"No, dijo Zarathustra, tu has hecho del riesgo tu profesión, en ello no hay nada que despreciar. Ahora pereces a causa de tu oficio: por ello te voy a enterrar con mis propias manos"
"Hace dos mil quinientos años, el Sócrates platónico introdujo una admonición previa contra el entusiasmo, en términos filosóficos, cuyas consecuencias, incluso hoy en día, siguen siendo difíciles de aquilatar. No todo dominio por medio de las determinadas fuerzas divinas puede figurar en el futuro como comprensión adecuada. Sólo de los raros casos de manía filosófica –de la nostalgia, causada por Eros, por el reencuentro con la esfera de las ideas- emanan, según Platón, efectos aún beneficiosos para la verdad. El resto de obsesiones e ‘influencias’ han de ser rechazadas como perturbaciones del alma y de su capacidad de juicio."3 Con estas palabras Sloterdijk no sólo da comienzo al tercer capítulo de su ensayístico libro "Extrañamiento del Mundo", sino que también sentencia la génesis de una tradición filosófica basada principalmente en la "sobriedad". Desde entonces a esta parte –dice Sloterdijk- la filosofía es más bien "ciencia" que "inspiración", "prudencia" que "exaltación", "es mas el avance en el curso seguro de las ideas, que el extravió en el bello riesgo del entusiasmo". Desde que Sócrates en el discurso del Banquete desestima los poéticos argumentos de su antecesor en la palabra, para Sloterdijk, el discurso extasiado tiene muy escaso crédito entre los pensadores serios:
"Por que filosofar, aunque se hable de los más alados temas, debe significar aquí, y sin excepción, argumentar, y argumentar, quiere decir, hablar en estado de sobriedad"
Sloterdijk plantea que la señalada admonición contra el entusiasmo del pensamiento occidental, tiene ribetes que impactan fuertemente en el posterior desarrollo de la filosofía. Desde entonces -dice Sloterdijk- la academia Ateniense se funda en el designio de "teoría higiénica", la cual pretende construir, únicamente con el alma sobria, "un puente para la intuición de las últimas razones (…) se ufana de haberse liberado del favor antojadizo del estado anímico excepcional; pretendiendo atravesar el país de la verdad sin drogas y otros medios de trasportes ilegales"
Desde Platón e higienizado aun más por Aristóteles es que, como dice Sloterdijk, ese virtual código de honor moral de la "abstinente comunidad argumentadora" mantiene la firme convicción de que es mejor perder el hilo estando sobrio que expresarse con las mas sublime de las inteligencias estando drogado. De hecho el mismo Aristóteles, en su gregario compendio ético etno-político -llamado "Ética a Nicomaco"-, advierte que:
"…el hombre por dejarse llevar de sus sentimientos, aprenderá en vano y sin provecho, puesto que el fin de la política no es el conocimiento, sino la acción; y es indiferente que sea joven en edad o de carácter, pues el defecto no esta en el tiempo, sino en vivir y procurar todas las cosas de acuerdo con la pasión. Para tales personas, el conocimiento resulta inútil, como para los intemperantes; en cambio, para los que encausan sus deseos y acciones según la razón, el saber acerca de estas cosas será provechoso"
Para Aristóteles, en su constitución político-antropológica no hay cabida para "intemperantes", la ética (y por tanto la política) no es asunto de niños, ebrios o rebeldes antigregaristas. Como dice Sloterdijk en su ensayo acerca de la hiperpolítica, citando un conocido dictum de Bismarck, "la política es el arte de lo posible": "Seguirán siendo niños, a los ojos del estadista, aquellos adultos que nunca han aprendido a distinguir con certeza entre lo políticamente posible y lo imposible. El arte de lo posible es sinónimo de la aptitud para salvaguardar el ámbito de la política frente a los "excesos de lo imposible". Por consiguiente el arte de la política, como arte regio, se encontraría en el vértice de una pirámide de la racionalidad que establece una relación jerárquica entre razón de Estado y razón privada, entre sabiduría principesca e intereses de grupo, entre los que son políticamente adultos y los que continúan siendo niños"
En este sentido, el "urbano arte de lo posible", el particular diseño esférico de lo "prudente", se constituye en asunto de abstinentes conformaciones humanas que en su momento se establecen como sobrias masas adiestrables para cuestiones de estado. Por esta razón, para Aristóteles, "el joven no es discípulo apropiado para la política ya que no tiene experiencia de las acciones de la vida, y la ética y la política se apoyan en ella y sobre ellas versa". En ello estaba bien precavido Nietzsche y por ello que en su provocativo y narcotizado proyecto de transmutación antropológico-valórica, requiriera que para el maniaco y exacerbado proyecto de convertirse en superhombre los interesados debían "volverse niños".
