El pensamiento que se piensa a sí mismo. He aquí un escrito translúcido que se asoma más allá de la razón para llegar a las entrañas del mito ydevelar la realidad en su primigenia desnudez. Aquí el pensamiento es puesto en libertad para asomar a plena luz del día, en su Kaos constitutivo e íntimo, como en la noche de los tiempos, en un viaje transoceanico que escenifica la aventura del pensamiento, sus navegaciones y su cartografía cifrada.
Será Nietzsche quien describa como el carácter dominante de la modernidad aquel orgulloso, aunque aparente, triunfo de la racionalidad abstracta, desvinculada del fondo caótico, pulsional y misterioso de la vida, donde el intelecto y la razón se conciben como facultades completamente autónomas, libres de la fuerza de los instintos; puras, objetivas y desinteresadas. Como se comprende en el Artículo que presentamos, Nietzsche en lugar de celebrar esto como la máxima conquista civilizatoria, intempestivamente,lo denuncia como el síntoma extremo de una cultura en decadencia.
De ese modo, establece como punto de partida para su análisis de la cultura moderna una contraposición fundamental entre ésta y la cultura trágica y vitalista de los griegos presocráticos, contraposición que, ciertamente, aparecerá esquemática, como el propio Nietzsche lamentará años más tarde, aun cuando sin desprenderse nunca por entero de la fascinación por aquella mitificada Antigüedad. El mythos, el relato primigenio, esa hueste en movimiento de metáforas, metonimias, realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente siempre estará a la base de los conocimientos asentados y las verdades canonizadas. Así el mito, tras un prolongado uso, se consideraráfirme, se arropara de logos y se presentará como “verdad”, como argumento, como imperativo de la razón y voluntad de poder.Las verdades son así ilusiones de las que se han olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal.
Nietzsche cuestionará de esta forma la comprensión puramente racionalista de la historia, que olvida los procesos de constitución de la verdad, que olvida que la verdad es algo que se hace, que la “verdad” es engendrada por nuestras expectativas, que ignora que nuestras convicciones obedecen a reaseguramientos psicológicos, que ignora elcarácter histórico y la base instintiva de nuestrosconstructos culturales,que nuestras más caras certezas son enclaves inexpugnables, verdades protegidas en búnkeres por férreos mecanismos de racionalización quehacen las veces de centinelas de nuestra precomprensión del mundo.Así, lo que Nietzsche rescata como paradigma intempestivo es la imagen trágico-dionisíaca del caos subyacente a ese armonioso edificio del pensamiento griego clásico; aquello que la racionalidad socrática oculta y no quiere reconocer como su antecedente, del mismo modo que pretende negar la dimensión oscura, irracionalizable de la existencia. En ambos casos, histórico y ontológico, se trata a su juicio de someter lo real a la tiranía del concepto.De esta forma el conocimiento se comporta como una especie de Teodicea secularizada, en la medida en que, al concederle sentido a todo cuanto hay, justifica su existencia. Es ésta, pues, la tarea que en un estilo intempestivo -tan propiamente nietzscheano- acomete el profesor Ricardo Espinoza en el texto que aquí presentamos.
Dr. Adolfo Vásquez Rocca.
Hegel y su sentencia: “Wissenschaft der Erfahrung des Bewusstseins”...a la luz del Mythos de Nietzsche acerca de Midas y el Sileno.
“Wissenschaft der Erfahrung des Bewusstseins”[1] es la sentencia que abre esta meditación y, a la vez, la cierra. Que sea la sentencia que inaugura este pensar no significa que sea una mera oración que nos serviría para dar cuenta de lo que se quiere dar cuenta. Dicho pensamiento no es “nuestro” pensamiento, sino “lo que se tiene” que pensar para pensar “El Pensamiento”. El pensamiento se piensa a través de su propio pensamiento y, esto es, “Wissenschaft der Erfahrung des Bewusstseins”.
