Leonardo Sai *
Mientras tanto, la clase media sigue en Babia, no se informa, no entiende nada, y opina con total irresponsabilidad. Buenos Aires debe ser la única capital urbana en que la clase media sale a pedir que le suban los precios de los alimentos.
Fernando Braga Menéndez. Asesor de imagen presidencial
¡Cómo han cambiado los juicios morales! Aquellos ensueños de la transversalidad: ¡Qué lejos han quedado! ¡Miren como rajan! Según la moral, actualmente, en uso, todo lo que hace el gobierno está mal. Es un espectáculo de escupitajos. Ahora nos dimos cuenta... ¿De qué? ¿De que era un matrimonio de negociados? ¿De la década de acumulación originaria del empresariado K? ¿De una especie de soja maldita o de los efectos devastadores del proceso de monocultivo? [1] ¿Quién se acuerda hoy del humo con semejante agenda de contienda politiquera? Puede que el prejuicio más extendido sea que sabemos en que consiste el juego de poder K, que están perdiendo el tierno pañuelo del dolor que los cobijaba [2] , que las prácticas han subido a escena [3] , desnudas, reales, innegables. Las almas bellas encolerizadas tomaran refugio en Santa Elisa. Beberán abstracta leche de pechos puros y alucinaran lluvias de inversiones en bigotitos empresarios. Habrá que estudiar seriamente porque se destruye, se quema, un gobierno para supuestamente salvarnos en otro que, de igual modo, nos asfixia... aunque no se sienta la más mínima simpatía por el “nuevo” rostro. ¿Nos hemos vuelto opositores? ¿Hemos dejado de serlo? Tal vez otro intento de lavar nuestra honra ante nosotros mismos y ante los demás. No es difícil ver que mientras el monocultivo sojero arrasa con todo, pero emparcha toda la economía [4] —así como en la convertibilidad la rifa del Estado solventaba la fiesta del “consumo”— estamos pensando en nosotros mismos, y solo en nosotros mismos. ¿Maldad del egoísmo? ¡Oh, viejo Rousseau! ¡Dadnos el Satanás de la actualidad! Y allí lo vemos: rubio, bronceado, bello; una disimulada sonrisa en el bastidor de las tierras arrasadas, una mirada seductora se pugna como espectro el deseo de riquezas: celosía, sedienta, de las mieles del oro verde. Grobopatel tasa los cuerpos al dictat del mercado mundial: Representa la pulsión de muerte del exitismo argentino en la era de la convertibilidad transgénica [5] .
¿Por qué Convertibilidad transgénica?—. Porque si bien el crecimiento de los últimos cincos años estuvo basado en el ahorro interno (el crecimiento no fue motorizado por el endeudamiento o la venta de activos del Estado); si bien el sector industrial, basado en el mercado interno, volvió a ser un elemento decisivo en las altas tasas de crecimiento del PBI, éste sigue siendo predominante primario-exportador; no se ha hecho ninguna reforma impositiva que destruya la regresividad del IVA; vastos sectores del país están hace décadas fuera del sistema productivo (un brutal proceso de sicarización del cual nadie toma nota alguna); porque el Estado sigue desligado de decisiones de inversión que beneficien al conjunto de la población abocado a obscenos negociados al estilo Alzogaray. La convertibilidad fue la sujeción de la política a las urgencias de la coyuntura económica. El “cambio recién empieza” es todavía discurso de buenas intenciones, seductor, y en su enmascaramiento: doblemente nocivo. ¿Realmente hay voluntad política de aprender del pasado?
“
Está claro que tienen que remar el doble por haber “perdido la iniciativa política”. El conflicto con el campo los mostró, en sus primeros manejos, desarmados política, conceptual y estratégicamente. Efecto de esto fueron los discursos de amor despechado de la presidenta: ¡Hicimos tanto por ustedes, tipo de cambio, subsidios, millones en infraestructura...! ¡Y nos hacen esto! No solo hay materia primas en
La continuación del menemismo por otros medios [7] —. En la política no hay muertes ni muertos sagrados, intocables; en la religión tampoco. Todo sufre la penetración interesada: “Desaparecidos”, “Evita”, el reciente desenterrado “Frondizi”. Como dice la escritora Matilde Sánchez en la novela “El desperdicio”: los fantasmas son paganos. La revuelta del campo revolvió los espectros.
