Lord Byron

Julio César Crivelli *

 

Lacan - Freud - Psikeba

 

 

Café negro y funerales.

Mortecina amargura del alma, extravío de la luz.

Mientras recorre el ciego pantano,

vagamente, como si a otro pertenecieran esos días,

recuerda la confusión, la locura, la ruptura.

Recuerda el exilio, la patria, la tristeza.

No volver.

Huye de su horizonte acorralado

y sabiéndose polvo sin nombre, busca renacer.

Quiere vencer al olvido, quiere volver.

A la tarde, lo sentenció la muerte .

La lluvia y el frío le entraron hasta el fondo

y allí lo supo: Muero.

En la cama, sin gloria,

Sin gritos de guerra, de puro frío, muero.

En este olvidado pantano griego, muero.

Café negro y funerales.

Veintiún días esperan los griegos.

Veintiún días esperan inútilmente,

una señal, un indicio del cielo.

Al fin, ven llegar las carrozas negras.

En una caja de plata, los griegos guardan el corazón del

/ muerto.

Ya está del otro lado. Ya pasó.

No hay vuelta, ni empate,

Aunque pida desesperadamente, no hay empate.

El horizonte púrpura se viste de negro.

El Destino no perdona, ni concede, ni pacta.

Ya está dicho, todo lo que escrito estaba.

Llueve torrencialmente en el pantano,

Nada se ve en ese combate ciego.

Entre la bruma y las tinieblas,

Marchan certeros los griegos.

Invisibles, invencibles;

Guiados por el corazón del muerto.

¿Contra los números? ¿Contra el Destino? ¿Con Dios?

Los griegos avanzan. Vencen los griegos.

Lord Byron murió 21 días antes de la batalla de Missolonghi, recorriendo el campo de batalla. Los griegos guardaron su corazón. Marcharon al combate con el corazón del muerto. Vencieron a un enemigo superior en forma inesperada.

Cruces oscuras, cruces como espadas,

Espadas como cruces,

cruces con filo, rectas, permitidas, terminales, muertas.

Cruces con filo de medialuna,

Cruces curvas,

Cruces moras, cimitarras

Cruces escondidas, prohibidas como tu cuerpo.

Cruces predestinadas en una esfera infinita.

Cruces como flechas,

que vuelan hacia el destino.

Detrás del horizonte, caen.

Y misteriosas, mágicas, desaparecen en el aire.

(Tu cuerpo lejano en el ensueño de la mañana,

tu imagen borrosa, por la niebla del rocío,

el olor quebradizo de las hojas,

Y el calor del verano, decapitado por el viento.)

 

 

[*] Julio César Crivelli es Abogado, especialista en temas de Infraestructura y Obra Pública. Con independencia de esta actividad, mantuvo desde su época universitaria intereses en la mitología y en la historia. Cursó estudios de Mitología e Historia del pensamiento en New York University. Colaboró con Enrique Pichón Riviere en el desarrollo de Seminarios sobre pensamiento de Hegel y con Roberto Yañez Cortes en trabajos de epistemología. Actualmente es Consejero Consultivo de COAS y miembro del Comité Ejecutivo de la Fundación Atlas 1853. Es coleccionista de arte e integra la Comisión Directiva de la Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes. Ha publicado varios libros y artículos sobre su especialización profesional pero también sobre nuestra cultura en diversos medios, tales como: “El psicoanálisis y el espíritu de occidente”; “Moby Dick: El enigma del sexto día”; “Rescate (a 100 años del mingitorio de Duchamp)”; “Retratos en el Exilio”; “Sakai: Un viaje”. En noviembre de 2008, presentó en la Biblioteca Nacional “La Huida”, su primer libro de poemas.

*Extraido de "La Caida" , su primer libro de poemas; presentado en la Biblioteca Nacional en noviembre de 2008.