El pensamiento que se piensa a sí mismo es el objeto de nuestro “pensamiento”. Hegel no sólo indica en “ese” pensamiento algo que dé cuenta del Pensamiento, sino que despliega le esencia misma del pensamiento en “ese” pensamiento. En tal sentencia adviene el Pensamiento en lo que tiene de más propio: su aventura. El pensamiento como la más grande aventura.Aventura tan trascendente que se levanta por encima de los viajes de Colón y Marco Polo. En fin, la aventura de la “experiencia” que realiza el propio pensamiento cuando piensa es lo que se ha llamado: PROMETEUS, o, si se quiere laaventura “técnica-ligante” de la realidad misma.
Nietzsche relata, siguiendo a Apolodoro, el siguiente mythos:
“Una vieja leyenda cuenta que durante mucho tiempo el rey Midas había intentado cazar en el bosque al sabio Sileno; acompañante de Dioniso, sin poder cogerlo. Cuando por fin cayó en sus manos, el rey pregunta qué es lo mejor y más preferible para el hombre. Rígido e inmóvil calla el demón; hasta que forzado por el rey, acaba prorrumpiendo en estas palabras, en medio de una risa estridente: ‘Estirpe miserable de un día, hijos del azar y de la fatiga, ¿por qué me fuerzas a decirte lo que para ti sería muy ventajoso no oír? Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable para ti: no haber nacido; no ser; ser nada. Y lo mejor, en segundo lugar, es para ti - morir pronto’”[2].
El mythos nos instala en medio de lo propuesto en este estudio. ¿Qué es el mito? Junto a la palabra “mito” resuenan otras como “místico” y “misterio”. ¿Qué es lo común al mito, al místico y al misterio? La raíz my denota y manifiesta al antiguo verbo griego myein. ¿Qué es myein? Es un abrir y cerrar los ojos ante la luz solar, o sea, es el parpadear ante la luz. ¿Qué indica este “parpadear”? El parpadeo es un horizonte de contrastes, es el “movimiento”, “dinamismo” “aventura”, “experiencia” que realiza el ojo ante la luz que de repente aparecey todo lo enceguece. El ojo desprevenido ante la luz debe retirarse y guardarse, para no ser vencido por lo abrupto y excesivo del acontecimiento celestial. Ante el dolor del exceso de luminosidad la pupila se contrae y el ojo parpadea. Estar parpadeando dolorosa y, a una, gustosamente en el espacio, ámbito, lugar de abundante y repentina luz es el myein. Esta respectividad, unidad, ligadura entre la luz y el ojo (en el ver) es la que constituye y eleva a un simple mortal (“ser miserable de un día”) en mystikós. El “místico” es el hombre elevado sobre sí mismo, es decir, der Übermensch. Y tal superación es a causadel exceso de luz. Es ella la que ha arrancado al “humano demasiado humano” del mero mundo y lo ha llevado como “más-que-hombre” al mundo de los dioses (así como fue llevado el joven Parménides). Y esa luz que como musas seducen al mero hombre elegido, por alguna virtud por él sostenida, es la luz delsol. Es el esplendor de Zéusel que tiene requerido, “re-ligado”, agarrado al “místico”. Y tal “agarradura” (Begriff), aprehensión, cogimiento (de allí la palabra latina “conceptus” que viene de cum y capere, es el concepto lo que agarra la realidad) por parte del Keraunós de Zéus[3] es tò mystéerion.
En la radical unidad de “misterio” y “místico” a través del myein el hombre “da de sí” el MYTHOS. La “palabra-mythos” es la donación gratuita del extasiado “místico” por el poder de la luz del “misterio”. En el mythos se concreta, se configura, cobra cuerpo el myein. Dicho en lenguaje mítico, Diónisos se configura en Apolo; o sea, Diónisos se da a sí mismo una máscara, un cuerpo, una figura, un aspecto, un rostro, una Idea, en héroe, una forma, una estructura, etc. En el mythos cobra sentido la vivencia (Erlebnis) de la “experiencia” de lo cotidiano del hombre. Y esta experiencia mítica se plasma, se aventura, se despliega, se desarrolla, se cuenta, se expresa en el LOGOS. El lógos es el hijo del mythos, o con mayor precisión es la máscara del mythos. El mythos se muestra a través del lógos, el mythos se sale de sí mismo lógicamente (Diónisos se sale de sí mismo apolíneamente). El lógos no es otro que el mismo mythos en su salida. Por ejemplo, un mythos es Hércules y nada más que eso (es un puro nombre), pero tal mythos se despliega; por su propia riqueza, se muestra a través del lógos. En el ejemplo de Hércules, el lógos sería sus grandes hazañas.