II
"Por más que miro a los hombres, ya con mirada benévola, ya con malos ojos, les veo siempre ocupados a todos (…) en la misma cosa: en hacer lo que conviene a la conservación de la especie humana"
Friedrich Nietzsche. ("La Gaya Ciencia")
Para Sloterdijk una parte importante de la humanidad, en el transcurso del periodo paleo-político hacia el periodo agrario (definiciones propuestas por el filosofo en su Ensayo "En el Mismo Barco: ensayo sobre la hiperpolitica") empleó todo su raciocinio en doblegarse con resignación bajo el indeterminado yugo de lo natural "el hombre, puesto en razón y sobriedad, se dispuso a dar a la existencia el significado de un ejercicio de obediencia frente a lo inevitable e inalterable y desde entonces el entendimiento dominante del hombre adulto, en latitudes occidentales, contiene una fuerte dosis de esa "teoría de la obediencia", en la que hasta hoy sobrevive su herencia estoica". Esto lo advierte muy bien Aristóteles en defensa de su proyecto ético-agrario al reivindicar la cláusula Pitagórica de que:
"el mal pertenece a lo indeterminado (…) y el bien a lo determinado".
En este sentido, es constitutivo de la naturaleza paleo-tribal del hombre, el separarse de la "amenazante naturaleza exterior" a través de su particular puesta en juego de exclusivas técnicas de distanciamiento; sobre todo –como dice Sloterdijk- "por la novedosa sincronía de huida y contraataque" que manejaban las primitivas agrupaciones humanas y de su particular amalgama de sujeción interior caracterizada por un "efecto de invernadero emocional". Esta sujeción, desde una perspectiva artístico-antropológica, se manifestaba originariamente a través del ritmo, la música, los rituales, el espíritu de rivalidad, los beneficios de la vigilancia y el lenguaje, todas características esenciales de la conformación ético-política y urbanística de los hombres al configurar sociedades.
Estas agrupaciones originarias, que en la actualidad actúan paleo-genéticamente en la memoria de las sociedades modernas, pueden ser asociadas con el concepto de "Islas Sociales" que alguna vez y en forma de "hordas" constituyeron el origen antropológico de la humanidad. De acuerdo a Sloterdijk estos grupos pueden ser denominados con este nombre pues:
"han sido extraídos de su entorno como esferas que estuvieran animadas, rodeadas por un invisible cerco de distanciamiento, que mantiene alejada de los cuerpos humanos la opresión de la vieja naturaleza".
