Una antropología siempre parte de un fenómeno básico. Para Ernst Tugendhat es la estructura predicativa del lenguaje humano, a la que considera como el paso decisivo hacia la manifestación de lo humano dentro de la evolución biológica.
La Antropología no es simplemente una disciplina filosófica entre otras, sino que se le debería entender como la Filosofía primera. Es decir que la pregunta ¿Qué somos como seres humanos? Es aquella pregunta en que tienen su base todas las otras preguntas y disciplinas filosóficas. Esta tesis nos enfrenta a varias preguntas. Primero ¿Qué es filosofía? , Segundo ¿es necesario que las diferentes disciplinas filosóficas requieran alguna unidad entre ellas y una disciplina o pregunta fundamental? Tercero, en caso de que así fuera ¿Por qué a de ser Antropología? Cuarto, y eso será lo más importante ¿Cómo debemos entender la disciplina de Antropología Filosófica en sí?, ¿tiene ella a su vez una pregunta básica? y ¿Cuál debe ser su método?; ¿de que manera se distingue de la Antropología empírica, es decir de lo que los anglosajones llaman cultural anthropology?
I
En esta conferencia quiero profundizar en una tesis que he mantenido en un ensayo que publique hace algunos años, se encuentra en el libro Problemas. Que la Antropología no es simplemente una disciplina filosófica entre otras, sino que se le debería entender como la Filosofía primera. Es decir que la pregunta ¿Qué somos como seres humanos? Es aquella pregunta en que tienen su base todas las otras preguntas y disciplinas filosóficas. Esta tesis nos enfrenta a varias preguntas. Primero ¿Qué es filosofía? , Segundo ¿es necesario que las diferentes disciplinas filosóficas requieran alguna unidad entre ellas y una disciplina o pregunta fundamental? Tercero, en caso de que así fuera ¿Por qué a de ser Antropología? Cuarto, y eso será lo más importante ¿Cómo debemos entender la disciplina de Antropología Filosófica en sí?, ¿tiene ella a su vez una pregunta básica? y ¿Cuál debe ser su método?; ¿de que manera se distingue de la Antropología empírica, es decir de lo que los anglosajones llaman cultural anthropology? Otras pregunta que me parece fundamental, para un entendimiento de la Antropología es su relación con la Historia y las disciplinas históricas, pues la pregunta ¿Qué es el ser humanos? parecería implicar una orientación a-histórica. Así que nos tendremos que preguntar ¿en que sentido contradice la Antropología a una orientación histórica y en que otro sentido, quizás, se podría decir que ella misma sugiere algún otro tipo de orientación histórica?
Comienzo con la pregunta sobre si las diferentes disciplinas filosóficas tienen alguna base en común o por lo menos alguna interconexión.
En otros tiempos se pensaba que la Metafísica tuviera esa función de una disciplina de base. Hoy, y ya desde hace bastante tiempo, se habla del fin de la metafísica. Pero no es tan obvio que es lo que se entiende bajo ese titulo, ¿se trata de una pregunta por el ser, de ontología? O ¿de los entes suprasensibles y en particular de Dios, de teología?. El mismo Aristóteles vacilaba entre esas dos maneras de entender lo que el llamó, Filosofía Primera. Pero cualquiera sea el énfasis en lo que se entiende bajo Metafísica no parece obvio de que manera esta podría servir de base para las disciplinas filosóficas. El mismo Aristóteles no pretendía que así fuera, distinguía entre filosofía teórica y práctica. Una distinción que se encuentra también en Kant si bien de otra manera, y que es usual aun hoy, la distinción entre la pregunta por lo que es y la pregunta por lo que debe ser.
Ahora bien, tanto el Ser como el Deber son algo que deben remitir a nuestro entendimiento y cuando nos preguntamos que entendemos aquí o nuestro, parece estar presupuesto el entendimiento de nosotros como seres humanos. Podría parecería, entonces, que el entendimiento es lo que está en la base tanto de la filosófica teórica como de la filosofía práctica y también de la ontología, pues el Ser es algo que encontramos solamente en nuestro entendimiento. Y si se ve a la Teología desde el ángulo de una necesidad humana también ella remite al ser y el entender humano. Así el recurso al entendimiento humano se ofrece como el punto de partida natural, tanto de la distinción entre lo práctico y lo teórico, como también de las diferentes concepciones de Metafísica y lo mismo parece obvio en disciplinas como Lógica, Ética, Teoría de la Acción, etc. Parece hasta difícil tener que imaginarse una disciplina filosófica que no remita al entendimiento humano.