En el caso del mythos del Rey Midas y el Sileno ocurre algo singular. Tal mythos no es sólo un mythos de entre otros, sino que es lo mítico de cualquier mythos. ¿Por qué es así? Esto es debido a que en este mythos se señala “El Mythos” de Grecia, en particular, y de Occidente, en general. Vamos por parte, ¿Quién es el Rey Midas? El caminar del Rey es titánico, su pasar por la tierra es siempre transfigurador, lo que toca lo transmuta en oro. Tiene el poder absoluto de “señorear” sobre lo que pisa. El Rey al tocar congela la realidad haciéndola brillar. Midas es lo más propio del hombre: ser Übermensch[4]. Midas es la esencia del hombre: su soberbia. Es ese poder dominador que siempre se sale de sí y que todo lo que está a su alrededor lo cambia. Midas es lo deinónde lo que nos hablan los trágicos Sófocles y Eurípides[5]. Midas es la absoluta Hybris que constituye al hombre y a todo.
Y es el mismo Rey quien está buscando al Sileno. No está conforme con su poder y quiere todavía más y más y más... Su voluntad no se sacia de poder (Wille zur Macht diría Nietzsche) y ¿cómo se obtiene el poder en Grecia? Por medio del conocimiento. En la medida en que se sabe más se tiene más poder (esto los griegos lo supieron muy bien y, además, saben que el poder del conocimiento se adquiere a través del preguntar; y en forma muy precisa por medio de la pregunta: ¿Qué es...? Pregunta que interroga por lo radical, por lo fundamental, por lo que sustenta a la cosa y la hace ser “lo quees”). Y la sabiduría total está en los dioses mismos. Pero, ¿por qué el Sileno y no otro dios? Porque el Sileno es el padre adoptivo de Diónisos. Al morir Sémele la madre de Diónisos, por medio de un engaño de Hera, Zéus entrega a su querido hijo a las Ninfas primaverales de los mares, ríos y bosques y al viejo y deforme Sileno. Diónisos (que mienta la esencia de Zéus, su juventud eterna, su virilidad que todo fecunda, es decir, lo que llamaron los milesios PHYSIS) es protegido y enseñado por sus nuevos padres. Por las ninfas aprehende lo femenino, se le entregan todas las armas de la seducción a través de las artes, la belleza le es dada. Por el Sileno conoce todo lo concerniente a lo masculino, se le entrega el poder de hacer lo que quiera, la fealdad le es dada. Entonces, ¿quién es el Sileno? Es la “embriaguez dionisíaca”, el poder transfigurador de la realidad, no sólo de la naturaleza sino sobre todo del hombre.
