Jairo Gallo Acosta *
“La verdad en psicoanálisis es el síntoma. Donde hay síntoma, hay una verdad que se abre camino”
Lacan
“Mi problema es el de la relación con uno mismo y el del decir verdadero”
Foucault
La aletheia fue traducida al latín por veritas y al español por verdad, pero la verdad se puede remitir al desvelamiento de un velo. La aletheia para Aristóteles es la búsqueda de la verdad (Aletheia) que tiene que estar sustentada en la razón (Logos), la adecuación entre la idea y la naturaleza (physis). Durante siglos la filosofía trató a la verdad tal cual como lo había planteado Aristóteles hasta que Heidegger retomando a los presocráticos cuestiona la adecuación platónica y aristotélica entre el intelecto y la cosa como forma de alcanzar la verdad. Poco a poco a través de la historia de la filosofía el intelecto o la razón fue ubicándose en ese lugar de la verdad, no por nada Santo Tomás llega a decir: veritas invenitur in intelectum vel divino ("la verdad se encuentra propiamente en el intelecto humano o en el divino"), esa concepción de la verdad tomista es la que irá convirtiendo en la verdad como conocimiento.
La modernidad con Descartes comenzó a afirmar una verdad adecuada al conocimiento y no como Heidegger y después Lacan lo señalaran, que la verdad es la vía hacia el conocimiento y no es el conocimiento, Foucault señala este cambio con las siguientes palabras:
“aquel que quisiera hacer la historia de la subjetividad o, mejor, la historia de las relaciones entre sujeto y verdad, debería intentar reencontrar la muy larga transformación de un dispositivo de subjetividad definido por la espiritualidad del saber y la práctica de la verdad por parte del sujeto en este otro dispositivo de subjetividad que está gobernado por la cuestión del conocimiento del sujeto por sí mismo y de la obediencia del sujeto a la ley”1
Para Foucault la verdad después de la modernidad se convierte en un acto de reconocimiento del mismo conocimiento, sin ninguna transformación del mismo sujeto “el sujeto actúa sobre la verdad, pero la verdad ha dejado de actuar sobre el sujeto”2.
El sujeto tiene que actuar sobre la verdad pero a su vez esta verdad tiene que actuar sobre este sujeto, la verdad una vez encontrada no puede actuar sin consecuencias:
“No puede existir la verdad sin una conversión o sin una trasformación del sujeto. Esta transformación se realiza a través del impulso del eros, del amor – movimiento a través del cual el sujeto se ve desgajado de su estatuto – y por medio del trabajo que el sujeto realiza sobre sí mismo para convertirse al fin en un sujeto capaz de lograr la verdad mediante un movimiento de ascesis” 3
El actuar sobre la verdad se puede evidenciar en la psicología actual como aquello que no permite ningún cambio, en la cual no hay ninguna transformación en el sujeto a quién se la ejerce ni mucho menos a quién la ejerce, por ejemplo, Platón creía que para ocuparse de los otros, primero había que ocuparse de uno mismo – es llamativo que muchos psicólogos en la actualidad ni siquiera hayan pasado por un proceso psicoterapéutico, y que crean que con sólo estudiar unos años en una universidad han llegado a ocuparse de sí mismos- era un ejercicio de constante transformación, un camino por recorrer, un camino de ocupación del alma (psique) “ocuparse de uno mismo significa ocuparse de su alma: yo soy mi alma” 4
En la actualidad se cree que la ocupación del alma – aunque ya nadie cree en ella, ni siquiera la psicología – es por la vía del conocimiento, y la psicología se ha lanzado a realizar talleres de autoayuda, autoestima- autosuperación, sin ningún fundamento sobre su práctica, ya que es una praxis sin teoría, prometiendo una perfección sin pasar por una verdad subjetiva o una verdad psíquica o del alma.
“La verdad es lo que ilumina al sujeto, lo que le proporciona la tranquilidad de espíritu. En suma, existe en la verdad, en el acceso a la verdad, algo que perfecciona al sujeto, que perfecciona el ser mismo del sujeto o lo transfigura”5
Hay que pagar un precio para acceder a esa verdad, y el precio es esa transformación o conversión del sujeto, algo que hoy en día muchos no quisieran pagar, por eso es preferible transformar los objetos: casa, ambiente, organización, familia, pero al sujeto, a ese mismo sujeto, ahí lo difícil.
“La verdad no le es concedida al sujeto de pleno derecho, sino que por el contrario el sujeto debe, para acceder a la verdad, transformarse a sí mismo en algo distinto. El propio ser del sujeto está por tanto en juego ya que el precio de la verdad es la conversión del sujeto” 6
Para el psicoanálisis esa transformación está dada por la verdad de lo inconsciente, la verdad de su deseo que una vez el sujeto sabe algo sabe de ella – siempre es parcial – se puede hacer responsable de ella.