Una vez en el poder, se cierra la etapa “jacobina” del primer peronismo. Surge la necesidad del poder constituido de institucionalizar y controlar las fuerzas que representan a fin de mantenerlo bajo su política. Daniel James habla de una desmovilización pasiva: la movilización es ahora tutelada y la cooptación reza “de la casa al trabajo y del trabajo a la casa”. Se fortalece el rol de Estado como aparato ideológico, promotor de alianza de clases, nociones de armonía e intereses comunes: emerge un movimiento sindical imbuido de un profundo espíritu reformista, fundado en la convicción de que era preciso alcanzar una conciliación de clases o, en otras palabras: el Estado colabora con el poder de clase pero solo bajo su dictat. De ahí que no se trata de “masas pasivas” “masas disponibles”, como afirmaba el arcaico Germani, sino de una estructura de poder que restringe y habilita: una teoría del sujeto (James; 1990) que lo analiza no como objetivación formal sino como una relación que lo complica en aquello sobre lo cual actúa. El peronismo fue, al mismo tiempo, una “alternativa hegemónica viable” para el capitalismo argentino como un “movimiento de oposición”, o sea, como negación de los valores y sentidos de la denominada elite dominante, en su primera manifestación.
Las dos experiencias (sin tener en cuenta las vinculaciones de la una en la otra y viceversa) donde el humano construye valores y sentidos, globalmente, son la experiencia religiosa y la experiencia política. A grandes rasgos, esquematizando demasiado, como mirada de águila sobre la superficie, se podría decir: Durante la edad media, prima la primera. La modernidad es, en cambio, la expresión de una licuefacción (como decretaba Marx) de los poderes que se pretenden naturales, divinos, eternos. Secularización. La política tal como la entendemos hoy nace de
En un discurso en
El peronismo al modificar los valores y sentidos hegemónicos de la elite dominante dejó como resultado, como substrato, nuevos valores y sentidos, nuevos imaginarios, es decir, una nueva cultura política que “nutrió la actitud de los militantes de base que ofrecieron resistencia a los regímenes posteriores a 1955 y tuvo fundamento la reafirmación del peronismo como fuerza dominante en el movimiento obrero” (James, pág. 59) Toda aquella historia ha sido borrada, liquida. Desde el
Cuando observamos el siguiente afiche no podemos sino reírnos, como tapa de Revista Barcelona, para no llorar, de que un imaginario se halla vuelto puro imaginario, puro afiche.... como una sinfónica montonera en clave riojana.

Una estructura no es ni una determinación, ni una formalización, ni una dialéctica sino una negociación entre lo que lo que se modifica/revoluciona; lo que se actualiza/resignifica; lo que se resiste/reacciona: ¿Qué se negocia hoy?
Aceleraciones chinescas—. Hace cinco años la mayoría de los políticos latinoamericanos, raramente, mencionaban a China. Hoy está en boca de todos. El impacto del crecimiento chino es dramático: el comercio de América Latina con China pasó de 10.000 millones de dólares en
Nueve regiones chinas registran un PBI superior al billón de yuanes (141.000 millones de dólares) cada una el año pasado con tasas de crecimiento mucho más altas que la media nacional, según informes de los gobiernos locales presentadas ante el Buró Nacional de Estadísticas (BNE). Estas nueve regiones representan el 66 % del PIB de China que se situó en 24,67 billones de yuanes (3,57 millones de dólares) en 2007, con un aumento del 11,4 % frente al año anterior en el quinto año consecutivo en que la economía del país asiático registraba un crecimiento de dos dígitos. Así, por ejemplo, en este contexto que hacíamos explícito como política de industrialización la provincia nororiental de Liaoning y la suroccidnetal de Sicuani superaron el límite de un billón de yuanes por primera vez el año pasado. Ambas experimentaron una tasa de crecimiento de más del 14 %. Las economías de Beijing, la provincia meridional de Fujian y las centrales de Hubei y Hunan, todas superaron los 900.000 millones de yuanes al año pasado, con tasas de crecimiento que oscilaban entre el 12,3 y el 15,1 %. Estas cuatro regiones batirán el límite del billón de yuanes en el 2008 si mantienen su actual tendencia de crecimiento. Beijing ha registrado un crecimiento de dos dígitos durante nueve años consecutivos. El valor bruto de la producción industrial, durante el primer trimestre de este año, es de 60.000 millones de dólares.