¿Cómo es el Sileno? El Sileno es pequeño, mitad macho cabrío, siempre está hediondo, borracho, camina en forma errante, es sumamente feo, la risa estrepitosa es su aliada, nunca está sobrio, de repente aparece en un poblado y todos enloquecen. El siempre está por encima del bien y del mal (Jenseits Gut und Böse), no mide sus actos, es absolutamente irresponsable, o sea, inocente. Siempre lúdico como los niños[6](por eso que el Sileno fue tomado como la “figura” de Satanás en el cristianismo, con lo cual cambió todo su sentido originario). Luego el que dialogue con el Sileno, el que conozca su sabiduría brutal que hace germinar “estrellas danzarinas”[7] obtendrá todo para sí. Midas quiere atrapar al Sileno, esto es, quiere conocer su propia esencia desmesurada, quiere conocerse a sí mismo tal como le pide el “Oráculo” a lo griegos. Lo que pretende Midas no es solamente dominarlo todo sino que quiere dominarse él mismo. Quiere conocer su propio poder, quiere saberse a sí mismo, “auto-conocerse”. Es la “Autoconciencia” (Selbsbewusstsein)del hombre la que se está agarrando a sí misma y con tal “agarradura” lo quiere agarrar todo. El Rey quiere conocerse a sí mismo y en esto está el absoluto poder. Der Wille zur Macht radica en la Selbsbewusstsein. Midas está realizando la experiencia (Erfahrung), la aventura de conocerse, quiere saber (wissen) con certeza quién es. Y sólo lo sabrá en la medida en que se conozca, en la medida en que se “auto-descubra”. Se debe conocer en el mero acto de su poder total, poder que radica en su capacidad de conocer. O sea, se debe conocer en su conciencia (Bewusstsein). Midas quiere conocer su propia fuente de poder en el acto mismo desu poder. Quiere conocer el conocer en el acto mismo del conocer, sin salirse de él. En definitiva, el Rey Midas al querer atrapar al Sileno se atrapa a sí mismo en lo más propio de su ser, que es lo más propio de la totalidad. El mythos del Rey Midas y el Sileno es “Wissenschaft der Erfahrung des Bewusstseins”. Y este es el Mythos de todos los mitos.
¿Cómo responde el Sileno a Midas? No lo hace directamente. Empieza marcando una diferencia primaria, originaria y radical. Hay una tensión diferenciante que funciona como unhorizonte de “contra-fuertes” distintos que se separan y, a una, se unen. Tal horizonte diferenciador es pura Dialektica. Es la dialéctica de lo divino y lo humano, de lo inmortal y lo mortal, de lo eterno y de lo tempóreo, de lo mismo y de lo que cambia, del ser y del ente. La harmonía de Heráclito[8], las dialécticas de Fichte, Schelling y Hegel muestran, en cierto modo, la respuesta del Sileno, una respuesta enigmática: “Estirpe miserable de un día, hijos del azar y de la fatiga”. ¿Qué significa semejante sentencia? El Sileno comienza a dar respuesta no respondiendo a lo que se le pregunta, sino con un compendio de “gestos” que indican la actitud de la “Sabiduría”. “Rígido e inmóvil” el Sileno comienza “gestualmente” su respuesta no explícita. El Sileno se “da”anteel Rey como una estatua tipo “Gárgola”, sumamente frío, más allá de cualquier calor de los sentimientos “humanos”. El Sileno es “hiperbóreo”[9] , no se mueve, no está “vivo”, no tiene nada que ver con los cambios efímeros de la realidad, ni con el ámbito de las emociones ni de la sensibilidad humana. Pero, cuando se ve exigido por Midas, o sea, por “su” propia hybris, le contestaa éste (es decir, a sí mismo) marcando, limitando, de-finiendo un horizonte dialéctico. El Sileno muestra su desmesura acotándola tras la máscara apolínea. Las palabras del dios son “insolentes”, son desmesuradas, se dicen con demasiada fuerza, caen como “una cascada enloquecida” de un verso de Huidobro.
Y ¿qué dicen semejantes palabras? Ya se ha dicho: mientan “Diferencia”. “Estirpe miserable de un día” indica: “¡No eres inmortal! ¡No lo olvides! Puedes hablar conmigo porque ¡Yo lo he querido así! ¡Sólo Yo soy Inmortal!” El hombre es pasajero, temporal, vive agarrado a la cubierta del día, como un miserable náufrago que pretende, en medio de un abismal océano, sobrevivir agarrado a un débil y pequeño madero y sabiendo que todo su titánico esfuerzo no sirve para nada, porque es inexorable que se hundirá y morirá de un momento a otro, no tiene más que un día de vida. El hombre como “ser de un día”, efémeeros diría Esquilo, y nada más que un día es lo que señala el Sileno. La fragilidad de la existencia humana ante la real consistencia de lo divino. Es como si Dios le indicara al hombre en el momento mismo de nacer su condición de ser un “ser meramente fugaz”. Y lo hace con un especie de contrato: “Si quieres vivir ¡Te mueres! ¡No lo olvides. Si quieres gozar de los placeres de la existencia: amar, besar, comer, bailar, reír, llorar, soñar, discutir, pensar, crear, creer, mirar, oler, caminar, viajar, etc. ¡Te me mueres! Si no quieres morir ¡No naces! Sé una piedra, perdurarás mucho, pero no vivirás. Si vives ¡Te mueres!” El hombre está constituido desde la dialéctica de la vida y de la muerte. El hombre es un vivo que se muere, o, un muerto que se vive. La vida mortal o la muerte vital es lo que indica el Sileno a Midas.
