El decir de la filosofia y la práctica del psicoanálisis

Melania Musuruana *

 

 

Lacan - Freud - Psikeba

 

  “También recibí mucho de la literatura y la filosofía. Nietzche fue uno de los primeros psicoanalistas. Es sorprendente ver hasta qué punto su intuición preanuncia las novedades descubiertas. Ninguno se percató más profundamente de los motivos duales de la conducta humana, y de la insistencia del principio del placer en predominar indefinidamente que él. El Zaratustra dice: "El dolor grita: ¡Va! Pero el placer quiere eternidad Pura, profundamente eternidad". Sigmund Freud 1

 

Debo admitir, siguiendo a Nietzche, que si Dios no hubiera muerto podría dar fe de lo difícultoso de mi propio encuentro con la filosofía, en tanto cuerpo teórico, en tanto erudición. Pero no sólo Dios ha muerto, Lacan nos dispensa de tener que ser cultos y eruditos y nos convoca  a  la clínica, advirtiéndonos de que es ella la que demanda la filosofía.

                                                                                     

Antifilosofía

 

¿Por qué podríamos decir que Freud fue antifilósofo?

 Hemos visto que en su caso no se trata de una posición asumida como en Lacan, se trata de la posición freudiana frente a las ideas de la modernidad, en tanto descompleta a la Filosofía como saber absoluto cuando osa hacer hablar al sujeto del inconsciente.

Lacan, por su parte, en lo que yo leo como el manifiesto del 18 de marzo de 1980, habla del Sr. A, y plantea:

“Este señor A es antifilósofo. Es mi caso. Yo me sublevo, por decirlo así, contra la filosofía. De lo que no cabe dudas, es que es cosa terminada. Aunque me temo que le va a rebrotar algún retoño. Estos rebrotes se producen a menudo con las cosas terminadas. […]

Yo no me jacto de hacer sentido. Tampoco de lo contrario. Pues lo real es lo que se opone a eso.
Rendí homenaje a Marx como inventor del síntoma. Sin embargo, este Marx es el restaurador del orden, por el solo hecho de que reinsufló en el proletariado la dimensión / la dicha mansión (dit-mensión) del sentido. Bastó con que, al proletariado, lo llamara así. […]

Intento ir en contra, para que el psicoanálisis no sea una religión, aunque tienda a
ello, irresistiblemente, al suponerse que la interpretación no opera sino por el sentido.
Enseño que su resorte está en otra parte, principalmente en el significante como tal. A lo cual resisten aquellos a quienes le da pánico la disolución.”

 

 ¿De qué se trata la antifilosofía entonces? Se trata pues del acto de pensamiento, de la filosofía no en tanto conjunto de enunciados, sino del decir de la filosofía, en su momento puntual de enunciación. Se trata de ese punto de encuentro que se da por ejemplo en el caso de la filosofía con el psicoanálisis. Cito el texto que da los fundamentos del seminario:

“La antifilosofía freudiana es este gesto, este acontecimiento de dilucidación de la bisagra pulsión/sentido; antifilosofía que conmemora la otra, la del primer antifilósofo del pasado siglo: Nietzsche encarnando la profunda disyunción acto/concepto. Experiencia antifilosófica a la que hay que sumar sin duda, como propone Badiou: la objeción de Pascal a Descartes, de Kierkegaard a Hegel y de Rousseau al Iluminismo; el hilo conductor que las atraviesa es la crítica a la disolución del acto en el corpus del saber.”

Hay un escrito de Alain Badiou “Nietzsche: Filosofía y Antifilosofía”, en el que hallo cierta relación con lo planteado por Lacan respecto de su advertencia de que el  psicoanálisis advenga una religión:

“Según mi opinión, es esencial comprender que para Nietzsche, lo que él llama filosofía no es una interpretación, ni un análisis, ni una teoría. Puesto que cuando la filosofía es interpretación, análisis o teoría, no es más que una variante de la religión. Pasa a estar dominada por la figura nihilista del sacerdote. En el Anticristo, Nietzsche declara que el filósofo es el criminal de los criminales. Esta declaración debe ser tomada en serio.”