Hay un famoso pasaje en la Lógica de Kant donde mantiene que las tres preguntas que el creía que son las fundamentales de la Filosofía, ¿Qué puedo conocer? Epistemología, ¿Qué debo hacer? Ética y ¿Qué puedo esperar? Religión, remiten todas a la pregunta ¿Que es el hombre? En este pasaje Kant concibió por primera vez la idea de la Antropología como Filosofía Primera. Es mas este pasaje en su lógica ya contiene una indicación importante sobre el método de la Antropología. Debemos fijarnos en el hecho de que las tres preguntas que según Kant nos llevan a la pregunta ¿que es el hombre? Están formuladas por él en primera persona gramatical, mientras que esa pregunta ¿Qué es el hombre? está en formulación objetiva.
¿Que significa esa tensión entre la formulación en primera y en tercera persona?. Creo que Kant estaría igualmente de acuerdo si formulásemos las tres preguntas en la primera persona plural, ¿Qué es lo que podemos saber? etc. Si combinamos las dos formulaciones, la subjetiva y la objetiva, resulta para pregunta final la formulación ¿Qué somos como seres humanos? Obviamente Kant entiende las preguntas de las cuales está partiendo, ¿Qué debemos hacer? etc. de tal manera que no implican que debemos hacer en tal y tal decisión, por ejemplo la de occidente. Por un lado Kant habla en primera persona, por otro entiende sus preguntas en el sentido más amplio posible en el de la humanidad. Kant no entendió la Antropología simplemente como una disciplina formal, que estuviera por encima de las diferentes tradiciones culturales, como lo hizo la Antropología Filosófica en el siglo XX, sino que habla como representante de la llustración. Debemos, parece decir, tomar nuestras medidas sobre como pensar y que hacer, no de la Historia, no de las tradiciones, sino del hecho de que somos seres humanos. Sobre ese aspecto de cómo entender la Antropología como si estuviera en contraste con las disciplinas históricas volveré mas adelante.
El uso de la primera persona no fue una idiosincrasia de Kant sino que es algo que se puede observar en muchos escritos filosóficos, también, contemporáneos. También en disciplinas en que el aspecto de antropología queda más bien en el fondo, como en la Ética o en la Teoría de la Acción o en la Ontología donde la pregunta ¿Qué es lo que nosotros entendemos bajo tal o tal cosa o concepto? es ubicuo. En ese “nosotros” se expresa el aspecto reflexivo de la Antropología. Por ellos la Antropología se distingue fundamentalmente de preguntas por lo que sería otras especies, suponiendo que eso tuviera sentido. Por ejemplo de la Hipopotamología o por la pregunta por el ser de los primates. En esos otros casos no parece ser posible preguntar por su entendimiento, como lo hacemos en el caso del Ser Humano. Esa pregunta por entenderse de los seres humanos, tanto de sí mismos como del mundo, parece ser el punto clave de la Antropología y eso explica por que su investigación tiene que ser llevada a cavo en primera persona. Solo en primera persona singular o plural tenemos acceso al entendimiento. Parece obvio que sea precisamente en el entendimiento humano el que hace que la Antropología se encuentre en la base de las otras disciplinas puesto que lo que es Ser, lo que es Deber, la que es una Acción, etc. siempre remite precisamente a ese aspecto del ser de los humanos, a su entender.
Por otro lado la formulación en términos objetivos, ¿Qué es el hombre que sea humano? parece igualmente necesaria y será importante para evitar un mal entendido en la formulación reflexiva. Cuando en la Ética, en la Teoría de la Acción, etc. se pregunta como es que nosotros entendemos deber, acción, etc. lo parecemos hacer con una implicación subentendida de que no se trata por ejemplo, del entendimiento dentro del lenguaje castellano, sino del entendimiento de nosotros como seres humanos. Esa es también la razón para preferir el “nosotros” al “yo”, pues el tipo de reflexión que hacemos en la Antropología y por consiguiente en la Filosofía en general, se distingue fundamentalmente de la reflexión sobre mi mismo en el sentido de una reflexión autobiográfica. Al otro lado nos debemos dar cuenta de que la reflexión sobre nuestro entendimiento incluye la reflexión sobre mi propio entendimiento de una manera esencial, cada uno de nosotros solo sabe lo que nosotros entendemos por Ser, Acción, etc. dándose cuenta de lo que el entiende. Nuestro entendimiento es esencialmente un entendimiento compartido, y compartido no significa simplemente igual.
