El ser-de-a-tres de Lol V. Stein

María Eugenia Padrón *

 

artista, arte contemporaneo, expo

 

 

Resumen: Llegando al final de “El arrebato de Lol V. Stein”, cuando Lola Valerie vuelve a T. Beach, lugar donde la historia comienza, se desata la crisis. En el momento de su encuentro a solas con Jacques Hold en el hotel de T. Beach, Lol experimenta un desencadenamiento psicótico. ¿Porqué se produce? ¿Qué hay en esta escena que hace advenir en Lol policías y dobles designaciones? Será tarea para nosotros precisar cuál fue la “condición especial” en la escena con Jaques Hold que introdujo una particular exigencia que no pudo ser integrada en el movimiento dialéctico en el que vivió Lol hasta entonces, trayendo aparejada una desagregación: el delirio de persecución. Para abordar esta cuestión nos apoyamos en la noción de ser-de-a-tres que Lacan introduce en su escrito “El homenaje a Marguerite Duras (...)”.

 

Palabras clave: Lol V. Stein, psicosis, ser – de – a – tres, sinthome

 

Abstract: Rechingthe end of “Ravishing of Lol Stein”, when Lola Valerie goes back to T. Beach, the plase where the story beggins, the crisis explotes. During the episode when Lol gets alone with Jaques Hold, Lol experiments a psychotic triggering. ¿Why does it happen? ¿What is it about this scenery that produces in Lol cops and double designations? It will be our job to clarify what was the “special condition” in this scenery with Jacques Hold that introduce a particular requirement that could not be integrated on the dialectic movement where Lol lived untill that moment, bringing a disaggregation: the persecutory delirium. In order to purchuase this objective, we are going to lean on a concept Lacan introduce in the text “An homenage paid to Marguerite Duras for the Ravishing of Lol V. Stein”

 

Keywords: Lol V. Stein, psychosis, being – three, symptom

 

“(...) si, apretando el paso tras los pasos de Lol
que resuenan a lo largo de su novela,
los oímos detrás nuestro sin habernos encontrado con nadie,
¿será que su criatura se desplaza entonces por un espacio desdoblado?
¿O será que uno de nosotros pasó a través del otro,
y quién, ella o nosotros, se dejó atravesar?
Por lo que se ve hay que anudar de otra manera la cifra:
Para asirla hay que contarse de a tres.”1

 

Llegando al final de “El arrebato de Lol V. Stein”, Lola Valerie vuelve al lugar donde la historia comienza: T. Beach, escenario del baile que Jacques Hold, la voz del relato y quien la acompaña en este “peregrinaje”, presenta desde las primeras páginas. Es en tal ocasión que se desata la crisis. Se hizo tarde y deciden pasar la noche en un hotel:

 

“Estoy obligada a desnudarla. No lo hará por sí misma. Hela aquí, desnuda. ¿Quién está en la cama? ¿Quién, cree ella? (...) La crisis está ahí. La ha desencadenado nuestra situación en ese momento, en esta habitación en la que nos hayamos solos, ella y yo.

  • La policía está abajo

No la contradigo.

  • Golpean a la gente en la escalera.

No la contradigo.

No me reconoce en absoluto.

(...) sin duda recuerda que se halla aquí con el amante de Tatiana Karl.
Pero he aquí que al fin duda de tal identidad, la única que reconoce, la única que ha reclamado al menos durante el tiempo que la conozco. Dice:

  • ¿Quién es?

Gime, me pide que se lo diga. Digo:

  • Tatiana Karl, por ejemplo.

(...) Después, en plena crisis, ha insultado, ha suplicado, implorado que la tome y que la deje a la vez, acosada, intentando huir de la habitación, de la cama, regresando al lecho para hacerse capturar, hábil, y no hay diferencia entre ella y Tatiana Karl salvo en su mirada exenta de remordimientos y en la propia designación – Tatiana no se nombra – y en los dos nombres que se otorgaba: Tatiana Karl y Lol V. Stein.”2

 