 Badiou también analiza la diferencia: Religión-Antifilosofía-Filosofía a la luz de su relación con el sentido y la verdad.

                                Religión: supremacía de la verdad.

                                Antifilosofía: supremacía del sentido

                                Filosofía: somete la verdad a una crítica racional, ruptura con la identidad sentido-verdad de la religión.

Cito a Badiou:

“Pero lo que históricamente ocurre es que la segunda posición, la antifilosofía, es casi siempre la posición que le indica a la tercera, a la posición filosófica, su propia modernidad. La antifilosofía pone en guardia a la filosofía. Le muestra la estratagema del sentido y el peligro dogmático de la verdad. Le enseña que la ruptura con la religión no es nunca definitiva. Que es necesario recomenzar el trabajo. Que es preciso laicizar todavía y siempre la verdad.”

 

Por otra parte, y en relación al acto retomo lo trabajado por Nora Trosman en el escrito que trata del salto, la apertura abismal y el acto2. En este trabajo la autora revisa la categoría de lo abismal despegándola del sentido de salto al vacío,  donde el salto se propone pero en relación al acto, en tanto fundación, re-emplazamiento. Hay una noción de corte y de devenir en este planteo, de corte con lo existente y de devenir en tanto movimiento del salto. Así como habló Zaratustra: “El que ve el abismo pero con ojos de águila, el que aferra el abismo con garras de águila, ése tiene valor.”3

“Ubicar el salto como “apertura abismal de un acto” es una apuesta a ubicar en el acto de un pensador, poeta, científico, (¿analizante quizás?) revolucionario, un momento puntual en que la obra generó un quiebre en el tiempo, esto es: el salto de Nietzsche, es la muerte de Dios, el salto de Marx es la nominación del síntoma en lo social, el salto de Cantor es el infinito actual, el salto de Freud es del orden del oxímoron, es decir pensamiento inconciente, el salto de Kierkegaard es la localización de la paradoja en el corazón de la subjetividad, el salto de Celan es su verso inolvidable “en la inconsistencia apoyarse”, el salto de Heidegger es “el Otro inicio”, en tanto torsión (kehre) hacia el “evento”, evento en el que tiempo y ser “se dan” en copertenencia.”4

En este mismo trabajo Trosman presenta la relación de familiaridad que tienen algunos de estos  términos en alemán, relación perdida en nuestra lengua:

-salto: sprung

-fundamento: grund

-abismo: ab grund

-cambio súbito: alb sprung

“Pasando el hilo decimos salto – abismo – cambio súbito – salto originario. Este ur-sprung llega al fundamento saltando y haciéndolo surgir. ¿De qué modo? : preguntando.
Sólo así podemos saber si saltamos (o sea si la pregunta tocó el fundamento) o si seguimos pendientes de un modo de hablar, por fuera de toda determinación objetiva.”5

 

 

La pregunta de Nietzsche

 

“La pregunta «¿Quién?», según Nietzsche, significa esto: considerada una cosa, ¿cuáles son las fuerzas que se apoderan de ella, cuál es la voluntad que la posee? ¿Quién se expresa, se manifiesta, y al mismo tiempo se oculta en ella? La pregunta ¿Quién? es la única que nos conduce a la esencia. Porque la esencia es solamente el sentido y elvalor de la cosa; la esencia viene determinada por las fuerzas en afinidad con la cosa y por la voluntad en afinidad con las fuerzas. Aún más: cuando formulamos la pregunta: ¿Qué es lo que ...? no sólo caemos en la peor metafísica, de hecho no hacemos otra cosa que formular la pregunta ¿Quién? pero de un modo torpe, ciego, inconsciente y confuso. «La pregunta: ¿Qué es lo que es? es un modo de plantear un sentido visto desde otro punto de vista. La esencia, el ser es una realidad perspectiva y supone una pluralidad. En el fondo, siempre es la pregunta: ¿Qué es lo que es para mí? (para nosotros, para todo lo que vive, etc.)»”6 7

