Del psicoanálisis freudiano a las actuales teorías cognitivas

Eduardo Albero León *

 

artista, arte contemporaneo, expo

 

 

En algún punto perdido del universo, cuyo esplendor se extiende a innumerables

sistemas solares, hubo una vez un astro  en el que unos animales inteligentes

 inventaron el conocimiento. Fue  aquel el instante más

 mentiroso y arrogante de la historia universal.

Friedrich Niestzche.

 

 

Resumen

El presente trabajo investigativo tiene como base comprar los contenidos de las teorías psicoanalistas freudianas con las actuales teorías cognitivas  usadas  en lo diferentes campos del conocimiento, para esto  hemos hecho una comparación significativa entres las  diferentes teorías,  para luego analizar su diferencia.

 

 

Palabras Clave

Convergencia,  divergencia, cognitivismo, metateória, psicoanálisis, teoría, entendimiento

 

Abstract

The present research work has as base buy the contents of the Freudian´s psychoanalysts theories with the current cognitive theories used in different fields of the knowledge, for this we have done a significant comparison between the different theories, after  that it will be  analyze its difference.

 

Key words

Convergence, difference, cognitivismo, metatheory, psychoanalysis, theory, understanding

 

 

 

Teoría de una aproximación característica

 

En las últimas décadas, la Psicología Cognitiva ha venido aportando una serie de modelos explicativos, metodologías y estrategias que han suscitado expectativas tanto en el campo de la investigación como en la práctica educativa. Este resurgimiento cognitivo representa una respuesta a la búsqueda de un paradigma educativo alternativo, que enfatice el desarrollo cognitivo y efectivo dentro de una reconceptualización de la educación frente a los desafíos de las megatendencias que están afectando a todos los sectores.

 

La necesidad de cambio del paradigma aún vigente está justificada: los países de todo el mundo otorgan mucha atención a sus sistemas educativos, por considerarse a la educación un factor de desarrollo. Muchos países se encuentran en la búsqueda de lo que realmente vale la pena enseñar para garantizar la formación de un tipo de hombre que se necesita para el cambio.

 

Las personas que vivirán en el siglo XXI, que ya se vislumbra, deben aprender como identificar y resolver problemas, cómo utilizar procesos de pensamiento del más alto orden, adaptarse a los cambios vertiginosos de la ciencia, la cultura y la sociedad, donde el espacio de conocimiento acumulativo debe ser reemplazado por el pensamiento crítico, la conducta valorativa y la capacidad de planificar, ejecutar y controlar el propio conocimiento. Deben aprender a respetar códigos éticos, manejar sus estados afectivos y su motivación, tanto para superar conflictos como para trabajar bajo presión, desarrollar su capacidad de liderazgo, criticidad y creatividad, cómo y cuándo aprender más destrezas. Deben aprender a enfrentar una realidad cambiante con valores y principios sólidos y criterios claros y flexibles.

 

El nuevo paradigma educativo cognitivo- ecológico conlleva un replanteamiento de los fines y objetivos de la educación, la renovación de los sistemas pedagógicos en lo que respecta a currículo, la enseñanza y la evaluación, Está centrado en el desarrollo de las estructuras cognitivas y afectivas que converjan en un solo objetivo: enseñar a aprender y a pensar con autonomía. Enseñar a pensar supone partir por definir qué entendemos por pensamiento de buena calidad. Aquí lo entenderemos como aquel que es crítico, creativo y metacognitivo

 

El modelo cognitivo aparece como una nueva evolución de paradigmas respecto a la visión del hombre. El conductista aportaba el paradigma del hombre rata y así se convertía en “científica”, pasible de experimentación. Posteriormente aparece el paradigma de la computadora (ordenador) que es el cognitivo, el hombre almacena información y la procesa. Cibernética

 

Las  aproximaciones de Freud frente a los desarrollos de la psicología cognitiva tienen que ser abordadas en forma  de comparación. Moduladas por los juicios de valor de distintas posturas sobre el limite de  la relación o el dominio de uno u otro termino. Antes que el valor de la analogía o la  comparación  no obstante debe llevarse a cabo un examen del alcance de la misma que ponga  o quite limites a la valoración posterior, pues toda valoración se debe a cierta comparación, no una comparación peregrina, ya que muchas pueden llevarse a cabo, estas han de  tomar partido  por uno u otro juicio de valor sino que la comparación misma conlleva, se vea o no, la definición de una unidad comparativa.