Lacan dice: “(...) Lol se vuelve loca”, y la confirmación de esta sospecha viene de la mano de Marguerite Duras, la misma autora de la novela. ¿Qué quiere decir Lacan con esto? Él mismo presenta una respuesta clara en el seminario III: “Las psicosis son, si quieren – no hay razón para no darse el lujo de utilizar esta palabra – lo que corresponde a lo que siempre llamo, y legítimamente se continúa llamando así, las locuras.”3 Es decir, en el momento de su encuentro a solas con Jacques Hold en el hotel de T. Beach, que será para Lacan el final decisivo (dejando en segundo plano aquel elegido por la autora en el que Lol retorna al campo de centeno), Lol experimenta un desencadenamiento psicótico. Ahora, ¿porqué se produce? ¿Qué hay en esta escena que hace advenir en Lol policías y dobles designaciones? Lacan señala en su Seminario III lo que aparece al comienzo de la psicosis: “Lo único que se encuentra es que cuando, en condiciones especiales que deben precisarse, algo aparece en el mundo exterior que no fue primitivamente simbolizado, el sujeto se encuentra absolutamente inerme, incapaz de hacer funcionar la Verneinung con respecto al acontecimiento. Se produce entonces algo cuya característica es estar absolutamente excluido del compromiso simbolizante de la neurosis, y que se traduce en otro registro, por una verdadera reacción en cadena a nivel de lo imaginario (...) Una exigencia del orden simbólico, al no poder ser integrada en lo que ya fue puesto en juego en el movimiento dialéctico en que vivió el sujeto, acarrea una desagregación en cadena, una sustracción de la trama en el tapiz, que se llama delirio.”4

Será tarea para nosotros precisar cuál fue la “condición especial” en la escena con Jaques Hold que introdujo una particular exigencia que no pudo ser integrada en el movimiento dialéctico en el que vivió Lol hasta entonces, trayendo aparejada una desagregación: el delirio de persecución. Para abordar esta cuestión nos apoyamos en la noción de ser-de-a-tres que Lacan introduce en su escrito “El homenaje a Marguerite Duras (...)”.

Este texto es un comentario de la novela de Marguerite Duras, “El arrebato de Lol V. Stein”, que fue solicitado por Michèle Montrelay. Lacan conocía a Marguerite Duras desde tiempo atrás, habiéndose interrumpido su trato durante un tiempo, siendo ésta la ocasión para reencontrrase5.

Hay una cuestión que es introducida desde el comienzo en este escrito y que Eric Laurent expresa del siguiente modo: “Desde el vamos, la cuestión es saber, en este texto, si el sujeto se cuenta por dos o por tres.”6 Lacan comienza presentando algunas duplicidades: pareciera ser, dice, desglosando evocaciones de la palabra “rapto”, Marguerite Duras la raptora y nosotros [por  los lectores] los raptados; luego evoca al lector que trata de identificarse con Lol, en una relación dual que busca seguirla7 (“(...) ¿será que su criatura se desplaza entonces por un espacio desdoblado? ¿O será que uno de nosotros pasó a través del otro, y quién, ella o nosotros, se dejó atravesar?”8). Finalmente, “Lacan señala que de a dos, de seguirla así, se la pierde; de identificarse a la pérdida de la heroína se pierde la estructura de lo que ocurre (...) No es por esta vía que es posible seguir el camino por el cual la obra nos lleva.”9 Y Lacan lo dice claramente: “(...) hay que anudar de otra manera la cifra: para asirla hay que contarse de a tres.”10

Hay que dejar, por lo tanto, de lado las duplicidades, por la forma de a tres que aparece en este escrito de diferentes formas11.

El primer ternario que propone Lacan es el de esa escena que es introducida al comienzo: el baile de T. Beach, al que Lol va con Michael Richardson, su prometido. Durante el baile, una mujer alta, vestida de negro, Anne – Marie Stretter, entró al salón junto a su hija y acaparó la atención tanto de Lol como de Michael Richardson. Luego de sacar a bailar por última vez a Lol, Michael Richardson se dirige hacia Anne – Marie Stretter “(...) con una emoción tan intensa que asustaba pensar que pudiera ser rechazado”12 y la invita a bailar. Lol, los contempla desde las plantas verdes del bar, “(...) donde el acontecimiento la había sorprendido al entrar Anne Marie Stretter (...)”13, dirá Duras. Lol los miraba como una mujer vieja con un corazón libre de compromisos contempla a sus hijos, “(...) parecía amarles”14, declara.