En el aprendizaje del lenguaje como también ya en la comunicación pre-lingüística, el niño intenta captar un entendimiento compartido, en contraste con lo que se podría llamar sus perspectivas subjetivas. Aprendemos apenas como subjetivas y como meras perspectivas en la adquisición gradual del entendimiento de los otros, entendimiento objetivo en el sentido de intersubjetivo. Nos vemos confrontados aquí con una tensión, entre lo subjetivo y lo objetivo, que se repite dentro del entendimiento compartido cuando nos vemos confrontados a otros idiomas y otras culturas. Eso significa que esos dos polos, que encontramos en Kant, la pregunta en primera persona tiene un aspecto objetivo no parece ser una mera tesis. No basta decir que Kant quería entender lo subjetivo en términos de lo que es universal, sino de que desde el principio hay una dinámica que lleva de lo subjetivo hacia lo más y más objetivo, así que el ámbito universal es algo que anticipamos desde el principio, ya que desde el principio no nos contentamos con meras perspectivas.
Quizá se podría decir que el ámbito universal del entender en nosotros es una teoría aun más amplia que el de la especia ántropos. Si encontráramos seres con quienes pudiéramos también comunicarnos, es decir que tuviesen también un entendimiento, parece que sería posible extender el ámbito de la expresión nosotros también a ellos. Si la pretensión que puede tener la Antropología de ser la disciplina básica de las disciplinas filosóficas, se basa sobre lo que es objetivo en nuestro entendimiento, eso no lleva de golpe, sino paso a paso al punto en que ella abarca a toda la humanidad. En principio nos podría llevar aún más allá, puede parecer un mero juego de ideas, por lo que eso me parece enseñar, es que lo fundamental en la concepción de la Antropología como base de las disciplinas filosóficas, no es tanto a la pertinencia a la especie sino al entendimiento compartido, al hecho de que podamos dialogar los unos con los otros. Y eso nos lleva a distinguir dentro de la Antropología un núcleo, es precisamente el entendimiento, el cual se distingue de otros aspectos característicos de nuestra especie, como por ejemplo ser bípedos; estar pelados; tener un cerebro de un cierto peso, etc. aspectos que han sido subsumidos bajo el término de Antropología Física.
Antes de proseguir con los problemas que aquí se abren, quiero enfrentarme a otra de las preguntas que mencione al principio, ¿se puede decir que la Antropología tiene a su vez una pregunta básica?. Si la Antropología o su núcleo, como ahora podríamos decir, es la base de toda Filosofía, la cuestión de una pregunta básica de la Antropología tendría que estar estrechamente ligada a lo que se abría de considerar como la pregunta básica de la Filosofía. De lo que acabo de decir se podría inferir que la pregunta básica de la Antropología tendría que preguntarse en que consiste la estructura de nuestro entendimiento. En mi libro sobre Filosofía Analítica desarrollé la tesis de que la pregunta básica de que la Ontología, es decir de lo que antes se había llamado Filosofía Primera, la pregunta ¿Qué es el Ser? remite a la pregunta ¿en que consiste la estructura del entendimiento humano?. Sin embargo uno quisiera identificar la pregunta básica de la Filosofía no simplemente en relación con lo que ya antes se había entendido como Filosofía Primera, es decir Ontología, si no que el concepto de Filosofía está a su vez en juego. Yo no quisiera encontrar un punto de arranque en lo que se podría como considerar como la pregunta más básica que nos podemos plantear en cuanto seres humanos.