 

Sea el ejemplo de las teorías  modernas, en concreto las de restauración cognitiva, han de partir de una base “datos” un fondo de conocimientos acumulados, materiales de estructura resultante que ha de sustituir con la ayuda del terapeuta, a la deficiente. Las condiciones sociales actuales  y la teoría acerca de cómo hay que  orientar  las relaciones políticas, tanto en lo colectivo como en lo individual, aconsejan que el intercambio, el cotidiano y por supuesto, el que tiene lugar en la clínica se lleve a cabo a través de del diálogo, la participación  y la discusión.

 

En al discusión a de tener lugar la refutación de las ideas a sustituir, casi como por si sola. Y el objetivo último de este procedimiento no deja de ser otro que esa sustitución, en aras, en lo que este caso respecta, del beneficio para el paciente.

Y también  una forma de tratar los datos que sustituya a la deficiencia. Dos objetivos; en primer lugar cambiar las cogniciones negativas, que pueden afectar al sujeto, en segundo, como cambio mas definitivo, cambiar la forma de procesar  los estímulos  externos, de producir cogniciones  nuevas de forma autónoma.

 

También el Freud de los Estudios sobre  la histeria allá por 1895, tenía entre otros, ese mismo afán, idéntico objetivo. No es  este el sitio, ni entra dentro de estos propósitos comparar los  caracteres de una y otra clínica sino sólo algunos  aspectos puntuales. En los casos  clínicos que con tanto detalle  describe tenía ese mismo objetivo: implantar  una nueva idea , en lugar de otra errónea , puesto que era  y es un hecho de observación que parte del malestar de  ciertos pacientes  en forma de una creencia errónea, irracional, o ligada a una de ellas, como en el caso de las fobias.

 

El procedimiento adecuado para Freud, frente al diálogo, era el que llamaba de sugestión. En un estado de relajación  se inducía al paciente  a cambiar una expectativa con base  en la confianza  en el terapeuta. Obviemos las diferencias entre los procedimientos contemporáneo y antiguo, y atribuyámoslas la diferencia cultural. Bien, el terapeuta repetía la nueva proposición, que había de sustituir a la anterior, como para fijarla en la mente del paciente, o como para fijar su confianza junto a la frase en el lugar que asta entonces había ocupado la que se fijaba al temor y expectativa negativa. Mientras que en la actualidad el terapeuta se fija a la proposición hasta que queda  en el paciente por el razonamiento.

 

Parece que, aun encontrando pequeños atisbos   de semejanza o incluso de identidad entre las teorías clínicas freudianas, porque ya se vuelve imposible  hablar de psicoanálisis en este sentido, y las cognitivas, no puede  pensarse la viabilidad de una comparación sería  de igual a igual. Un contraste de semejanzas, diferencias y  sus ponderaciones  para calcular el grado de  de aproximación  de una a otra o de otra a una. En efecto la idea  no hace mas que acercarse  al absurdo, en esta primera instancia, sobre todo porque, aun siendo admitida, implica la ruptura con la hasta ahora considerada contranatural asociación de estos dos términos.

 

 Pero si cada uno de los individuos  de este par es, para el otro, más solución que problema la relación  no habría sido examinada hasta ahora  desde el punto de vista  de lo que es  y podemos conocer sino desde aquello que nos es conocido más inmediatamente  o que nos es, no menos cierto, sino más evidente  por aceptado habitualmente, por más familiar. Así que estarían  mas cerca,  significativamente más cerca de lo supuesto. Como queda dicho  hasta ahora  no ha sido  posible ni razonable una comparación sintética pues, en sentido analítico, punto por punto son muchas las diferencias y no es intuitivo que pueda darse aquélla  sin ésta. De modo sólo es admitido  el examen analítico parcial, de algunos aspectos coincidentes. Como cuando EysencK o Skinner afirman que se debe a Freud  haberse anclado  al principio de casualidad en psicología  aunque sin operativizar sus conceptos.

