Jairo Gallo Acosta *

 

Lacan - Freud - Psikeba

"Señores atenienses: no hay que atender a ninguna de las cosas
de ustedes antes que a ustedes mismos"
Platón. Apología de Sócrates.

"Una vida sin examen no merece ser vivida"
Platón. Apología de Sócrates .

 

En estas dos frases que Platón retoma de Sócrates se evidencia la importancia que colocaba Sócrates al cuidado de sí, es decir a la reflexión sobre sí, la épiméleia heautou.

El "cuidado de sí" se convirtió en el principio básico de razonabilidad ética y al mismo tiempo en una condición necesaria de la vida filosófica y en la forma de acceso a la filosofía, sobre todo en los filósofos griegos del siglo IV AC.

Como bien lo señala Michel Foucault la fórmula del conócete a ti mismo va acompañada siempre por el “ocúpate de tu mismo” “la épiméleia es el principio filosófico que predomina en el modo de pensamiento griego, helenístico y romano. Y Sócrates encarna esta manera de filosofar cuando interpela a la gente de la calle o a los jóvenes del gimnasio y les dice: ¿te ocupas de ti mismo?” Foucault (1994).

La épiméleia es un modo de enfrentarse al mundo y de establecer relaciones con los otros “un determinado modo de actuar, una forma de comportarse que se ejerce sobre uno mismo, a través de la cual uno se hace cargo de sí mismo, se modifica, se purifica, se transforma o se transfigura” Foucault (1994).

La transformación de la que se habla es la de un sujeto por medio de su verdad, desafortunadamente como dice Foucault esa verdad ya ha dejado de actuar sobre el sujeto por el mismo alejamiento del sujeto del cuidado de síen aras de un conocimiento tecnificado y acumulativo.

Poco a poco el cuidado de sí se fue transformando en el conócete a ti mismo.¿Por qué ese desliz del cuidado de sí hacia el conocimiento? Para Foucault ese desliz fue mostrándose como algo melancólico, negativoy trágico, ¿no será estas las mismas razones que dicen en la actualidad del psicoanálisis? y más cuando en el psicoanálisis como bien lo señala Foucault “se pueden encontrar las cuestiones fundamentales de la épiméleia” Foucault (1994).

El psicoanálisis se acerca a la épiméleia heautou de los griegos, en esa práctica que quiere transformarse a sí mismo, la transformación del sujeto, y así como para los antiguos griegos la épiméleia heautouse convierte para el psicoanálisis “en un fenómeno de capital importancia, no sólo en la historia de las representaciones, sino también en la historia misma de la subjetividad, o, si se prefiere, en la historia de las prácticas de la subjetividad” Foucault (1994).

Una posible respuesta sería porque es demasiado costoso el cuidado de sí y el de los otros, y el conocimiento era una vía menos compleja, y aquí se va mostrando que para los antiguos griegos como para nosotros en la actualidad la cuestión del tiempo y la comodidad, al parecer el conocimiento es algo externo, y el cuidado de sí es algo interno que a su vez transforma.

El camino de la transformación subjetiva no es la gnosis (conocimiento) sino el espíritu, y ahí es donde se dirige el psicoanálisis, ejercicio que no es un arte, nimagia, ni mucho menos religión, es un ejercicio como lo dice el psicoanalista francés Jean Allouch: un ejercicio espiritual, un ejercicio de cuidado de sí y del otro.

Ya Freud lo comentaba desde los inicios de sus desarrollos teóricos, que el psicoanálisis es un tratamiento del alma, del espíritu, de la antigua psique de los griegos, lo cual fue confundida por mente, comportamiento, conciencia, cognición, cerebro o genes.

Freud en un artículo escrito en 1905 planteaba un tratamiento desde el alma, esa misma alma que los griegos venían hablando por casi dos mil quinientos años, en ese artículo Freud dice “tratamiento desde el alma” que también se traduce como “tratamiento por el espíritu”: psique, alma espíritu, tres palabras que han tenido una historia muy rica y compleja y que Freud trató de recoger y desarrollar desde aquello que creó con el nombre de psicoanálisis y que la psicología (que en su raíz es psique o alma, fue eliminando, eliminando a su vez la espiritualidad, para después ir eliminando el alma y en las últimas décadas eliminando hasta su mismo nombre: la psique, el psiquismo, convirtiéndose en una “ciencia” del comportamiento o de los procesos cognoscitivos o del cerebro )

Pero Freud puede dar un giro “psíquico” a pesar de su época y de su formación, puede ir más allá del mecanicismo de sus maestros, apelando a la palabra como medio para el tratamiento del espíritu, “diga todo lo que se le venga a su espíritu”.