Hay un pasaje en el primer libro de La República de Platón donde Sócrates dice en su conversación con Trasímaco: “pues no estamos tratando de un problema cualquiera, sino de que manera se debe vivir”. Ese “debe” no tiene un sentido meramente moral, para Platón se trataba del Bien y en una reflexión antropológica nos podemos dar cuenta de que la necesidad que los seres humanos tienen para poner en cuestión su misma vida tiene que ver con que en contraste con las otras especies, no somos como se ha dicho de alambre rígido, sino que podemos dudar de lo que pensamos y hacemos, y por lo tanto también de cómo conducir nuestra vida. Por un lado creo que esa fue la pregunta básica de Platón y que fue ella a su vez la que lo llevo a las preguntas que más tarde se llamarían metafísicas, y por otro parece obvio que no se trata de un capricho de Platón sino que encontramos esta misma pregunta en todas las culturas, sea en forma implícita en las mitologías y tradiciones, sea como pregunta abierta y explícita. En China, por ejemplo, lo que se entendía como Filosofía se llamaba La pregunta por el Tao, y Tao significa Camino. Esa pregunta es idéntica a la de Sócrates, se trata del camino que debemos tomar en la vida y lo característico de los humanos parece ser que eso nunca es obvio. Esa me parece ser la pregunta más básica que se pueden plantear los seres humanos y que siempre intentan contestar de una u otra manera, y parece claro que esta pregunta tiene los dos lados que ya mencioné, se trata de una pregunta en primera persona, una pregunta de cada uno, y al mismo tiempo de una pregunta que nos planteamos los unos a los otros, una pregunta de nosotros que tiene una pretensión intersubjetva. Lo especial de esa pregunta por el Bien es que ella tiene una prioridad motivacional, una motivación obvia. Ahora bien, es pregunta se encuentra estrechamente ligada a aquella otra que ya mencione, a la pregunta por la estructura del entendimiento, la cual si la planteáramos por su propia cuenta podría parecer sin motivo, una cosa de pura curiosidad, por que parece necesaria si la entendemos como Platón la entendía como conectada a la pregunta por el Bien. Esta es entonces la pregunta básica de la Filosofía por ser la pregunta básica de nosotros como seres humanos.
Nuestro próximo problema tiene que ser si tenemos algún guión sobre como entender la pregunta por la estructura de nuestro entendimiento. Aquí me quiero valer una vez más de un pasaje clásico. Esas citas, naturalmente, no las uso en lugar del argumento. Aristóteles en el segundo capítulo de su Política, donde se propuso aclarar la estructura social de los seres humanos, parte de la comparación del lenguaje humano con los lenguaje primitivos que tienen otras especies sociales como las abejas. Y dice que lo específico del lenguaje humano es lo que el llamó logos, y con eso se refiere a la estructura predicativa o proposicional del lenguaje humanos. Los otros animales, dice, se comunican recíprocamente sus estados sensitivos, dolor y placer, mientras que los hombres pueden hablar de lo bueno. Lo bueno solo puede entenderse como predicado. Se trata siempre de un juicio, de que algo es bueno. Y comunicarse sobre eso presupone el lenguaje proposicional predicativo. Aristóteles quiere demostrar que comunicarse sobre lo justo, y aún pensar tal cosa, es algo que solo se puede hacer en el lenguaje predicativo. Mientras que las relaciones sociales de otros animales están reguladas, como diríamos hoy por sus instintos o más bien por su sistema genético, la manera en que los seres humanos se reúnen en agrupaciones sociales se basa en la capacidad de comunicarse sobre lo que consideran sea bueno para ellos.