Pero, el Sileno no se contenta con eso. Sin todavía responder (explícitamente) la pregunta a Midas, nos “da” otra determinación de la esencia del hombre. No le basta con mostrar que ésta no tiene ningún peso por sí misma y que dura solamente un díay esto es sólo para algunos, porque lo más común es que el hombre no dure ni un día, sólo los más fuertes podrán llegar al final de su día, el resto no tiene el poder para permanecer por mucho tiempo, vive tan sólo una fracción de día; el hombre no es “ser de un día” sino “ser de fracción de día”.
“Hijos del azar” es la nueva cualidad del hombre. O sea, no sólo es fugaz, sino que además pudo no haber sido. Es pura posibilidad. No hay necesidad de haber existido, o de ser “este o este otro”, ni razón para existir. Sólo se está en la existencia como “echado” a estar en ella. El hombre está en la necesidad de estar en la existencia, pero está como puro posibilidad. Es un gran absoluto, pero relativo. Al hombre no le queda otra opción que aceptar su condición, su destino, su requerimiento, su necesidad de ser pura posibilidad. Es como si Dios, en el momento mismo de nacer, después de haber celebrado el contrato existencial de la vida mortal (muerte vital) nos señalara: “Como has aceptado vivir (morir): ¡Vive! (¡Muere!)” Y de repente el hombre es echado a vivir en el teatro de la existencia; lanzado, arrojado, expulsado del paraíso del vientre materno, paraíso de los “pre-homínidos”, el hombre tiene que salir (va escoltado por ángeles que llevan espadas de fuego y que impiden la vuelta atrás[10]) y en esta salida, anta el público del mundo, tiene que hacer “algo”. Cualquier cosa, pero algo en definitiva. Es decir, se “debe” vivir en esa “fracción de día”. Da lo mismo lo que se haga, pero “¡Haga algo! ¡Haga algo! que le permita tener la ficción de que puede perdurar, de que puede ser inmortal, así como lo soy Yo”.
No quedándose conforme con lo dicho, el Sileno, todavía sin contestar, le muestra a Midas otro rasgo de su esencia. Otro rasgo dialéctico que lo constituye. “Hijo de la fatiga” mienta el dolor de vivir en ese día. No sólo se vive poco y sin ningún sentido sino que también se vive mal, muy mal. El hombre está tocado por la debilidad que lo constituye desde su gestación. No está bien fraguado, terminado, constituido. Nace del acto sexual, acto de seres vivos, acto de dolor y mucha fatiga, acto de cansancio, de fuerza y, luego, de sueño. Ya desde el comienzo el asunto se encaminó muy mal. No es lo que se esperaba. Y después durante la “vida” nos encontramos con enfermedades, tristezas y sufrimientos, es decir, con dolor. Se vive muy poco, sin sentido y de manera muy tortuosa la vida. Se es tan débil, pero se tiene la consistencia para vivir durante algún tiempo del día. Se es algo, muy poco, pero algo al fin y al cabo. Algo que basta para sentir el sufrimiento del vivir. Se vive con la conciencia del propio dolor. Así de dialéctica es “la debilidad de la fortaleza” del ser humano. Es como si Dios nos señalara, en el momento de haber celebrado el contrato existencial y habernos echado al teatro de la vida, que: “Ya que vives: ¡Sufre! ¡Que te duela tu vida! ¡Sufre tu mortalidad!”.