 

Habríamos aplicado, si no abandonamos la hipótesis, los criterios  de familiaridad que los de objetividad en el examen de este tema. No resulta, pues, extraño que esas dos  disciplinas puedan converger de algún modo  mientras que hasta esa convergencia –o una convergencia significativamente mayor- detrás de lo que nuestro supuesto  sienta convierte la relación, de divergencia objetiva –como se toma hasta ahora-  a de manera de divergencia. Que sea tan poco propensa a converger en el pensamiento aquello que lo es en la realidad resulta paradójico.

 

Freud, que algo avía oído hablar de Aristóteles, también construye  sus textos partiendo de la base de este fenómeno. Este entendimiento pasivo, por llamarlo de algún modo, toma el nombre explícito de entendimiento de primera intención y sería algo así como el sentido común y lindante con la percepción no entiende de formación ni de subjetividades.

 

Principales fuentes de diferencia a tener en cuenta

 

Vygotsky propuso que los procesos mentales superiores pueden ser considerados como función de la actividad mediada. La mediación a través de otro individuo está muy ligada a la noción de la función simbólica. Un individuo humano como mediador aparece primero como portador de signos, símbolos y significados.

 

Aquel espacio tiene como referente último al paciente o la enfermedad mental y la discrepancia no parece sino formal hasta el punto de que, transformada en opción personal, se convierte en posición  casi del orden político y no ocurre lo mismo aquí. Tal como se contempla el panorama clínico actual, tanto hay en su interior, en lo cuantitativo se entiende , de cognitivismo puro cuanto de todavía, psicoanálisis freudiano, como de esta amalgama más o menos integrada a que cada terapeuta haya tenido a bien llegar tras el examen  -o no- de teorías, hechos y colegas.

 

 Las investigaciones básicas parecen  por el contrario, que no paran de avanzar o nunca han parado de avanzar. O que en este campo no hay alternativa de elección, en principio independiente de la evolución  de la historia. Y si choca en la clínica política la mención de esta divergencia, el impacto es astronómicamente incomparable con respecto a  aquel que parecía inabarcable. Evidentemente, el objeto  y el método de observación de allí no son aquí. Excusando la importante pizca de experimentación de las teorías conductistas que separa a uno y al otro de los componentes del par, no solo en el tiempo, los desarrollos actuales sobre los procesos básicos, además del compendio de diferencias de supuestos, concepciones, contexto cultural, pretensiones, objetos declarados, ect, están definitivamente marcados por algunos elementos cruciales, impensables par las mentes en que se fraguó el psicoanálisis.

 

No es tan importante el avance decisivo de las neurociencias por los apoyos  que ha procurado, sabiéndolo  o no, a las teorías psicológicas a cualquier nivel. Porque podría argumentarse , como es usual y razonable por otro lado, al fin y al cabo, Freud es neurólogo, tiene una importante  formación en la neurología de su tiempo y la distancia  con respecto a los nuevos descubrimientos podría no ser más que de grado. Y si es tan importante  la relación que, desde el principio, establece la psicología actual con la informática  o la computación, elementos por completo fuera de la orbita de la reflexión freudiana.

 

En primer lugar, si bien se puede suponer que ambos  paradigmas coinciden con el fin, que es su objeto, hay que tener en cuenta la diferencia en cuanto al agente. Siendo Freud el primer término de comparación y las teorías cognitivas el segundo  no hay más que diferencias en cuanto a la cantidad de efectivos. Innumerables estudios componen las actuales teorías cognitivas. Estudios que llevan  hasta el extremo el detalle. Estudios que extienden el paradigma teórico hasta recovecos insospechables. La cantidad de esfuerzo individual es incomparablemente superior, de lo que se ha de inferir como mínimo, sino una ventaja, una diferencia significativa. También, por eso, las condiciones de orden paradigmático  tiene una base  de mayor alcance.  Una variable cuyo efecto  sobre los resultados ha de ser observado, que no ah de pasar inadvertida. Y no sólo la cantidad, también, por el compendio de formaciones de esos agentes rente a la de Freud.

 

Pero, además de todos estos inconvenientes , se examina este tema, como contraste, con los  ojos puestos, sobre todo, no en la diferencia de recursos y procedimientos humanos  ya dichos, porque al fin y al cabo no son más que humanos como desde el punto de vista estrictamente experimental cabria objetar, sino también  y sobre todo desde el punto de vista de un principio cualitativamente nuevo, con un importante papel en la obra de las contemporáneas teorías cognitivas, un principio material inexistente hasta ellas mismas; el ordenador.