Esa intuición de Aristóteles me parece genial y se puede desarrollar más allá de lo que él decía explícitamente. Voy a demostrar algunos pasos. El fenómeno general es el del lenguaje proposicional, que es el lenguaje basado en lo que llamamos términos singulares, los cuales hacen que el contenido de lo que se esta diciendo quede independiente de la situación en la que se está hablando. Eso tiene a su vez como consecuencia que el interlocutor en lugar de reaccionar simplemente, como sería el caso en otras especies, contesta explícita o implícitamente con sí o no, o con posiciones intermediarias como pregunta y duda. Con lo que el lenguaje llega a tener una función independiente, no solo de la situación, sino también de la comunicación misma. Surge lo que llamamos Pensar, y cuando se piensa uno mismo puede dudar de lo que está pensado, surge el fenómeno de la deliberación. Los dos componentes que en la acción animal están siempre presentes pero nunca aparecen separados, el opinar y el desear, se separan en dos formas lingüísticas independientes. Y eso tiene como consecuencia que tenemos que distinguir entre una deliberación práctica que tiene como meta lo bueno, y por otro lado la deliberación teórica que tiene que ver con lo que se está opinando, y que tiene como meta lo verdadero. Cuando se delibera se pregunta por razones, por razones que están a favor y en contra de lo que se está diciendo o pensando. La acción ya no es dirigida, como en las otras especies, simplemente por los deseos sino que también por lo que se piensa que es bueno y verdadero, por los resultados de la deliberación. Eso presupone a su vez la capacidad de suspender sus deseos, capacidad que llamamos Libertad y que está a la base de la responsabilidad, así que junto con el lenguaje proposicional, aparecen varios rasgos antropológicos fundamentales que están interconectados entre sí; deliberación, pregunta, racionalidad, libertad, responsabilidad.
Se ha llamado a la especie ántropos, animal racional pero igualmente la podríamos llamar animal deliberativo. La racionalidad no es la capacidad separada y de alguna manera sobrenatural, como se ha pensado en parte en nuestra tradición, sino que consiste simplemente en poder preguntarse por razones, y eso es a su vez una consecuencia inevitable del lenguaje proposicional.
Otra consecuencia como acabamos de ver en el pasaje de Aristóteles es que esta especie es, como Aristóteles decía, un animal político y como se podría añadir un animal cultural. La evolución biológica ha encontrado en el lenguaje y la cultura un nuevo mecanismo de transmisión mucho más dinámico que la transmisión genética, la cual naturalmente sigue como base. Creo que una de las ventajas que tiene el lenguaje proposicional, para entender lo particular de la especie antropos, es que cuando se comienza con él uno se puede dar inmediatamente cuenta de la funciones que tiene para la supervivencia y así es posible entender por que esta especie pudo aparecer dentro de la evolución biológica.
La capacidad de poder preguntarse por razones, es la consecuencia inmediata del lenguaje proposicional, implica un nuevo nivel cognitivo tanto en el pensamiento instrumental como en el social, esta capacidad significa la flexibilidad de un nuevo orden de adaptación al medio ambiente. Y además el lenguaje humano permitió, en comparación con el genético, como acabo ya de decir, un nuevo mecanismo de transmisión y así de acumulación de aprendizaje de generación en generación, la transmisión cultural histórica.
Si se tomase la Libertad o la Autoconciencia como el aspecto central del ser humano, como lo han hecho algunos representantes de la Antropología Filosófica del siglo XX, no se entendería su función, así que esos son rasgos que se deben entender como fundados a su vez en el lenguaje como rasgo clave.
Ahora un problema que surge cuando comienza así como lo estoy proponiendo, es en que medida se pueden explicar desde este punto de vista otras características que consideramos fundamentales para la especie antropos. Algunos como por ejemplo la conciencia del tiempo o lo particular de las emociones humanas, parecen estar estrechamente conectadas al lenguaje. En otras como en la Música y las Artes no es obvia tal conexión. Aún si nos restringimos dentro de la Antropología a lo que llame núcleo, es decir entendimiento, este no se puede reducir al entendimiento del lenguaje. Mi tesis es solo que el lenguaje ocupa un lugar central dentro del entendimiento humano y que me parece valer la pena preguntar por las consecuencias que el tiene para la manera en que vivimos. Pero me siento bien lejos de tener una idea sistemática y abarcante del entendimiento humano.
II
En el tiempo que me queda me voy a ocupar primero de la relación entre Antropología Filosófica y Antropología Empírica, y a partir de ahí enfrentar el problema de las tradiciones y lo histórico.