El Rey ha quedado completamente ubicado en “lo que es”. Todo su poder ha sido drásticamente pulverizado. El Sileno no ha contestado, pero “ya” le contestó. Midas ha sido destruido en lo más propio de su ser. La desmesura de Midas ha sido aniquilada por la Desmesura misma. Midas al “atrapar” al Sileno ha quedado atrapado por éste. Al querer obtener el poder total ha sido fulminado por el poder total. Midas ha sido derrotado por su propia esencia. Su Hybris lo perdió. Al querer conocerse se pierde y se aniquila en su propia exuberancia que es la “excedencia” de la vida. Die Wissenschaft der Erfahrung des Bewusstseins que ha realizado el hombre lo ha sacado de sí mismo y lo perdió. En la locura “ya” Midas no entiende nada. Está en la locura del “Absurdo”. Cuando pretendió dar cuenta de su esencia se auto aniquiló. Cuando estaba a punto de ver en que consistía su propio poder se volvió nada, se “nadificó”. Cuando se estaba viendo y vio su propio fundamento se “des-fundamentó” y comenzó a caer y caer y caer... La vida se le tornó en un viaje en paracaídas, que comenzó a derrumbarse en su caída.
De allí que la respuesta del Sileno a la pregunta de Midas sea tan rotunda. “Lo mejor de todo es totalmente inalcanzable para ti: no haber nacido; no ser, ser nada.” El Sileno es implacable en su respuesta afirmativa, pero la enuncia de un modo extraño. Comienza por advertirle, a través de la pregunta: “¿por qué me fuerzas a decirte lo que para ti sería muy ventajoso no oír?”, lo terrible de su respuesta. Midas fuerza al Sileno a responder. Tal forzar forzará al mismo Rey. Lo forzará a admitir lo más duro y trágico. Después de escuchar el mensaje “ya” no será el mismo. Habrá salido del paraíso de la “inocencia”, de la ingenuidad de su conciencia (Bewusstsein). Su conciencia que cree que todo lo sabe, sabrá de forma inmediata que no sabe nada. No sabrá nada de sí misma. No sabe por qué sabe cuando sabe. Midas tenía un reino de puro oro y tal reino se le vino abajo abruptamente. El oro no tenía el poder de mantenerse por sí mismo. De pronto el reino de Midas no valía nada.
La respuesta era un “gran enigma” que pesaba y aplastaba al Rey. Lo más provechoso para él era inalcanzable. La respuesta no daba respuesta: era un puro “Abismo” (Ab-Grund). ¿Cómo se consigue “no haber nacido”? Es imposible para Midas resolver el “misterio” de la respuesta. Porque de hecho se es y se está preguntando. Lo mejor “es” “no ser”, “ser nada”. O sea, lo mejor es contradictorio en sí. Pero, ya el sabio de Elea había dicho que era impracticable la vía del “no-ser”[11]. Sólo la dialéctica del idealismo alemán puede resolver el “Enigma”. En Grecia no había una respuesta para Midas, sólo se encontraba la pregunta. Pero, en ella había un primordio, un germen de la salida del Laberinto. ¿Cuál es el “hilo de Ariadna” que nos permitirá desde Grecia entender el enigma? ¿Cuál es el “hilo” que nos unirá con toda la filosofía?
Vamos por parte, Midas no puede dejar de ser “el que es” (porque “es”), pero tiene que dejar de ser “el que es” para entender la respuesta. Sólo “no siendo” descubrirá su esencia. Y por eso el Sileno termina diciéndole: “Y lo mejor en segundo lugar es para ti - morir pronto”. Porque como de hecho Midas “es”, no le queda otra que “dejar de ser”, en forma rápida, para “poder” saborear la respuesta del Sileno. El Dios ha dejado en una “aporía” al Rey. “Aporía” que lo deja sumergido completamente en la nada. “Desde la nada llegó a ser, en la nada permaneció por breve tiempo en el ser y en la nada dejó de ser”. Pareciera que sólo la “auto-aniquilación” posibilitaría “vivenciar” la respuesta. Pero, ¡no es así!