 

Hasta ahora las aportaciones que encuentran la comparación de ambos polos teóricos son valiosas pero no definitivas. No se establecerá un puente entre  los dos continentes  hasta que, en lugar de tratar de islas  que hay en medio, no se examine la opción de comparación de las aportaciones cognitivas  debidas al ordenador. Sin éstas no hay medida de la importancia  o valor de las otras, pues sólo con ellas siempre quedará la duda de ésta lo que no ocurre a la inversa.

 

La identidad metateórica del cognitivismo   

 

El pensamiento metacognitivo puede ser caracterizado como una clase supraordenada de pensamiento que concierne a la reflexión y conocimiento del propio pensamiento. Es decir, la conciencia del control sobre el propio proceso de pensamiento.

Ejemplos de estrategias cognitivas son el uso de redes conceptuales, estructuras semánticas, la técnica UVE, de estrategias metacognitivas, la planificación, el control y la autoevaluación del conocimiento y desempeño; el reconocimiento de la utilidad de una habilidad

El sistema motivacional está orientado a la articulación medios- fines de la acción, activando los esquemas de acción. Muchos estudios han destacado la importancia de la motivación intrínseca, aquella que parte de la persona y no necesita de un estímulo externo para producirse y hacia la que deben orientarse los esfuerzos educativos a través de tareas retadoras y fuentes de éxito. Los refuerzos, las recompensas, pueden ser útiles para comenzar y encaminar los intereses de los educandos, pero no se debe perder de vista la idea de estimular al máximo la satisfacción por el hecho de hacer las cosas, de ser competente, de gozar de las cosas valiosas de la vida.

 

La autoimagen o concepto general que una persona tiene de sí misma incluye diferentes aspectos: académicos, sociales, físicos y forma parte de la autoestima, que es el componente afectivo y valorativo de la identidad. Implica una autoevaluación que se expresa en actitudes de aprobación y desaprobación sea que se considere o no capaz, significativa, exitosa, valiosa.

 

La atribución que hacen los alumnos del logro y del control que ejercen sobre su destino en la escuela, son procesos de gran poder que influyen en su desempeño. Si los alumnos desarrollan ideas positivas sobre la relación entre su propio esfuerzo y los resultados que obtiene, acrecentará la tendencia de asignarse la responsabilidad de sus éxitos o fracasos.

 

Respecto a la tolerancia a la frustración, las situaciones de aprendizaje o de solución de problemas están relacionadas con la habilidad del individuo o postergar la gratificación de encontrar una solución inmediata a un problema y una disposición a trabajar persistentemente, aún cuando no haya vías de solución a la vista. El niño con poca tolerancia a la frustración puede abandonar o renunciar fácilmente a una tarea al experimentar una dificultad o mostrar signos de desagrado al enfrentar otra. Para finalizar, sólo me toca manifestar que el aporte de la Psicología Cognitiva al avance educativo nos lleva a replantear nuestra imagen profesional y las metas de nuestra formación, con nuevas prácticas profesionales y paradigmas de investigación que coadyuven al mejoramiento cualitativo de la educación.

 

D. A. Norman reunió a finales de los 70 a un grupo de los más reputados expertos  interesados en los avances de una teoría del conocimiento. El tiempo transcurrió desde que los primeros pioneros en psicología  o ciencia cognitiva empezaron a trabajar era suficiente grande  para obtener una imagen panorámica de lo que esa serie de esfuerzos tenía verdaderamente en común. Así, cada  uno interpreto a su modo este objetivo de la reunión y dibujó en una breve comunicación la imagen  que tenía acerca de su labor o de la de todos ellos. El resultado es la serie de los diez capítulos del libro Perspectivas de la ciencia  cognitiva.

 

Se toma este instante como representante suficientemente bueno del movimiento metateórico de la ciencia cognitiva.

 

  

La ciencia cognitiva casi no existe: tiene precursores, pero lle falta una clara identidad. Tal vez la mayor contribución de esta conferencia debería  ser  la de concentrarnos en definir cuál podría ser su identidad. Por el momento parecen existir postendencias implicadas en ello: una orientada hacia los temas y otra de carácter  metodológico. (Johnson-Laird, 1987: 179).