La pregunta respecto de las fuerzas pone a Nietzsche en una relación muy próxima a la inquietud freudiana relativa a las tendencias pulsionales, pues considera estas fuerzas como reactivas o creadoras. En este sentido hay un acercamiento, yo diría histórico con Freud, no sólo en un sentido cronológico, sino de perspectiva de lo que son las grandes tendencias del hombre. Discurso marginal a cualquier moral de su época.

Deleuze  habla de la pregunta trágica, esa que se puede leer en Nietzsche: Quién, qué fuerzas, qué voluntad. Pregunta que para Deleuze encuentra su suprema instancia en Dioniso o en la voluntad de poder. Cada vez que es formulada la pregunta ¿quién? es Dioniso o la voluntad de poder lo que responde.

Nora Trosman en su trabajo Dioniso y Ariadna: el devenir de los hilos, comenta que Nietzsche mismo se reconoce discípulo e iniciado de Dioniso, como un dios, “sin dudas (el) más errante, ambiguo, múltiple e inquietante.”8

“Dionysos es el dios de las metamorfosis, lo uno de lo múltiple, lo uno que afirma lo múltiple y se afirma en lo múltiple. «¿Entonces quién?», siempre es él. Por eso Dionysos calla seductoramente: el tiempo de ocultarse, de tomar otra forma y cambiar de fuerzas. En la obra de Nietzsche, el admirable poema El lamento de Ariadna expresa esta relación fundamental entre una forma de preguntar y el personaje divino presente bajo todas las preguntas -- entre la pregunta pluralista y la afirmación dionisíaca o trágica.”9

Dioniso es afirmación, es risa, juego, es danza y por eso es lo ligero en contraposición con lo denso, es lo liviano contra lo pesado, reconciliación del hombre con la tierra; Nietzsche lo dice, insiste con esto; porque Dioniso, como Zaratustra, es la figura que denuncia la pesadez del hombre superior:

“Esta corona del que ríe, esta corona de rosas: yo mismo me he puesto sobre mi cabeza esta corona, yo mismo he santificado mis risas. A ningún otro he encontrado suficientementefuerte hoy para hacer esto:

Zaratustra el bailarín, Zaratustra el ligero, el que hace señas con las alas, uno dispuesto a volar, haciendo señas a todos los pájaros, preparado y listo, bienaventurado en su ligereza: -

Zaratustra el que dice verdad, Zaratustra el que ríeverdad, no un impaciente, no un incondicional, sí uno que ama los saltos y las piruetas; ¡yo mismo me he puesto esa corona sobre mi cabeza!”10

“Zaratustra es un danzarín -: es cómo aquel que posee la visión más dura, más terrible de la realidad, aquel que ha pensado el «pensamiento más abismal», no encuentra en sí, a pesar de todo, ninguna objeción contra el existir y ni siquiera contra el eterno retorno de éste, antes bien, una razón más para ser él mismo el sí eterno dicho a todas las cosas, «el inmenso e ilimitado decir sí y amén.» «A todos los abismos llevo yo entonces, como una bendición, mi decir sí»...

Pero esto es, una vez más, el concepto de Dioniso.11

Zaratustra y Dionisio, las dos figuras de las que se sirve Nietzsche para la transmisión de su perspectiva del superhombre, noción nitzscheana inseparable de la muerte de Dios. Luego veremos cómo Nietzsche pone en boca de Zaratustra, divulgador de la muerte de Dios, un testimonio de fe.