Midas ha sido destruido en lo más profundo de su ser. Pero, ¿ha sido realmente aniquilado? ¡No! Midas es griego y ante talencrucijada no se deja perder. La soberbia desmesurada del Rey le permite dar cuenta del “misterio”. Midas nos dice: “Bien, tiene razón el Sileno: ¡no somos nada! Pero, ¡Lo Haremos Todo!”Desde el fondo de su conciencia, Midas atisba la respuesta. “Como no soy nada levantaré desde la nada: TODO”La respuesta es la dialéctica del “todo y nada”. Y esto fue la PAIDEIA de los griegos. Se vive sólo “fracción de día”, en condiciones tremendas. Pero, se vivirá en “La Luz”. La respuesta de los griegos levantó la cultura occidental. Es la respuesta de la “Trascendencia”. Es la respuesta de PROMETEUS.
Los griegos no se engañaron. Dijieron: “Sí” ante la respuesta de los dioses. No se acobardaron. No levantaron, por ejemplo, una cultura centrada en la “Muerte” como los egipcios. No le cantaron al “Absurdo” de la existencia como tantos existencialistas modernos. No se aferraron a un “Dios” en forma desesperada como en el medioevo. No se agarraron a una “Razón” enfermiza que todo lo dictamina y lo normaliza como en la modernidad. No se volvieron locos buscando un “Sentido” a la vida como los hermenéutas de la actualidad. No se encerraron en el laboratoriode la “De-construcción” como tantos postmodernos. Sólo dijeron “Sí” a la sabiduría del “No”.
Este “Sí” es sacado, robado desde las mismas entrañas de lo divino. Midas saca desde el fondo de sí la respuesta. Saca desde el fundamento de su “Conciencia” (Bewusstsein) el “Fundamento” de ella: su “Autoconciencia” (Selbsbewusstsein).Midas le roba al mismo Sileno la respuesta. Es el robo del fuego (PYR) divino de Zéus, realizado por “Prometeo”. Midas saca de sí la respuesta. Desde su propia desmesura está la respuesta desmesurada del Sileno. Midas dice: “¡Viviré fracción de día y en forma precaria, pero viviré en La Luz de ese breve momento”.Vivir en La Luz esa era la clave.Y eso es PAIDEIA. Vivir desde lo efímero, pero trascendiendo “en” lo efímero. Vivir en lo “tempóreo” desde el “Siempre”.En cada instante (NYN) se juega toda la vida. No dejar para mañana lo que se tiene que hacer ahora. Midas dice: “¡No hay tiempo que perder! ¡Vivamos cada instante como si fuera el último, como queriendo que éste vuelva!”. Vivir desde la eternidad (EWIGKEIT) del siempre. Eternidad que se está presentando en lo cotidiano del diario vivir. Vivir cada momento desde sí mismo. Vivir cada momento en forma “auto-contenida”. Vivir “siempre” desde sí. Vivir en la “circularidad” de la vida, desde lo más lo simple de ella. Vivir desde el eterno retorno (der ewigen Wiederkunft) del instante que no se acaba en cada situación que le acontece al ser humano. Vivir desde la superficialidad del cuerpo, desde la “sensibilidad”, a “flor de piel”. Vivir desde el diálogo, desde el Agora, desde el “gesto”. Vivir “ligados a la Ligadura” de todo.