De esto último, se puede entender que para Aristóteles el Bien radique en el Parmenídeo "interior determinado" (es decir, en el control de la intima y "monocorde" fusión grupal) y el mal en el descontrol "dionisiaco" de lo naturalmente indeterminado (exterior). Política, ética y metafísica se constituyen en amalgamas holistas de la constitución social en su trayecto evolutivo de lo que Sloterdijk llama la "era agraria". Para Sloterdijk el gran planteamiento de este periodo civilizatorio responde a la pregunta de lo grandioso: "¿Cómo se puede <<conjurar>> y juramentar a un número tan grande de seres humanos de tal manera que, en virtud de un mínimo de espíritu común, se consideren socios de aquella grandeza, hasta el punto de estar dispuestos a marchar hacia la muerte alistados en ejércitos de millones de efectivos, enfrentándose a otras confederaciones de ese mismo orden a fin de asegurar a sus descendientes eso que los ideólogos llaman futuro?" Es esta la preocupación de Platón que lo lleva a plantear un modelo de comunidad zoológica, sobria y adiestrable, y es tarea de Aristóteles el de proponer una "sistematización pragmática" del arte de instrucción del animal político (Zoon Politikon). La promesa, la constituye esa posibilidad ética, gregaria y metafísica de "el bien por alcanzar", por lo que los hombres sobrios y cívicos se caracterizan por su buena disposición para fundar la comunidad en torno a la amistad, la esperanza y la búsqueda del bien común (esto ultimo, jabonosa y etérea presencia, que al igual que el ser de Heidegger, siempre se nos termina escapando). Por eso para Sloterdijk, el tan pregonado consenso de los sensatos y prudentes, no es mas que "una cáscara que recubre el poder de inhibirse recíprocamente", lo cual, sólo se entiende, en circunstanciales acontecimientos artístico-antropológicos.
III
"Durante toda una vida, el hombre se deja engañar por la noche en el sueño, sin que su sentido moral haya tratado nunca de impedirlo"
Friedrich Nietzsche. ("Sobre Verdad Y Mentira En Sentido Extramoral")
Ahora bien, Sloterdijk advierte que lo inhibitorio y lo desinhibitorio, lo domestico y lo indomable, lo prudente y lo bestial, lo sobrio y lo intemperante, son manifestaciones que han convivido durante toda la antropogénesis histórica de la humanidad, y son estos los temas fundamentales, que en su gran mayoría, tanto los pensadores clásicos como modernos han olvidado en tratar. La naturaleza de este problema lo constituye esta ineludible relación entre el caos exterior y la tendencia de los grupos humanos en ocupar todas sus técnicas (incluidos los tardíos recursos lingüísticos neo-corticales) para protegerse en la intimidad del control social, de ahí que para Sloterdijk "lo interior preceda a lo exterior".
Desde esta perspectiva, es inherente a la naturaleza humana el manejar todos los medios tribales posibles para asegurarse de la siempre presente eventualidad de riesgo que lo exterior y ajeno deparan. Los mundos –dice Sloterdijk- son ámbitos que se regulan exitosamente a si mismos por medio de autohipnosis colectivas; "el mundo es todo aquello que es el caso para los insulares que van al unísono; la verdad es aquello a lo que se puede hacerse referencia desde la isla; y lo que para los isleños no puede ser, jamás será". De ahí que los mundos sean principalmente "creaciones ficticias" que en modalidad de "incubadora" o "invernaderos" se "auto-diseñan" mundos de solvención para las más escondidas y "paleo-genéticas inseguridades humanas". En este sentido, podría definirse histórica y antropológicamente, a la dinámica grupal homínida, esencialmente como "autopoyética defensa de la inseguridad" o, lo que es inversamente lo mismo, la "poética de la seguridad".
El límite de la humanidad se encuentra en el límite de sus mundos y los mundos se encuentran en el límite de la humanidad; homínidos y mundo son uno y lo mismo, no es sino humano y demasiado humano, pese a que su poseedor y creador (ahora autodenominado "hombre moderno") lo tome tan patéticamente como si en ello existiera su exclusividad natural. En este sentido, y con su particular ironía, Nietzsche ya señalaba:
"Si pudiéramos comunicarnos con la mosca, llegaríamos a saber que también ella navega por el aire poseída de ese mismo pathos, y se siente el centro volante de este mundo".