 

 

Dios ha muerto

“¿No habéis oído hablar de ese loco que encendió un farol en pleno día y corrió al mercado gritando sin cesar: “¡Busco a Dios!, ¡Busco a Dios!”. Como precisamente estaban allí reunidos muchos que no creían en dios, sus gritos provocaron enormes risotadas. ¿Es que se te ha perdido?, decía uno. ¿Se ha perdido como un niño pequeño?, decía otro. ¿O se ha escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se habrá embarcado? ¿Habrá emigrado? - así gritaban y reían alborozadamente. El loco saltó en medio de ellos y los traspasó con su mirada. ¿Qué a dónde se ha ido Dios? -exclamó-, os lo voy a decir. Lo hemos matado: ¡vosotros y yo! Todos somos su asesino…

Todavía se cuenta que el loco entró aquel mismo día en varias iglesias y entonó  en ellas su Requiem aeternan deo. Una vez conducido al exterior e interpelado contestó siempre esta única frase: “¿Pues, qué son ahora ya estas iglesias, más que las tumbas y panteones de Dios?”12

 

Uno de los argumentos fundamentales de Nietszche es lo que él llama nihilismo, lo que trató de explicar con esto es que los valores del cristianismo no sólo habían perdido peso, todo lo relativo a la religión (judeocristiana, occidental) se sustenta sobre la base de verdades absolutas que a su vez generan valores morales también absolutos. Esto se  tradujo a una frase " Dios ha muerto". Filosofía del martillo. Transvaloración.

Nietzsche ve a la muerte de Dios como la gran posibilidad. Ahora el hombre puede crear libremente sus valores y dotar de sentido al mundo, sin necesidad de hacerlo de un modo encubierto, sin necesidad de pretender que esos valores que él crea tengan un respaldo divino o trascendente. Trascendencia-inmanencia: par antitético sobre el que Nietzsche resuelve en la inmanencia la creación.

Para Heidegger: “El intento de explicar la frase de Nietzsche «Dios ha muerto» debe ponerse al mismo nivel que la tarea de interpretar qué quiere decir Nietzsche con nihilismo, con el fin de mostrar su propia postura respecto a éste. Como, sin embargo, ese nombre se usa a menudo a modo de lema y término provocador, y también muy a menudo como palabra peyorativa y condenatoria, es necesario saber lo que significa. No basta con reclamarse como poseedor de la fe cristiana o alguna convicción metafísica para estar ya fuera del nihilismo. Del mismo modo, tampoco todo el que se preocupa por la nada y su esencia es un nihilista.”13

¿Qué dimensión tiene esta muerte? La de dar vuelta lo más real del mundo, lo que conmueve el mundo mismo. Pero tienen que darse los dos movimientos o los dos tiempos: Dios ha muerto-Permanece muerto; para que el nihilismo sea completo. Si Dios no permaneciera muerto habría un retorno en la figura del ídolo, retorno en un nombre propio: Hitler, Wagner, por qué no Lacan…

Para que el nihilismo sea completo el lugar vacío que deja la muerte de Dios debe quedar vacío.

Jean Granier, plantea esta cuestión: “Hasta ahora, todas las formas de nihilismo que hemos recorrido tienen como característica común, ser una capitulación ante la nada revelada por la muerte de Dios. Pero he aquí que en la fase última, se dibuja la esperanza de una superación auténtica del nihilismo mismo. Es cuando entra en juego la voluntad de poder afirmativa, aquella que, optando por la vida contra la nada, se decide a crear valores en lugar de lamentarse servilmente por la muerte de Dios. Visto bajo este ángulo, el conjunto del nihilismo aparece como la contrapartida inevitable de una nueva y vigorosa progresión de la humanidad. Todavía es necesario saber si tal voluntad afirmativa tiene necesidad de ser suscitada, educada, sostenida por la selección más severa. Estamos entonces en presencia de un “nihilismo clásico”,o“estático”, en donde la dureza de las exigencias servirá de piedra de toque para separar a los decadentes de los creadores.”14

Cuando Lacan, en su seminario sobre Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis esgrime la aforística (mas no nietzscheana) frase: “La fórmula del ateísmo es Dios es inconsciente”, está dejando incompleta la lógica nihilista, está volviendo a poner allí lo que podemos llamar un absoluto, transfiriendo el decir de Nietzsche a una fórmula del ateísmo.  Y eso, en todo caso, es de lo que tenemos que estar advertidos los psicoanalistas, tan propensos a seguir la Palabra, y tan distraídos por lo tanto de las palabras y las cosas…

 

BIBLIOGRAFIA

BADIOU, A.: Filosofía y Psicoanálisis, Ed. Trilce, Montevideo, 1995.