Con Antropología Empírica me refiero, como ya lo dije al principio, a lo que en inglés se llama Cultural Anthropology, es decir Etnología. Lo que en contraste con esta se puede llamar Antropología Filosófica es naturalmente algo, a su vez, empírico porque no se lleva a cabo en tercera persona. No se parte en la Antropología Filosófica de la descripción de otras culturas, sino que se comienza en primera persona plural, aclarando estructuras del ser y entender propio. Y en la medida que se viene a conocer otras culturas eso sigue siendo en primera y en segunda persona, es decir, se amplia el horizonte propio. La Etnología, la Cultural Anthropology, parte del otro lado por el hecho que parte por sociedades pre-literarias, es a su vez una única realidad. En principio deberá ocuparse de la totalidad de las culturas, y al parecer es así, como la Etnología entiende cada vez más su tarea. Además quienes estudian culturas particulares no pueden evitar reflexionar también sobre las estructuras generales, aunque suele recurrir en tercera persona ya que tratan principalmente de culturas que están lejos de nosotros. Creo, sin embargo, que deberíamos ver las dos disciplinas, la Antropología Filosóficas y las investigaciones de la Antropología Cultural, como aproximándose la una a la otra, de manera que en último término se distinguirán solo por una diferencia de enfoque.
La Antropología Filosófica comienza con la estructura de lo nuestro y después vamos corrigiendo nuestras ingenuidades en el grado en que llegamos a conocer culturas siempre más diferentes que la propia. Es esta una dinámica hermenéutica que siempre queda en primera y segunda persona, es decir que las culturas ajenas, no nos interesan en tercera persona como objetos de estudio de nuestra curiosidad sino como interlocutoras en un diálogo imaginario en que las estructuras de otras culturas se ven como siendo potencialmente las nuestras propias. Esa es la dinámica que ya describí al comienzo entre la perspectiva subjetiva y la objetividad que consiste en una intersubjetividad más amplia. El entendimiento de la vida en otras culturas es visto como una posibilidad propia, ellos implica que también se aplica una crítica racional a las culturas ajenas lo mismo que a la propia. Es decir el diálogo no es simplemente, como parece ser Gadamer, una conversación sino un diálogo racional. Y eso significa que cuando las culturas ajenas contienen suposiciones que no me parecen racionalmente justificable, como la creencia en dioses o costumbres que solo parecen estar justificadas por autoridades tradicionales, eso va a incrementar mi conocimiento de lo humano en tercera persona, posiblemente en segunda, pero va a ser rechazado en primera persona como posible ampliación de nuestro entendimiento de nosotros mismos.
Resumiendo lo que acabo de decir, la Antropología Filosófica esencialmente, pero al no tener carácter a priori, es susceptible a ser corregida por la Etnología. Pero al ser reflexiva ella hace una distinción que parecerá extraña al antropólogo que investiga en tercera persona, una distinción en estructuras de Ser Humano que puede ser importante para nosotros y otras que no. La palabra nosotros no representa en esa proposición nuestra tradición, sino que se trata de nosotros como encontrándonos en una reflexión racional que hace un examen igualmente crítico tanto de la propia como de otras tradiciones. No se trata de un enfrentamiento entre culturas sino que el antropólogo, y eso significa en filósofo, está haciendo una reflexión crítica tanto de la cultura propia como de las ajenas. Esa problemática se hace aún más aguda cuando el filósofo no se ocupa de estructuras sino de aquello que para él había sido la pregunta inicial de Sócrates sobre que es el Bien para nosotros comos eres humanos, una pregunta que obviamente solo tiene sentido en primera persona tanto singular como plural y que por lo tanto no existe para el etnólogo excepto como pregunta que se hacen los sujetos que el está investigando. Se podría eludir esa pregunta manteniendo que la Antropología solo tiene que ver son estructuras, eso normalmente sería simplemente una cuestión de definición. De hecho no podemos eludir esta pregunta sobre como debemos vivir, y hoy solo tiene sentido como ya lo tenía para Sócrates, también para Kant, de preguntarse como debemos vivir como seres humanos y no por entendernos dentro de una cierta tradición. Por la razón de que el mero hecho de que nos encontramos en una cierta tradición no basta como horizonte para justificar como es bueno vivir.
De recurrir al ser humano y en consecuencia a la Antropología, tenía tanta ilustración griega como en la moderna, precisamente el sentido de rechazar toda justificación que fuera solamente tradicional y por eso autoritaria. Y de ahí que nos veamos reducidos a nosotros mismos como seres humanos. Eso significa que ya no es suficiente entender la Antropología solo en contraste con la Metafísica, pues la Metafísica no era a su vez otra cosa que una primera concepción de Platón para deshacerse de la tradición. Para quien está reflexionando antropológicamente en primera persona, el adversario más importante que la Metafísica es el pensamiento cuyo horizonte de reflexión es la tradición, lo histórico.
