Diego Arenas *
Hay una cierta “razón” entre lo dicho, y provoca que no se fugue el juicio luego de cada intervalo. Una especie de “silencio preclaro” que cuida vigilante el sentido: Esa pequeña ausencia entre las palabras…
El lugar de la re-ligión, el suelo bajo el fundamento, aparece al “sentir” desde eso que se dice de la partida de los dioses, como la falta de un fondo, una “ausencia”. La “Farmakeia” es, desde Sócrates, un acceso hacia la verdad “ausente”. El hombre es el animal “Convaleciente”[1] que se interrumpe y sobre-pone. Sólo cuando el hombre se interrumpe aparece lo que llamamos Mundo. Cuando se “toma su tiempo”, cuando hace del tiempo algo “propio”. Pero cuando lo hace, precisamente, sale del tiempo pánico, devorador de hombres, ese de Goya. Del estado de indiferenciación del mundo horizontal, animal. Hacia el tiempo distendido, como “momento para la contemplación”, y ese mundo indiferenciado aparece por primera vez: “Cosmos”.
Se “abre” espacio a la esperanza en la seguridad de la herencia. En lo mutuo, Juan Luis Martínez lo señala en “La Desaparición de una Familia”,la mutualidad es lo que mantiene el estado de esperanza en “alerta” y sólo en el embrutecimiento de la soledad abisal se reencuentra el lugar del “tiempo pleno”. De “indiferenciación”. “Tal vez esta vigilia en mí es el resto que quedó cuando, hace mucho tiempo, renuncié a esperar a la que perdí. En su lugar vinieron las impresiones incontables.”[2] El campo de la “experiencia precaria” proviene de la diferenciación originaria que “la vigilia”, como un Don de nuestros antepasados, garantiza. Recibimos el espacio del silencio por la “ventaja” que heredamos, la tranquila ventaja de caminar sin cuidado, por el hecho de que nuestros abuelos protohistóricos despertaron del sueño del mundo y se alzaron en dos pies. La perpendicularidad es la dignidad del hombre, su orgullo. La perpendicularidad es el modo bestial y banal de distanciamiento del tiempo pánico, y por tanto, de urbanización de ese lugar de proximidad brutal. “Nadie podría decir que no he seguido esta mañana la llamada de la dignidad humana”. Como consecuencia vino el tiempo de las impresiones incontables, la experiencia y con ella el tiempo de las pequeñas certezas.
Lo que aparece “Mundo” para el hombre en vela, ya no es aquello de lo que huye pues ya no le amenaza, todo lo contrario solo hay Mundo cuando el animal hombre levantó la mirada y no era temor lo que sentía, pues habían otros que cuidaban de él, así tuvo tiempo de ver seguridad en el horizonte. Pero con la seguridad mansa apareció la Nostalgia. “Demasiadas veces he aguantado lo inminente como si fuera posible un malentendido sobre el desenlace de la cosa.”
Nada, acerca de la cosa, habría de sorprender al animal de la certeza. “su manso dejarse ver es un asiento de confianza donde vigilar se convierte en saber”, así el Mundo sería el compendio de aquello con lo que nos familiarizamos, en lo que nuestra mirada se depositara mansa y paciente, en la tranquilidad heredada por la vigilia de incontables generaciones pasadas; La Cultura. El Mundo sería aquello que no pertenecería al estadio del horror o la utilidad.
Pasa el “hombre en vela” a ser el “animal teórico” en un esfuerzo de “totalización”, en una suerte de intento por recuperar la unidad perdida, y en ese intento a modo de grito aciago: la palabra. Aun así, el mundo parece cada vez más lejos. Borges en “la parábola del palacio” o en una “cartografía imposible” propone la anomalía de la representación, el intento frustrado de incontables cartógrafos para lograr hacer un mapa absolutamente fiel al territorio que describe, y que por ello se ha vuelto tan grande como el mismo territorio, y hasta lo oculta al estar sobre la tierra.Sloterdijk lo propone así: “Estoy en vela porque soy sólo un resto de dos. Si viniera ahora (ese que ya no soy), estoy seguro que el mundo se esfumaría en un segundo”, G. Papini lo acerca en el pequeño relato “La última visita del caballero enfermo”.