DELEUZE, Gilles;  Nietzsche y la filosofía; Anagrama, Barcelona, 1986.

GRANIER, J.; ¿Qué Sé? Nietzsche, Publicaciones Cruz O.S.A., México, 1995. Extraído de www.nietzscheana.com.ar.

HEIDEGGER, M.; Caminos de bosque; La frase de Nietzsche “Dios ha muerto”, Alianza, 1995

NIETZSCHE, F.; Así habló Zaratustra, Del hombre superior, Ed Alianza.

NIETZSCHE, F.; Ecce Homo, Ed. Alianza.

NIETZSCHE, F.; La Gaya Sciencia, aforismo 125 El loco, Ed. Monte Avila.

TROSMAN, N., El salto: la apertura abismal de un acto, en sitio web El Hilo de Ariadna.

TROSMAN, N. y otros: El salto: la apertura abismal de un acto, en sitio web El Hilo de Ariadna.

 

 

 1 Entrevista concedida a George Sylvester Viereck, en 1926, con motivo de su 70º aniversario publicada en el volumen de "Psychoanalysis and the Fut", en New York en 1957. 

 2 Trosman, N., El salto: la apertura abismal de un acto, en sitio web El Hilo de Ariadna.

 3 Nietzsche, F.; Así habló Zaratustra, Del hombre superior, Ed Alianza, Barcelona, 1993.

 4 Idem

 5 Idem

 6 Deleuze, Gilles;  Nietzsche y la filosofía; Anagrama, Barcelona, 1986. El resaltado es del autor.

 7 Niezsche, F.; fragmento de La visión dionisíaca del mundo “Pero ¿qué es la belleza?  «La rosa es bella» significa tan sólo: la rosa tiene una apariencia buena, tiene algo agradablemente resplandeciente. Con esto no se quiere decir nada sobre su esencia. La rosa agrada, provoca placer, en cuanto apariencia: es decir, la voluntad está satisfecha por el aparecer de la rosa, el placer por la existencia queda fomentado de ese modo. La rosa es  “según su apariencia” una copia fiel de su voluntad: lo cual es idéntico con esta forma: la rosa corresponde, según su apariencia, a la determinación genérica. Cuanto más hace esto, tanto más bella es: si corresponde según su  esencia a aquella determinación, es «buena». «Una pintura bella» significa tan sólo: la representación que nosotros tenemos de una pintura queda aquí cumplida pero cuando nosotros denominamos «buena» a una pintura, decimos que nuestra representación de una pintura es la representación que corresponde a laesencia de la pintura.”Ed Alianza.

 8 Trosman, Nora; El brillo de lo inútil,  Letra Viva, Bs. as., 2007.

 9 Deleuze, Gilles; Op. Cit.

10 Nietzsche, F.; Así habló Zaratustra, Del hombre superior, Ed Alianza.

11 Nietzsche, F.; Ecce Homo, Ed. Alianza.

12 Nietzsche, F.; La Gaya Sciencia, aforismo 125 El loco, Ed. Monte Avila

13 Heidegger, M.; Caminos de bosque; La frase de Nietzsche “Dios ha muerto”, Alianza, 1995.

14 Granier, J.; ¿Qué Sé? Nietzsche, Publicaciones Cruz O.S.A., México, 1995. Extraído de www.nietzscheana.com.ar

 

 

[*] Psicoanalista- Psicóloga- Tesista Mag. en Psicoanálisis U.N.R.