Esa es la Experiencia (Erfahrung) de PROMETEUS. Desde lo Divino que hay en Midas, desde el Sileno que habita en él, desde el “Abismo” desmesurado que se desborda en cada instante de su caminar transfigurador, sale adelante. “Prometeo” es la experiencia que realiza la conciencia para encontrarse consigo misma desde su propio fundamento, esto es, es la Sabiduría (Wissenschaft) que está en el fondo esencial de sí.Y ésta es la aventura “técnica-ligante” del hombre. Porque es el “Hacer” de la TECHNE la que posibilita la “Experiencia”trascendente de la gestación de la PAIDEIA. Midas se conoce en su conocer “haciendo”, “creando”, “forjando”, “pensando” la realidad. Se conoce haciendo algo “Otro”. Sólo en la distinción de sí, en la diferencia de sí, en la dialéctica de sí, se lleva a cabo la respuesta total al enigma del Sileno.La Técnica no es nada negativo ni positivo en sí misma, sólo “es”. Está más allá del Bien y del Mal. Es “ser en el no-ser”, es caminar en la vía impracticable del “no ser” y, a una, caminar en la vía practicable del ser. La Técnica es vivir la contradicción de: “Ser Nada”. Se es “algo” en la medida en que este “algo” se transforma en “algo Otro”.“Lo Mismo” se mantiene siendo mismo en la diferencia de sí. Lo Mismo es mismo En el dinamismo del “Cambio”.La mismidad del Ser “es” en su negatividad que la constituye. La sabiduría del Idealismo Alemán recubre la esencia del “Prometeo” griego. La respuesta griega ante la sabiduríadel Sileno cobra real sentido en las palabras de Hegel: “Wissenschaft der Erfahrung des Bewusstseins”.
Los griegos ante la nada opusieron la “TECHNE” (que no es sino la PAIDEIA). Desde la dialéctica del Idealismo la TECHNE se torna en el proyecto la humanidad. Y se vuelve la Esencia misma de la Realidad.“Ciencia de la Experiencia de la Conciencia” (Wissenschaft der Erfahrung des Bewusstseins) no sólo es la clave del idealismo de Hegel, ni del Idealismo en general, sino que es la clave de la realidad en su totalidad. Y esto no es ni bueno ni malo, sólo “es y no es”.
Y del profundo abismo en el que hemos quedado, resuena una última pregunta: ¿Cuál es el “Giro” que articula semejante Dialektica? No es “Das Seyn” del Ereignis del Heidegger maduro, porque éste no tiene nada técnico (es lo “anti-técnico” por antonomasia; luego, la negación absoluta del Hombre, del Mundo y de Dios. Y sólo desde la TECHNE se da respuesta real a la totalidad. Lo otro es pensar desde la quimérica vaciedad del “Dar” gratuito del “Seyn” sin la tensión propia del absoluto Xáos).
Sólo desde el XAOS radical, ya pensado por Hesíodo, se vislumbra “Lo Primordial” que constituye tal Dialektica. Y esto es la Ligadura. Tema que nos llevaría por otros senderos más intransitables que los mentados en esta meditación...
[1]Wissenschaft der Erfahrung des Bewusstseins (Ciencia de la Experiencia de la Conciencia) era el título originario que Hegel daría a su gran libro de filosofía Phänomenologie des Geistes (Fenomenología del Espíritu) de 1807. No lo hizo. Y sólo quedó un apartado que es una obra completamente acabada con tal título y que se colocó como Introducción a la primera parte de todo el Sistema de su pensamiento (Ciencia de la Lógica y Filosofía de la Naturaleza).
[2] NIETZSCHE, F.; El Nacimiento de la Tragedia; Alianza Editorial; Madrid; 1990; pág.52.
[3] HERACLITO; Fr: 64; DK: “El rayo gobierna todas las cosas”.
[4] NIETZSCHE, F.; Así Habló Zaratustra; Alianza Editorial; Madrid; 1988; pág. 34: “El superhombre es el sentido de la tierra”.
[5] SOFOCLES; Antígona; v.332. y EURIPIDES; Bacantes; v. 862.
[*]Dr. Ricardo Espinoza Lolas. Licenciado en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Doctorado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Profesor de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Profesor de Historia de la Filosofía Contemporánea. Profesor de Metafísica del Postgrado en Filosofía. y de Seminarios Monográficos: Hegel, Heidegger, Zubiri,Deleuze y Derrida. Director de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Director del Seminario Internacional del Espacio (PUCV, Universidad de Valencia, Paris 7 Denis-Diderot). Editor de la revista Cuadernos del Seminario (PUCV). Miembro y profesor permanente de la Fundación Xavier Zubiri de Madrid (www.zubiri.net) y co-editor de The Xavier Zubiri Review. Miembro del Programa de Magíster en Etnopsicología de la Escuela de Psicología, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.