Lacan afirma que toda la novela es la rememoración de esta escena, que es para Lacan, tal como para Duras, el momento del acontecimiento: “(...) el rapto de dos en una danza que los suelda y ante los ojos de Lol, tercera, junto con todos los del baile, padece en él el rapto de su novio por aquella que sólo tuvo súbita que aparecer.”15

 Siguió viéndolos mientras pudo, pero la mañana llegó y con ella su madre, y la pareja de Anne Marie – Stretter y Michael Richardson comenzó a alejarse. Lol intentó retenerlos con argumentos “(...) no era tarde, la hora de verano engañaba”16, pero la pareja continuó su marcha. Lol los contempló mientras pudo, y es en el mismo instante en que dejó de divisarlos que se desvaneció.

Eric Laurent sostiene que en esta primera escena Lol vive una experiencia que clínicamente es una experiencia de despersonalización17. “Ya no estaba en mi lugar. Ellos se me llevaron”18, dice Lol años después relatando esta escena a Jaques Hold.  Se produce allí, afirma Laurent “(...) un daño en el sistema simbólico, un daño al Otro. Algo que Lacan designa un poco más tarde bajo la forma de un más – allá del cual ella no encontró palabra (...) Una frontera entonces, allí, ha sido atravesada”19

Esta crisis de Lol, dice Duras, se hace pública. Empero, Lol aclara en una conversación con Tatiana:

 

“- A mi alrededor (...) se han equivocado respecto a las razones (...)

  • ¿Querías que se quedaran?
  • ¿Qué quieres decir?
  • ¿Qué querías? (...)
  • Verles (...) Desde hace diez años creo que sólo habían quedado tres personas: ellos y yo.

Vuelvo a preguntar:

  • ¿Qué desearía? (...)
  • Verles.”20

 

Catherine Lazarus – Matet subraya que este tiempo de crisis “(...) es interpretado por el entorno como el resultado de la ausencia inexplicable de dolor cuando el novio la abandona. Pero Lacan señala que ella no puede decir que sufre y propone captar este sufrimiento que no puede decirse del siguiente modo: ‘Para palpar qué busca Lol a partir de ese momento, se nos ocurre decir un ‘yo me dos’, conjugando ‘doler’ con Apollinaire.’”2 Y cita los versos de Le guetteur métancolique en el que Apollinaire conjuga este ‘douloir’:

 

“Vuelve a mí a veces

Este refrán burlón

Si tu corazón busca un corazón

Y yo me dos

Estar solo

Etc...”22

 

            Lazarus – Matet explica la conjugación: se produce con ‘douloir’ [dolerse] en un ‘je me deux’ [yo me dos], es decir, Lacan propone que el sufrimiento de Lol se produce porque está sola, “(...) cortada de la pareja que allí no haría sino uno, a saber, eso que falta a Lol para ser tres.”23

Pasan diez años entre este primer y el segundo ternario. En estos diez años Lol se casa y se dedica al hogar en un orden meticuloso que sorprendía a su familia. Catherine Lazarus – Matet sostiene que Lol se parapeta detrás de los semblantes de su vida familiar, “Pero no tiene identidad propia (…)”24 Su vida, sostiene, está regulada por el Otro, y cree ver prueba de esto en el hecho de que la decoración que hace de su casa sea una reproducción estricta de lo que ve en otros lugares25.

Luego de esos diez años y vueltos a la ciudad natal de Lol, ésta ve desde su jardín, detrás de una planta, tal como en el baile de T. Beach, a una pareja besándose (serán luego presentados como Jaques Hold y Tatiana Karl) y comienzan así sus deambulaciones cotidianas. Lejos de los semblantes del hogar y la familia, Lol vuelve a pensar en el baile26:

 

“(...) es el final lo que retiene a Lol. Es el instante preciso del final, cuando llega la aurora con una brutalidad inaudita y la separa para siempre, para siempre, de la pareja que forman Michael Richardson y Anne – Marie Stretter. Lol progresa día a día en la reconstrucción de este instante.”27

 

La ruptura de esta triangulación es lo que la retiene en este final y Duras lo expresa de esta forma:

 

“Se ve, y este es su verdadero pensamiento, en el mismo sitio, en este final, siempre, en el centro de una triangulación de la que la aurora y ellos dos son los límites eternos: acaba de descubrir esta aurora cuando ellos aún no lo han advertido (...) Es importante impedirles saberlo (...) En ese preciso instante algo, pero ¿qué?, debió de haberse intentado, pero no se intentó. En ese preciso instante Lol aparece desgarrada (...)”28

 

Es en este deambular que Lol organiza el segundo ternario que presenta Lacan en su texto. Es el constituido por aquella pareja que vio desde el jardín: su mejor amiga de la infancia y quien se mantuvo junto a Lol en el baile, Tatiana Karl, y el amante de esta última, Jacques Hold.

Es Lol, subraya Lacan, quien organiza este “ser – de – a – tres”29, y esto puede advertirse en el relato que Jacques Hold hace del acontecimiento, momento en el que, dirá, Lol “(...) empieza a moverse para venir a mi encuentro”30.

Lacan reconoce en esta pareja acechada por Lol la estructura del fantasma ($<>a)31, en el que el lugar del sujeto es representada por Jacques Hold desde un “yo pienso”32 como una prótesis, como el ego33 situado como narrador de la novela, pero que no es sólo el presentador de la máquina, sino un resorte de la máquina misma34; y como conciencia de ser, Tatiana Karl, objeto de ese pensamiento35.

Y es a partir de este momento que Tatiana Karl y Jaques Hold, “(...) dedicados a realizar el fantasma de Lol, serán cada vez menos uno y otro.”36 Y entonces Jaques Hold sacrificará a Tatiana a la ley de Lol con la certeza de obedecer su deseo, y es así que la llevará al hotel avisando a Lol día y horario, le dedicará a Tatiana palabras de amor que no son motivadas por ella misma, pero a sabiendas de que quien las genera no las querría, posará a Tatiana frente a la ventana, poniéndola a la vista de Lol Stein. Empero, dice Lacan, “no es Lol quien mira (...)”37, ella no es voyeur, aclara. “Lo que sucede la realiza”38.

Lacan sostiene que podrá pensarse que Lol repite de esta manera el acontecimiento, pero no es así: “Lo que allí se rehace no es el acontecimiento sino un nudo.”39 Lacan habla en el “Homenaje (..)” que el ser – de –a – tres que Lol organiza rehace” un nudo. Ahora bien, esto nos habla de un nudo que puede hacerse o deshacerse, que se encontraba hecho, se deshizo y volvió a hacerse con este ser – de – a – tres.

Esta mención de Lacan del nudo nos impulsa unos años después de este ’56 del escrito del “Homenaje (...)”, al ’76 en el que Lacan en su Seminario XXIII aborda la cuestión del nudo a propósito de la escritura de Joyce. Aquí Lacan presenta el nudo trébol como proveniente del nudo borromeo, y sostiene que de darse un lapsus en alguna parte del nudo, éste se desarma entero: “Esto forma pura y simplemente un redondel. Si se lo pliega, resulta este ocho. Si se pliega el bucle inferior sobre el superior, obtienen esto que se parece a un nudo trébol (...) pero no lo es, porque sólo busca retomar su posición inicial, la del redondel. Para remediarlo, puede ponerse un bucle, gracias a lo cual el supuesto nudo trébol no se aflojará (...) lo que he llamado este año sinthome permite reparar la cadena borromea, si ya no hacemos de ella una cadena (...)”40 Y pone a cuenta de esto la cuestión de saber si Joyce estaba o no estaba loco.