Aquí quizás valga la pena hacerse consciente de en que medida sociedades anteriores se orientaban en la pregunta sobre como se debe vivir, por autoridades y por el pasado, piénsese en nuestra Edad Media o en el Islam o en la China antigua, por no hablar de sociedades primitivas. Ese es a su vez un hecho antropológico, es decir que nos podemos dar cuenta de que los seres humanos al no estar su modo de vida genéticamente determinado sino por razones, tenían que buscar esas razones donde se trataba de cómo vivir en lo que decían los antepasados y cuando eso no resultaba suficiente en una revelación sobrenatural. Pero para nosotros, hoy este hecho ya solo puede ser uno en tercera persona, podemos entender por que eso tenía que ser así en general, pero también podemos entender que con nosotros esto ya no puede ser así, pues aunque la vida humana no sea pensable independientemente de tradiciones, el mero hecho que algo pertenezca a nuestra tradición no puede ser una razón para aceptarlo como justificado. .
Es fácil darse cuenta que tanto un justificación que se basa en una tradición como una justificación religiosa tienen algo de absurdo, pues si se dice que vivir así es bueno por que los antepasados vivían así, inmediatamente recurre la pregunta ¿y por que los antepasados pensaron que vivir así es bueno? Si se dice que se debe vivir así por que Dios lo exige nos vemos delante de la pregunta ¿es bueno por que Dios lo exige o lo exige Dios porque es bueno? Así que siempre vuelve la pregunta ¿Por qué es bueno? En realidad llegamos solo ahora a la verdadera razón por que la reflexión antropológica es inevitable. Es la insuficiencia de todas las otras justificaciones la que nos obliga a recurrir a la Antropología. La ocupación con el ser humano no es solo la necesidad filosófica como ha podido parecer al comienzo de esta ponencia, sino el resultado de la insuficiencia de la justificación tradicionalista de lo evaluativo.
Creo que aún hoy no se tiene en general un entendimiento correcto de lo histórico. Desde luego que siempre vivimos en una determinada situación histórica y nos podemos acomodar a ella en cuanto a los hechos, pero las normas con las que nos enfrentamos con ella no pueden ser justificada a partir de ellas. No parece tener sentido justificar que algo es bueno refiriéndonos a la tradición, e igualmente no tiene sentido justificarlo con referencia al presente, es decir, a su modernidad como muchos lo hacen. Lo que hoy se considera ser bueno y lo que antes estaba considerado como bueno, son ambos meros hechos y no contribuyen para nada a la pregunta si son buenos.
Esa fue la pregunta ante la cual se vieron los representantes de la Ilustración Antropológica. Por ejemplo Sócrates, y una vez más Kant, y por antagonismo contra de la tradición, podía parecer plausible recurrir a un justificación metafísica, es decir, a algo sobre natural. Así lo hizo también Kant, al decir que en la facultad humana de razón habría un núcleo sobrenatural que nos dicta como debemos actuar. Kant no fue un metafísico simple, sino partió de la Antropología. Pero pensó que lo humano contenía un factor sobrenatural de que se podría deducir una respuesta a la pregunta por el Bien. Una vez que se considera que no puede mantenerse la suposición de un núcleo sobrenatural, y que una tal deducción no es viable debemos ver otra estructura de la conexión entre la vida humana y la pregunta sobre como debemos vivir.
Aunque una vez más debo confesar que no me encuentro en posesión de una pregunta sistemáticamente satisfactoria a esa pregunta, si quiero indicar dos pasos que me parecen al menos necesarios.
El primero consiste en que debemos rechazar no solo concepción particular de Kant, sino también la idea en general de un Imperativo Categórico, es decir la suposición de que nos encontremos bajo alguna necesidad práctica absoluta, una necesidad que no es necesariamente hipotética. Creo que es fácil darse cuenta de que primero a una necesidad práctica absoluta no tiene sentido y segundo de que ello solo se puede entender como teniendo su origen en una idea religiosa de un mandamiento divino. Ahora bien, si eso es así, si no existe la necesidad práctica absoluta, entonces la pregunta por el bien no puede desembocar en la idea de un mandamiento, sino que puede ser entendida por la pregunta por un consejo. La pregunta no puede tener por meta algo necesario, sino algo posible por algo para lo que se puede dar buenas razones.