Descubriendo un inconsciente psíquico o espiritual para el psicoanálisis. Freud de cierta manera intencional, retoma una tradición filosófica de más de dos mil años, aquella que todavía en el siglo XIX trataba de fundamentar una ciencia del espíritu y que Freud recoge, tomando su posta: “se pueden encontrar también en el marxismo y en el psicoanálisis las cuestiones fundamentales de la épiméleia” Foucault (1994)

La propuesta de Foucault es que el psicoanálisis retoma una vía que a finales del siglo XIX iba tomando un rumbo que en el siglo XX se constituyó como “ciencia”, negando la perspectiva espiritual del antiguo pensamiento griego que había atravesado toda la edad media y había llegado a la modernidad con Hegel y el mismo Marx.

Aunque hay que aclarar que Freud siempre vivió en la dualidad de ser una “ciencia natural” en vez de ser una “ciencia del espíritu”, sus descubrimientos cada vez le indicaban que su ideal de hacer del psicoanálisis una “ciencia natural” eran más sus ideales que la fundamentación de la disciplina del psicoanálisis, porque en lo inconsciente había algo que se resiste a ser “naturalizado”.

Ese es el camino que psicoanalistas como Jacques Lacan trataron de seguir después de Freud, seguir sosteniendo una disciplina (llámese científica o no) donde lo importante sea seguir apostando por aquello que puede hacer surgir a un sujeto y transformarlo, y para eso recreó una y otra vez los conceptos psicoanalíticos creados por Freud.

“Lacan no desconoce que el psicoanálisis es una espiritualidad, y porque esa situación del psicoanálisis no implica en absoluto para él que esté fuera de toda racionalidad” Allouch (2007).

¿Por qué no hacer una ciencia de la espiritualidad?, entendiendo por esto último la épiméleia Heautou que Foucault comenta como el cuidado de sí, una ciencia del cuidado de sí o una disciplina de la espiritualidad puede ser eso lo que propone el psicoanálisis, una disciplina que sostenga un ejercicio espiritual del sujeto que pueda tomar la posta de esa filosofía que durante más de dos mil años se trató de constituir bajo los principios y prácticas que se colocaban a disposición de los demás para ocuparse adecuadamente de uno mismo o del cuidado de los otros.

Ocuparse de uno mismo era ocuparse del espíritu, pero a diferencia de los antiguos filósofos dónde esta era impensable si no era como tomada como un modo de vida, en la actualidad es unapráctica a-teórica y tecnificada, sin ninguna responsabilidad subjetiva reemplazada por una supuesta objetividad.

Hoy en día es muy difícil de visualizar en prácticas como la psicología a un sujeto responsable de su misma condición de sujeto, los psicólogos en la actualidad bajo el disfraz de la “objetividad” convierten su práctica en algo diferente a su vida, es decir su práctica científica no hace referencia a su “andar por la vida”.

Y la ciencia (objetiva - positiva) en vez de tratar de transformar a un sujeto por medio de su verdad, intenta transformar objetos donde la única verdad es la de la ciencia.

La ciencia fue reemplazando la psique – espíritu de la tradición filosófica de másveinte siglos por una psique – objetiva, una psique manipulable, a – reflexiva, a- histórica, a – espiritual.

La psicología “científica” ha perdido desconociendo su tradición “psíquica – espiritual” sus referentes, debatiéndose hoy si su objeto de estudio es el cerebro de los neurocientíficos o los procesos informacionales de los ingenieros.

La actitud de negación del psiquismo se podría explicar por esa actitud de negar todo aquello que no se pueda observar, medir y manipular, la sociedad depresiva como la llama la historiadora e investigadora del psicoanálisis Elisabeth Roudinesco que dice que “La sociedad depresiva conduce al hombre a una situación que sustituye: en el lugar de las pasiones, la calma, en el lugar del deseo la ausencia del deseo, en el lugar del sujeto, la negación, en el lugar de la historia, la negación de la historia" Roudinesco (2007).

Para finalizar varios interrogantes:

¿No será que una de las razones del ataque al psicoanálisis no estará dirigido a seguir sosteniendo una apuesta por el cuidado de sí, a ese ejercicio por la transformación del sujeto y de los otros por medio de su verdad, la verdad subjetiva, ¿acaso la objetividad de la ciencia ha transformado algo diferente a los mismos objetos que manipula?

Desde el psicoanálisis no se ofrece cuantificar o manipular objetos, y si esa es la propuesta de la ciencia entonces el psicoanálisis nunca lo será. El psicoanálisis ofrece una transformación de un sujeto y su mundo a través de un ejercicio psíquico o espiritual, si eso algún día puede llamarse científico entonces lo será.

 

Notas

Allouch, J (2007) El psicoanálisis ¿es un ejercicio espiritual? Buenos Aires. Literales.

Foucault, M (1994) Hermenéutica del sujeto. Madrid. Piqueta.

Freud, S (1981) tratamiento por el espíritu; En: obras completas. Tomo I. Biblioteca Nueva. Madrid.

Roudinesco, E (2007) ¿Por qué el psicoanálisis?. Buenos Aires. Paidos.

 

[*] Psicólogo. Magíster en Psicoanálisis, Universidad Argentina John F. Kennedy. Director de la Revista electrónica Psique y Sociedad. jairogallo75@googlepages.com