Parece ser esto lo que ocurre con Lol según el decir de Lacan: un nudo precario que busca rehacer su posición inicial y que es mantenido por una suplencia que permite “rehacer” el nudo. Esta suplencia es para nosotros este ser – de – a – tres que Lol ingenia. Podemos pensar este ser – de – a – tres como el sinthome que Lol se inventa, una manera de corregir el nudo allí donde yerra el trazado del mismo, siendo este sinthome lo que “(...) permite al nudo de tres, no seguir siendo un nudo de tres, sino mantenerse en una posición tal que parezca constituir un nudo de tres.”41

Continúa Lacan en la última clase de este seminario: “El nudo bo no es más que la traducción de algo (...), que el amor (...) se dirige al padre, en virtud de que se lo considera portador de la castración (...) Yo intento dar otro cuerpo a esta intuición en mi nudo bo, que está bien pensado para evocar el monte Neubo, donde, como se dice, se otorgó la Ley (...) La Ley de la que se trata en este caso es simplemente la ley del amor, es decir, la père – versión (...) Supónganse que haya en algún lado, especialmente aquí, un error, a saber, que los cortes cometan una falta. Supónganse que aquí donde lo indico, el tercer redondel pase por encima de R mayúscula en lugar de pasar por debajo. ¿Qué resulta de ello? I mayúscula no tiene más que soltarse (...) Se escurre, la relación imaginaria no tiene lugar.”42

Este deslizamiento de lo imaginario que sucede ante el lapsus del nudo nos permitiría dar cuenta de aquello que Eric Laurent señala en “Los objetos de la pasión” que sucede a Lol, poniéndola en la misma línea que Joyce o Schreber: ella corre detrás de un cuerpo, dice Laurent, un cuerpo que desapareció43, que se desvaneció, al ser desposeída de las miradas en el baile de T. Beach44. Y, rápidamente, construye dispositivos complicados para reencontrar ese cuerpo45: “En el texto sobre Lol V. Stein se encuentra una sistematización de una estructura de tres términos: sujeto, objeto y cuerpo, particularmente bien distinguida por la pasión especial de Lol V. Stein, un sujeto psicótico que perdió su cuerpo (...) una vez que perdió su cuerpo propio, ella quiere presenciar cómo goza el cuerpo de otra mujer.”46 Al mismo tiempo, esta escena se distingue de aquella montada por la histeria: “Éste [por la histeria] es capaz de ver un cuadro formidable, sublime, mientras que en el dispositivo neo – perverso de Lol, es preciso ocupar una posición de casi voyeur del cuerpo que goza(...) Su pasión particular es la de asirse, a partir de allí, a un saber sobre el objeto de goce (...)”47 Empero, si bien “(…) tiene el aire (…)”48 de un dispositivo que funciona en la perversión masculina, se distingue asimismo de ella en tanto no está relacionada a la función fálica sino estrictamente al objeto mirada.

Entonces, el lapsus en el nudo implicaría, por lo tanto, cierta relación particular con lo imaginario, que en caso de Lol se relaciona con un cuerpo que puede desaparecer cuando es desprovisto de las miradas. Empero, Lol encuentra un dispositivo para reencontrar este cuerpo: a través de un ser – de – a – tres. Este ser – de – a – tres le permite, consecuentemente, rehacer el nudo y reencontrar su cuerpo.

Encontramos llegando al final de la novela un tercer tiempo, en el que Jacques Hold, en lugar de ocuparse del objeto, mostrarle con la mirada, dar a ver y presentar la mirada, en lugar de ocuparse de lo que “debe hacer”49, pasa a ocuparse de Lol misma: “La lleva entonces a los lugares donde se produjo la escena uno (...) Lleva la solicitud hasta desear hacerle el amor (...) Y efectivamente, en lugar de ocuparse de aquello de lo que debe ocuparse, el objeto, (...) se acerca al cuerpo de Lol y en ese momento algo se desencadena. Y tenemos la locura, en tanto que hasta ahí con una prótesis frágil se sostenía (...)”50

Como conclusión, encontramos, por lo tanto, en este momento al final de la novela, una disolución de la suplencia que Lol se había inventado: el ser – de – a – tres. De a dos, roto el equilibrio precario que había logrado, rota la suplencia que rehizo el nudo, éste vuelve a soltarse dando origen al brote psicótico.