El segundo paso consiste en distinguir dentro de la pregunta por el bien una región más limitadas, la de la Moral, de otra más amplia que se puede llamar Ética. La Moral se caracteriza por el hecho que aquí se trata de exigencias recíprocas, y por ello en cierto sentido sí de algo necesario, pero es una necesidad solamente hipotética. Entenderse como miembro de una sociedad moral es siempre una opción, aunque muy aconsejable, y la única sociedad moral que se puede justificar de una manera que no es ni tradicional ni metafísica me parece ser la de un contractualismo simétrico. Sobre eso he intentado hablar en la otra conferencia que he dado el martes. De cualquier manera se trata de una temática que se nos impone simplemente comos eres humanos que quieren convivir con independencia de todas las tradiciones, y eso significa que las buenas razones para entrar en una sociedad moral se basan sobre la reflexión puramente antropológica.
La otra región dentro de la pregunta por el Bien es aquella donde solamente se tratan de buenas razones para vivir bien o mejor sin referencias a exigencias recíprocas, a la que se puede llamar en contraste con la moral la región de lo ético. Esa distinción entre lo ético y lo moral es naturalmente solo una terminología artificial que corresponde a una diferenciación que también otros están haciendo hoy, por ejemplo Habermas. Desde luego que Moral es simplemente la traducción latina de lo que los griegos llamaban Ética, pero no tiene importancia la terminología que usemos, lo que importa es lo que hoy hemos de hacer una distinción que no era necesaria en las culturas tradicionales por estar en ellas justificados todos los valores por autoridad, y así toda la dimensión del Bien era absorbida por la moral prescrita por mandamiento. Solo cuando rechazamos las justificaciones tradicionalistas del Bien, entonces la moral, es decir la región de exigencias que ahora es concebida como de exigencias recíprocas, es reducida a una esfera más limitada. Y como cada uno quiera entender su propio Bien, lo que se llama el Bien Prudencial, es cosa suya, un asunto de buenas razones solo en el grado en que le convenga. Es un asunto de buenos consejos, consejo es lo mismo que deliberación solo que en segunda persona. Vas a ver, se le podría decir a alguien, que así vivirás mejor, pero es decisión tuya.
Hasta aquí mis reflexiones, el resto podrá ser deliberar sobre como es eso de las buenas razones en aquello que no es moral si no que en la esfera más amplia y aquello solo contribuiría a complicar las cosas. Lo único que yo debería decir de esa última parte es que yo llego a una distinción entre dos sentidos de Historia. Yo he rechazado lo tradicional y lo histórico, y ahí histórico significa una continuación diacrónica causal en el tiempo. Pero hay un otro sentido de historia en que se suele hablar, que me parece positivo donde decimos, como ya lo dije también en parte en lo que había desarrollado, que uno amplía su horizonte por en confrontarse con otras maneras de ver las cosas. Y cuando hablamos así entonces lo importante no es nuestra cultura y una tradición, sino una pluralidad de maneras de ver. Y esa son dos maneras diferentes en que se usa la palabra Historia, es una ambigüedad que me parece importante aclarar. Yo creo que cuando rechazo lo de histórico en un sentido, al otro lado yo creo que lo histórico en el otro sentido, cuando no se trata de una continuidad temporales importante. Cuando nosotros tematizamos, cuando explicamos algo, una concepción como estando en una en una cierta continuidad histórica, no lo justificamos sino que lo relativizamos enrostrando que tiene tales y tales causas.
[*] Conferencia de realizada en la Sociedad de Antropología Filosófica de España, 2006.
[*]Ernst Tugendhat, nacido en Brno (República Checa) en 1930, estudió en las Universidades de Stanford y Friburgo/Br. Fue catedrático de filosofía en la Universidad de Heidelberg y en la Universidad Libre de Berlín. Desde su jubilación en 1992, ha ofrecido seminarios y conferencias en muchas universidades sudamericanas y europeas. Entre sus obras se cuentan Ser-Verdad-Acción, Lecciones de ética.