El diseño de mundos es una característica esencial del comportamiento antropológico-artístico, así como a su vez, el diseño de hombres es su función primordial. Arte y ética, o arte y política, o arte e hiperpolítica se constituyen en elementos hermanados en su origen y "separados en la artereosclorotica adultez de la modernidad". La hermandad la constituye el secreto origen de la "creatividad humana". El principal objeto de creación lo constituye "el hombre mismo", que en palabras de Sloterdijk se define como: "el milagro de la repetición del hombre por el hombre".
En este sentido, la "antropogénesis", constituye ese prodigioso vestigio antropológico-artístico que "se ejerce y se logra en un medio que, en alguna medida, parece querer dificultar a los hombres ese antiguo arte de reponerse en los hijos". Es decir, en el arcaico y aun presente temor a lo "exterior indeterminado". Por ello Aristóteles en su Ética a Nicomaco hecha mano al verso: "el arte ama al azar y el azar ama al arte", lo que en palabras de Hans George Gadamer quiere significar que "el éxito acompaña a quien ha aprendido su oficio" (no al azaroso); en este caso, el arcaico y seguro oficio de producción y domesticación de hombres.
Este vestigio paleo-político de regulación, domesticación y producción de hombres, hoy por hoy, toma formas en las más arraigadas y recónditas "inconsciencias telecomunicativas": Terrorismo, dictaduras, poblaciones marginales, delincuencia, pensamientos unilaterales, etc. van en contra del inhibitorio y sobrio "molde humanista" que la gran cultura contemporánea pretende proponer para el homínido-bípedo moderno; y a su vez, se trasforman en las formas actuales de manifestación del tan temido, anárquico e insurrecto seductor bíblico "Belcebú" (o en el tan "indeterminable" Dios griego "Dionisos"). Sloterdijk adopta la tesis Nitzscheana de la cría y doma del animal humano para aplicarla al entendimiento "incubatorio" del desarrollo del hombre moderno:
"El convencimiento de que los seres humanos son <<animales bajo influjo>> pertenece al credo del humanismo, así como el de que consecuentemente es imprescindible llegar a descubrir el modo correcto de influir sobre ellos. La etiqueta humanismo recuerda -con falsa inocencia- la perpetua batalla en torno al hombre, que se ratifica como una lucha entre las tendencias bestializantes y las domesticadoras."
Dice Sloterdijk: "Gracias a las telecomunicaciones, se ha realizado por medios técnicos el viejo sueño de los moralistas de un mundo en el que la inhibición se imponga a la desinhibición". En este sentido, la "prudencia", esa abstinente phrónesis Aristotélico-Platónica (o lo que es lo mismo "Ateniense-Agraria"), aun hoy muestra sus templados goznes en el comportamiento global e incide en el tan mal diseñado hombre moderno. Es bien sabido que el diseño de hombres sobrios y prudentes encuentra su molde en las sagradas, huecas y mal talladas tablas de los derechos humanos y precisa de "tecnócratas" lo suficientemente "funcionales y expertos" como para crear "modelos de la medianía" (sastres de homo-phróneis modernos).
Centros de autoayuda, producciones cinematográficas, viviendas, construcciones de comercio, Spot publicitarios, Setting terapéuticos, etc. se trasforman en "higiénicos invernaderos de cultivo". Directores de cine, psicoterapéutas, intelectuales de la conservación, pacifistas del primer mundo, pedagogos y funcionarios de la ONU (entre otros), se transforman en cirujanos plásticos de la estética ético-antropológica o político-antropológica de la "producción tipo" del hombre moderno. Por ello Sloterdijk en su polémico ensayo "Reglas para el parque humano" insidiosamente pregunta:
"¿Qué puede domesticar aún hoy al hombre, si el humanismo naufraga en tanto que escuela domesticadora humana? ¿Qué puede aun domesticar al hombre, si hasta el día de hoy sus esfuerzos de automoderación lo han llevado en gran medida precisamente a su toma del poder sobre todo ente? ¿Qué puede domesticar al hombre si hasta aquí en todos los experimentos de educación de la especie humana quedo poco claro hacia quién o hacia qué educaban los educadores?"