El 1ro. de mayo de este año China (productor mundial de oro, con reservas probadas de 650 toneladas y con cinco depósitos más descubiertos en 2007) inauguró el puente más largo sobre el mar del mundo como parte de los esfuerzos gubernamentales para promover la integración económica y el desarrollo en el delta del río Yangtse, en el este del país.
En suma: hacemos la crónica de una súper economía, cuya incidencia motoriza amplios negocios en la economía global; una economía que sobreproduce (el 60 % de los ingresos totales de los mercado exteriores a EEUU de la empresa Microsoft provienen de China: Bill Gates, ergo, destinó 280 millones de dólares para fundar un Centro de Investigación y Desarrollo de alta tecnología en Beijing) y que ha acogido en sus entrañas una relación que dispuso, estratégicamente, a
Dietética milenaria—. Tiene Proteína. La proteína de soja es una de las fuentes más económicas y útiles de proteína en el mundo. Las habas de soja (frijoles de soya) tuvieron su origen en China y el Lejano Oriente, donde se vienen consumiendo desde hace más de 4000 años. El haba es amarilla o negra, pequeña y redondeada, y se emplea en guisos, sopas y ensaladas.
Como todas las legumbres, el haba de soja contiene vitaminas del grupo B, hierro y potasio. También contiene entre un 18 y un 22% de grasas saturadas, vitamina K y calcio, pocos hidratos de carbono. Contiene proteína de alta calidad y es, por lo tanto, de gran valor para la dieta vegetariana. Por este motivo se produce proteína vegetal texturada a partir del haba de soja como sustituto o complemento de la carne. Esto se hace extrayendo el aceite de las habas, moliéndolas para obtener harina de soja, y mezclando ésta con agua para producir una masa que se calienta al vapor. A continuación, se le pueden añadir colorantes y saborizantes y darle una apariencia similar a la carne picada o troceada. El producto final se comercializa deshidratado y se reconstituye en el momento de cocinarlo.
La salsa de soja es un condimento producido por fermentación natural del haba de soja y, dado que contiene gran cantidad de sal, se utiliza para dar sabor a diferentes platos. De uso, diría, abusivo en la cocina oriental. Otros productos secundarios del haba de soja son la sémola de soja (habas trituradas y cocidas); la leche de soja, que es fácil de digerir y puede usarse como sustituto de la leche de vaca; la cuajada de soja, que normalmente se vende en bloques; y el miso, una pasta fermentada de soja y cereales que se usa para dar sabor a las sopas y a otros guisos, en lugar de los cubitos de caldo; La harina de soja (elaborada por cocción parcial del haba de soja, que luego se muele), que se añade a los pasteles y al pan para aumentar su contenido en proteínas. Esta harina no contiene gluten, por lo que puede emplearse en dietas en las que está contraindicado. El aceite de soja es un aceite vegetal de color amarillo pálido, sabor suave, rico en grasas poliinsaturadas, que puede obtenerse también en forma de margarina. La soja que se vende en forma de brotes germinados, constituye una buena fuente de vitamina C. Volvamos al juego de la economía, la lengüeta del poder.