Ninguna conciencia es conciencia individual, ninguna unidad vigilante es sin un anterior vigía que le permite el “tiempo mutuo”. Toda autoconciencia es un Yo en vela y otro Yo velado por él. En esta mutualidad es donde sucede el abrirse primario para cuestionamientos más “elevados”. “no puede haber filosofía y conceptos del mundo hasta el día en que se emplee más atención, en la conciencia del pensante, en hacer que los enunciados se manifiesten trabados entre sí que en hacerlos plausibles para los oyentes, o en formular los hechos convenientes.” El objeto de la filosofía a partir de esto, son “las estructuras que se muestran al pensamiento lineal y “consecuente”,” no las “libres fluctuaciones sincrónicas de vigías” que están en mayor atención y cercanía al mundo pánico. Y que además perseveran en la “llamada de alerta” frente “al campo del mundo bullente de sucesos ante el muro de la ciudad”.
Para Sloterdijk los grandes textos que se regala el animal de lujo, el hombre, varían así en estas dos posibilidades epistemológicas:
El discurso mítico, y el sistemático.
Todo saber humano estaría precedido por una “incisión mítica”, vigilante. Un sabedor anterior, sincrónico a la totalidad, antecede el conocimiento del animal instruido. Así el hombre conciente sería una especie de sucursal regional de un Dios sabedor siempre en vela que se fragmenta en posiciones y perspectivas como hay ojos y almas.
Es necesario comprender la vigilia o el estado en vela, no como una simple oportunidad de sistematización técnica de símbolos, promotores de perspectivas más amplias. Sino como focalizaciones de la totalidad auto reflexiva. “Lo que aparece como ego bajo el aspecto psicológico es, bajo el ontológico, un lugar-aquí-ahora de apertura cósmica” “lo que está en vela en lo despierto es siempre la inteligencia mayor que usa la mía como ventana para su visión”.
La vía de claridad que debe seguir el hombre que recién se levanta, hacia el abandono definitivo de la brutalidad está en la “sobre-vela”, fruto del giro hacia un concepto racional del mundo, un mundo velado por una conciencia, vigilada a la vez, por un Dios separado de todo. Sabedor.
Un concepto racional del mundo implica la excelencia en la observación. La tendencia hacia lo general, hacia la totalidad unificadora, y un abandono de la hybris individualizante.
Heráclito, lo propone desde una dualidad, logos-diá: la promulgación de la ley, del nomos, por la ciudad en vigilia. Y el abandono nocturno individual hacia el sueño, la hybris.
“Por la noche, el hombre enciende una luz para sí, cuando se han apagado sus ojos; viviendo toca al muerto; despierto toca al que duerme”.
La ciudad es la forma del mundo para el griego, y debe ser defendida de la noche individual, el filósofo es quien a través del nomos mantiene al hombre sereno, siendo ciudadano a pesar de sus interminables noches de sueño y embriaguez. El estado de vela, origen del saber, debe ser mantenido como protección a una continua amenaza de guerra y desvarío.
No solo los griegos, Zarathustra es también un defensor de la ontología de la vigilia, en la razón que su sistema enseña “el pensamiento bueno”, que pretende la preservación del Asha, el orden debido. En oposición al Aêsma, la embriaguez furiosa, el desvarío frenético del espíritu malvado.
Pero la noción de bien en Zarathustra es “libremente” decidida por el “señor sabio”. Así como éste ha escogido libremente bien, los otros deben sumarse repitiendo la decisión originaria. Esto suena mucho a la teoría del contrato social donde “la confianza en los criterios”, o marcos ideológicos[3] que fundamentarían una posible constitución universal, libremente escogida y acertada. Hace que de manera representativa o “simpática” exista una concordancia entre lo que “cualquiera” hubiese escogido en el caso de encontrarse en tal situación. Pero los criterios para formular dichos marcos siempre serán una consecuencia de las visiones y revisiones de marcos ideológicos anteriormente heredados, por tanto Universalizados. Aún en el supuesto de Rawls acerca de un “velo de ignorancia”,para garantizar la justicia de las decisiones que se tomarían enuna posible “posición originaria”.
Precisamente las razones para determinar dicha posición según ciertas condiciones y no otras, la razón que justificaría la intensidad de dicho “velo” de ignorancia son las promulgadas por la matriz ideológica hegemónica.
A esto podemos entender la Universidad como el lugar de producción ideológica en el que se abrirían los horizontes especulativos individuales “regionales”, hacia extensiones globalizadas, y adentramientos temporales de mayor amplitud. Otorgando “visiones de mundo” sustentadas en articulaciones conceptuales eficientes, y satisfactorias para el canon ideológico imperante. Extendiendo o reduciendo así el canon preexistente.
Las razones por las cuales podríamos rechazar una sociedad sadomasoquista son una consecuencia directa de dicha universalidad. Precisamente, porque las razones heredadas con las que juzgamos; obedecen a un criterio de eficiencia que sería el mismo por el cual se podrían rechazar o justificar las investigaciones medico tecnológicas en los “laboratorios Humanos” alemanes en el temprano Siglo XX. La Universidad ejecutaría su labor “terapéutica” en la selección del ideario que ha de sostener la “mirada” de una época, la dirección y el valor que han de tomar las nociones de desarrollo, Producción y el modo de comprender los márgenes de la violencia, de una generación.