En otras palabras cabria preguntarse ¿Quién rige los márgenes de calidad y efectividad antropogenética? ¿A quien le corresponde plantear las normas para este parque zoológico, que aunque querámoslo o no, siempre se amalgama en estrategias justificativas de la inhibición o desinhibición? ¿Quién diseña a quien, los hombres a sus edificaciones o éstas a los dóciles animales bajo influjo que las habitan? Dice Sloterdijk "Donde hay casas, ahí debe ser decidido qué ha de pasar con las personas que las habitan; en los hechos y por los hechos, deberá ser decidido qué tipos de construcción llegaran a la supremacía (…) Pues, en tanto que los hombres dotados de lenguaje viven juntos en grupos mayores, y no habitan ya sólo en casas linguísticas, sino también en casas construidas por sus manos, caen en el campo de fuerza del modo de ser sedentario. De ahora en adelante ya no serán albergados solamente por su lenguaje, sino también domesticados pos sus viviendas".
En esta dirección Beatriz Preciado señala: "Allí donde la arquitectura parece simplemente ponerse al servicio de las necesidades naturales más básicas (dormir, comer, cagar, mear, etc) sus puertas y ventanas, sus muros y aberturas, regulando el acceso y la mirada, operan silenciosamente como la más discreta y efectiva de las "tecnologías de domesticación"
En este sentido, entonces, no sólo, la ética o la política o la hiperpolítica se constituyen en asuntos de convivencia doméstica de primer orden, sino también la estética arquitectónica se manifiesta como disciplina excelsa. Habría que preguntarse ¿Quién determinará los cánones de habitabilidad de los programas estatales de construcción de la vivienda? y ¿Qué tipo de casas queremos para nuestros ciudadanos? o lo que es lo mismo, ¿Qué tipo de hombres queremos que habiten nuestras casas? No será raro que en un futuro no muy lejano los estados (o las nuevas hordas que los reemplacen) adiestren en los secretos más bien guardados de la psicología de domesticación, a diseñadores gráficos, estilistas, psicoarquitectos, antropólogos urbanos, etc., en beneficio de las demandas antropológicas de contingencia; y los futuros profesores de ética y ciencias políticas deberán aprender de las habilidades arquitectónico-espaciales para articular y aplicar lingüísticamente las normas de soberanía de los débiles homínidos domésticos y por su puesto, "ocultar" muy bien el verdadero origen paleo-ético de la domesticación de los hombres; pues como muy bien dice Nietzsche:
"Ni la casa, ni el paso, ni la indumentaria, ni la tinaja de barro descubren que ha sido la necesidad la que ha concebido a los hombres"
IV
"Hubo periodos en los que el hombre racional y el hombre intuitivo caminaban juntos; el uno angustiado ante la intuición, el otro mofándose de la abstracción;(…). Ambos ansiaban dominar la vida: este sabiendo afrontar las necesidades más imperiosas mediante previsión, prudencia y regularidad; aquel sin ver, como "héroe desbordante de alegría", esas necesidades y tomando como real solamente la vida disfrazada de apariencia y belleza"
Friedrich Nietzsche. ("Sobre Verdad Y Mentira En Sentido Extramoral")
¿Qué paso con estos hombres de Nietzsche? ¿En que lugares caminaban juntos? ¿A que responde su separación, si desde la perspectiva de Sloterdijk esta claramente establecida la inherente condición antropológico-estética del diseñador de hombres (el hombre mismo), o lo que es lo mismo, si esta claramente establecida su condición ético-gregaria de defensa ante un entorno indeterminado? ¿Acaso con los dictámenes de la prudencia, propiciados por los padres del pensamiento abstinente, se produce la eterna separación entre los intuitivos Zoon-estéticos y los temperados zoon polítikon?
