El 25 de Junio de 2007 Se cumplen 100 años del nacimiento de Enrique Pichon-Rivière. Reconocido psiquiatra, psicoanalista y fundador de la primera escuela argentina de psicologia social, cuya investigación sobre Isidore Ducasse (conocido como Conde de Lautréamont), lo condujo al encuentro en París con Breton y, luego con Lacan, como apreciaremos en el testimonio de Pichon que citamos a continuación.
Además se cumplen 50 años de la creación de su Esquema Conceptual Referencial Operativo, 40 años de la fundación de la Primera Escuela Privada de Psicología Social, 52 de la fundación del IADES (1955), 48 de la Escuela Privada de Psiquiatría (1959) y 45 de la Primera Escuela Privada de Psiquiatría Social (1962-3). Todas estas instituciones. creadas por Pichon-Rivière a lo largo de su vida, significaron distintos momentos de un proyecto que articuló teorías y prácticas, dando origen a un Esquema Conceptual Referencial Operativo (ECRO) con el que trabajamos actualmente entendiendo que significó por entonces y aún ahora una nueva forma de ser profesional y trabajador de la salud mental. A la vez inauguró un nuevo rol profesional: el de psicólogo social.
Por todo esto nos sumamos activametne a los diversos actos, charlas, jornadas y otro tipo de eventos destinadas a festejar y homenajear a Enrique Pichon-Rivière, la figura más importante de la salud mental de la Argentina en la segunda mitad del siglo XX.
Su encuentro con Jacques Lacan a través del surrealismo
A continuación algunos testimonios de Pichon-Riviere sobre las circunstancias de su viaje a París en torno a la investigación sobre Lautreámont, y una sorpresiva noticia en su primer acercamiento con Jacques Lacan.
El primer día de mí llegada a Paris salí en busca de una dirección en la que sabia que un siglo atrás había vivido el tutor de Isidoro Ducasse, Conde de Lautreamont, M. Davasse. La dirección era 5, Rue de Lille. No encontré allí rastros de Lautremont ni de Davasse, pero el centro de mi interés por el Conde se centraba allí, en el 5 Rue de Lille en el que momentáneamente quedaban varadas mis investigaciones. Al día siguiente se inició el Congreso de Psicoanálisis. En esa inauguración tanto Lacan como yo leemos nuestros relatos. Lacan se acercó, charlamos y me dice: lo espero esta noche a comer en casa, y agregó con cierto aire de broma: “tengo una sorpresa para Ud. Cuando leo su tarjeta recibo una sorpresa que no era la preparada por Lacan: su dirección, 5 Rue de Lille. Lacan vivía en la misma casa que yo visitara la mañana anterior, siguiendo los pasos del Conde. “El clima de encuentros, de asociaciones, de sorprendentes coincidencias, el clima mágico Lautremoniano se instaló entre nosotros. Yo sentía esa noche mientras caminaba hacia lo de Lacan que iba hacia Lautremont. Me decía a mí mismo “ça marche”. Y así fue que la sorpresa programada por Lacan era la presencia de Tristán Tzara, quien me acaparó esa noche. El tema no podía ser otro que el Conde de Lautremont, el punto de partida de la poesía moderna, el más grande de los poetas, según el surrealismo. El ídolo de Bretón. “He querido con este relato mostrar a J. Lacan. Un hombre sensible, sutil, refinado, generoso. Él conocía mis investigaciones sobre Lautremont, podía compartir el doble interés que su obra despierta para la literatura y el psicoanálisis, porque en ella se encuentran lo siniestro con lo maravilloso. Porque en esa obra “diabólica y extraña, burlona y aullante, cruel y penosa, en la que se oyen a un mismo tiempo los gemidos del dolor y los siniestros cascabeles de la locura”, como dijera Darío, se hace presente con violencia inédita, el inconsciente. Él, Lacan, sabía lo que significaba para mí conversar con Tzara y aún antes de conocerme personalmente arregló ese encuentro en su casa de París, un típico departamento parisien, con las paredes cubiertas con cuadros de Massan. El surrealismo penetraba desde allí; los muebles antiguos, los libros en todas partes, también apilados en el suelo, me dieron un reconfortante sentimiento de familiaridad”.
- Si desea continuar con la lectura del presente escrito recogido en el marco de una entrevista realizada a la Dra. Gladys Adamson y publicado en la revista Campo Grupal acceda al siguiente link: http://www.funlam.edu.co/poiesis/Edicion003/poiesis3.GAdamson.htm
Fragmento de una entrevista a Isodoro Vegh
Publicada el 5 de noviembre de 2001 en El Sigma. Portal de psicoanálisis: http://www.elsigma.com/site/index.asp
Si hay algo que le debo a Enrique, es el contacto con todo el movimiento surrealista y lo que significaba eso. De hecho, él había investigado a un tocayo mío, Isidoro Ducasse, al que se conoce en la historia de la literatura negra como el Conde de Lautréamont. Ducasse vivió en Montevideo cuando era chico, en la época de Rosas, vivió la guerra, la muerte, las torturas, los descuartizamientos, todo eso lo conmovió en su estructura, más su propia historia singular. Era hijo de un Conde francés en el Uruguay, y después vivió en París como parte de la cultura francesa, y para los surrealistas, fue uno de los antecedentes mayores. Pichon hizo una investigación sobre la vida del Conde de Lautréamont, por ello fue invitado después por el grupo surrealista de André Breton en París, y luego por las vueltas de la vida significó también un encuentro de él con Lacan. Cuando estuvo de visita en París en la casa de Lacan, él le dijo: "tengo preparada una sorpresa para Ud.". ¿Qué?, le dijo Pichon. "Vamos a ir a cenar juntos, Ud. y yo con Tristán Tctará", que fue otro de los pilares del Surrealismo, y antes de eso fue uno de los fundadores del Dadaísmo. Pichon trasmitía todo eso en su modo de moverse en el mundo, en su modo de intervenir. El solía decir que la mejor interpretación del analista es cuando no se nota que es una interpretación.
(*) http://www.elsigma.com/site/detalle.asp?IdContenido=1496

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