Es, quizás, Brasil el país más afectado por el titán chino. Brasil tiene enormes cantidades de muchos de los productos que China quiere: hierro, soja, bauxita, madera, zinc, manganeso. El intercambio entre ambos se ha cuadruplicado. Brasil y China hablan abiertamente de “relación bilateral estratégica”. Solo en Brasil de los 100 mil millones de dólares que Hu Juntao dijo que su país invertirá en América Latina en diez años, 5.000 millones serán destinados por compañías chinas a Brasil donde las carreteras y la infraestructura portuaria son inadecuadas. ¿Y la relación de China con Estados Unidos?
Si EE.UU procediera a adoptar sanciones para provocar la apreciación de la moneda china, o se niega a dejar entrar productos chinos a su economía, el Banco Central Chino, simplemente, tiene que amenazar con una venta masiva de dólares lo que llevaría a una depreciación del dólar como, quizás, nunca se vio. China no necesita vender un solo banco, EE.UU los está regalando. La precaria posición del dólar como única moneda de reserva es pura negación y orgullo yanqui. China tiene poder sobre el valor del dólar, sobre las tasas de interés de yanquilandia, sobre su política exterior. EE.UU pudo atacar Afganistán e Iraq, entre varias causas y condiciones, porque China compró Títulos de deuda emitidos por el Tesoro de EE.UU (las guerras de Bush no se pueden financiar desde el mercado interno por las deudas hipotecarias, por el ahorro interno igual a cero, por presupuestos deficitarios, porque no tienen oxígeno de donde aumentar impuestos) por un total de 900.000 millones de dólares y otros activos en esa moneda. Si vende esos activos y Títulos, otros gobiernos seguirán esta iniciativa porque el único apoyo real del dólar hoy fue, es y seguirá siendo la disposición de China de no venderlos, es decir, de acumularlos. Si China vende, Estados Unidos implosiona, es decir, el mayor mercado comprador de China, ergo, no lo harán. Lo que si podemos ya vislumbrar es que el PBI norteamericano cada vez equivale más al total de las exportaciones China a ese país.
La emergencia de un Modelo de monocultivo Sojero, traccionado por fuerzas del mercado global es lo que queremos esbozar en este escrito apache como una problemática económica, política y social resultante de la superación relativa de la crisis más importante de la historia del país, en cuyos beneficios vislumbramos algunas limitaciones y riesgos del presente.
Economía interna—. El avance de la soja está presente en la mesa de los argentinos poniendo en peligro la seguridad alimentaria de la población por su monstruoso avance sobre el resto de los cultivos-base de la dieta doméstica. Hace 10 años la soja ocupaba menos de cinco millones de hectáreas, en la actualidad sobrepasa los 16. Restó áreas de siembra a otros cultivos como hortalizas y frutas que cedieron 200 mil hectáreas; una de las principales razones por las cuales un kilo de pomelo haya aumentado su precio 299 %, un kilo de naranjas un 295 %, un kilo de limones un 290 %, la lechuga un 282 %, el tomate un 277 %, en el Mercado Central, desde el 2001.
A partir del 2002, el Estado argentino apostó a la soja, subió y mantuvo el tipo de cambio 1 dólar por 3 pesos y lo hizo con una lógica miope (la superficie de siembra estimada este año es de 30,2 millones de hectáreas con 16,6 millones sembradas con soja, esto es, el 54 % del área sembrada, con solo 2 % para consumo humano, 95 % para exportación y con un resto para consumo animal) y sin una política agropecuaria integral capaz de planificar a largo plazo las consecuencias de esta maquinaria que funde tecnología, semillas y tierra. Por ejemplo, el trigo, símbolo de la pampa húmeda, hace una década ocupaba 7,3 millones de hectáreas, hoy solo 5,6 millones. Milanesas, papas fritas y ensaladas (la producción de tomate cayó 15 % en diez años, la lechuga perdió la mitad de su superficie de siembra) requieren aceite, es decir, girasol: hace diez años ocupaba 4,2 millones de hectáreas, hoy solo 2,3 millones. Vayamos a la carne.
