Claudio R. Boyé *
Resumen
El psicoanálisis formula un sujeto más allá (en el sentido de diferente) de la metafísica y una teoría acorde para abordar tanto la intensión como la extensión. Dicho en otras palabras una teoría que se sostiene en la lógica del no-todo. En la respuesta que Lacan le dirige a Hyppolite dice lo siguiente: ”nos vemos llevados así a una especie de intersección de lo simbólico y lo real que podemos llamar inmediata, en la medida en que se opera sin intermediario imaginario, pero que se mediatiza, aunque es precisamente bajo una forma que reniega de sí misma, por lo que quedó excluido en el tiempo primero de la simbolización. Pues esta estructuración, llamada también intelectual, está hecha para traducir bajo forma de desconocimiento lo que esa primera simbolización debe a la muerte.”
Aquí Lacan nos plantea un momento mítico del encuentro del símbolo con la cosa. De ese encuentro hay algo que reniega de sí mismo, algo que no va a poder ser historizado, integrado en la trama simbólica,algo diferente a la represión. Se trata de un cercenamiento, de una expulsión, de la constitución de un real que va a retornar a la manera del olvido heideggeriano. Como eso que retorna siempre al mismo lugar, y que produce un exceso de sentido, un acting, una alucinación. Ese olvido real se diferencia del olvido del retorno de lo reprimido. Este se constituye por el orden significante, mientras que el otro es del orden de la letra. Entonces el olvido que plantea Heidegger es a mi entender un olvido estructural, real que descompleta a la metafísica y que a la vez la hace producir y producirse como un sentido en más que intenta cerrarse sobre sí misma. Por eso es que el filósofo dice que para alejarse de la metafísica hayque proponer un pensar que piense la cosa misma. Pero esta cosa misma de la que hablaron tanto Hegel como Husserl no es la cosa misma de la habla Heidegger. En una lectura desde el psicoanálisis pensar la cosa misma es pensar lo real. El objeto a. El vacío. Sin esto perdemos la brújula psicoanalítica, o la bruja metapsicológica que como le gustaba decir a Freud es la que va a sustituir a la metafísica. Sino abrimos el camino para el retorno de ella .
Das Ding, La Cosa, La Cosa misma, el asunto, la realidad última, he aquí un problema con el que meencuentro al abordar el tema de La Cosa.
En mi caso la Cosa clínica. Problema porque de acuerdo a como formulemos la pregunta ella nos orientará en el lenguaje.
Si preguntamos ¿Qué es la cosa?Se nos contesta que
"la esencia es la respuesta a la pregunta por la cosa. Decir qué es la cosa es predicar algo de ella -y algo universal- y también indicar lo quees la cosa en tanto es".
Problema porque esto nos lleva nuevamente -¿nuevamente?-a buscar las esencias. Como Plotino y los neoplatónicos otra vez en la ruta de las esencias (¿acaso alguna vez hemos salido de ella?).
A veces se escucha o se lee que la Cosa es el vacío, el vacío productor como en el tao yen una suerte de acrobacia intelectual, de per saltum teórico, nos encontramos con La respuesta a la difícil pregunta por la sublimación, por la creación artística.
Pero ocurre que en la entonación, en el tono de la respuesta, en su cadencia podemos leer una suerte de canto, de himno al Vacío, a la vacuola en tanto realidad última. Si nos detenemos en que la cosa es femenina este canto al vacío se nos aparece tan fantasmático como el de materia y forma aristotélico.
Pero si algo distingue al psicoanálisis de la filosofía y de la religión es que él no pregunta por el Otro, ni por lo Otro, ni pretende respuestas últimas. La pregunta psicoanalítica recae sobre el sujeto, sobre el cual operamos, y el sujeto es una respuesta de lo real. En este punto de lo real es donde el psicoanálisis se diferencia de cualquier nominalismo, de cualquier esencialismo, de cualquier sustancialismo, de cualquier idealismo.
Si recordamos lo que Lacan plantea en la respuestaque le dirige a Hyppolite (mencionada al comienzo) respecto al encuentro del símbolo con la cosa, o sea de la intersección de lo simbólico con lo real nos encontramoscon que la respuesta es el sujeto en tanto supuesto, en tanto suposición lógica que no cesa de escribirse.
El sujeto como respuesta a la pregunta:¿qué sujeto podemos concebirle al inconciente estructurado como un lenguaje?.
No otro que el sujeto evanescente, forcluido en la estructura, que no es otra cosa que el sujeto de la ciencia en tanto correlato antinómico de ella.
La pregunta por la Cosa también introduce la cuestión de la verdad en tanto la Cosa remite a la pregunta ¿Qué quiere una mujer?
Verdad y mujer son equivalentes en tanto y en cuanto La mujer (que no existe) es el Otro, con mayúscula, de la relación sexual que no cesa de no escribirse, y por ende el lugar donde la palabra depositada se funda como verdad.
Verdad que se vincula con el amor que cesa de no escribirse, como amor por la verdad. Pero ocurre que la verdad en psicoanálisis lleva el nombre de castración. Verdad interdicta y que solo puede ser entre-dicha en la situación analítica bajo transferencia.
Castración que divide al sujeto, que lo tacha y lo transforma en el matema$ (S tachada).
$ (S tachada) que nada quiere saber de su división, por eso no hay deseo de saber.
Este sujeto efecto de la operación significante, que lo engendra como primer real inaccesible,como la primera incógnita, al dividirlo deja un resto: el objeto a.
Objeto a : resto, deshecho y marca en el sujeto de la inscripción de la falta.
S(A)significante de la falta en el Otro, matema que pertenece a la estructura del sujeto. -1 que se inscribe como marca, como letra, como huella del lenguaje. Es decir escritura. Escritura en el cuerpo que habilita la operación que realiza el psicoanálisis: la lectura. La que especifica su clínica y su ética. Lectura de los dichos del sujeto más allá de lo que se ha incitado al sujeto a decir, sin vacilar ante las necedades que se puedan decir.
Sujeto entendido como lo que se mueve en un campo de simbolización, luego de la operación de la Ausstossung, de la expulsión primaria, que crea una exterioridad. Sujeto efecto de la introyección, no de la Cosa, sino de su incorporación como símbolo. Transposición simbólica que crea el campo, el espacio de la exterioridad y la interioridad, no como superficies plenas, no como sustancias, sino como bordes, como bordes de una banda de Moebius.
Entonces la Cosa clínica, el asunto, es una combinatoria de elementos significantes que fundan la estructura del sujeto, a saber: $ (S tachada), su inefable y estupefacta existencia, a (minúscula), sus objetos, a, su yo, a saber lo que refleja de su forma en sus objetos, y A el lugar desde donde puede planteársele la pregunta por su existencia. Conviene recordar que la existencia es lo inefable no la pregunta. Esta está articulada en lo inconciente. ¿Qué soy ahí? En lo referente a su sexo y a su contingencia en el ser. Muerte y Sexualidad anudaba Freud cuando intentaba recordar al autor de los grandiosos frescos de la Catedral de Orvietto sobre las cosas últimas. Entonces insisto no hay inefable para el psicoanálisis, así como no hay ninguna sustancialidad.
Si alguna sustancia hay es el goce, antieconómico, que se ubica entre cuerpo y lenguaje. Goce que se presentifica ante la inminente cercanía del otro, del semejante, del Nemenbech. (Unheimlich).
Goce: rastro, huella muda del ignorado encuentro con la Cosa. Cosa que hace mundo peroque está fuera del mundo.
Claudio R. Boyé