Max Weber nos advierte con anticipación de la desmoralización progresiva, escisión, y pérdida de sentido de la sociedad occidental moderna, producto principalmente del resultado creciente del proceso de racionalización. En este sentido Germán Cano en la Introducción al "El Pensador en Escena" de Peter Sloterdijk señala que "a medida que avanza inexorable por el camino del ser, la sociedad moderna aparece trágicamente desligada del "deber ser" y de la "dimensión estética"". Anteriormente, y ya dimensionando esta disensión, Friedrich Nietzsche, refiere la necesidad de que la cultura superior ofrezca al hombre un doble cerebro "algo así como dos compartimientos del cerebro: para sentir, por un lado, la ciencia y, por el otro, aquello que no es la ciencia" es decir, un cerebro estético-intuitivo y otro prudente-argumentativo. Posicionado sobre este mismo diagnóstico se pregunta Sloterdijk: "¿No son, el cientificismo y el esteticismo las típicas idioteces complementarias de la modernidad? ¿Y bajo estas circunstancias, no tiene que permanecer la relación existente entre la modernidad cognitiva, tal como se organiza en las ciencias y la tecnología, y la modernidad estética, tal como se establece en los actuales modos de vida artísticos, en una tensión rayana en el desgarro? ¿O acaso se debería hablar sin paliativos en términos de abierta hostilidad?"
Ésta abierta hostilidad, en palabras de Cano, no es sino una de las consecuencias debidas a la independencia progresiva de la racionalidad científica con respecto a las cuestiones de sentido "Y ello a un determinado precio: la profunda escisión interna del hombre moderno"En este sentido, el mundo diagnosticado como enfermo o decadente es pues un mundo escindido "entre un mecanismo ciego de autoconservación y un puro voluntarismo ajeno a toda realidad, vertebrado en torno a la huída a un mundo ideal". Así como el cientificismo legitima el orden existente, -dice Cano- el romanticismo lo refuerza y consolida "ya que se alimenta de esta misma escisión y enajenación de la vida empobrecida y mutilada".
Para Nietzsche, sólo a partir del nacimiento de "centauros" se puede fusionar ese modo de conocimiento originario, como lo es el intuitivo-artístico, con el actualmente supervalorado conocimiento científico. Arte y teoría constituyen una delirante fusión entre lo fundamental y lo accidental:
"Ciencia, Arte y Filosofía crecen ahora simultáneamente en mi hasta tal punto que, en cualquier caso, engendrare centauros".
Para Sloterdijk y adoptando la "narcotizada" tesis Nitzscheana "sólo una ciencia teórica instruida por el drama puede ser capaz de escapar de los falsos desarrollos complementarios de una teoría liberada de ataduras y de una práctica desenfrenada (…) Tan pronto como ésta cobra una conciencia dramática de sí, cesa de suministrar simples puntos de vista del mundo". Prudencia y exaltación deben ser legítimamente recuperadas y reconciliadas de su arcaica separación. El concepto de mundo del pensamiento filosófico -dice Sloterdijk- estalla así en un "proceso entre procesos", en el que se crea, se experimenta, se soporta, se comparte, se consuma y se piensa un mundo entre mundos. En el "drama de la existencia" no se conjugan la teoría y la practica, tal y como se ha escindido en la actualidad, sino el "enigma" y la "transparencia", el "evento" y la "comprensión". "Si tiene lugar un pensamiento ilustrado, no lo hace erigiéndose como una dictadura de la transparencia, sino como un dramático autoesclarecimiento de la existencia".
En este sentido, para Sloterdijk, Ética, paleolítica o hiperpolitica pertenecen al mismo y único drama, "el gran drama de la vida", que en su constitución original se expresa mejor a partir de grandes relatos de la psicodinámica antropología humana. El hombre no es más que una "deriva biotecnológica a-subjetiva" que en su comportamiento "superviviente" oscila entre las tendencias bestializantes y las inhibidoras.