Per capita, los argentinos consumimos 70 kilos de carne vacuna por año. El ganado se alimenta, cada vez más, con maíz, al igual que pollos y cerdos. El área de siembra del maíz se redujo de
Detonaciones de las retenciones—. Luego de cinco años, el 11 de marzo de 2008, el Estado reacciona y diferencia las retenciones de la soja respecto del maíz y el trigo con 20 porcentuales de diferencia en un intento de desalentar el avance de este poroto en detrimento del resto de los cultivos. Se detona el conflicto del campo: ¿Qué pasó?
El núcleo del conflicto del campo fueron las retenciones a la soja. El 80 % de la exportación, 80 % de 47,4 millones de toneladas, saldrá de la pampa húmeda, es decir, de Buenos Aires, Santa Fé y Córdoba; pero el conflicto más grande fue Entre Ríos, de donde se cosechará solo 3,9 millones. Entre Ríos antes se dedicaba al arroz, ahora la producción de arroz cayó de 700 mil toneladas a 500 mil. La soja avanzó también sobre pueblos como
Concentración—. Los mencionados grandes exportadores, corporaciones y empresas trasnacionalizadas, se benefician con el aumento internacional de los commodities; con un tipo de cambio
Indiscutiblemente, como bien decía la presidenta en su discurso en Parque Norte, no se trata de una “dicotomía histórica” del discurso peronista clásico, como un revival sinfónico, entre “campo vs industria”, “oligarquía vs pueblo” sino de un modelo de acumulación que tiene al gobierno nacional como su principal socio pasivo, del cual ha extraído beneficios extraordinarios que han posibilitado hegemonía política (a partir del 2002 comienzan la “ola” de subsidios desde planes jefes y jefas de familia hasta subsidios por aumentos de salario y nafta a transportes, etc) una brutal e implacable reelección, arrinconando a todo el arco opositor a figuras oportunistas que no tienen otro discurso y programa que aquél que resulta de los conflictos que el propio gobierno plantea, construye y delimita.
Las reminiscencias mediáticas y sociales a “montoneros” y “oligarcas” no solo no construyen, en su labilidad imaginaria, un puente que permita trazarse históricamente, entre los actores vinculados al golpe del 76 y el presente (como
Las fumigaciones sobre los cultivares han provocado que el depredador natural de las ratas, el búho, haya desaparecido. La orina de los roedores está provocando en Entre Ríos una epidemia de leptospirosis con la consecuente infección de animales y la muerte de personas. El 1 de junio de 2007
Actores—. El conflicto del campo desatado en la actualidad ha puesto en escena las consecuencias negativas de este modelo en todos los planos del análisis social: en el humano por la contaminación; en la infraestructura de las tierras por el agotamiento no renovable de las mismas; en la economía del país, por la suba inflacionaria detonada por el aumento de los commodities y por la falta de producción de cultivos y carnes desplazadas por el boom sojero; en la política existente entre sectores de la sociedad que disputan intereses potencialmente cada vez más distintos, surgidos al interior del modelo. Aquí nos detenemos para explicitar, a muy grandes rasgos, estos intereses:
Estos sectores, políticamente articulados en
Ahora bien, quien quiera entender, históricamente, cómo se constituyó esta clase dominante en
Ultimando—. ¿Hay responsabilidades?
Biopolítica—. En la semilla transgénica germina el saber–poder [18] de las corporaciones globales y de grandes empresarios-terratenientes tradicionales (oligarquía pampeana conducida por la fracción diversificada— Basualdo; 2006) que intervienen, directamente, no solo sobre la vida de la tierra (cada porotito de soja genéticamente alterada son 400 patentes de derechos intelectuales) sino sobre la vida de las poblaciones. No le recemos a Foucault para que nos ilumine. Pensemos esta biopolítica... o sembremos soja en Uruguay [19] .
