolares e incluso satíricas. Un dibujo del pensamiento, un escrito a mano alzada, sin estructuras definidas a priori, un espacio abierto a la originalidad, la sorpresa y la provocación, donde es el pensamiento mismo el que es puesto en escena, el que gesticula de modo aparatoso o con un fino ademán y es, precisamente, en la búsqueda de los canales para su expresión donde se generan las condiciones de su propia y originaria plasticidad, donde las ideas discurren de un modo natural en sintonía con el lenguaje e intencionalidad misma de la obra, siendo de este modo la obra de arte develada por el texto mismo que la informa y que en algún sentido la completa.
Es así como se intenta dar cuenta del discurso subyacente a la producción y consumo de objetos artísticos en tanto que pistas hermeneúticas y documentos historiográficos del espíritu de época al que responden. Permitiéndonos hacer el recorrido que va desde la crisis de la modernidad, con sus reformulaciones socio-estéticas, hasta el eclecticismo iconográfico con el que hace su irrupción la postmodernidad.
Estos esfuerzos, lejos de constituir un intento reduccionista de socialización o historización del inconsciente freudiano o un intento de eludir el carácter ahistórico de la pulsión y de las estructuras clínicas propuestas por Freud y formalizadas por Lacan, buscan propiciar una serie de cuestionamientos a las teorías metafísicas sobre la conformación de subjetividad, a la trama de un orden que se quiere exhaustivo bajo explosiones de furia, delirio, enfermedades psicosomáticas, psicofarmacología cosmética y otras sofisticadas estrategias de destrucción.
Adolfo Vásquez Rocca
Editor Asociado
http://www.psikeba.com.ar/obras/AVR/autor.htm
Prólogos

El Nº 1 de Psikeba se abre en su contenido como una triple conjugación que anuda el psicoanálisis, la crítica del arte y los recursos de investigación filosófica, todo ello potenciado por excelentes y provocadoras imágenes.
Este número analiza a la Postmodernidad desde una lucida crítica cultural.
En las lecturas de Adolfo Vásquez Rocca, Roberto Follari, Jorge Ballario, Daniel Larsen Roberto Balagres Prestes, Alejandro Bilbao, Daniel López Salort , Gabriela Cocimano y Rosa Aksenchuk, se van deslizando textos sobre un pensar la postmodernidad en donde las categorías de la alteridad están definidas por la seducción y el simulacro, en tanto que como rescate apocalíptico la voz del psicoanálisis hace frente a la cybercultura de la sociedad voyerista posmoderna.
"El desafío de la diferencia, que constituye al sujeto especularmente, siempre a partir de un otro que nos seduce o al que seducimos, al que miramos y por el que somos vistos, hace que el solitario voyeurista ocupe el lugar del antiguo seductor apasionado. Somos, en este sentido, ser para otros y no sólo por la teatralidad propia de la vida social, sino porque la mirada del otro nos constituye, en ella y por ella nos reconocemos. La constitución de nuestra identidad tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva, que me convierte en espectáculo".
El arte ha dado magníficos exponentes con tendencias a esta práctica parafílica: Salvador Dalí, Picasso, el marqués de Sade. El cine, arte voyeurista por excelencia, también inmortalizó obras que describen estas prácticas: Alfred Hitchcock, Kieslowsky, Brian de Palma han fisgoneado a través de una ventana para descubrir escenas eróticas o inquietantes. En varios filmes de Luis Buñuel, FedericoFellini o Pier Paolo Pasolini aparecen esos rasgos acentuados.
En el umbral de una nueva herida narcisista, de la fogoneada inminente muerte del psicoanálisis, de su supuesta agonía, éste se enfrenta con numerosos interrogantes ligados a la profunda y creciente transformación producida por la cultura posmoderna, sin perder la brújula de centrar al sujeto en su singularidad. Aún así, no es menos cierta la patética tendencia del afincamiento del goce en el hablante, al ser el hombre invadido por la actual coyuntura histórica y quedar funcionando como maquinarias, como seres digitales, binarios.
Así, en medio de la lucha entre los apocalípticos y los integrados, de los cosmopolitas y los fundamentalistas, frente al proceso de globalización actual, de la era del vacío, la voz del psiconanálisis se lanza como un sonido capaz de ir más allá de la descripción o de la aventura ficticia.
En la globalización neoliberal, tienden a desaparecer de la realidad visible los aspectos y matices de la subjetividad humana, los que reaparecerían en forma sintomática. En este régimen se alentaría implícitamente una uniformización en lo esencial (pensamiento único, fin de las ideologías, el dinero como valor supremo), para relajar al máximo el terreno de las apariencias, es decir fomentar una especie de "aparente libertad" (modas estrafalarias, conductas y costumbres -solitarias o grupales- excéntricas, etc.). Pero los síntomas que constituyen parte de esa realidad no visible, y que son cada vez más intrincados -en consonancia con lo abarcador y la creciente complejidad del saber científico-, marcarían nuevamente la diferencia. Aunque el arsenal médico que los espera promueva otra vez la unificación.
La ironía posmoderna, el bastardeo imaginario, el holocausto mental neoliberal, instalados como cybercultura, no operan meramente como una re-presentación aristotélica de algo exterior a sí, sino que establecen sus propias situaciones porque crean simulaciones interactivas donde lo digital no tiene género, es comunicación no-corporal, es simulación del cuerpo y de las sensaciones; al espacio recibido por la especie humana hemos agregado otro espacio: uno que no es tal sino que lo simula a la vez que se aleja de lo que copia.
El tecnofundamentalismo transgrede límites, y transmuta el objeto en lo objetual, lo real en lo virtual, lo vital en lo digital . Este reinado de la más cruda impermanencia temporal y del espacio sin cuerpo, refuerza paradójicamente una masiva adhesión a éticas hedonistas y subjetivas, como desesperada reacción ante lo no-natural.
De manera que lo posmoderno no es "lo contrario" de lo moderno, sino su rebasamiento. Es la modernidad misma que invierte sus modalidades y efectos culturales. El descrédito de la razón, la ciencia y la técnica no ha surgido de una "negación simple" de estas, sino de su concreción histórico-factual, de su realización.
Referencia a PSIKEBA en El OtroPsi | Buenos Aires. Edición de Julio de 2006
Publicación Mensual especializada en Psicología Clínica.
http://www.psi-elotro.com.ar/