Jaime Villanueva Donoso *
Resumen
La Lógica constituye un cuerpo fundamentalmente metodológico, con el cual se opera dentro de los distintos ámbitos del saber, por ello han tenido lugar una serie de propuestas formales emplazadas en los distintos ámbitos de las ciencias, la que aquí nos ocupa es el ensayo de una propuesta lógica para el ámbito de las ciencias sociales, pretensión que alcanza en Henri Lefebvre uno de los desarrollos y soluciones de mayor alcance y rigor, más allá de lo puramente formal. Lefebvre, dota así de nuevas perspectivas a la lógica dialéctica, ampliando su alcance, situándola a través su posición crítica frente al dogmatismo determinista de la lógica de clases, fuera del estalinismo y alejado del Partido Comunista Francés, del que sería posteriormente expulsado.
Los desarrollos de Lefebvre, en este entronque entre lógica y sociología, lo sitúan en el ámbito teórico especulativo de la Filosofía, donde habrá de ocuparse de temas como la ciudad y su espacio social, la vida cotidiana y el fenómeno de la modernidad.
Palabras clave: lógica, formal, dialéctica, marxismo, estalinismo, Hegel, ciencia, social.
A partir del libro Lógica Formal, Lógica dialéctica (1946 -1947), del francés Henri Lefebvre (1901 -1991) y todo su contexto de época, vemos una propuesta relevante en cuanto a la discusión sobre el ámbito y el alcance de la lógica como interpretación y como posible predicción del comportamiento de ciertos fenómenos de la realidad. En tal sentido, este trabajo en la Lógica, como disciplina, abre una visión más amplia hacia sus explicaciones, su ámbito, sus problemas ontológicos, su relación con el lenguaje y la teoría del conocimiento, su relación con las ideologías y las clases sociales y su relación con las ciencias naturales y las ciencias sociales.
La lógica, como ciencia social, quiere decir, más allá del lenguaje y más acá de la lingüística, considerando los elementos que están en constante movimiento en la realidad interactuando con el hombre y su pensamiento. La concepción defendida por Lefevre es una concepción marxista, que se encarga de separar aguas, en tanto que aclara que no estalinista. La distinción, en ese sentido es relevante, ya que la posición de Lefebvre es dialéctica, pero no dogmática, arbitraria o estática, como los es la visión del estalinismo.
El Filósofo y Sociólogo francés, Henri Lefebvre escribió el libro Lógica Formal, Lógica Dialéctica en los años 1946 y 1947. Este texto se inscribía en el contexto de un proyecto de mayor alcance, el cual era un Tratado de Materialismo Dialéctico en ocho volúmenes, donde el libro mencionado era el primero de la serie, sin embargo, es el único que se logró realizar, ya que el proyecto se vio truncado, claramente por las condiciones políticas en que se estaba dando.
En Francia, con la fuerte presencia del estalinismo presente en la URSS, se conoció una fuerte consigna: Ciencia proletaria contra ciencia burguesa. El fundamento de esta consigna se establecía en una situación del mundo, donde existía una clara bipolaridad entre los países capitalistas y los llamados Estados Obreros, con fuertes elementos del socialismo.
El texto de Lefebvre conoció múltiples detractores dentro de ciertos defensores del materialismo dialéctico, ya que consideraron que Lefebvre estaba lejos del socialismo, del marxismo y de la clase obrera, al no defender una verdad proletaria. Se pensaba que con una exégesis de Stalin era suficiente para comprender la dialéctica y sus alcances epistemológicos, psicológicos, culturales y políticos. Sin embargo, Lefebvre no podía entender como reemplazar el principio de identidad (A=A) por una verdad proletaria. En el contexto de esta polémica el editor rompió el contrato y el proyecto no llegó a culminación. Más de 20 años después sería publicado.
Según la concepción heredada de las ciencias, la lógica se concibe como un lenguaje formal deductivo, con sus propias sintaxis y semántica, basándose en la distinción entre contenido y forma del lenguaje. Esto es lo que conocemos como una Lógica Formal. En ella se han buscado las condiciones de una lengua universal, con un uso necesario de los términos.
La lógica formal, deja de un lado el contenido, busca eliminar las ambigüedades y paradojas del lenguaje, determina sólo, con el pensamiento, las reglas de su empleo correcto, es decir las reglas generales de la coherencia del pensamiento consigo mismo, de ahí que una regla general de todo pensamiento es que no debe destruirse por contradicción en sí mismo.
En tanto, la concepción dialéctica de la lógica, abre otra dimensión en el análisis. Esta concepción nace con G. W. F. Hegel, partiendo de la relación y el movimiento donde el Ser y la Nada son vacíos en cuanto determinaciones, por ende debe entenderse como relaciones. Con ello a la base, se destaca en esta visión la crítica frontal al principio de identidad (A=A). En tal sentido, la capacidad de la forma "pura" se separa de lo que está unido y alcanza lo que se da separadamente. En otras palabras, al escribir A=A ya se ha introducido, con la repetición, la diferencia. El menor contenido, incluida esta diferencia exige un análisis infinito.