En este sentido cabria volver a preguntarse ¿Quién rige los márgenes de calidad y efectividad antropogenética? ¿Quién diseña el modelo de hombre deseable? ¿Quién se erige como el preciso escrutiñador de cuales son las normas mas adecuadas para el momento socio-volitivo de una tribu en particular? ¿En que se parecen y en que difieren las normas de la inhibición y la desinhibición? ¿Se puede entender la voluntad de poder de Nietzsche como una arenga a la desinhibición? ¿Quién conoce arquitectos o sastres adecuados? O más precisamente ¿Quién diseña a quien, el sastre a su vestido o el vestido al sastre?
Sloterdijk, siguiendo a Nietzsche, plantea con diagnóstico severo las secretas intenciones del comportamiento social y postula con renovada ironía las preguntas que fundamentan el comportamiento ético-político del arte de la domesticación. Para Sloterdijk, al igual que Nietzsche, la filosofía es inherentemente una cuestión de asuntos domésticos y por ello la filosofía debe recobrar su condición primordial; en este sentido no sólo la ética o la política, sino que "Nuestra vida" es como dice el filósofo:
"la respuesta indecisa a preguntas que ya olvidamos donde fueron formuladas".
Carlos Reyes González
Notas
[1] Investigación realizada durante el 'Seminario Sloterdijk y la Estética Contemporánea', Programa de Postgrado del Instituto de Filosofía de la PUCV, dictado por el Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca, 2º Semestre Académico, 2007. http://www.observacionesfilosoficas.net/seminariopetersloterdijkunpensadorestetico.html [2] NIETZSCHE Friedrich, Prólogo Así hablo Zaratrustra, Editorial Planeta-De Agostini, S.A., Barcelona, 1996, p. 35. [3] SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2001, p. 123. [4] SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2001, p. 124. [5] SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2001, p. 124. [6] SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2001, p. 124. [7] ARISTOTELES, Ética A Nicomaco, Traducción: Araujo Maria y Marías Julian, Editado por Instituto De Estudios Políticos, Madrid, 1970, p. 3. [8] SLOTERDIJK Peter, Introducción de EN EL MISMO BARCO Ensayo sobre la hiperpolítica, Ediciones Siruela, Madrid, 1994, p. 13. [9] ARISTOTELES, Ética A Nicomaco, Traducción: Araujo Maria y Marías Julian, Editado por Instituto De Estudios Políticos, Madrid, 1970, p. 3. [10] NIETZSCHE Friedrich, La Gaya Ciencia, Editorial Alba, Madrid, 2001, p. 8. [11] SLOTERDIJK, Peter, Extrañamiento del mundo, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2001, p. 125. [12] ARISTOTELES, Ética A Nicomaco, Traducción: Araujo Maria y Marías Julian, Editado por Instituto De Estudios Políticos, Madrid, 1970, p. 26. [13] SLOTERDIJK Peter, EN EL MISMO BARCO Ensayo sobre la hiperpolítica, Ediciones Siruela, Madrid, 1994, p. 26. [14] Dice Aristóteles: “Sólo hay una manera de ser bueno, muchas de ser malo”.Verso de autor desconocido citado por Aristóteles en el libro II de la Ética a Nicomaco. [15] SLOTERDIJK Peter, EN EL MISMO BARCO Ensayo sobre la hiperpolítica, Ediciones Siruela, Madrid, 1994, p. 37. [16] SLOTERDIJK Peter, El Palacio De Cristal. Conferencia pronunciada en el marco del debate “Traumas Urbanos. La ciudad y los desastres”. CCCB, Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, 2004. En Revista Observaciones Filosóficas, www.observacionesfilosoficas.net [17] SLOTERDIJK, Peter, Esferas I. Burbujas, Ediciones Siruela, Madrid, 2003, p. 281. [18] SLOTERDIJK, Peter, En