“El único largo plazo es el presente despótico”—. Quizás en este texto sobrevuele todavía un repugnante tufillo apoKalíptico. Hay una cierta y desagradable virulencia narcisista en sus líneas, un imaginario de un país avanzando a una agricultura sin agricultores. He tratado de no caer en una visión de una globalización satánica en su versión dirigida por el tecno-agro-business; semillas del Mal y modelos suicidas de territorios devastados, conurbanos plenos de sicarios y enfermedad congénita. No es necesario suscribir a tales temores para ejercer la duda cartesiana y el pensamiento crítico. Pero resulta imperioso destruir los tranquilizadores lugares comunes de las negaciones de la época. Algunas de aquellas tonalidades puedan provocar que, simplemente, se cambie de canal, se haga clic, y una página con tetas y gritos de Tinelli nos proporcione la dosis de escapismo necesario para la vida sana. Posiblemente no hayamos aprendido a comunicar nuestras verdades terribles. Sucede que desde hace mucho tiempo no hacemos más que escapar hasta que el reviente se vuelve forzoso.
Salir de este pozo requiere más de sangre de artistas que de nostálgicos, es decir, historiadores y afines. La continúa remisión a un pasado mejor sepulta el presente. Es la forma miserable que tienen algunos setentistas de aparato universitario de diseminar sus pasiones tristes en cada micrófono, espacio de televisión, columna de diario, donde puedan derramar la añoranza de sus derrotas, de sus dolores reconvertidos en moralismo crítico-pequeño burgués. Constituyen el odio al presente y condensan todo el ánimo resentido de los argentinos. Por eso, se los acredita y respeta como “intelectuales serios”. Por eso, para explicar cualquier hecho del presente, desde las tasas de accidentes de tránsito al paco, desde la música electrónica al blog, del zapping a
No nos dejemos engañar con aparentes imprevisiones. No se trata de una “ausencia de política agropecuaria” sino de la eficacia selectiva de un tipo de política y de sus alianzas de poder que no requieren sino, provisionalmente, de la mejora relativa de la sociedad argentina en su conjunto. El gobierno no solo debe vencer a determinados intereses dominantes e históricos del mundo rural: deberá vencer y superar, en sí mismo y en la sociedad, ese corto plazo instaurado por el terror y la rifa del país. No es una empresa irrealizable sino el precio de un poder verdadero. Como diría Juan Bialet Massé [20]: “Esto es de la ley del patriotismo, y todos deben tender á darle lo que le corresponde”.
Consultas:
[1] ¿Se entiende queridos lectores? Lo que destruye al suelo no es la soja sino el monocultivo, la saturación resultado del proceso de monocultivo mismo. Por supuesto, la soja agrava, incluso aún más la situación por las malezas que ella misma genera y por el uso abusivo de agrotóxicos.
[2] No me refiero al apoyo explícito de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo sino al discurso de los derechos humanos como estrategia de legitimidad del discurso político oficial.
[3] Sobre la empresa francesa Alstom que logró vender al Gobierno el Tren Bala, cuestionada en Brasil, México: Ver “Un bala cargado de valijas” Critica Digital; 13 de mayo de 2008. También la entrevista a Claudio Lozano “El tren bala es un disparate” en humanobsas.wordpress.com
[4] Durante el 2007 se repartieron en subsidios $ 40 millones diarios, fueron desembolsos para energía, trasporte, alimentos en un total de $ 14.626,2 millones.
[6] Situación similar, entre otras, por ejemplo, en 1914-1930, entre proteccionistas y librecambistas. Una vez finalizada la primera guerra mundial, se reanuda el comercio con Europa sin política alguna de protección a las muy incipientes empresas en el límite de lo artesanal. La protección que supone la guerra (por descenso de importaciones de bienes de capital extranjero) no se tradujo en ninguna política en apoyo a la industria local. ¿Por qué? La clase dirigente, defensora del librecambio, exponían sus “estratégicos” métodos indirectos: Los productos manufacturados los importamos porque hacerlos acá es muy caro, las necesidades de consumo se cubrirán indefinidamente porque la producción agropecuaria genera amplios saldos suficientes, llueve de divisas, y de entrada de capitales extranjeros, además el sector industrial es ineficiente. Hoy se podría traducir: China, India, no paran de crecer, sembremos más soja, no toquemos un centavo las retenciones porque son el motor de la lluvia de divisas, las PyMES son parasitarias e ineficientes (VER “El país vive un nuevo boom de los artículos importados: el ingreso es impulsado por la inflación local y la demanda de los turistas” en
Este debate hoy vuelve a insistir y el hecho político de que quien lo plantee, hasta hoy con firmeza, sea el propio gobierno nacional reabre no solo la perspectiva de una historia que muchos han querido reducir a polvo, hace inevitable la pregunta y el debate, durante años clausurado por el campo que queremos, sino que fuerza a muchos segmentos de la población a una opinión pública crecientemente rabiosa con emparches circunstanciales que no les aseguran ningún horizonte ni proyección como individuos.