 

La teoría cognitiva pretende ser un marco del funcionamiento mental general, de la actividad inteligente, de cómo e produce esta actividad y cuales son los principios que la sustentan allí donde se presenta. Se habla de mente sin las consideraciones concretas de la función o acción que pudiera tomarse bajo el punto de vista de su estudio ya que, siempre que cualquiera de aquéllas estuviera presente lo está también  lo que todas tiene en común, la esencia de la actividad inteligente. Así lo dice Allen Newell.

 

 

Los sistemas que satisfacen todas las restricciones indudablemente contribuirán a una subclase sumamente distinta de los que satisfacen sólo las tres implicadas  en hipótesis del sistema de símbolos físicos: universales, símbolos racionales. Esta distinción bien podría incluir fenómenos de la mente que harían que la clase total parezca algo nada mental, esa posibilidad no afecta la cuestión táctica de considerar los fenómenos de la mente a través de esta clase de sistemas. ( D.A. Norman, 1987: 91)

 

 Un sistema de conocimiento  que sirve a la vez de referente teórico, como táctica teórica y también práctica. Un esquema al modo del “estimulo-respuesta” o del “reflejo condicionada pavloviano”, pauta universal. Pauta interpretativa universal de conducta del conocimiento en este caso, y principio de investigación básica primordial. Base en definitiva, de la organización mejor  o peor, de  las teorías  o los experimentos sobre la función mental. La reunión no tiene sino la importancia -el propósito- de la definición propia.

Desgraciadamente no es muy probable que la ciencia cognitiva alcance grandes metas si simplemente implica a gente con formaciones intelectuales diversas que casualmente trabajan en los mismos problemas. Las personas optimistas pueden decir: “bien, existe una necesidad de colaboración entre estos diferente individuos”. En este momento surge la cuestión de la metodología, ya que la naturaleza de la colaboracío implica algo más que el intercambios de los resultados. (Jonson-laird, 1987: 180).

 

 Se ven ciertos aspectos comunes que se reconocen como pertenecientes a una definición de un conjunto de estudios. Y, a pesar de también ser conscientes de la cantidad de matices que separan a sus investigaciones, puesto que están convencidos de que una misma definición  nuclear les corresponde a todos ellos, que es probable descubrir mediante la reflexión la otra serie de aspectos que esa convicción hace necesariamente pensar han de tener en común. De la suma  de los aspectos  ya los definen y aquellos de los que aun no se encontró el rastro se espera una composición; una unidad  paradigmática significativa .el hecho de el esfuerzo todavía no está terminado, está todavía en curso, iguala a unas y otras propiedades de los modelos o teorías cognitivas en una misma esfera, la esfera metateórica. Tratan de elementos presentes en todas y cada una de las aportaciones individuales que cobran autonomía propia, en este nivel, por ese carácter común. A día de aquella convención el nivel no esta completo, si hay que atender a las palabras de entonces.

 

 

 La comparacion metateorica por el metodo

 

Pero, sentemos un paso atrás, en concreto, el supuesto más importante que, este sí, establece claramente la psicología cognitiva como axioma de partida esencial. Sea otra vez Jonson-laird:

 

La mente puede estudirarse con independencia del cerebro. La psicología (el estudio de los programas) puede hacerse con independencia de la neurofisiología ( el estudio de la maquina y el código máquina). El sustrato neurofisiológico debe proporcionar una base física para los procesos de la mente, pero, con tal de que dicho sustrato ofrezca el poder computacional de las funciones recursivas, su naturaleza no impone restricciones a las pautas de pensamiento. (Jonson-laird, 1987: 192)

 

 

O, tal y como sostiene Newell en su capítulo “ sistemas de símbolos físicos en relación con el fenómeno de cierre hermético”.

 

Este fenómeno produce un efecto en el que la conducta simbólica ( y especialmente la conducta racional) se vuelve relativamente independiente de la tecnología subyacente. Aplicado al organismo humano. Ello produce una base física para la aparente falla de pertinencia del nivel neuronal en relación con la conducta inteligente. (Newell, 1987: 175).

