Julio César Crivelli *
Café negro y funerales.
Mortecina amargura del alma, extravío de la luz.
Mientras recorre el ciego pantano,
vagamente, como si a otro pertenecieran esos días,
recuerda la confusión, la locura, la ruptura.
Recuerda el exilio, la patria, la tristeza.
No volver.
Huye de su horizonte acorralado
y sabiéndose polvo sin nombre, busca renacer.
Quiere vencer al olvido, quiere volver.
A la tarde, lo sentenció la muerte .
La lluvia y el frío le entraron hasta el fondo
y allí lo supo: Muero.
En la cama, sin gloria,
Sin gritos de guerra, de puro frío, muero.
En este olvidado pantano griego, muero.
Café negro y funerales.
Veintiún días esperan los griegos.
Veintiún días esperan inútilmente,
una señal, un indicio del cielo.
Al fin, ven llegar las carrozas negras.
En una caja de plata, los griegos guardan el corazón del
/ muerto.
Ya está del otro lado. Ya pasó.
No hay vuelta, ni empate,
Aunque pida desesperadamente, no hay empate.
El horizonte púrpura se viste de negro.
El Destino no perdona, ni concede, ni pacta.
Ya está dicho, todo lo que escrito estaba.
Llueve torrencialmente en el pantano,
Nada se ve en ese combate ciego.
Entre la bruma y las tinieblas,
Marchan certeros los griegos.
Invisibles, invencibles;
Guiados por el corazón del muerto.
¿Contra los números? ¿Contra el Destino? ¿Con Dios?
Los griegos avanzan. Vencen los griegos.
Lord Byron murió 21 días antes de la batalla de Missolonghi, recorriendo el campo de batalla. Los griegos guardaron su corazón. Marcharon al combate con el corazón del muerto. Vencieron a un enemigo superior en forma inesperada.
Cruces oscuras, cruces como espadas,
Espadas como cruces,
cruces con filo, rectas, permitidas, terminales, muertas.
Cruces con filo de medialuna,
Cruces curvas,
Cruces moras, cimitarras
Cruces escondidas, prohibidas como tu cuerpo.
Cruces predestinadas en una esfera infinita.
Cruces como flechas,
que vuelan hacia el destino.
Detrás del horizonte, caen.
Y misteriosas, mágicas, desaparecen en el aire.
(Tu cuerpo lejano en el ensueño de la mañana,
tu imagen borrosa, por la niebla del rocío,
el olor quebradizo de las hojas,
Y el calor del verano, decapitado por el viento.)
*Extraido de "La Caida" , su primer libro de poemas; presentado en la Biblioteca Nacional en noviembre de 2008.