Por esto es necesario también repensar cual es la tarea de la Universidad en relación al desarrollo y la producción ideológica, puesto que por más que se lograra una completa uniformidad en la dirección de las pulsiones de todos y cada uno de los sujetos de una sociedad. Lo cierto es que de hecho no tenemos ninguna razón para pensar que habrá una coincidencia entre el “objeto del deseo” de un “futuro individuo” y el pretendido “orden social actual”. Por tanto, los esfuerzos epocales para el establecimiento de normas que superen a las anteriores, serán irreductiblemente de carácter transitorio. La propia lógica de la Producción se encargará de abolir las nociones que no se adecuen a los requerimientos de probables época futuras. “No existe un posible presente que se compare a un futuro por venir”, es la proclama al entusiasmo antropotécnico del hombre. Las metástasis de las utopías, de los relatos que conducen a la creencia en que “un mundo mejor es posible”. Promueven a la integración entusiasta del sujeto en la carrera por el desarrollo auto represivo de la Producción ideológica y tecnológica, de nuevas técnicas que contribuyan al Desarrollo y domesticación del hombre, de nuevas eficiencias que acomoden al hombre en su continua búsqueda de plusvalías.
¿Quién podría concluir de antemano que en procesos de aprendizajes venideros, una nueva vigilia global vaya a crearse un nuevo corpus de axiomas del saber vivir?”
Ahora el mundo que hemos hecho nos resulta demasiado amplio, como un túmulo interminable de cadáveres sin nombres, así, “los mejores entre los inválidos de una clase ganan un premio Nóbel; a los otros magos y soterradores, les siguen los buscadores de fortuna que no quieren oír nada más de algo real. En medio, ofician los artistas como inválidos interpuestos, como vagos veladores de la totalidad, agitados por iluminaciones puntuales.
La modernidad está basada en una ontología del experimento por el que la humanidad desembriagada de Occidente sale del sopor mediante fantasmas del día y la noche metafísica.”
Esa noche metafísica mesurada, lugar de la verdad psíquica, paracósmica. El exilio de lo ausente, ha contribuido al olvido de la noche, del mundo. De la interrupción, “cuando el mundo se interrumpe, forma las vocales alrededor de las que se agrupan las consonantes de lo existente”, Los recuerdos de las nadas discretas, de las interrupciones de las noches febriles, de los deseos bestiales, son la verdadera comunidad de la especie. “Esa nada pactada es la quietud universal a la que los hombres de los tiempos metafísicos confirieron su más excelsa palabra: Dios.” Pareciera que lo más notable de la teología clásica fue alejar al pensamiento positivo de cualquier conceptualización de dicha palabra. La pausa del mundo es la farmacia para la recapitulación de la vigilia.
En la recapitulación de la vigilia, el “imperativo” de su metamorfosis en la atención.
La educación hasta hoy era el intento de sacar al niño del estado de juego para situarlo en un marco de perspectivas ampliadas, globalizadas, de un duro trabajo de auto represión y de establecimiento de la ideología hegemónica. El cambio de recinto del alma de lo juguetón a lo más duro, más abstracto, más vacío.
La globalización de las perspectivas, al mismo tiempo que comprender la completa geografía a disposición del habitar del hombre diurno, ha puesto en crisis ecológicas ese recinto. “la crisis de la mundanidad pone principalmente en cuestión el poder-ser-casa-de la tierra y el poder-habitar de la humanidad.”
Más allá del encargo geológico de ocupación preventiva. El encargo de Sloterdijk aparece como un intento de acepar la madurez como “el que viene al mundo lo bastante extensamente”, es un encargo sobre-ético, de la relación entre el hombre y sus entrañas, entre el temor de no ser capaz de superar la conmoción por el mundo hipercomplejo, y de la inminencia de un siglo de hordas extraordinarias e irresolutas. De suprimir la vieja distinción entre Política y Filosofía transformando la vieja doctrina de la sabiduría universal en la facultad planetaria de vela global.
[1] Friedrich Nietzsche. “Asi Habló Zarathustra”.
[2] Todo texto en negrita es cita de P. Sloteridijk, “¿Cómo tocamos el sueño del mundo?, Conjeturas sobre el despertar”, enExtrañamiento del mundo.Edit. Pre-textos, 2001.
[3]Extiéndase aquí y en adelante ideológico, de un modo ausente a cualquier concordancia al uso peyorativo o Marxiano del término.