 

Y, una afirmación unas líneas más abajo:

 

Errores de toda clase que ocurre en los niveles inferiores se propagan normalamente hasta los superiores ( aquí el nivel simbólico) y producen una conducta que revela las estructuras subyacentes. (ídem, 1987: 175).

 

Lo pone de acuerdo, además de, seguramente con todos sus colegas declaradamente cognitivos con, palabra por palabra, el siguiente fragmento, de cuyo  de momento no hay nombre.

 

No hay la menor duda acerca de las condiciones  que dominan la sintomatología de la parálisis cerebral. Son los hechos de la anatomía y las circunstancias de la lesión (…) la naturaleza de la lesión desempeña un papel secundario; más bien son su extensión y localización las que, en las condiciones estructurales dadas del sistema nervioso, producen los caracteres de la parálisis orgánica que hemos registrado. ¿Cuál podría ser la naturaleza de la lesión en la parálisis  histérica, que por si sola domina la situación, con independencia (…) de l anatomía del sistema nervioso?(…) muy a menudo ella es una lesión cortical pero puramente dinámica o funcional (…) yo afirmo, por el contrario que la lesión de las parálisis histéricas debe ser por completo independencia del sistema nervioso, puesto que la histeria o como si no tuviera noticia de ella. ( Freud, 1983: 145).

 

Se consta, pues, la equivalencia, por la literalidad  pero también por la funcionalidad teórico de la propuesta, de ambas alternativas teóricos en el punto al menos de esta condición hasta el limite de sus emunciones consiente. Tal vez este parecido físico, se podría objetar, esconde una distancia de espíritu teórico insalvable o se transforma fuera de la estática, dentro de la dinámica  que imprime el contexto que configura, en una y otra orilla, el resto de axiomas o postulados con que se construye uno u otro órgano intelectual de lo psicológico. Que tal vez la condición coincida no el campo e condiciones al completo. No hay, pues, que saltar esta cita más allá de sus estrictos limites. Aunque tampoco abandonaría por ello.

 

 

la comparacion metateorica por los resultados ( relación m-r)

 

No hay quizás, tiempo para examinar una a una esas supuestas condiciones asumidas por la ciencia cognitiva para buscar, como antes, si tienen su correspondiente en el territorio freudiano. De momento ya es bastante lejos llegar a las fronteras  de otra comprobación. Además de la opción de contraste de las condiciones teóricas, ¿ existe la de los resultados? Evidentemente, esta última es mucho más importante pues de la igualdad o la diferencia o, de forma atenuada, la igualdad o diferencia relativas, de grado entre premisas no se  extrae ninguna conclusión sino es por referencia relativa, de grado, entre premisas no se extrae ninguna conclusión sino es por referencia a los resultados teóricos. Solo de la relación entre método, por simplificar, y resultados es de la que hay que ofrecer  comparación.

 

Así, parece que hay que abandonar , al menos  por el momento, el contraste por los procedimientos, aunque sean metateóricos, para avanzar por el camino de los resultados obtenidos y que el trabajo no sea en vano. La medida de la relación entre resultados de cognitivas y los de los trabajos de Freud es anterior al de sus métodos y esta segunda relación a establecer está, en el orden  de la comparación propuesta , subordinada a las conclusiones de esa, sean cuáles fueren, si es que, por motivos expositivos, pueden, por tanto,  separarse los cuatro elementos.

 

Ello exige la síntesis, la elaboración de un  modelo de síntesis, del trabajo de la ciencia cognitiva a lo largo de su historia. No conviene una historia analítica sino una metateoría  apropiada a esa historia. No es preciso, a estos efectos, demostrar o definir una nueva metateoría distinta de la que, con muchas  dificultades, desde aquel texto de Norman, se ha encargado de tomar como propia la misma disciplina. Aceptarla tiene esa ventaja pues ya todos la tienen por verdadera a pesar de sus limitaciones, es difusa o talvez muchos la consideran como un sustituto de una verdadera metateoría, como  una metateoría provisional, como lo menos alejado de una metateoría que la  ciencia cognitiva ha conseguido para sí, para todo el racimo histórico de sus singularidades. Muchos de los que trabajan en esta área  no están sino insatisfechos con el resultado.