A=A. A es la afirmación, entonces A=A es otra cosa que el vacío. Es ya algo lleno. Esto se afirma con la diferencia, de ellos se esboza la lógica de la diferencia que coincide, en parte, con la forma inicial de la lógica dialéctica, más todavía cuando se ve el status de movimiento de esta contradicción, versus, la contradicción de la lógica formal, que es anuladora y estática e incapaz de generar movimiento.
Con estas dos formas de entender el principio lógico, se asume, en un sentido amplio, dos formas de recurrir a la lógica como cuerpo teórico para entender la realidad. La lógica formal y la lógica dialéctica. Recién a partir de ello se puede ver las posibilidades de explicación, descripción, predicción o proyección que tenga la una como la otra.
En este sentido, la contradicción, entre ambas, se da en el ámbito de la lógica, en el ámbito de la explicación y su relación epistemológica. No es de clases sociales, como pensaba el estalinismo (anti dialéctico), por eso, a diferencia de la dogmática visión de los "lógicos militantes", la lógica dialéctica no es excluyente de lo formal, o directamente de la lógica formal, sino que ésta, es un momento de ella, donde la explicación y reflexión lógica, se da en un ámbito más acotado que el dialéctico. Esto quiere decir que la lógica formal no es capaz de referirse con propiedad a fenómenos de orden contextual, cultural, social, psicológico o político, ya que su preocupación, y más específicamente su ámbito, está en el lenguaje (visto en una dualidad de larga discusión entre lenguaje natural – lenguaje formal).
Si se piensa en la lógica como una lógica burguesa o una lógica proletaria, evidentemente cabría la anulación de una en desmedro de la otra, ya que ambas clases responden a intereses irreconciliables, más en el contexto polarizado de la segunda guerra mundial y la posterior guerra fría hasta la caída del muro de Berlín, momentos históricos donde proliferó esta polémica visión.
La música, resulta un buen ejemplo para dar a entender es una inquisición la idea de la lógica de clases. El ejemplo consiste en que la música tienen su estructura de escritura y lectura formal, el pentagrama (lo que, en la analogía, correspondería a la lógica formal), sin embargo ello no implica la división entre una música burguesa o proletaria, como tampoco se hace en el caso de la gramática.
Lo que sí acontece en la realidad social, es el uso que se les puede dar a estos lenguajes, instrumentos y corpus teóricos, es decir, la música y la gramática pueden servir para defender (en un sentido amplio) a una clase, pero ello va en el sujeto que opera y no en el aparato teórico en sí, ya sea la música, la gramática, la matemática o la lógica formal. Por ejemplo se puede realizar una obra musical que ensalce al Zar, así como otra que reivindique a los campesinos, pero ese pseudo carácter de clase no le es propio a la música, sino al sujeto que hace música, con ello, una "ciencia burguesa" o una "ciencia proletaria" es resultado de los objetivos con que se implementa y no de la "ciencia en sí misma".
En la lógica dialéctica, el principio de doble determinación, se sitúa como parte fundamental. "Las determinaciones de un mismo término no son sólo externas la una a la otra en la oposición, sino inherentes la una a la otra en el término"[1]. Esto evidencia el carácter dual de un gran número de propiedades intermedias entre la forma tautológica vacía y los contenidos [2]. La lógica dialéctica para formularse y confirmarse precisa de un análisis más allá del conceptual del mero lenguaje, es decir de lo formal, y sus dualidades, sintagama - paradigma, significado - significante, etc., y más amplio que el de la lógica matemática, es decir, necesita una profundización en el concepto de verdad. Un mismo enunciado puede ser verdadero y falso, dependiendo del sistema o modelo adoptado.
F. Chatelet señala que "Para Hegel el Ser es dialéctico, lo que en un plano ontológico es una totalidad que implica la identidad y la negatividad. En el plano metafísico, el Ser se realiza no sólo en tanto que mundo natural, sino que también en el mundo histórico (humano)" [3]. Para luego establecer que la lógica no puede ser concebida sólo como ciencia formal del pensamiento, separado de todo contenido; más aún que la forma del pensamiento, es empujada más allá de sí misma y no puede permanecer pura (puramente formal). El concepto se desarrolla superando las oposiciones de la forma y del contenido, de lo teórico y lo práctico. El método no debe desdeñar la lógica formal, sino recogerla, en tanto movimiento interno del contenido.
La postura de defender una lógica como ciencia social implica, que la explicación tiene un ámbito mayor de alcance, más allá de la formalización, por ello es vano intentar encontrar un corpus formal para la lógica dialéctica. En ese sentido, no es que no se pueda, sino más bien no serviría para nada.