[7] Ver “Entre piernas de poder” por Leonardo Sai.
[8] Ver “El palacio de Cristal” por Peter Sloterdijk.
[9] Ver novela “Choripán Social” en www.choripanvirtual.blogspot.com
[10] Sindicalismo y Peronismo: los comienzos de un vínculo perdurable; Hugo del Campo; CLACSO; 1983.
[11] China deja de producir soja, entre otras razones por el deterioro de sus propios suelos, para pasar a demandar al mundo este poroto.
[12] Ver “Los guardianes de Cargill” por Raúl Dellatorre; Página 12; Martes 13 de mayo de 2008.
[13] Miguel A. Altieri y Walter A. Pengue “La soja transgénica en América Latina: una maquinaria de hambre, deforestación y devastación socioecológica”.
[14] En 2001 Pergamino tenía menos de cien mil habitantes, de los cuales treinta y tres mil estaban desocupados. Seis años después hay solo cinco mil doscientas personas desocupadas. De las
[15] La tesis de Jorge Sábato puede sintetizarse así: Durante el período 1880-1914, los grandes terratenientes fueron clase dominante no solo porque dominaron ese elemento sino porque, hábilmente, dispusieron la acumulación de excedentes (carácter burgués combinando con el dominio oligárquico) en un conjunto de actividades económicas rentable, esto es, actividades comerciales y financieras, mutando y adaptándose, rápida y estratégicamente, a relaciones de poder que les permitieron adquirir preponderancia sobre esa base material, articulando sus intereses con la clase dominante extranjera (la impulsora y fuerza real de las modificaciones de la economía y sociedad) constituyéndose como clase dominante local. En la genealogía del poder de esta clase dominante no se encuentra una apuesta única sino la pericia para jugar con varias fuentes de acumulación simultáneas (comercio interno, exterior, finanzas, contrabando, explotación, administración de la tierra) siendo esta destreza, esta flexibilidad (no quedan pegados a emprendimiento alguno, no se trata de una mentalidad tradicional y conservadora sino de una mentalidad propiamente empresarial y capitalista que apuesta al corto plazo y a la contingencia de la demanda externa) la eficacia misma que estancó, frenó, tiempo después, el desarrollo capitalista global de la economía argentina. La cuestión no fue, entonces, el estancamiento del desarrollo capitalista (ese que no nos permitió ser hoy Canadá, etc) por pautas económicas pre capitalistas sino el estancamiento de toda la economía por la lógica interna del capitalismo dependiente periférico. En suma: en el comportamiento de esta clase dominante se halla la clave de la vigorosa transformación de la sociedad argentina y su posterior deterioro no porque hayan sido “anormalmente capitalistas” menos “pre capitalistas” sino, justamente, por haber sido ejecutores ilustres de una férrea racionalidad instrumental.
[16] Ver “El precio en alza de los alimentos”;
[17] Ver; “El país devastado por los señores de
[18] Tecnología de alteración genética de las semillas, pesticidas, semillas resistentes a los mismos.
[19] Ver “Cada vez más productores argentinos van sembrar soja a Uruguay”; en “va a estar bueno Uruguay” www.humanobsas.wordpress.com
[20] Juan Bialet Massé; Informe sobre el estado de la clase obrera; Tomo II; Hyspamerica; 1985.