Y esto nos recuerda una frase que Lacan enuncia en su Seminario III: “Todos los taburetes no tienen cuatro pies. Algunos se sostienen con tres. Pero, entonces, no es posible que falte ningún otro, sino la cosa anda muy mal.”51

 

 

María Eugenia Padrón

 

 

Bibliografía

DURAS, Marguerite: El arrebato de Lol V. Stein, 1º ed., Tusquets Editores, Barcelona, 1987

LACAN, Jacques: “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein”, en Intervenciones y textos 2, 1º ed., Manantial, Bs. As., 2007

LACAN, Jacques: “Libro 3. Las psicosis”, en El seminario de Jacques Lacan, 1º ed., Paidós, Bs. As., 1984

LACAN, Jacques: “Libro 23. El sinthome”, en El seminario de Jacques Lacan, 1º ed., Paidós, Bs. As., 2006

LAURENT, Eric: Los objetos de la pasión, Tres Haches, Bs. As.

MILLER, Jacques – Alain: Los usos del lapso, 1º ed., Piados, Bs. As., 2004

 

 

Notas:

 1 Lacan, J.: “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein”, en Intervenciones y textos 2, 1º ed., Manantial, Bs. As., 2007, p. 64

 2 Duras, M.: El arrebato de Lol V. Stein, 1º ed., Tusquets Editores, Barcelona, 1987, pp. 151 –152

 3 Lacan, J.: “Libro 3. Las psicosis”, en El seminario de Jacques Lacan, 1º ed., Paidós, Bs. As., 1984, p. 7

 4 Lacan, J.: “Libro 3. Las psicosis”, Op. cit., pp. 56 – 57, el subrayado es nuestro

 5 Laurent, E. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, 1º ed., Paidós, Bs. As., 2004, p. 398

 6 Laurent, E. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p.  399

 7 Ibídem

 8 Lacan, J.: “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein”, Op. cit., p. 64

 9 Laurent, E. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p. 399, el subrayado es nuestro

10 Lacan, J.: “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein”, Op. cit., p. 64, el subrayado es nuestro

11 Laurent, E. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p.  399

12 Duras, M.: Op. cit., p. 14

13 Duras, M.: Op. cit., p. 16

14 Duras, M.: Op. cit., p. 15

15 Lacan, J.: “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein”, Op. cit., p. 64

16 Duras, M.: Op. cit., p. 18

17 Laurent, E. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p.  399

18 Duras, M.: Op. cit., p. 111

19 Laurent, E. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p.  400

20 Duras, M.: Op. cit., pp. 84 – 86

21 Lazarus – Matet, C. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, 1º ed., Paidós, Bs. As., 2004, p. 487

22 Lazarus – Matet, C. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p.  488

23 Ibídem

24 Ibídem

25 Ibídem

26 Lazarus – Matet, C. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p.  489

27 Duras, M.: Op. cit., p. 38

28 Duras, M.: Op. cit., p. 39

29 Lacan, J.: “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein”, Op. cit., p. 69

30 Duras, M.: Op. cit., p. 12

31 Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p. 397

32 Lacan, J.: “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein”, Op. cit., p. 69

33 Laurent, E. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p. 406

34 Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., pp. 429 – 430

35 Laurent, E. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p. 406

36 Lacan, J.: “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein”, Op. cit., p. 69

37 Ibídem

38 Ibídem

39 Lacan, J.: “Homenaje a Marguerite Duras, del rapto de Lol V. Stein”, Op. cit., p. 64

40Lacan, J.: “Libro 23. El sinthome”, en El seminario de Jacques Lacan, 1º ed., Paidós, Bs. As., 2006, p. 58

41 Lacan, J.: “Libro 23. El sinthome”, Op. cit., p. 92

42 Lacan, J.: “Libro 23. El sinthome”, Op. cit., pp. 148 – 149

43 Laurent, E.: Los objetos de la pasión, Tres Haches, Bs. As., p. 56

44 Laurent, E. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p.  402

45 Laurent, E.: Los objetos de la pasión, Op. cit., p. 56

46 Laurent, E.: Los objetos de la pasión, Bs. As., Tres Haches, pp. 54 – 55

47 Laurent, E.: Los objetos de la pasión, Bs. As., Tres Haches, pp. 54 – 55

48 Laurent, E.: Los objetos de la pasión, Tres Haches, Bs. As., pp. 54 – 55

49 406

50 Laurent, E. en Miller, J. A.: Los usos del lapso, Op. cit., p.  406

51 Lacan, J.: “Libro 3. Las psicosis”, Op. cit., pp. 129 – 130, el subrayado es nuestro