Es a partir de Hegel, que el movimiento dialéctico se hace relevante para la lógica y un cierto tipo de pensamiento epistemológico. De él se valen Marx y Engels para desarrollar el materialismo histórico y el materialismo dialéctico, en tanto que la historia y los hechos de la realidad en relación a las sociedades se van sucediendo de forma contradictoria.
La posición de dialéctica no es determinista, como lo es el estalinismo, que resulta una desviación entender la realidad como el reflejo de la economía. Así mismo, Lefebvre es un opositor a la simplista teoría del reflejo [4] que nutrió a muchos teóricos marxistas.
Un trabajo filosófico pendiente es adentrase en las diferencias profundas entre la filosofía marxista y la filosofía estalinista. Muy sucintamente, podemos apuntar muy sucintamente que, la teoría de Marx, es integradora y de carácter internacional; y no desintegradota, ni nacionalista como el proyecto de Stalin en la U.R.S.S., seguido y defendido por muchos en todo el mundo. Por ello, la lógica, como ciencia social, aporta muchos más elementos anti dogmáticos, que están en relación y movimiento para entender el complejo desarrollo desigual y combinado de las sociedades.
La dialéctica como universal concreto se describe mediante su lógica, en este sentido, el contenido metafísico de la dialéctica es un contenido que no corresponde a la metafísica de la pre existencia o de cosas fuera del mundo, sino de las categorías que tienen un correlato con la realidad concreta (material y no material, como los pensamientos de los sujetos y su intelecto). En otras palabras, no estamos hablando de un universal abstracto, sino de un universal concreto, donde los enunciados tienen dimensiones y alcances espacio-temporales.
A modo de ejemplo, en el "Manifiesto Comunista" Marx, señala que "la historia de las sociedades es la historia lucha de clases hasta nuestro días" [5]. La parte de la oración que versa sobre 'la historia de las sociedades es la historia de la lucha de clases' corresponde a una oración de carácter universal, pero la culminación de ella con 'hasta nuestro días' (o 'hasta ahora') permite establecer su relación concreta con el tiempo histórico que ha observado Marx, por ende, tal afirmación no es teleología histórica, ni determinismo a priori, así como tampoco una afirmación de bona fide, sino, la síntesis dialéctica (con la historia concreta a la base) de la contradicción de clases advertida hasta "nuestros días", es decir, hasta ese momento histórico, por Marx.
Lefebvre rescata, de Marx y Engels, ciertas leyes [6] que explican teóricamente este movimiento, estas son principalmente las siguientes:
El movimiento y la contradicción, son en la lógica dialéctica su fundamento y lo que permite su desarrollo, entendiendo a la contradicción como un proceso de inclusión permanente en todos los elementos y momentos que conforma el panorama continuo del análisis.
Sin embargo, esto no destruye del panorama explicativo a la lógica formal y sus leyes internas, ya que se precisa entender que el ámbito de esta explicación es pertinente a la deducción, por ello las explicaciones inductivas, intuitivas y dialécticas amplían la dimensión lógica, estableciendo en la deducción y la lógica formal un momento de los ámbitos lógicos.
Para ello, es pertinente sacudirse de las caracterizaciones sobre ideologizadas de lógica de clase y comprender que el pensamiento no es reflejo de la economía, pese a ser parte relevante del contexto, sino que, dentro del movimiento y sus leyes, es que se produce el cambio social y con ello, el cambio en lo cultural, científico y filosófico, así como en las relaciones económica y políticas.
Entender la Lógica como una ciencia social es ampliar el ámbito de su explicación y comprender, con ello, una serie de elementos que interactúan entre sí y se manifiestan en el desarrollo del pensamiento, esto quiere decir que la lógica, en tanto, ciencia formal, no logra abarcar una serie de elementos relevantes del análisis de las ciencias, al estar orientada únicamente hacia el lenguaje.
LEFEBVRE, Henri. Lógica Formal, Lógica Dialéctica. Siglo XXI Editores, México, 1998.
HEGEL, Georg Wilhelm Friedrich. Ciencia de la Lógica. Solar-Hachette, Buenos Aires, 1968.
HAACK, Susan. Filosofía de las Lógicas. Cátedra, Madrid, 1991.
MARX, Karl y ENGELS, Friderich. Manifiesto Comunista. ALBA, Madrid, 2001
NOTAS
[1] LEFEBVRE, Henri. Lógica Formal, Lógica Dialéctica. Siglo XXI Editores, México, 1998.
[2] Esta noción es fundamental para la lógica dialéctica como Mediación.
[3] Op. Cit. 1 pág. 25.
[4] Teoría que alude a que la economía se refleja en todas la actividades humanas, es una derivación de la interpretación economicista de Marx.
[5] MARX, Karl y ENGELS, Friderich. Manifiesto Comunista. ALBA, Madrid, 2001.
[6] Op. Cit. Pág. 274 - 275.