 

 Consideramos la psicología cognitiva desde el punto de vista de su evolución histórica, comenzando por las teorías funcionalistas  y considerando después primero a sus opositores en el terreno de la ciencia cognitiva, los conexionistas.

 

Se verifica que, en el orden del tiempo, con objetivo de obtener en un ordenador la simulación de procesos cognitivos superiores “conductas inteligentes” las teorías, los modelos  simbolistas preceden a, aunque realmente coexisten con, la otra línea que dentro de la ciencia cognitiva se les opone por consideraos  limitados. Los modelos que dieron a llamarse simbolistas  se materializan en la forma de simulación, como decía Kant que las ciencias en las proposiciones científicas, en unos programas  expertos o sistemas expertos.

 

Los sistemas expertos que surgen en el seno del funcionalismo computacionalista se basan  en la capacidad del ordenador para manejar símbolos. Estos funcionalistas acaban simulando multitud de conductas inteligentes  mediante la aplicación de reglas de producción, las leyes  de la lógica, para obtener la combinación de estos símbolos, normalmente proposiciones, por que parten de la suposición teórica de que la conducta inteligente humana tiene como base en primer lugar la representación simbólica que,  en segundo lugar, existe una sintaxis que aparece en estos sistemas identificada por ese conjunto de leyes lógicas, en un conjunto de procedimientos que aplica el pensamiento que son el pensamiento mismo a estos símbolos.

 

La base del sistema experto es la misma que la que se supone a la inteligencia humana; el registro de condiciones actuales del medio y la situación consecuente, apropiada además una función determinada  para la que el aparato es diseñado. Un sistema de conducta dedicado a un fin determinado, que lleva a cabo una actividad delimitada cualquiera, cuya emisión depende funcionalmente de las entradas.   

 

Pero no consiste en estos todo la ciencia cognitiva, toda la investigación sobre el conocimiento. La esencia de la disciplina está en el salto de ésta, su etapa clásica, hacia el conexionismo, hacia los modelos de redes neuronales, una serie dispar de trabajos que, sin embargo, tienen en común un importante conjunto de características que pretenden demostrarse superiores a las de sus predecesores. Los conexionistas no e conforman  con las limitaciones de esos modelos antiguos.

 

Se comprueba también que la división de la ciencia cognitiva es sólo en apariencia temporal puesto que los estudios conexionistas de Rosemblatt  y otros son contemporáneos de sus compañeros simbolistas y que el auge posterior a estos modelos no elimina las ventajas teóricas y prácticas de esos equivalentes suyos. El turno del que normalmente se habla es en cuanto al auge no en cuanto a la existencia.

 

Así que el par inconciliable de los modelos conexionistas y simbolistas es el que constituye, como problema tal vez más que como solución, la metateoría cognitiva hasta la fecha. Unos darán un sentido al hecho de esta coexistencia problemática, otros otro, otros ninguno. Nadie la niega, en cambio. Muchos, por otra parte, han buscado la similitud entre los campos psicoanalítico y cognitivo como, por ejemplo Erdelyi en gran parte auxiliado por las teorías del aprendizaje del conductismo.

 

Es pertinente en tarea de al menos reducir la discrepancia postulada, partir de este, el cogollo de la ciencia cognitiva para acabar en Freud. Si se produce el encuentro con Freud desde esta salida habría allí tanto un Freud simbolista como otro conexionista, y que su coexistencia supusiera también allí un problema. Probablemente la dificultad no es que los haya sino que al científico cognitivo se le a parecen ligados al programa de ordenador diseñado y en marcha como producto en parte de sus características, por las posibilidades que conoce la simulación. De dónde, de que simulación los obtendrá él.

 

Bibliografía

 

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FREUD, S, Consideraciones con miras a una comparación entre paralisis motrices orgánicas e histéricas. “Obras Completas”; (Volumen II), España, Editorial Amorrortu. 1983.

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NEWELL, A ,Sistemas de símbolos físicos En:“Perpectivas de la ciencia cognitiva” (Capitulo V), Argentina, Editorial,  Paidos. 1987.

JOHONSOB_LAIRD, P;NModelos mentales en ciencia cognitiva En:“Perpectivas de la ciencia cognitiva” (Capitulo VII),Argentina,Editorial,  Paidos. 1987.

 

 

 

Quito. Ecuador. E-mail: alberto3026@yahoo.es