Al psicoanálisis lo que le interesa es la verdad del inconsciente, porque en esa verdad aparece el sujeto - la emergencia de un saber inconsciente que conduce al sujeto a su propia verdad - el sujeto del inconsciente, el psiquismo psicoanalítico, pero esa verdad del inconsciente, en la actualidad sigue siendo más incomoda que nunca a unos ideales de felicidad, completud, bienestar, consumismo, éxito, que la ciencia y la psicología con pretensiones de ser nombrada como tal, adhieren como sus principales objetivos a cumplir, y es ahí donde aparece la conciencia, como aquello que por medio del conocimiento puede hacer aparecer la verdad – que no es más que una verdad de poder (como la sugería Foucault) -.
En la actualidad asistimos a formas de poder que se ocultan en verdades, “debes gozar”, o “debes ser feliz”, formas en que los micropoderes del capitalismo nos regulan y distribuye como sujetos – no del inconsciente – sino del consumo, consumiendo o siendo consumidos.
Otro punto que hay que tener en cuenta a la hora de abordar la verdad es que esta verdad no hay que colocarla en el mismo plano de la realidad, la verdad no es la adecuación de los hechos, la verdad está trazada con los fantasmas, la verdad que se forma en la verdad que se metaforiza en un sujeto, por eso lo que hay que ocuparse es en e mismo sujeto que crea esos fantasmas que se crean en sus representaciones, o en sus significantes.
Pero el sujeto consume objetos con la esperanza de hacer desaparecer su deseo y así su verdad, creyendo que en esos objetos hallará su verdad – asunto que el mercado trata de convencernos con diversas estrategias, desde ventas de objetos hasta programas de espiritualidad auspiciados por las tendencias new age.
En el psicoanálisis el síntoma se muestra como una dimensión de la verdad del inconsciente, una verdad que no se acomoda a algo prefijado que el conocimiento sólo tiene que descubrir, es una verdad histórica que surge y haciendo surgir al sujeto, es decir no es la clásica relación sujeto – objeto que Heidegger ya había señalado en la filosofía, sino es la relación sujeto – sujeto.
“Desde antes del psicoanálisis, una dimensión que podría denominarse del síntoma, que se articula por el hecho de que representa el retorno de la verdad como tal en la falla de un saber. No se trata del problema clásico del error, sino de una manifestación concreta que ha de apreciarse "clinicamente", donde se revela no un defecto de representación, sino una verdad de otra referencia que aquello, representación o no, cuyo bello orden viene a turbar”7
Lacan hace referencia a una verdad como verdad del sujeto, a una verdad psíquica y no a una verdad adecuada a la realidad, o verificar si un acontecimiento de la realidad haya tenido lugar o no. No es pues la relación de la verdad con la realidad objetiva como tampoco un asunto de sujeto-objeto en el mundo "real" – lo cual parece interesarle a la psicología como disciplina que trata de trabajar en la realidad o como defensora de la realidad - es la verdad en el inconsciente, en el lenguaje lo que le interesa a Lacan.
La verdad en el psicoanálisis no tiene que ver con los objetos materiales, ni con la realidad, incluso no existe una “verdad” - aunque esto no debe confundirse con el relativismo actual – aunque desde un saber (psicoanálisis) se trata de mostrarla, así sea a medias "La verdad sólo puede decirse a medias"8, o "La verdad tiene estructura de ficción"9. Se trata de pensar la relación que existe entre la verdad y el decir de un sujeto.
La verdad está en otro lado, y ese lado no es la realidad –así que adaptar a la realidad, producir en esa realidad, ser feliz en esa realidad o cualquier otra bandera que cierta psicología acoja no es más que otro engaño más - “Te pido que rechaces lo que te ofrezco porque no es eso"10
El problema es que hay disciplinas que creen que si es eso, que si es el objeto que va a alcanzar el ideal, que si se puede brindar el objeto de satisfacción, y es ahí donde aparecen los vendedores de ilusiones, los gurús de moda, aquellos que solo quieren tratar de evitar los costos de la verdad, y por consiguiente las consecuencias del precio de la verdad, la transformación del sujeto, evitación que niega no sólo la verdad sino lo psíquico (alma –psique) que de alguna manera se relaciona con esa verdad. Es por eso que la psicología actual - aquella que se cree científica, experimental o eficaz, eficiente y efectiva – no cree ni le interesa el problema de la verdad y su relación con el psiquismo, cuestión que para el psicoanálisis se convierte en su horizonte, en una época en que casi nadie le interesa por verdad la psique y la aletheia.
Jairo Gallo Acosta
Notas
1 FOUCAULT, Michel. Hermenéutica del sujeto. Madrid. Piqueta. 1994, P. 94
2 Ibíd. P. 41.
3 Ibíd. P. 38.
4 Ibíd. P. 47
5 Ibíd. P. 39
6 Ibíd. P. 38
7 LACAN, Jacques. Del sujeto al fin cuestionado; En. Escritos 1. México, Siglo Veintiuno. 1996.
8 LACAN, Jacques. Seminario 21. Los nombres del padre. Clase del 11 de diciembre de 1973.
9 LACAN, Jacques. Seminario 16. De un Otro al otro. Buenos aires, Paidos, 2008.
10 LACAN, Jacques. Seminario 20. Aún. Buenos Aires, Paidos, 2004