Una reinterpretación postmoderna del arte ilusionista en Gombrich; Pinturas acerca de nada

Carlos Ortiz de Landázuri *

Lacan - Freud - Psikeba

Para llegar a estas conclusiones se dan seis pasos: 1) ¿Por qué el arte abstracto?, reconstruye la polémica suscitada por el cambio radical hacia el arte no-figurativo experimentado por el arte contemporáneo posterior a 1950, sin considerarlo una simple moda provisional, como seguía proponiendo Gombrich en Arte e Ilusión en 1958. En su opinión, los estilos artísticos posteriores a 1950, especialmente a partir de Jackson Pollock y Jasper Johns, rompen con los restos de figuración presentes en Picasso y Duchamp. Sin embargo siguieron manteniendo de algún modo el principio ilusionista a la hora de definir su estilo, aunque dándole el sentido contrario al que hasta entonces se le dio: en vez de tratar de representar la naturaleza a través de un lienzo, ahora se trataría de enviar a su posible destinatario un mensaje autorreferencial y más subversivo, que le exigía romper con los criterios habituales de valoración del arte figurativo;

Para llegar a estas conclusiones se dan seis pasos: 1) ¿Por qué el arte abstracto?, reconstruye la polémica suscitada por el cambio radical hacia el arte no-figurativo experimentado por el arte contemporáneo posterior a 1950, sin considerarlo una simple moda provisional, como seguía proponiendo Gombrich en Arte e Ilusión en 1958. En su opinión, los estilos artísticos posteriores a 1950, especialmente a partir de Jackson Pollock y Jasper Johns, rompen con los restos de figuración presentes en Picasso y Duchamp. Sin embargo siguieron manteniendo de algún modo el principio ilusionista a la hora de definir su estilo, aunque dándole el sentido contrario al que hasta entonces se le dio: en vez de tratar de representar la naturaleza a través de un lienzo, ahora se trataría de enviar a su posible destinatario un mensaje autorreferencial y más subversivo, que le exigía romper con los criterios habituales de valoración del arte figurativo;

2) Supervivencia (vida futura) y novedad de principios, analiza las numerosas contradicciones culturales que rodearon al arte contemporáneo posterior a 1950, cuando durante la guerra fría se le quiso dar un sentido ideológico contrario a sus auténticas pretensiones, probablemente mucho más modestas e irónicas respecto del pasado: la realización de un arte en serie, decorativo o colorista, hibrido, minimalista, constructivista, gestáltico, con pretensiones de ser tomado como una obra de arte similares a las del pasado, pero con un fuerte carácter no-figurativo que resultó muy paradójico y subversivo, como ahora se muestra a través de numerosos ejemplos;

6) El arte abstracto hoy, comprueba el carácter cada vez más pragmático de la distancia insalvable existente en el arte abstracto actual entre la figuración y el abstraccionismo, fomentando en ocasiones un retorno a un pasado añorado, y llegando a una conclusión muy precisa: lo que ilusionismo y la figuración supuso para el arte clásico, para el arte no-figurativo contemporáneo ha sido el abstraccionismo y la subversión de un estilo cada vez más despersonalizado, habiéndose abierto de todos modos posibilidades de desarrollo artístico impensables en otras épocas. La culminación de este proceso ahora se sitúa en las esculturas abstractas de Richard Serra, interpretadas como un homenaje a una cultura ya pasada, pero que también nos obliga a reflexionar sobre sus contradicciones culturales y las nuestras. En cualquier caso sería el talento del genio artístico el que en cada situación establece el canon a seguir por las modas y tendencias preferidas del momento, sin que se puedan justificar de antemano.

Para concluir tres reflexiones críticas. Varnedoe trata de mostrar las líneas de continuidad y discontinuidad existentes en la evolución del arte clásico y del contemporáneo, invirtiendo en unas ocasiones y prolongando en otras diversas propuestas de Gombrich, sin terminar de definir su propia postura. Y a este respecto cabe preguntarse: ¿Si realmente este segundo uso reflejo o no-figurativo en segunda intención de los artificios ilusionistas fuera incompatible con el arte clásico, podría Gombrich haber postulado un sentido del orden entre sus diversos usos figurativos, simbólicos y ornamentales o decorativos, admitiendo la posibilidad de un uso decadente, hierático o una simple vuelta al primitivismo? ¿Se puede seguir hablando de un ideal regulativo de la no-figuración, de un modo similar a como en el arte clásico ocurrió con el ideal regulativo de la figuración, cuando para Gombrich este progresivo alejamiento de la figuración se debería interpretar como un claro proceso de perdida de los ideales clásicos del humanismo en la evolución de los diversos estilos y tendencias artísticas? Finalmente, ¿se puede afirmar que el ideal de la no-figuración abrió posibilidades inéditas de desarrollo al talento artístico, cuando le aplicamos unas nociones de supervivencia y vida futura que Gombrich, o antes Warburg, sólo aplicó al arte figurativo clásico, y que ahora deberían tomarse como un residuo clasicista que el arte no-figurativo debería eliminar? Evidentemente el arte abstracto contemporáneo en ocasiones fomentó un uso satírico e irónico de este tipo de inversiones de sentido, pero en ocasiones Varnedoe parece confundir lo que son usos puntuales más o menos ocurrentes, con lo que son principios programáticos de un estilo artístico que hizo de la no-figuración y de la subversión el principio básico de su modo de actuar.

 

 

[*] Dr. Carlos Ortiz de Landázuri