el mismo barco, Ediciones Siruela, Madrid, 1994, p. 32 [19] NIETZSCHE Friedrich, Sobre Verdad y Mentira en Sentido Extramoral, En Revista Observaciones Filosoficas, www.observacionesfilosoficas.net [20] SLOTERDIJK Peter, EN EL MISMO BARCO Ensayo sobre la hiperpolítica, Ediciones Siruela, Madrid, 1994, p. 25. [21] SLOTERDIJK Peter, EN EL MISMO BARCO Ensayo sobre la hiperpolítica, Ediciones Siruela, Madrid, 1994, p. 25. [22] GADAMER Hans, Verdad y Método, Ediciones Sígueme, Salamanca España, p. 387. [23] Unilateral, en el sentido de transgredir la densidad normativa y homogenización que cumple un grupo determinado. Ver: SLOTERDIJK Peter, El Palacio De Cristal. Conferencia pronunciada en el marco del debate “Traumas Urbanos. La ciudad y los desastres”. CCCB, Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, 2004. [24] SLOTERDIJK Peter, Reglas Para el Parque Humano. Una Respuesta A la Carta Sobre El Humanismo, En Revista Observaciones Filosóficas, http://www.observacionesfilosoficas.net [25] SLOTERDIJK Peter, El Palacio De Cristal. Conferencia pronunciada en el marco del debate “Traumas Urbanos. La ciudad y los desastres”. CCCB, Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, 2004. [26] SLOTERDIJK Peter, Reglas Para el Parque Humano. Una Respuesta A la Carta Sobre El Humanismo, En Revista Observaciones Filosóficas, http://www.observacionesfilosoficas.net [27] SLOTERDIJK Peter, Reglas Para el Parque Humano. Una Respuesta A la Carta Sobre El Humanismo, En Revista Observaciones Filosóficas, http://www.observacionesfilosoficas.net [28] PRECIADO Beatriz, “Basura y género. Mear/cagar. Masculino/Femenino. En www.hartza.com/basura.htm [29] NIETZSCHE Friedrich, Sobre Verdad y Mentira en Sentido Extramoral, En Revista Observaciones Filosoficas, www.observacionesfilosoficas.net [30] NIETZSCHE Friedrich, Sobre Verdad y Mentira en Sentido Extramoral, En Revista Observaciones Filosoficas, www.observacionesfilosoficas.net [31] CANO Germán, Introducción de El Pensador En Escena, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2000, pp. 8-9. [32] NIETZSCHE Friedrich, Humano Demasiado Humano, Ediciones Del Mediodía, Buenos Aires, 1967, p. 171 (& 251 El Porvenir de la Ciencia) [33] SLOTERDIJK, Peter, EL PENSADOR EN ESCENA El Materialismo de Nietzsche , Ediciones Pre-Textos, Valencia, 2000, pp. 41-42. [34] CANO Germán, Introducción de El Pensador En Escena, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2000, p. 9. [35] CANO Germán, Introducción de El Pensador En Escena, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2000, p. 12. [36] CANO Germán, Introducción de El Pensador En Escena, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2000, p. 12. [37] Frase expresada por Nietzsche en una carta enviada a Edwin Rohde. Extraído de SLOTERDIJK Peter, EL PENSADOR EN ESCENA El Materialismo de Nietzsche, Ediciones Pre-Textos, Valencia, 2000, p. 38. [38] SLOTERDIJK, Peter, EL PENSADOR EN ESCENA El Materialismo de Nietzsche , Ediciones Pre-Textos, Valencia, 2000, p. 22. [39] SLOTERDIJK, Peter, EL PENSADOR EN ESCENA El Materialismo de Nietzsche , Ediciones Pre-Textos, Valencia, 2000, p. 22. [40] SLOTERDIJK Peter, Reglas Para el Parque Humano. Una Respuesta A la Carta Sobre El Humanismo, En Revista Observaciones Filosóficas, http://www.observacionesfilosoficas.net
[*]Licenciado en Psicología en la Universidad Católica del Norte - Chile.
Cursa el Programa de Magíster en Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.